Muchos la padecen pero no lo saben: los retos de tener celiaquía en Paraguay
Se estima que hay 60.000 celíacos sin diagnosticar en el Paraguay. Esta enfermedad no tiene cura, pero sí puede tratarse al implementar una dieta libre de gluten. Sin embargo, este cambio de paradigma no es fácil y presenta dificultades que ponen a prueba la fuerza de voluntad.
La celiaquía es una enfermedad crónica del aparato digestivo producida por la intolerancia permanente al gluten. Por ello, la dieta de los celíacos es estrictamente libre de gluten por toda la vida. La sustancia proteica que es nociva para los que sufren de la celiaquía se halla presente en el trigo, avena, cebada y centeno, cuarteto de cereales identificados por la sigla TACC. También puede encontrarse en otros productos como medicinas, vitaminas y suplementos.
El proceso de adaptar la dieta no resulta nada fácil pero es necesario. Así lo resalta Mabel Rojas, quien fue diagnosticada hace 11 años luego de sufrir un cuadro de gastroenteritis, cuyos síntomas no la dejaban. Oriunda de la ciudad de Iturbe, ella tuvo conocimiento de la enfermedad celíaca tras recibir orientación de su médico de cabecera, el doctor Hugo Félix Vera Benítez. Al consultar con un gastroenterólogo, este intuyó que se trababa de dicha enfermedad y tras realizar los análisis, la endoscopía y la biopsia, sus sospechas fueron confirmadas.
“La reacción en mi familia fue dividida, en su mayoría aceptaron e intentaban adaptarse pero algunos me tildaban de creída y me decían come un poquito que no te hace nada. Fue una forma de desprendimiento, de pronto ya no podía compartir un mate o un tereré, mis cubiertos debían ser exclusivos y los cuidados al momento de preparar la comida eran muchos. De pronto, todos esos momentos de distensión en la cocina se volvieron densos; costó mucho, llevó su tiempo, pero hoy en día todos manejan los ingredientes aptos y los cuidados que debe tenerse al elaborar alimentos para celíacos”, cuenta.
Este cambio también implicó para ella informarse previamente sobre cuáles eran los productos que sí podía consumir y cuáles eran “veneno” para su cuerpo. Tras 11 años de su diagnóstico, hoy celebra que se haya avanzado mucho en materia de información y en las propuestas del mercado dirigidas a ese sector de la sociedad que no tolera el gluten.
Sin embargo, Mabel reconoce que esta enfermedad conlleva un elevado gasto y hasta califica de abuso el costo de los productos “gluten free”. “Si bien es cierto que existe más facilidad de acceder a ellos en las góndolas de los supermercados o estaciones de servicio, el costo siempre es muy elevado y no existe un control de parte de las autoridades competentes”, cuestiona.
Para las personas que están ingresando al mundo de la celiaquía tras tener su diagnóstico, recomienda tomar la noticia con calma y que estén seguras de que todo se aprende, que la comida sin gluten es igual o más rica que las demás y que es posible llevar una vida sana y feliz. “Tal vez llevará un poco de tiempo adaptarse, pero van a lograr. Lo mejor de todo es que la enfermedad celíaca deja de ser una enfermedad desde el momento que llevás una dieta libre de gluten y se convierte en una condición de vida y esta condición de vida no implica el consumo de fármacos ni nada parecido, solo tu alimentación es tu remedio y eso para mí es algo muy positivo”, subraya.
DEL CAMBIO DE HÁBITO A LOS ALTIBAJOS EMOCIONALES
A la periodista Cecilia “Tuky” Espínola le diagnosticaron a finales del 2016 celiaquía e intolerancia a la lactosa. Para ella fue una difícil travesía que tuvo sus altibajos, llegando incluso a un episodio de depresión por el abrumador cambio en su actividad diaria. Hoy tiene las herramientas necesarias y pudo sobrellevar la situación. “La gente cree que solo afecta a los que tienen plata, pero no es así”, resalta.
