Diferentes tipos de familias: ¿Cómo abordar el tema con los niños?

Dar respuestas siempre con la verdad ante las preguntas de los niños, no ocultar ni mentir ni dejar la conversación de temas difíciles de abordar es lo recomendable para el aprendizaje durante esta etapa, de lo contrario ocurre que ese niño piense que su referente de crianza y confianza no sabe responderle y finalmente busque respuesta en otros lugares.

El crecimiento de un niño o niña en un entorno familiar donde logre un desarrollo pleno no depende de la composición ni el tipo de familia sino que esta le ofrezca seguridad, protección, respeto y amor y sobre la base de esa confianza que tiene de sus referentes es que se determina su desarrollo.

La composición de las familias varía, tanto que se encuentra registrado en los números de Estadísticas, Encuestas y Censos del 2016 y la realidad muestra que el 22% de los niños queda solo con la mamá por diversos motivos como viaje del padre, el papá ya no está vivo, decisión de padres que no están juntos.

El mayor porcentaje, un 62% vive con la mamá y con el papá. Un 9% de los niños no viven ni con la mamá ni con el papá y estos son criados por sus abuelos, tíos, hermanos o por otros parientes.

“Lo importante es que se mantenga ese respeto hacia el niño, la crianza respetuosa y sea parte importante de la familia en cualquiera de los casos”, afirmó Fiorella Vaccotti, psicóloga y psicopedagoga.

Lo recomendable es que cada familia decida cómo va contándoles las situaciones a sus hijos y ante sus preguntas siempre responder con la verdad ya que ocultándoles o mintiéndoles y haciendo pasar la conversación de temas difíciles de abordar, lo que ocurre es que ese niño piense que su referente de crianza y confianza no sabe responderle y finalmente busque respuesta en otros lugares.

Un espacio donde durante la infancia se percatan de que no existe un mismo patrón familiar es la escuela, indica Vaccotti.

Indicó que lo ideal es que a pesar de lo que uno considere que está bien o mal, se debe hablar de realidades, hay mucha diversidad y estar recordándole y diciéndole que lo importante por ejemplo es que ese compañerito de escuela que no vive con papá o con mamá crece feliz con su tía que lo cría o que vive bien con sus abuelos porque lo importante es que sean respetuosos de las diferencias y sean empáticos.

“Es importante enseñar habilidades sociales para criar seres humanos de bien que sobre todo respeten a las personas independientemente de sus creencias , costumbres y orientación sexual”, destacó.

La empatía en los niños forma parte de su aprendizaje y es bueno hablarlo y relacionarlo con ejemplos, por ejemplo en un cumpleaños, en el parque, viendo una película o cuando su referente se percate que está curioso sobre algo y se lo explique. “Tanto la empatía como la identidad se desarrollan muy temprano”, señaló la profesional.

“Es hablar con la verdad siempre, más allá de un juicio de valor que es lo que les cuesta a muchos padres y poder ser lo más objetivos posible, en nuestro país todavía no hay una estadística de cuántos niños son criados por dos mamás o dos papás pero hay casos de jóvenes que están iniciando la facultad y adultez que fueron criados por dos mamá o dos papás y lo importante es que ellos fueron sus referentes, fueron los que los alimentaron, quienes le dieron un hogar, fueron los que estuvieron para su crianza porque finalmente donde el niño se siente seguro y respetado, independientemente como está conformada la familia, es donde es su hogar”, agregó.

Destacó que existen casos en que el niño pese a formar parte de una familia tipo no es respetado y vive vulnerado en sus derechos.

“Lo bueno es basarnos en el respeto, la empatía y saber que no porque mi familia es de una manera todas deben ser así o de lo contrario está mal, lo importante es la protección del niño ante todo”, indicó.

El desarrollo de la empatía se logra a través del constante diálogo y ya desde pequeños por ejemplo, leyendo cuentos, buscando moralejas, comparando situaciones con los niños siempre en base a ejemplos concretos, positivos y de crianza respetuosa.

“Hablar y crear solo lo bueno que es compartir, que quererle al compañerito de al lado y respetarlo es bueno y el día de mañana cuando tenga que elegir respetar o no a alguien lo que aprendió es el respeto ante todo entonces eso hará y en muchas familias no es así, hay gente que le tiene miedo a estos cambios sociales y culturales”, puntualizó.

