Higiene de sueño: basta de dormir mal

Las consecuencias de pasar una mala noche van mucho más allá de la somnolencia al día siguiente. Tiene implicancias en todas las áreas de nuestra vida y si no le prestamos la debida atención, podríamos enfrentar graves problemas de salud derivados de esta situación. Para esto es importante mantener una higiene del sueño.

Texto: Luis Ríos Florentín (@nosoyunvampire)

Durante a cuarentena modificamos nuestros horarios varias veces conforme avanzaban las fases de la desescalada. Al principio de la rígida, más de uno terminaba durmiendo casi al amanecer y despertaba unas horas después igual o más cansado que cuando se acostó.

Según la Magíster en Neurociencia y Educación; Laura Galeano, dormir es un mecanismo que restaura nuestro cerebro y nuestro cuerpo cotidianamente. Entonces, notar que "algo anda mal" implica cierto nivel de consciencia sobre la cantidad mínima de horas de sueño que necesitamos, además de conocernos en nuestro estado de enfoque y disfrute de las actividades cotidianas, ya que este rendimiento óptimo es el que se ve afectado de inmediato.

“En la cotidianidad agitada, es fácil perder de vista la necesidad de priorizar nuestro bienestar. Sin embargo, hoy sabemos que en promedio necesitamos ocho horas de sueño diarias y que idealmente nuestra rutina debería favorecer que estas se den sin interrupciones. También es importante entender que estas horas no se recuperan. No da igual dormir un día tres horas y al siguiente 13. La proporción sugerida es 12 a16 horas despierto, 7 a 9 horas dormidos”, remarca Galeano.

Uno de los efectos inmediatos de la falta de sueño al día siguiente, es la disminución de la capacidad de prestar atención y de regular esta atención. También hay un gran impacto en la capacidad de regular emociones y por ende el estado de ánimo de la persona que durmió poco, o mal. “Muchas veces nos referimos a este estado como ‘de mal humor, o muy sensible’, aunque los motivos por los cuales la persona pierde horas de sueño varían y por lo tanto esto se ve reflejado en diferentes comportamientos. Las consecuencias dependen de si la pérdida de sueño se da como una instancia a corto, mediano o largo plazo”, destaca Galeano.

Según la especialista, hay algunos aspectos más generalizables, como el hecho de que el tiempo para llegar al agotamiento físico disminuye. “Nos cansamos más rápido y esto está relacionado con que nuestro rendimiento cardiovascular se reduce significativamente. Sucede algo similar con la actividad metabólica, la capacidad respiratoria, inclusive la regulación de la temperatura corporal”, explica.

Algo que también se observa es la preferencia e ingesta de comidas procesadas y altamente calóricas disfrazada como "antojo". Para ella, el punto principal es que —sin importar la edad y a no ser que estemos muy agotados—, no tenemos la capacidad de notar que tan afectado se ve nuestro rendimiento cognitivo, emocional y físico por la falta de sueño. Esto, prolongado en el tiempo, es terriblemente dañino y perjudicial para nuestro cuerpo y nuestra mente.

“Hay estudios epidemiológicos que han registrado el funcionamiento de millones de personas por varias décadas y todos reportan la misma relación: en cuanto menos dormimos, más corta nuestra expectativa de vida”, sostiene.

Algunas de las enfermedades más asociadas a la cantidad y calidad del sueño son las cardiopatías, la obesidad, la diabetes, el cáncer, el Alzheimer y la demencia. Y por supuesto, condiciones como como la ansiedad y la depresión.

Para evitar llegar a esta situación es que necesario cuidar nuestro descanso. Esto se hace mediante la higiene del sueño. Se trata de un conjunto de hábitos y prácticas cotidianas recomendadas por investigadores y profesionales de la salud para promover la cantidad y la calidad del sueño.