“Hace cuatro años me diagnosticaron. Antes de eso estuve como dos años con tratamiento en el IPS. Pensaba que tenía gastritis porque comía algo y ya tenía pesadez en el estómago, diarrea, arcadas muy intensas…”, recuerda. Como ninguno de los estudios mostraba lo que tenía y tampoco resultaba el té o el omeprazol que consumía diariamente, una gastroenteróloga le recomendó hacerse un análisis de sangre para descartar otras enfermedades. A los 15 días obtuvo su resultado: positivo para celiaquía e intolerancia a la lactosa.
La directiva que le dieron en ese entonces fue que consulte con una nutricionista y además una psicóloga. Esto la sorprendió. No entendía por qué también debía hacerlo con esta segunda profesional, pero luego se le disiparon las dudas; entró a una etapa de depresión porque debía dejar de comer muchos alimentos, no tenía información suficiente, eran pocos los locales que ofrecían los productos sin gluten y para colmo eran muy costosos.
“Yo pensé que era dejar de comer pan nada más, pero te cambia la vida. Hay un antes y un después en mí. Fue un camino muy largo. Sufrí mucho y llegué a perder 10 kilos. Era frustrante salir con amigos y no poder comer. Entonces decidí encerrarme y no salir más”, señala al rememorar ese episodio.
Como la celiaquía no era conocida, prefería no contar su situación. Sin embargo, al decirles a sus compañeros de trabajo, se le abrió un mundo de oportunidades luego de que un colega le contara que tenía una pequeña hija celíaca y que existía una fundación que enseñaba cómo alimentarse correctamente, de sitios gluten free y cómo afrontar la enfermedad. Se trataba de la Fupacel – FUNDACIÓN PARAGUAYA DE CELÍACOS.
Su vida dio un giro positivo y supo cómo cuidarse. En su casa tuvieron que comprar dos placas a inducción para evitar la contaminación cruzada, también adquirió sus propios cubiertos y cacerolas, ya que una sola partícula de gluten puede contaminar su alimento. “Mi mamá es cocinera y tuvo que aprender a cocinarme”, destacó, al momento de acotar que también ella tuvo que a aprender las recetas sin gluten.
“Hoy estoy mejor. Aprendés a cuidarte mucho y a ver la vida de otra manera. Repercute en tu estado de ánimo y energía. Cuando tengo que viajar ya preparo un tupper con mis comidas y cuando viajaba en avión pedía los alimentos sin gluten. Hoy en día hay mayor información y nos pone muy felices ver marcas como Mazzei o Primicia que sacan sus productos gluten free. Soy la persona más feliz del mundo cuando encuentro en el supermercado, es encontrar un tesoro. Recién encontré un fideo sin gluten y fui tan feliz porque es volver a comer algo que siempre comí durante toda mi vida. El sabor es casi similar al tradicional”, cuenta.
Como recomendación a quienes recién les confirmaron la celiaquía, pide que se acerquen a la Fundación de Celíacos para recibir orientación oportuna, que respeten la dieta para evitar empeorar y que aprendan las recetas para cocinar en las casas. “Van a explorar un nuevo mundo, hay vida después de la celiaquía”, celebra.
Insiste, a la vez, al Estado a difundir mayor información sobre los celíacos y que se faciliten las especialidades en celiaquía para que los casos puedan ser atendidos oportunamente.

PERMITIDOS Y PROHIBIDOS
La Fundación Paraguaya de Celíacos (FUPACEL), entidad sin fines de lucro cuyo objetivo es conseguir una mejor calidad de vida para todos los celiacos del país, brinda una serie de recomendaciones a las personas.
Los celíacos NO deben consumir:
Pan y harinas de trigo, avena, cebada y centeno y derivados. Bollos, pastas italianas, galletas, bizcochos, masitas y pastelería en general. Sémola de trigo. Productos a granel de todo tipo. Productos manufacturados en cuya composición incluyan cualquiera de las harinas citadas y, en general, cualquier alimento preparado o manufacturado si el comerciante no específico que no contiene gluten. Cervezas y bebidas a base de cebada, malta, etc (solo aquellas que sí sean sin gluten).