 

El primer banco digital LGTBI+ del mundo nace en Brasil

Sao Paulo. Brasil, un país donde una persona muere al día por homofobia, será la sede del primer banco digital LGTBI+ del mundo, una entidad bautizada como Pride Bank y que destinará el 5 % de sus ingresos brutos para acciones sociales en favor de este colectivo.


Fuente: EFE/Carla Samon Ros

"No estamos aquí exclusivamente para ganar dinero, sino para devolverlo a las personas LGTBI+ a través de acciones sociales", explicó en una entrevista con Efe en Sao Paulo el primer ejecutivo del Pride Bank, Marcio Orlandi.

Este banco digital nació con el propósito de lograr un cambio social y lo hizo de la mano del Instituto Pride, una organización que recibe el 5 % de los ingresos brutos del banco para revertir "parte del beneficio" en acciones que "beneficien a la comunidad".

"Nuestro objetivo es que todos seamos tratados de la misma forma, como merecemos" y tener la oportunidad de "ser quienes realmente queremos ser", explicó.

Por ahora, el banco trabaja en tres proyectos sociales, uno de los cuales está centrado en ayudar a jóvenes de la comunidad que necesitan "orientación y apoyo" en el barrio paulista de Arouche, en el centro de Sao Paulo y uno de los históricos "reductos gay de la ciudad".

La entidad también pretende apoyar a la organización "Eternamente Sou", dedicada a la integración de personas LGTBI+ de la tercera edad, y quiere financiar la reforma de la "Casa de Brenda Lee", un albergue de Sao Paulo que desde hace más de tres décadas acoge a transexuales y travestis sin hogar.

En un futuro, la idea es ayudar a "centenas o miles de organizaciones" de todo Brasil y, en concreto, del norte y el nordeste del país, donde la comunidad LGTBI+ "sufre mucho más" por el hecho de vivir en sociedades "más machistas y conservadoras", lamentó Orlandi.

Entre todos sus sueños, el CEO de Pride Bank destacó la pretensión de ofrecer a los clientes planes de salud "específicos", por ejemplo en relación a las hormonas que toman las personas transgénero.

Para garantizar a los Priders - como son llamados los clientes de la entidad- la transparencia, el banco eligió a la empresa tecnológica Welight, que ofrece "abiertamente al público" la visibilidad completa de como cada céntimo fue distribuido y aplicado en cada causa social.

Para aumentar su visibilidad, una parte de los ingresos del banco irá destinada a las labores de promoción de las actividades del propio colectivo, a través de "eventos culturales o creando un festival de música propio", desveló el director del banco.

"En Brasil tuvimos un retroceso muy grande relativo a la inversión en la cultura de la comunidad LGTBI+", criticó Orlandi, quien considera "importante" que el arte del país ofrezca "referencias positivas" a todas aquellas personas que puedan tener "miedo" a asumir su identidad o su orientación sexual.

El Pride Bank, que empezó a operar el pasado día 13 de noviembre, ofrece servicios de cuenta corriente digital, como transferencias, pagos de cuentas e impuestos y tarjeta de crédito prepago, en la que los Priders pueden colocar su nombre social, sin la necesidad de usar su denominación de nacimiento.

Como muchos otros bancos digitales, esta entidad bancaria inició su actividad en modo Beta y por ahora solo se pueden abrir cuentas a través de invitaciones, aunque el "feedback, tanto de la comunidad como fuera de la misma, está siendo maravilloso", concluyó Orlandi.

 

Cambiar vidas a pesar del “freno” en educación, el desafío de AI en Paraguay

La organización global Amnistía Internacional (AI) trabaja para la promoción y defensa de los derechos humanos en 50 países en el mundo, incluyendo Paraguay donde lleva casi 30 años de permanencia. En esta nota compartimos un poco más sobre la entidad, sus desafíos y metas.


Fuente: Aizar Arar (@AizarArar)

Cincuenta y ocho años pasaron desde que en 1961 el abogado inglés Peter Benenson, lograra mediante la recolección de gran cantidad de firmas la liberación de dos estudiantes que fueron presos tras brindar por la libertad. Aquel acontecimiento marcó el inicio de Amnistía Internacional, actualmente con 7 millones de miembros en todo el mundo.

