Cuando «literalmente» ya no es literal

Se nos gastó literalmente de tanto usarlo. Desde hace tiempo, no es raro encontrárselo en contextos en los que no hay nada de literal en lo que se dice.


Fuente: Fundéu, Elena Álvarez Mellado

 

 

Habitualmente, la palabra literalmente se ha usado para indicar que lo que se está diciendo no es una exageración o una forma de hablar: si algo ocurre de forma literal, quiere decir que ocurre tal y como lo estamos verbalizando, en un sentido no metafórico. Resulta que buena parte de lo que expresamos cuando hablamos no describe al pie de la letra la acción que ocurre, sino que lo hace de forma figurada. Subirse por las paredes, ponerse las botas, tirar la toalla, estar hecho polvo, partirse de risa, tomar el pelo. El habla cotidiana está cuajada de giros, exageraciones y frases hechas cuyo significado no es igual a la suma de los significados de las palabras que los componen. Los chistes (y también no pocos disgustos de los estudiantes de castellano) se nutren en buena medida de estos dobles significados no evidentes.

La palabra literalmente funciona pues como una especie de desactivador de frases figuradas. Cuando decimos que algo ha ocurrido literalmente, estamos avisando a nuestro interlocutor de que, en este caso, lo que estamos diciendo describe al pie de la letra lo que pasó. Cuando me calzo antes de salir de casa, me pongo literalmente las botas. Spiderman está que se sube por las paredes, literalmente. Este ha sido el uso tradicional de literalmente.

Pero se nos gastó literalmente de tanto usarlo. Desde hace tiempo, no es raro encontrárselo en contextos en los que no hay nada de literal en lo que se dice

Lo que dice la RAE sobre tildar o no la palabra élite

La palabra de origen francés “élite”, se observa en español tanto sin tilde como con él. La RAE da su recomendación al respecto.

Tanto «élite», con tilde, como «elite», sin tilde, son grafías válidas, pero se prefiere la primera, según la Fundación Español Urgente de la Real Academia Española.

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Si bien el origen del término es francés, (escrito élite y pronunciado /elít/) se adaptó al español como llana, elite, pero el hecho de que se siguiera utilizando la grafía francesa hizo que la mayoría de los hispanohablantes la pronunciara de acuerdo con las normas del español, es decir, tal como estaba escrito, como un término esdrújulo: /élite/.

Lo explica el Diccionario Panhispánico de Dudas, donde se recuerda que “élite” es la pronunciación más habitual entre los hablantes del español, y, por ende, la recomendada por la RAE. La preferencia es la escritura esdrújula, es decir, tildando la primera e.

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La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el bueno uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.

Emotivo: RAE presenta edición conmemorativa de Yo el supremo

La Real Academia Española, en coordinación con la Academia Paraguaya de la Lengua Española, anunció un homenaje al escritor Augusto Roa Bastos, con una edición conmemorativa de su obra Yo el supremo.

Calificada como una de las creaciones clave de la literatura latinoamericana del siglo XX, la obra Yo el supremo de nuestro compatriota Augusto Roa Bastos (+), recibe un merecido homenaje de la máxima autoridad de la lengua española: la RAE.

La elaboración de una edición conmemorativa estuvo a cargo de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que agrupa a las 23 academias de España, América, Filipinas y Guinea Ecuatorial, bajo la coordinación de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, que presentó la propuesta.

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La novela apareció en 1974 y rápidamente tuvo una repercusión a nivel internacional, destacan las academias, al punto que fue valorada por la crítica como la obra maestra del premio Cervantes de 1989.

En Yo el supremo, su «dictador» se singularizó en el conjunto de los dictadores literarios latinoamericanos gracias al cambio de perspectiva narrativa que permite presentar al doctor Francia desde su intimidad, en la soledad de su poder, como intérprete de sus propios documentos y actuaciones, como juez de su propia vida y de los acontecimientos pasados y presentes, y a la vez defensor de su causa ante el juicio de los historiadores. Esta es la descripción que desde la ASALE.

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Prever, no preveer, y la técnica para su correcta conjugación

El verbo prever, a menudo escrito erróneamente con doble e, genera para muchos una confusión a la hora de conjugar. Sin embargo, existe un método sencillo para garantizar el resultado correcto.

La Real Academia Española (RAE) le dedica hoy un espacio al verbo prever, aclarando como primer punto que no se escribe «preveer».

La forma correcta de conjugar prever es la misma que se aplica al verbo ver, por tanto, es la siguiente:

Preveo (como veo)

Prevés (como vos ves)

Prevé (como él o ella ve) Prevemos (como vemos) Prevén (como ven)

Previó (como vio)

Previendo (como viendo)

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Por otro lado, el verbo proveer (que sí va con doble e) se conjuga igual que el verbo leer:

Proveo (como leo)

Proveyó (como leyó)

Proveyendo (como leyendo)

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