Los alimentos libres gluten:
Café en grano molido a la vista. Frutas frescas. Hortalizas frescas. Huevos. Leches líquidas recién ordeñadas. Todo tipo de carnes frescas y congeladas, sin procesar y sin agregado de rebozadores, caldos, condimentos y salsas. Vinos, sidras, champagne.
Si cuenta con diagnóstico de la enfermedad celíaca:
Evite consumir alimentos o productos alimenticios cuya marca, gusto o sabor no esté presente en el listado de alimentos analizados.
Evite todos los productos a granel, es decir, sueltos (harinas, especies, cereales, polvos para preparar gelatinas, postres o helados, granos, etc.)
No consuma productos elaborados artesanalmente o que no estén incluidos en el listado.
Al momento de adquirir productos alimenticios, no se rija únicamente por la presencia del símbolo internacional o la leyenda “sin gluten”, el producto debe estar incluido indefectiblemente en el listado.
Las bebidas alcohólicas aptas son los vinos, sidras y champanes. Sólo algunas marcas de whisky, cerveza y licores son aptas para celiacos.
Las harinas son muy volátiles y quedan en el ambiente por varias horas, por eso debe limpiar bien las superficies y utensilios antes de disponerte a amasar productos para celiacos.
No consuma ningún alimento que contenga almidón de trigo, salvado de trigo, salvado de avena o salvado de centeno.
Los medicamentos en comprimidos, grageas y cápsulas deben ser de marcas aptas para celiacos.

DÓNDE COMER
Hoy en día existen más locales donde sólo realizan alimentos sin gluten, tales como Malu Sin Gluten, El Celiaco, Bistro, La Casolana Gluten Free, Lá Nutry, Love Cook – Glutenfree, Pandioca, El Almacen del Celiaco de Sabores de la Abuela, La Casolana Gluten Free, entre otros. También hay emprendimientos que elaboran productos sin gluten, como Marilau – dulces, Mi Celiaquito, y Sobremesa. Entre los sitios que cuentan con cocinas separadas (con y sin gluten) figuran Talleyrand e Il Bambú Pizzas (Cocinita del celiaco). Mientras que Burger King ofrece también la opción de combos para celíacos, entre muchos otros sitios.
PROYECTO DE LATORRE
En la búsqueda de mejorar la seguridad alimentaria del grupo de los celíacos, el diputado Raúl Latorre (ANR) presentó recientemente un proyecto de Ley “Que modifica y amplía la ley Nº 6.072, Que establece medidas de control de productos sin gluten”. Esta propuesta legislativa en estudio busca introducir incentivos para que emprendedores vean una oportunidad en la elaboración de alimentos para alérgicos alimentarios, además de la obligatoriedad de que los establecimientos gastronómicos cuenten con al menos una oferta en el menú con productos libres de gluten.
“Los celíacos tienen especialmente dos inconvenientes: uno es el conseguir sitios donde se vendan los alimentos sin gluten, y el otro es el elevado costo de estos productos”, refiere el congresista, quien de esta manera plantea disminuir los costos y aumentar la disponibilidad de alimentos aptos para celíacos. ¿Cómo? A través de créditos blandos del Banco Nacional de Fomento (BNF), subsidio del 25% del salario mínimo vigente a aquellas personas que presenten riesgo en su seguridad alimentaria, y además de estímulos impositivos, de modo a garantizar la disponibilidad en los colegios, los centros de reclusión, las universidades y en especial el sector gastronómico.
Latorre menciona que si bien hay alrededor de 2.000 pacientes con diagnóstico registrado de dichas intolerancias, las estadísticas mundiales indican que 1 de cada 100 personas es intolerante al gluten. “Por esto, se cree que en el país hay más de 60.000 celíacos sin diagnosticar”, sostiene.