Con la investigación, al incidencia, la educación y la movilización de derechos humanos, AI activa en nuestro país desde tiempos de la dictadura, de la mano de cinco personas de manera confidencial.

“Documentaban casos y remitían en la sede central en Londres y a partir de ahí se llevaba adelante la defensa de las personas violentadas. Fueron más de 500 casos en durante el régimen”, expresa Rosalía Vega, Directora Ejecutiva de AI en Paraguay.

A lo largo de los años y ya en la era democrática, la organización sigue enfrentando diversas dificultades para impulsar la defensa de los derechos humanos, como los grupos conservadores o fundamentalistas que, a palabras de la directora, actúan con aquiescencia del Estado, fomentando discursos del odio.

“La labor de Amnistía Internacional se centra en exigir a los Estados que cumplan en su rol de garante de los derechos humanos, el trabajo va relacionado a crear políticas públicas, en ese ámbito realizamos varias acciones, en la que entran movilizaciones, sentatas y marchas, en las plazas y oficinas de autoridades”, comenta María José Garcete, Gerente de Acción de AI.

Los derechos de las niñas y niños, de las mujeres, el de los pueblos indígenas y la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros/ transexuales e intersexuales), son algunas de las principales preocupaciones de la organización. “La meta de Amnistía es el cambio en la vida de las personas que están siendo violentadas en sus derechos”.

Ambas destacan la solidaridad internacional: “Cuando en Paraguay pasa algo, miles de activistas se movilizan en el mundo”. En ese sentido AI también se ocupa de formar defensores y defensoras de derechos humanos, para ello imparten educación en derechos humanos, talleres, charlas y en colegios y universidades.

Así también, recurren al arte como herramienta fundamental para extender su mensaje y hacer activismo, a través del teatro y sus exponentes principalmente. “Nos ayuda a amplificar las voces de las víctimas”, dice Rosalía.

Vega y Garcete cuentan que cada caso en los distintos países requiere de un proceso de investigación y en lo que hechos respecta, recientemente se dio uno al que consideran paradigmático. Se trata de la presentación de la Acción de Incostitucionalidad con relación de la resolución de la Junta Municipal y el Intendente de Hernandarias, Rubén Rojas, de prohibir la manifestación de la comunidad LGBTI en la ciudad.

Esta acción representa el primer litigio de Amnistía Internacional en Paraguay.

“Nos quieren echar del país, pero AI va a estar siempre al lado de las personas que necesitan, no distingue orientación religión, edad y raza. Paraguay no puede seguir negando derechos a las personas”, remarca María José.

Rosalía resalta la importancia de las personas conozcan los mecanismos para recurrir ya sea a nivel nacional e internacional en caso de no encontrar justicia. “En Paraguay tenemos un freno en la educación. Es una obligación del Estado garantizar la educación sobre derechos con un enfoque de igualdad y sin discriminación, basada en la ciencia y no en la cuestión religiosa”.

Uno de los grandes desafíos de AI nuestro país es la restitución de los derechos para los pueblos indígenas, la cual se da por la falta de prioridad por parte de los sucesivos gobiernos, además de los derechos de las niñas y los niños. “El Estado paraguayo no está pudiendo prevenir casos de abusos sexuales en menores”.

La ciudadanía puede ser parte de Amnistía Internacional y sumarse al activismo. Están disponibles distintas plataformas como las redes sociales y el sitio web.

“Los estados tienen que tomar decisiones difíciles pero lo tienen que hacer porque tienen que comprender que su acción u omisión tienen efectos de manera de directa en la vida de la gente”, finaliza Rosalía Vega.

 

“Ver cómo un corazón vuelve a latir es un momento único”

El 2019 marca un hito para el corazón. En el Instituto Nacional de Cardiología se realizaron cuatro trasplantes en menos de un año, en un hecho histórico. Cardiólogos de la institución cuentan lo que se vive tras las cortinas del quirófano.

El reciente caso de una joven universi­taria fallecida en un accidente de tránsito, cuyo corazón dio nueva vida a un paciente de 59 años que estaba en estado crítico, causó gran impacto en las noticias. Ese gesto llevaba consigo un plus de enorme valor, que significó un hito en la historia médica en el país, en este 2019.