Los 10 mandamientos de la higiene del sueño para adultos, creados por la World Sleep Society son:

  1. Establecer un horario regular para irse a dormir y despertarse.
  2. Si tiene la costumbre de tomar siestas, no exceder los 45 minutos de sueño diurno.
  3. Evitar la ingestión excesiva de alcohol cuatro horas antes de acostarse y no fumar.
  4. Evitar la cafeína 6 horas antes de acostarse. Esto incluye café, té y muchos refrescos, así como chocolate.
  5. Evitar los alimentos pesados, picantes o azucarados cuatro horas antes de acostarse. Un refrigerio ligero antes de acostarse es aceptable.
  6. Hacer ejercicio regularmente, pero no justo antes de acostarse.
  7. Usar ropa de cama cómoda y acogedora.
  8. Encontrar una configuración de temperatura de sueño cómoda y mantener la habitación bien ventilada
  9. Bloquear todo el ruido que distrae y eliminar la mayor cantidad de luz posible.
  10. Reservar su cama para dormir y el sexo, evitando su uso para el trabajo o la recreación general.

Según Laura Galeano, cada individuo debe asimilar y aplicar (a través de elecciones individuales que se adapten a sus necesidades más inmediatas) las decisiones y los ajustes que la Higiene del Sueño promueve.

Recomendaciones para cuidar nuestro sueño

La Magíster en Neurociencia y Educación insiste en que el establecimiento de una rutina para ir a la cama y permanecer en ella entre siete a nueve horas con la intención de dormir aproximadamente ocho de ellas, es sin duda la mejor recomendación de cuidado para el público en general.

“En el contexto de la pandemia, es importante resaltar que algunas personas han aumentado sus horas de sueño, otras las han disminuido. Los motivos varían desde el incremento de niveles de estrés debido a la llegada de nuevas preocupaciones y por sobre todo la incertidumbre. Hasta la posibilidad de permanecer más tiempo en la cama gracias a ahorrarse el tiempo de desplazamiento al lugar de trabajo”, analiza.

Nuestro cuerpo y nuestro cerebro están pendientes de estos cambios y tratan de acomodarse para aprovechar al máximo el tiempo que estamos despiertos. “Son solo cambios bruscos como viajar a través de husos horarios los que realmente chocan con el funcionamiento de nuestro reloj biológico. Esta flexibilidad nos permite adaptarnos, pero en lo posible hay que evitar estas modificaciones y por, sobre todo; dormir cuando tenemos sueño”, puntualiza.

Es común que las actividades nocturnas —ya sean sociales o de recreación— se sobrepongan con las señales de necesitar dormir que nos envía el cuerpo. Si priorizamos nuestra necesidad de dormir, así como damos relevancia a la alimentación y al ejercicio, salir de la rutina se vuelve una excepción y esto también disminuye su impacto a largo plazo.

Y para “sembrar” mejor el sueño, siguiendo los tips de Galeano, el primer paso es permitirnos ese lapso de siete a nueve horas. En ese tiempo, podemos incluir un breve ritual de relajación como una ducha caliente, apagar todas las luces, hacer un poco de meditación o simplemente escuchar música con los ojos cerrados. Apartarse de los aparatos electrónicos ayuda mucho y utilizar la configuración que evita la luz azul es fundamental.

La temperatura del cuarto ayuda también; en lo posible debe estar fresco y es importante tener en cuenta que muchas veces nos despertamos a la noche porque tenemos calor. Hay que considerar que no solo el café, sino también el chocolate y la nicotina son estimulantes por lo tanto deberíamos evitarlos varias horas antes de acostarnos. Los sedativos como el alcohol e inclusive la marihuana, hacen justamente eso; inducir la sedación y estar sedado no es lo mismo que estar dormido. Además, es recomendado también, culminar sesiones de ejercicio al menos dos horas antes de ir a la cama.

A su criterio, debemos encender la alerta si sentimos que estamos durmiendo menos, o si nuestro sueño se ve interrumpido. Pero el indicador principal debería ser el funcionamiento diario. “Si nos cuesta concentrarnos, si tenemos poca energía, es una buena idea implementar las recomendaciones de a poco. Esto puede llevar un buen tiempo, pero pasadas tres a cuatro semanas, si la interrupción o falta directa de sueño no se puede relacionar con un episodio o experiencias excepcionales que estemos atravesando, entonces debemos consultar con un profesional”, advierte.