Por ello, surge la necesidad de sacar un proyecto útil que no termine en letra muerta. El proyectista está confiado en que su iniciativa sea tratada en la Cámara Baja en menos de un mes. Actualmente se encuentra ajustando los detalles tras consensuar con distintos sectores de la sociedad.
“Estamos trabajando para adecuar de acuerdo a las sugerencias que recibimos. El desafío es cómo lograr aumentar la disponibilidad cuidando la no contaminación de los alimentos. Yo puedo hacer alimentos sin gluten, pero si uso el mismo equipamiento con el que cocino las otras comidas que sí llevan gluten, con una mínima partícula ya se contamina y puede generar inconvenientes. La cuestión es dónde hacerlo y dónde no. Es un derecho el acceso a la alimentación sin que afecte la situación económica”, subraya.

CURSO SOBRE CELIAQUÍA
Para las personas interesadas en ahondar más sobre esta enfermedad, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Caaguazú realizará un Curso Taller sobre Celiaquía, bajo la modalidad a distancia. Para consultas e inscripciones llamar al 0974 959 379.
Pilates y brunch: Experiencia saludable fuera de la monotonía
Pilates y brunch, una fusión que busca fomentar la movilidad y descontracturar la monotonía, apunta a posicionarse como opción para personas que busquen distenderse y mejorar su calidad de vida. La iniciativa invita a salir de la rutina y probar algo distinto.
La actividad al aire libre cobra fuerza en Paraguay. La vida saludable se impone como necesidad y en ese sentido, la práctica de pilates logra cada vez más adeptos y adeptas. Margaritas Studios Pilates impulsa la práctica, instando a vivir experiencia de una manera distinta.
Pilates and Brunch se llevará a cabo en María Bonita. Foto: Gentileza
“Pilates and Brunch” propone comodidad, relajación y dinamismo al aire libre, apostando a la disciplina también como un espacio de ocio entre amigos, familia o la pareja.
Isabella Olcese, una de las organizadoras del evento, comenta que desde hace un tiempo, actividades similares se realizan en otros países y Paraguay se va sumando a la tendencia. “Se está optando por eventos más saludables en Paraguay. Comer sano, disfrutar del verde y moverse. La movilidad y salir de los lugares comunes, es bueno hacer algo distinto”, expresa.
La primera edición será este domingo 12 de octubre, a las 10:00 en el María Bonita Garden House, alojamiento y restaurante ubicado en la ciudad de Areguá, el cual destaca por su belleza y la naturaleza que lo rodea.
Las personas que participen accederán a la clase al aire libre, con música y en los jardines del lugar.
La inversión para la actividad es de G.180.000 y los cupos son limitados. Para mayor información sobre este evento, las clases y horarios, el público puede contactar a la cuenta en Instagram @margaritas.pilates.studio.
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Mattel lanza una muñeca Barbie con diabetes
Mattel ha lanzado al mercado su primera muñeca Barbie con diabetes tipo 1, en un intento por fomentar la inclusión, anunció el martes la compañía.
La nueva Barbie ha sido diseñada en asociación con Breakthrough T1D, una oenegé que trabaja en la investigación y la mejora de los tratamientos de esta enfermedad.
“Presentar una muñeca Barbie con diabetes tipo 1 marca un paso importante en nuestro compromiso con la inclusión y la representación”, dijo Krista Berger, vicepresidenta de Barbie y directora global del departamento de muñecas.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune y crónica en la que el sistema inmunitario destruye por error las células del páncreas que producen insulina.
A menudo se diagnostica en la infancia y los pacientes deben controlar sus niveles de glucosa y administrarse insulina todos los días.
La nueva muñeca lleva un MCG, un sensor para medir en tiempo real el azúcar en la sangre, así como una cinta médica en el brazo en forma de corazón rosa. La muñeca también tiene un pequeño teléfono para controlar los niveles de insulina.
Mattel también lanzó una muñeca representando a Lila Moss, hija de la supermodelo Kate Moss, diagnosticada con diabetes tipo 1 y que aboga por dar a conocer la enfermedad,
En los últimos años la compañía está diversificando sus modelos, en particular la muñeca Barbie, que durante décadas fue únicamente una mujer blanca, rubia, joven y ágil y con tacones altos.