La intervención se hizo entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de octubre, en el Insti­tuto Nacional de Cardiología Prof. Dr. Juan Adolfo Cattoni (Hospital San Jorge), centro de referencia en el área car­diovascular del Ministerio de Salud, y representó el cuarto trasplante de corazón que se hizo en menos de 12 meses (los últimos tres, en poco más de un mes). Una cifra histó­rica y, además, dentro del sis­tema de salud pública.

El Dr. Marcos Melgarejo (48), director de la institución, médico de reconocida tra­yectoria y cabeza del equipo de cardiocirugía, relata que el proceso del grupo se ini­ció en el 2012, con la primera niña trasplantada en un hospital público. “Ese tras­plante fue de una importan­cia enorme porque a pesar de los riesgos, demostramos que estos procesos comple­jos podríamos realizarlos en un hospital público. Con Liz (la niña trasplantada) rompimos un paradigma”, recuerda hoy el director.

Tres años después, también en el Instituto, se realizó el primer trasplante de adulto. “Llevamos siete trasplantes de adultos, en un promedio de uno por año hasta el 2018, pero este hicimos cuatro”, señaló Melgarejo.

El equipo de cardiociru­gía está compuesto por unas 15 personas, entre médicos, enfermeras, anestesiólogos, sicólo­gos y personal adminis­trativo. “Hoy es el único equipo que está reali­zando este tipo de proce­dimiento”, explicó.

LOS TRASPLANTES

Cuando surge la posibilidad de un trasplante, se inicia un complejo proceso que exige la disposición plena del equipo. El disparador es la apari­ción de un/una potencial donante; en general, casos de pacientes con muerte cere­bral, que es un cuadro irre­versible. “Si el corazón es apto y hay acuerdo de la fami­lia, ahí se activa el equipo”, refirió Melgarejo.

Desde el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT) se trasladan clíni­cos para una nueva evalua­ción. Al confirmar el cuadro, el INAT chequea la lista de pacientes en espera por un corazón y da el aviso. “Luego va un miembro de mi equipo y hace una ecocardiografía al paciente y me dice si el cora­zón es bueno o no, y si es com­patible. Esto se hace mien­tras el donante está aún en una terapia intensiva”, relató.

El proceso de ablación lleva alrededor de una hora, dependiendo de qué otros órganos se van a retirar. Cuando también se extraen otros, como riñón o hígado, el proceso se extiende porque no se puede retirar el cora­zón antes. Esto se hace prác­ticamente de forma paralela, con otro equipo que abla­ciona los otros órganos. En el momento de la ablación, al corazón extraído se le pasa un líquido que lo mantiene “vivo” y se lo traslada.

A partir de ese instante empiezan a correr los minu­tos críticos del corazón. En promedio, los médicos dispo­nen de unas seis horas desde que es retirado hasta que esté implantado. “Hemos hecho traslados desde Ciudad del Este, en avión, donde ya hay una tensión mucho mayor”, recordó el director.

El quirófano transcurre por varios momentos: el de la pre­paración, que se da de forma más tranquila, hasta la lle­gada del órgano, donde la ten­sión se eleva al tope. “Llega un momento en que saca­mos el corazón dañado y el paciente sigue vivo, asistido por una máquina (un cora­zón artificial). El paciente está vivo, pero sin corazón. La máquina cumple las fun­ciones del mismo y del pul­món. Cuando terminamos, el órgano comienza a latir en el tórax del paciente. Ver cuando el corazón empieza a latir nuevamente es un momento único”, relató emo­cionado el director.

POR 24 HORAS

El equipo está alerta las 24 horas y cuenta con cuatro cirujanos formados y uno en formación. Se dividen en dos: un grupo de ablación, que va a retirar el órgano, mientras otros preparan al paciente. “En el último trasplante empezamos nuestra rutina diaria operando a la mañana, terminamos al mediodía y entramos nuevamente a operar a la tarde. Estábamos terminando y todos estaban ya pensando en un descanso reparador, cuando a las 7 de la noche nos avisan que apa­reció un donante de corazón. En ese momento se inició otra vez todo el operativo. Termi­namos a las 6 menos cuarto de la mañana siguiente. O sea, estuvimos casi 24 horas en el quirófano”, señaló el director.