Además, compartir la cama con alguien que nos escucha respirar muy agitado y despertar por la sensación de falta de aire son indicadores que hay que acudir a un profesional médico.

Ahora ya tenemos las herramientas para cuidar adecuadamente del sueño tanto en estos tiempos de cuarentena y conforme vayamos volviendo a la “normalidad”.

 

Muchos la padecen pero no lo saben: los retos de tener celiaquía en Paraguay

Se estima que hay 60.000 celíacos sin diagnosticar en el Paraguay. Esta enfermedad no tiene cura, pero sí puede tratarse al implementar una dieta libre de gluten. Sin embargo, este cambio de paradigma no es fácil y presenta dificultades que ponen a prueba la fuerza de voluntad.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

La celiaquía es una enfermedad crónica del aparato digestivo producida por la intolerancia permanente al gluten. Por ello, la dieta de los celíacos es estrictamente libre de gluten por toda la vida. La sustancia proteica que es nociva para los que sufren de la celiaquía se halla presente en el trigo, avena, cebada y centeno, cuarteto de cereales identificados por la sigla TACC. También puede encontrarse en otros productos como medicinas, vitaminas y suplementos.

El proceso de adaptar la dieta no resulta nada fácil pero es necesario. Así lo resalta Mabel Rojas, quien fue diagnosticada hace 11 años luego de sufrir un cuadro de gastroenteritis, cuyos síntomas no la dejaban. Oriunda de la ciudad de Iturbe, ella tuvo conocimiento de la enfermedad celíaca tras recibir orientación de su médico de cabecera, el doctor Hugo Félix Vera Benítez. Al consultar con un gastroenterólogo, este intuyó que se trababa de dicha enfermedad y tras realizar los análisis, la endoscopía y la biopsia, sus sospechas fueron confirmadas.

“La reacción en mi familia fue dividida, en su mayoría aceptaron e intentaban adaptarse pero algunos me tildaban de creída y me decían come un poquito que no te hace nada. Fue una forma de desprendimiento, de pronto ya no podía compartir un mate o un tereré, mis cubiertos debían ser exclusivos y los cuidados al momento de preparar la comida eran muchos. De pronto, todos esos momentos de distensión en la cocina se volvieron densos; costó mucho, llevó su tiempo, pero hoy en día todos manejan los ingredientes aptos y los cuidados que debe tenerse al elaborar alimentos para celíacos”, cuenta.

Este cambio también implicó para ella informarse previamente sobre cuáles eran los productos que sí podía consumir y cuáles eran “veneno” para su cuerpo. Tras 11 años de su diagnóstico, hoy celebra que se haya avanzado mucho en materia de información y en las propuestas del mercado dirigidas a ese sector de la sociedad que no tolera el gluten.

Sin embargo, Mabel reconoce que esta enfermedad conlleva un elevado gasto y hasta califica de abuso el costo de los productos “gluten free”. “Si bien es cierto que existe más facilidad de acceder a ellos en las góndolas de los supermercados o estaciones de servicio, el costo siempre es muy elevado y no existe un control de parte de las autoridades competentes”, cuestiona.

Para las personas que están ingresando al mundo de la celiaquía tras tener su diagnóstico, recomienda tomar la noticia con calma y que estén seguras de que todo se aprende, que la comida sin gluten es igual o más rica que las demás y que es posible llevar una vida sana y feliz. “Tal vez llevará un poco de tiempo adaptarse, pero van a lograr. Lo mejor de todo es que la enfermedad celíaca deja de ser una enfermedad desde el momento que llevás una dieta libre de gluten y se convierte en una condición de vida y esta condición de vida no implica el consumo de fármacos ni nada parecido, solo tu alimentación es tu remedio y eso para mí es algo muy positivo”, subraya.

