Caries, virus y otras palabras iguales en singular y plural
En el idioma español existen varios términos que no varían en singular ni en plural. Por ejemplo, una caries y varias caries. Revisamos otros ejemplos.
Según su clasificación, algunas palabras llanas y esdrújulas terminadas en s o x, que se mantienen invariables en singular y plural son:
El virus/los virus, el atlas/los atlas, la caries/las caries, el lunes/los lunes (y los días que terminan en s), el análisis/los análisis, el paraguas/los paraguas, la tesis/las tesis, el tórax/los tórax, la crisis/las crisis.
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También existen palabras compuestas que presentan la misma característica: invariabilidad en singular y plural:
El abrelatas/los abrelatas, el pararrayos/los pararrayos, el limpiaparabrisas/los limpiaparabrisas, el lavarropas/los lavarropas, el paracaídas/los paracaídas, el cascarrabias/los cascarrabias, el matamoscas/los matamoscas.
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La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones según la necesidad.
¿Qué hora es o qué horas son?
Para preguntar la hora, muchos lo hacemos en singular: ¿qué hora es? Pero para responder hablamos en plural:son las 9:00. ¿Cuál es la forma correcta de preguntar?
Según la Real Academia Española, la expresión usada en el español culto y, por ende, la apropiada es: ¿Qué hora es?, pues estamos pidiendo información sobre “la hora actual”.
No obstante, también se acepta o se admite el plural «¿Qué horas son?», aunque se recomienda evitar esta opción.
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Ante esto, se observa lo que parece ser una discordancia de singular y plural entre pregunta y respuesta: ¿Qué hora es? Son las 8:00 de la mañana. Sin embargo, en la respuesta se establece la concordancia en plural con “ las nueve de la mañana”, por lo tanto, el ejemplo es correcto.
Con esta misma palabra también salta el recuerdo de la frase de algunos padres: ¿Qué horas son estas de llegar? En ese caso, el uso de horas está plenamente justificado para la academia.
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Ya está ya, y otras redundancias más frecuentes
La lengua española tiene un sinfín de casos de redundancias a nivel mundial. Sin embargo, hay una muy frecuente que prevalece a nivel local: el clásico ya está ya. Repasamos este y otros ejemplos.
La Real Academia Española define las redundancias o pleonasmos como combinaciones de dos o más palabras en las que el significado de una de ellas está incluido en el de la otra o las otras. Proporcionan una sensación de insistencia que, si no se utiliza con intención y prudencia, genera agobio estilístico.
Algunos ejemplos son:
Ya está ya: ya está. El segundo “ya” es innecesario, pues no le agrega información; al contrario, redunda sobre lo que se mencionó al inicio.
Funcionario público: funcionario. La definición de funcionario es la persona que desempeña profesionalmente un empleo público. Por esta razón, no es correcto utilizar la palabra funcionario para referirse a un empleado del sector privado.
Actualmente en vigor: en vigor. Si está en vigor, estamos hablando del presente. El adverbio actualmente es redundante.
Antecedente previo: antecedente. Un antecedente nunca puede ser posterior, sino exclusivamente previo; por lo tanto, la palabra antecedente se entiende por sí sola.
Autopsia de un cadáver: autopsia. Las autopsias solo se pueden hacer a los cadáveres, por ende, la información genérica de que se trata de un cadáver es obvia. En todo caso, se le puede agregar identificación. La autopsia al cuerpo de fulano de tal.
Repetir otra vez: repetir. La palabra en sí ya implica que la acción se realiza otra vez, por lo tanto, repetir ya incorpora ese significado.
Beber líquidos: beber. Para complementar este verbo, la opción puede ser especificar lo que se beberá. Agua, jugos, alcohol, etc. En cualquiera de los casos, será algo líquido.
Hace un año atrás: hace un año/ un año atrás. Aquí se aconseja optar por una de las dos opciones: hace o atrás, pero no combinar ambas, ya que ahí se produce la redundancia.
Descubrir por primera vez: descubrir. Si algo se descubre, ya significa que no hubo una ocasión anterior, por lo que “por primera vez” está de más.
Divisas extranjeras: divisas. Si hablamos de monedas, el concepto de divisa en sí ya significa que proviene del exterior.
Frecuentar a menudo: frecuentar. La acción de frecuentar ya significa que ocurre a menudo.
Idiosincrasia particular: idiosincrasia. La palabra ya alude a las características o rasgos distintivos de una persona o comunidad.
Insistir reiteradamente: insistir. La acción de insistir ya trae consigo las reiteraciones.
Idénticamente iguales: iguales o idénticos.
Erario público: erario (contribuyente, tributario)
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Hijo primogénito: primogénito
Total unanimidad: unanimidad
Monopolio exclusivo: monopolio. No existe monopolio que no sea exclusivo de alguien, de lo contrario, ya no constituye un monopolio.
Persona humana: persona.
Predecir con antelación, por adelantado: predecir. La acción de predecir ya implica una anticipación.
Tarifa de precios: tarifa
Utopía inalcanzable: utopía. Si fuera posible de alcanzar, dejaría de ser una utopía.
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No se dice “habemos muchas personas”: sepa por qué
El uso del verbo impersonal haber para incluirse a uno mismo en una oración es incorrecto. “Habemos muchos indecisos”, por ejemplo, es una forma inapropiada de expresarse, según la Real Academia Española. La razón de ello y la opción adecuada las desarrollamos en esta nota.
Tomemos el caso desde la raíz hasta llegar a los usos más frecuentes e incorrectos. Cuando una persona utiliza el verbo haber y desea incluirse a sí misma y a los demás en una oración, la conjugación adecuada es hemos (primera persona del plural, presente indicativo).
Hemos sido engañados y no habemos sido engañados. El uso de habemos es considerado por la RAE como un vulgarismo propio del habla popular que debe evitarse en el habla culta. Este primer caso presentado no es el más común, pero vale aprovechar la ocasión para incluirlo.
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Vayamos ahora al ejemplo más recurrente: utilizar “habemos” para incluirse en una oración. Habemos con el sentido de ‘somos o estamos’ es incorrecto, ya que el verbo haber es impersonal (no puede conjugarse) y siempre debe permanecer en tercera persona, en este caso, hay, cuando se lo utiliza para denotar la presencia o existencia de personas o cosas
Es un error decir habemos pocos redactores, habemos cuatro estudiantes.
Lo apropiado al usar el verbo haber en ese contexto siempre será: hay pocos interesados, hay pocos estudiantes.
Si el hablante deseara incluirse en la afirmación, debería optar por opciones como: somos/estamos pocos redactores, somos/estamos cuatro estudiantes.
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ÚNICO CASO CORRECTO, DE POCO O NULO USO A NIVEL LOCAL
Existe una posibilidad en la que habemos es correcto. Cuando se lo utiliza en la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (enfrentarse a o tratar a la fuerza).
Ya sabés con quién nos las habemos
Nos las habemos con un ladrón descarado.
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