Este también es el mismo equipo que realiza los tras­plantes infantiles en el Hos­pital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, donde se siguen los mismos procedimientos. El equipo lleva hechos 10 trasplantes en niños y niñas allí, desde el 2012.

CONEXIÓN DE POR VIDA

En todo el proceso que implica un trasplante de corazón, incluyendo el tra­tamiento de los pacientes antes y luego de la opera­ción, los médicos estable­cen vínculos muy fuertes. Aquí, el factor sicológico tiene mucha relevancia.

Así como una operación y una recuperación exitosas son hechos muy gratifican­tes, el fallecimiento tiene también su incidencia en los médicos. “Vemos desde que el paciente entra, pasan los días, si va todo bien se le da el alta y eso es muy signi­ficativo. Si en el proceso el paciente fallece, eso es muy duro”, afirmó Melgarejo.

De igual manera, hay un tra­bajo sicológico con profesio­nales especializados que se hace con los pacientes que serán receptores de órganos y con la familia del donante. “Una persona que recibe la noticia de que hay un cora­zón pasa por un momento de ansiedad muy grande, y de ahí que el trabajo sico­lógico es muy importante. El paciente que está conec­tado al corazón artificial, por ejemplo, requiere de mucha ayuda sicológica porque ellos saben que están dependiendo de la máquina que está a su lado”, señaló Melgarejo. “También hay una cone­xión que queda con todos los pacientes trasplantados y es de por vida. Nosotros pasa­mos por todas las etapas de la evolución. El seguimiento de los pacientes es durante toda su vida y es relativamente cercano”, agregó.

Melgarejo recordó además que hace un mes lo visitó el señor Alberto López. Se cumplía un año de su tras­plante de corazón: “Vino a mostrarme un diploma de que había completado una corrida de 5 kilómetros. Recuerdo que él no podía dar dos pasos por la enfermedad cardiaca terminal que tenía y ahora hizo una carrera de 5 kilómetros. Esa satisfac­ción es realmente difícil de describir”.

La tendencia debe ser hacia la donación anónima, según médico

Este momento que los profe­sionales del corazón señalan como “una nueva era”, se da en un contexto en que el debate y la promulgación (en julio pasado) de la Ley Anita aportó de forma determinante.

Para el Dr. Gabriel Preda (39), profesional paraguayo que hizo su formación en Fran­cia durante 9 años y hace diez meses se integró al equipo de trasplantes del Instituto, la donación de órganos va a ir en una curva ascendente, por lo que hay que tomar recau­dos. “La ley da un marco legal, pero hablamos de una situación en la cual bioéti­camente hay que manejarse con mucho cuidado porque del otro lado tenemos seres humanos, y todo el proceso debe ser anónimo y traspa­rente”, según su perspectiva.

Preda reveló que ha pasado por experiencias para el inima­ginables, como casos en que personas le plantearon alguna suerte de “reembolso” tras donar el corazón de un fami­liar. “Tenemos varias historias parecidas, por lo que un marco legal hacía falta”, señaló.

Otro aspecto que le llamó la atención a su retorno fue la forma en que los trasplan­tes eran abordados de forma tan pública, con historias de donantes y trasplantados en todos los medios de comuni­cación. “Yo tengo una visión más europea de la situación. Y cuando a mí me contaban que había relación entre la familia del donante y el que recibió el órgano, eso me chocaba. Que eso se use de manera emocio­nal ahora, cuando estamos empezando esta actividad, en un país muy religioso, en el cual, digamos, hay mucha unión, puede servir para con­cienciar; pero hay que ver de aquí a futuro que este país está creciendo, cambiando, empieza a tener heteroge­neidad de cosas. Entonces, la tendencia también debe ser hacia la donación anó­nima, que es lo que recomien­dan los estudios sicológicos”, reflexionó el médico.

LA PRIMERA INTERVENCIÓN

Cada 9 de julio se celebra el Día Nacional del Tras­plante en el Paraguay, en recordación al primer trasplante de corazón que se realizó en nues­tro país, en 1996. La ope­ración fue realizada en el Centro Médico Bautista, en Asunción, bajo la direc­ción del Dr. Joel Corvalán.

El receptor fue un hom­bre de 36 años entonces, a quien le habían dado solo seis meses de vida debido a una miocardio­patía severa, quien vivió cuatro años más con el “nuevo” corazón.