DEL CAMBIO DE HÁBITO A LOS ALTIBAJOS EMOCIONALES

A la periodista Cecilia “Tuky” Espínola le diagnosticaron a finales del 2016 celiaquía e intolerancia a la lactosa. Para ella fue una difícil travesía que tuvo sus altibajos, llegando incluso a un episodio de depresión por el abrumador cambio en su actividad diaria. Hoy tiene las herramientas necesarias y pudo sobrellevar la situación. “La gente cree que solo afecta a los que tienen plata, pero no es así”, resalta.

“Hace cuatro años me diagnosticaron. Antes de eso estuve como dos años con tratamiento en el IPS. Pensaba que tenía gastritis porque comía algo y ya tenía pesadez en el estómago, diarrea, arcadas muy intensas…”, recuerda. Como ninguno de los estudios mostraba lo que tenía y tampoco resultaba el té o el omeprazol que consumía diariamente, una gastroenteróloga le recomendó hacerse un análisis de sangre para descartar otras enfermedades. A los 15 días obtuvo su resultado: positivo para celiaquía e intolerancia a la lactosa.

La directiva que le dieron en ese entonces fue que consulte con una nutricionista y además una psicóloga. Esto la sorprendió. No entendía por qué también debía hacerlo con esta segunda profesional, pero luego se le disiparon las dudas; entró a una etapa de depresión porque debía dejar de comer muchos alimentos, no tenía información suficiente, eran pocos los locales que ofrecían los productos sin gluten y para colmo eran muy costosos.

“Yo pensé que era dejar de comer pan nada más, pero te cambia la vida. Hay un antes y un después en mí. Fue un camino muy largo. Sufrí mucho y llegué a perder 10 kilos. Era frustrante salir con amigos y no poder comer. Entonces decidí encerrarme y no salir más”, señala al rememorar ese episodio.

Como la celiaquía no era conocida, prefería no contar su situación. Sin embargo, al decirles a sus compañeros de trabajo, se le abrió un mundo de oportunidades luego de que un colega le contara que tenía una pequeña hija celíaca y que existía una fundación que enseñaba cómo alimentarse correctamente, de sitios gluten free y cómo afrontar la enfermedad. Se trataba de la Fupacel – FUNDACIÓN PARAGUAYA DE CELÍACOS.

Su vida dio un giro positivo y supo cómo cuidarse. En su casa tuvieron que comprar dos placas a inducción para evitar la contaminación cruzada, también adquirió sus propios cubiertos y cacerolas, ya que una sola partícula de gluten puede contaminar su alimento. “Mi mamá es cocinera y tuvo que aprender a cocinarme”, destacó, al momento de acotar que también ella tuvo que a aprender las recetas sin gluten.

“Hoy estoy mejor. Aprendés a cuidarte mucho y a ver la vida de otra manera. Repercute en tu estado de ánimo y energía. Cuando tengo que viajar ya preparo un tupper con mis comidas y cuando viajaba en avión pedía los alimentos sin gluten. Hoy en día hay mayor información y nos pone muy felices ver marcas como Mazzei o Primicia que sacan sus productos gluten free. Soy la persona más feliz del mundo cuando encuentro en el supermercado, es encontrar un tesoro. Recién encontré un fideo sin gluten y fui tan feliz porque es volver a comer algo que siempre comí durante toda mi vida. El sabor es casi similar al tradicional”, cuenta.

Como recomendación a quienes recién les confirmaron la celiaquía, pide que se acerquen a la Fundación de Celíacos para recibir orientación oportuna, que respeten la dieta para evitar empeorar y que aprendan las recetas para cocinar en las casas. “Van a explorar un nuevo mundo, hay vida después de la celiaquía”, celebra.

Insiste, a la vez, al Estado a difundir mayor información sobre los celíacos y que se faciliten las especialidades en celiaquía para que los casos puedan ser atendidos oportunamente.

PERMITIDOS Y PROHIBIDOS

La Fundación Paraguaya de Celíacos (FUPACEL), entidad sin fines de lucro cuyo objetivo es conseguir una mejor calidad de vida para todos los celiacos del país, brinda una serie de recomendaciones a las personas.

