El femenino de la palabra árbitro, según la RAE

A lo largo de los años, muchas profesiones tradicionalmente ocupadas por hombres pasaron a ser ejercidas también por mujeres. El género en algunos casos se adaptó y en otros se mantuvo invariable, como el y la periodista. ¿Cuál es el caso de árbitro?

Según el Departamento Español al Día de la Real Academia Española, la palabra árbitro pertenece al grupo de sustantivos que manifiestan el género cambiando la terminación, por lo tanto, el femenino de árbitro es árbitra, forma documentada ya desde época clásica. En consecuencia, no es apropiado decir la árbitro.

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En cuanto al artículo que acompaña a la palabra árbitra surge una pequeña confusión en la regla.

La gramática indica que, ante sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica o acentuada, como agua, área o hacha, el artículo tomaba la forma el, que no era, en esos casos, un artículo masculino, sino una variante histórica del artículo femenino; por esa razón decimos el agua clara, el área delimitada o el hacha afilada.

Según esa misma regla, deberíamos decir el árbitra; sin embargo, para la RAE resulta más natural hoy decir la árbitra, porque en la actualidad no funciona ya de manera espontánea la antigua norma.

“El hablante de hoy asocia exclusivamente la forma el del artículo con el género masculino, de ahí que con el femenino árbitra tienda a usar la forma regular del artículo femenino, que es la", señalan los filólogos de la RAE.

Ejemplo: Zulma Quiñónez será la árbitra del encuentro entre Guaireña y Guaraní.

Lo mismo ocurre con el artículo indefinido, que suele usarse en la forma plena una: Es la primera vez que una árbitra dirige un partido de la categoría profesional.

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La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.

Diminutivos con s o con c: la fórmula para no confundir el cito y el sito

A la hora de pasar una palabra a su diminutivo, a menudo surge la duda sobre el uso de la s o la c antes de la terminación ito. En esta nota eliminamos para siempre esa duda en sencillos pasos.

Cuando la palabra original ya tiene una s al final o en la última sílaba, lo único que debe añadirse es la terminación ito, sin hacer ningún reemplazo ni pensar en otra letra. Ejemplos:

Casa: casita

Cosa: cosita

Mesa: mesita

Grueso: gruesito

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En cambio, cuando el término en cuestión no tiene s, ahí aparece la c para construir el diminutivo.

José: Josecito

Café: cafecito

Pie: piecito o piececito o su plural piecitos.

LA Z DE LA CONFUSIÓN

Cuando la z irrumpe en escena, necesita un reemplazo para que la palabra se convierta en diminutivo:

Taza: tacita

Luz: lucecita

Pez: pececito

Cruz: crucecita

Con estos tres escenarios posibles, a partir de ahora desaparecen las dudas sobre los diminutivos. Ante cualquier incógnita, guarde esta nota y vuelva a leerla antes de dormir, con una tacita de té sobre su mesita de luz y un osito de peluche al lado.

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Canterano, cantera y cantero: las diferencias

En el mundo futbolístico, a menudo se utiliza la palabra canterano para referirse a los semilleros de un club, es decir, a quienes provienen de la cantera, un término que, a su vez, tiene otras acepciones. También existe el cantero. Revisamos qué significa cada uno.

Según el Diccionario de la lengua española, cantera es el sitio donde se saca piedra, greda u otra sustancia análoga para obras varias. También puede aludir al talento, ingenio y capacidad que muestra alguna persona.

Aunque para el contexto futbolístico, como cuando decimos que un jugador proviene de la cantera de un club, la definición aparece en la tercera acepción y es la siguiente:

Lugar, institución, etc., de procedencia de individuos especialmente dotados para una determinada actividad. Ejemplo: Roque Santa Cruz es de la cantera del Olimpia. Esta facultad ha sido siempre una buena cantera de investigadores.

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En tanto, al buscar la palabra canterano, la definición va directamente a ese ámbito: adj. Dicho de un deportista: Que procede de la cantera de su equipo.

En cuanto al término cantero, si del jardín se trata, la acepción es la quinta: Cuadro de un jardín o de una huerta. Se le atribuye a Paraguay, Argentina, Bolivia, México, Uruguay, Panamá, Cuba, Ecuador y Dominicana.

También significa cada una de las porciones, por lo común bien delimitadas, en que se divide una tierra de labor para facilitar su riego.

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Inicia junio y la RAE recuerda el origen del nombre del mes

Procedente del latín, al igual que muchas palabras del español, junio tiene un significado y un origen. Revisamos qué dice la RAE respecto a este y otros meses.

El nombre de este mes procede del latín «Iunius». Actualmente se suele relacionar con la diosa Juno, pero el «Diccionario de autoridades» (1734) explicaba así este nombre: «Se le dio este nombre porque se dedicó a los Juniores del Pueblo, o menores en edad».

Además, julio, proviene del latín julius en alusión al líder Julio César. Este mes, anteriormente se llamaba quintilis, pues, cuando entonces, era el quinto mes del calendario romano original.

Agosto, en alusión a César Augusto, primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.). y el fundador del Imperio Romano.

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Los siguientes meses tienen un significado relacionado a la numeración: septiembre, nombrado por los romanos por la palabra en latín, septem. En aquel entonces era el mes número siete. Lo mismo octubre por octo que significa ocho, noviembre de novem o nuevo y diciembre, del latín decem.

De hecho, originalmente los meses eran diez, pero agregaron a enero y febrero para ajustar el tiempo al año solar. Enero procede de Ianarius, que a su vez venía de Jano, dios de los romanos. Febrero, de febraius, en alusión a la festividad romana llama Februa.

Marzo era llamado Martius, en honor a Marte. Abril, del latín aperire o abrir, por el florecimiento en la agricultura y también por Afrodita, la diosa griega del amor. Finalmente, mayo, de Maius, la diosa de la fertilidad y la primavera, Maia.

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