Los celíacos NO deben consumir:

Pan y harinas de trigo, avena, cebada y centeno y derivados. Bollos, pastas italianas, galletas, bizcochos, masitas y pastelería en general. Sémola de trigo. Productos a granel de todo tipo. Productos manufacturados en cuya composición incluyan cualquiera de las harinas citadas y, en general, cualquier alimento preparado o manufacturado si el comerciante no específico que no contiene gluten. Cervezas y bebidas a base de cebada, malta, etc (solo aquellas que sí sean sin gluten).

Los alimentos libres gluten:

Café en grano molido a la vista. Frutas frescas. Hortalizas frescas. Huevos. Leches líquidas recién ordeñadas. Todo tipo de carnes frescas y congeladas, sin procesar y sin agregado de rebozadores, caldos, condimentos y salsas. Vinos, sidras, champagne.

Si cuenta con diagnóstico de la enfermedad celíaca:

Evite consumir alimentos o productos alimenticios cuya marca, gusto o sabor no esté presente en el listado de alimentos analizados.

Evite todos los productos a granel, es decir, sueltos (harinas, especies, cereales, polvos para preparar gelatinas, postres o helados, granos, etc.)

No consuma productos elaborados artesanalmente o que no estén incluidos en el listado.

Al momento de adquirir productos alimenticios, no se rija únicamente por la presencia del símbolo internacional o la leyenda “sin gluten”, el producto debe estar incluido indefectiblemente en el listado.

Las bebidas alcohólicas aptas son los vinos, sidras y champanes. Sólo algunas marcas de whisky, cerveza y licores son aptas para celiacos.

Las harinas son muy volátiles y quedan en el ambiente por varias horas, por eso debe limpiar bien las superficies y utensilios antes de disponerte a amasar productos para celiacos.

No consuma ningún alimento que contenga almidón de trigo, salvado de trigo, salvado de avena o salvado de centeno.

Los medicamentos en comprimidos, grageas y cápsulas deben ser de marcas aptas para celiacos.



DÓNDE COMER

Hoy en día existen más locales donde sólo realizan alimentos sin gluten, tales como Malu Sin Gluten, El Celiaco, Bistro, La Casolana Gluten Free, Lá Nutry, Love Cook - Glutenfree, Pandioca, El Almacen del Celiaco de Sabores de la Abuela, La Casolana Gluten Free, entre otros. También hay emprendimientos que elaboran productos sin gluten, como Marilau - dulces, Mi Celiaquito, y Sobremesa. Entre los sitios que cuentan con cocinas separadas (con y sin gluten) figuran Talleyrand e Il Bambú Pizzas (Cocinita del celiaco). Mientras que Burger King ofrece también la opción de combos para celíacos, entre muchos otros sitios.

PROYECTO DE LATORRE

En la búsqueda de mejorar la seguridad alimentaria del grupo de los celíacos, el diputado Raúl Latorre (ANR) presentó recientemente un proyecto de Ley “Que modifica y amplía la ley Nº 6.072, Que establece medidas de control de productos sin gluten”. Esta propuesta legislativa en estudio busca introducir incentivos para que emprendedores vean una oportunidad en la elaboración de alimentos para alérgicos alimentarios, además de la obligatoriedad de que los establecimientos gastronómicos cuenten con al menos una oferta en el menú con productos libres de gluten.

“Los celíacos tienen especialmente dos inconvenientes: uno es el conseguir sitios donde se vendan los alimentos sin gluten, y el otro es el elevado costo de estos productos”, refiere el congresista, quien de esta manera plantea disminuir los costos y aumentar la disponibilidad de alimentos aptos para celíacos. ¿Cómo? A través de créditos blandos del Banco Nacional de Fomento (BNF), subsidio del 25% del salario mínimo vigente a aquellas personas que presenten riesgo en su seguridad alimentaria, y además de estímulos impositivos, de modo a garantizar la disponibilidad en los colegios, los centros de reclusión, las universidades y en especial el sector gastronómico.

Latorre menciona que si bien hay alrededor de 2.000 pacientes con diagnóstico registrado de dichas intolerancias, las estadísticas mundiales indican que 1 de cada 100 personas es intolerante al gluten. “Por esto, se cree que en el país hay más de 60.000 celíacos sin diagnosticar”, sostiene.

Por ello, surge la necesidad de sacar un proyecto útil que no termine en letra muerta. El proyectista está confiado en que su iniciativa sea tratada en la Cámara Baja en menos de un mes. Actualmente se encuentra ajustando los detalles tras consensuar con distintos sectores de la sociedad.

“Estamos trabajando para adecuar de acuerdo a las sugerencias que recibimos. El desafío es cómo lograr aumentar la disponibilidad cuidando la no contaminación de los alimentos. Yo puedo hacer alimentos sin gluten, pero si uso el mismo equipamiento con el que cocino las otras comidas que sí llevan gluten, con una mínima partícula ya se contamina y puede generar inconvenientes. La cuestión es dónde hacerlo y dónde no. Es un derecho el acceso a la alimentación sin que afecte la situación económica”, subraya.

CURSO SOBRE CELIAQUÍA

Para las personas interesadas en ahondar más sobre esta enfermedad, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Caaguazú realizará un Curso Taller sobre Celiaquía, bajo la modalidad a distancia. Para consultas e inscripciones llamar al 0974 959 379.

 

Lactancia materna: la alimentación de la madre que da de mamar

Una alimentación saludable y equilibrada es necesaria en las madres lactantes para producir leche que nutra de manera suficiente al bebé.

La Dirección de Vigilancia de la Salud recuerda que se deben incluir los 7 grupos de alimentos de la olla nutricional para conseguir una alimentación variada. Frutas y hortalizas, de preferencia las de estación. Cereales y tubérculos (trigo, arroz, maíz, avena, papa, mandioca). Leche y derivados. Carnes, legumbres y huevo. Grasas en pequeñas cantidades, especialmente provenientes de aceites vegetales como condimento de ensaladas. Azúcares y mieles en pequeña cantidad.

¿Es necesario tomar alguna vitamina durante el periodo de lactancia?

Lo ideal es que la mujer que se halla en periodo de amamantamiento, conserve una alimentación saludable, completa y equilibrada para producir la leche materna que nutra al bebé de manera suficiente.

En el caso de que la madre padezca un problema de salud, haya tenido complicaciones en el embarazo o parto, o tenga alguna restricción dietética, deberá contar con la indicación médica, quien valorará el caso e indicar un aporte de suplementos de vitaminas si es necesario.

¿La madre que da de mamar debe consumir más calorías?

Las madres que dan el pecho necesitan a diario unas 500 calorías más, en comparación con las madres no lactantes, pero cada mujer es diferente y las necesidades energéticas cambiarán durante el periodo de lactancia.

La cantidad de calorías necesarias van a depender de la edad del bebé y también del propio estado nutricional de la madre, su nivel de actividad física, si el bebé solo se alimenta de pecho o no, o si se tiene que alimentar a más de un bebé.

¿Qué se debe consumir para aumentar la producción de leche materna?

Una mujer que amamanta no tiene la necesidad de consumir alimentos específicos para asegurar o aumentar su producción de leche. Lo que determina la cantidad producida es la succión del bebé. A mayor succión, mayor producción de leche materna.

El organismo de la madre usa una combinación de todos los alimentos absorbidos y los completa con los nutrientes almacenados para producir la leche que da a su bebé. Esto significa que la leche materna se produce cada vez siguiendo el mismo proceso, que termina en una composición prácticamente constante.

¿En qué casos restringir alimentos?

Solo en algunos casos muy específicos se requiere que la madre lleve a cabo un plan de alimentación especial mientras amamanta.

Ante cualquier signo que llame la atención sobre los hábitos de alimentación del bebé o su ganancia de peso, se debe acudir a consulta con el especialista para lograr una acabada evaluación del caso.

 

Educación sexual: ¿A qué edad iniciar la charla con los hijos?

De enero a julio de este año, el 20% de los embarazos fueron en niñas y jóvenes de entre 10 y 19 años. Autoridades de los ministerios de la Niñez y la Adolescencia y de Salud recomiendan a los padres a brindar el asesoramiento correcto a sus hijos y sostienen que una buena enseñanza sobre educación sexual integral desde temprana edad retrasa el inicio de la vida sexual.


Fuente: Carol Salinas

El Ministerio de Salud reportó 281 embarazos de niñas de entre 10 y 14 años y más de 5.800 en adolescentes de entre 15 y 19, es decir, el 20%.

El titular de la cartera sanitaria, Julio Mazzoleni, sostuvo que “toda niña embarazada es una niña abusada” y que la educación sexual integral juega un papel fundamental en la vida de los niños al momento de su crecimiento y desarrollo.

Todo niño o niña que recibe información importante sobre la educación sexual integral tiene una vida sexual activa mucho más tardía, según el ministro.

A criterio de Mazzoleni es de suma importancia que los padres siempre charlen con los hijos sobre esto o de lo contrario, será el uso del celular lo que marcará el inicio de esa educación.

Pero, ¿cómo un padre sabe cuándo es la edad correcta para hablar de ese tema tan delicado con sus hijos? Es que el tema de la sexualidad es considerado aún como un tabú en la sociedad y mucho más si va enfocado a los menores.

La psicóloga Paola Adriana Zapata, en comunicación con HOY, brindó detalles sobre qué términos utilizar y a qué edad comenzar a hablar sobre temas referentes a la educación sexual con los chicos.

“Ni los medios de comunicación, el internet, ni los amigos son los encargados de brindar la información sobre educación sexual a nuestros hijos. Son los padres, los responsables de esta formación, por eso la importancia para que podamos brindar esa información certera y estemos capacitados para poder emitir cualquier tipo de comentario”, explicó la especialista.

A criterio de la profesional, es importante que la edad evolutiva del niño vaya acorde con su edad mental y madurez para utilizar las palabras adecuadas para su mejor formación.

El primer paso que como padres debemos realizar es en esa edad temprana de 5 a 6 años, cuando empiezan a preguntar de dónde vienen los bebés, es marcar las diferencias entre los órganos sexuales entre un niño o niña, ya sea porque lo vio en algún libro, mencionó.

“Es ahí cuando comienza la charla de una educación sexual y lo mejor siempre es enseñarles el nombre correcto de los genitales. Si es niña, vagina y, si es niño, pene, para no buscar palabras rebuscadas y no confundir”, apuntó.

Para Zapata, el inicio temprano de este tipo de charlas con acompañamiento parental basada en la confianza y correcta información, ayudará tanto a padres como a hijos, especialmente cuando lleguen a la pubertad, para que la comunicación sea fluida y sea disipada cualquier duda con respecto al sexo y otros temas que surjan con el tiempo, sin miedo al prejuicio.

Sexualidad y adolescencia

La mayoría de los adolescentes buscan consejos y conocimientos en amigos o la propia experimentación, antes que recurrir al verdadero conocimiento, como primero la práctica y luego la teoría.

Según la especialista, este método (práctica luego teoría) genera no solo embarazos precoces, sino además traumas, conflictos internos y desconocimiento de las consecuencias de enfermedades de transmisión sexual.

Cuando la sexualidad está presente como un tema más en la familia y los hijos, en ese transcurso van encontrando respuestas y no será un problema que un adolescente pida consejos a los padres cuando la situación requiera, mencionó.

Todo lo citado ayudará a los padres a preparar a sus hijos ante las futuras relaciones sentimentales y sexuales. También contribuirá a que sea más fácil para ellos poder descubrir esa etapa con responsabilidad, sin miedos, prejuicios y sentimientos de culpa.

Para hablar de sexualidad con nuestros hijos no es necesario un día en especial o concreto, o decirles “hoy hablaremos de sexualidad”, refirió Zapata, quien sugirió que se pueden tomar de ejemplos algunos escenarios, como una película, imagen, noticias, para romper el hielo y comenzar la charla.

“Lo importante es acompañar al niño en su maduración hasta su edad adulta, beneficiando así el aprendizaje, un aprendizaje integral que le dé esa seguridad de poder vivir su sexualidad con compromiso y éxito”, finalizó.