Fuente: AFP
“Escribir es pensar”: ¿aprenden menos los estudiantes que usan ChatGPT?
Cuando Jocelyn Leitzinger pidió a sus estudiantes que contaran una anécdota personal sobre la discriminación, se dio cuenta de que la víctima solía llamarse Sally. “Estaba claro que era un nombre femenino habitual para ChatGPT”, lamenta esta profesora de Chicago.
Sus estudiantes “ni siquiera escribían sobre sus propias vidas”, afirma Leitzinger, que imparte clases de negocios y sociedad en la Universidad de Illinois.
La profesora calcula que alrededor de la mitad de sus 180 alumnos utilizaron ChatGPT de forma inadecuada el semestre pasado, incluso al escribir sobre las cuestiones éticas que rodean a la inteligencia artificial (IA)...
Y explica a AFP que no le sorprenden los resultados de una investigación reciente, que sugiere que los estudiantes que utilizan IA generativa para escribir sus trabajos son menos críticos.
El estudio preliminar, que aún no ha sido revisado por pares, se hizo viral en redes sociales, resonando claramente entre muchos docentes que se enfrentan a estas prácticas.
Desde su publicación el mes pasado, más de 3.000 profesores han escrito al equipo de investigadores del MIT que lo llevó a cabo, según declaró a AFP su autora principal, Nataliya Kosmyna.
Para este estudio, 54 estudiantes de la zona de Boston fueron divididos en tres grupos. Tenían que escribir redacciones de 20 minutos, el primero utilizando ChatGPT, el segundo un motor de búsqueda y el tercero solo sus sesos.
Los investigadores midieron la actividad cerebral de los estudiantes durante sesiones espaciadas varios meses y dos profesores calificaron sus textos.
Los usuarios de ChatGPT tuvieron resultados significativamente peores que los que utilizaron únicamente la cabeza. Los electroencefalogramas mostraron que distintas regiones de sus cerebros se conectaban entre sí con menos frecuencia.
Además, más del 80% de los usuarios de la IA no podían citar ningún fragmento de la redacción que acababan de escribir, frente al 10% de cada uno de los otros dos grupos.
Al final de la tercera sesión, parecían limitarse principalmente a copiar y pegar.
- Textos sin alma -
Por su parte, los profesores encargados de corregir sus textos declararon que eran capaces de reconocer fácilmente aquellos “sin alma”, escritos gracia a la IA. Aunque la gramática y la estructura eran correctas, les faltaba creatividad, personalidad y una reflexión profunda.
Kosmyna matiza no obstante las interpretaciones del estudio que hicieron algunos medios, según las cuales la IA vuelve estúpidas o más perezosas a las personas.
Durante la cuarta sesión, el grupo que hasta entonces solo había utilizado su cerebro fue invitado a utilizar ChatGPT por primera vez... y mostró un nivel de conectividad neuronal aún mayor, señala.
Es demasiado pronto para sacar conclusiones de una muestra tan pequeña, según la investigadora, que reclama más estudios sobre cómo utilizar mejor las herramientas de IA para facilitar el aprendizaje.
Ashley Juavinett, neurocientífica en la Universidad de California San Diego, que no participó en el estudio, también critica algunas de las “extrapolaciones” que se hicieron a partir del estudio.
“Este artículo no aporta suficientes pruebas ni rigor metodológico para sacar conclusiones sobre el impacto de los grandes modelos lingüísticos [como ChatGPT] sobre el cerebro”, declara a AFP.
Para Leitzinger, sin embargo, estos resultados coinciden con su percepción de cómo ha cambiado la escritura de sus alumnos desde la llegada de ChatGPT en 2022, con menos faltas de ortografía pero también menos autenticidad.
La llegada de la inteligencia artificial se compara a menudo con la introducción de las calculadoras, que obligó a los profesores a cambiar sus métodos.
Leitzinger teme que los alumnos ya no necesiten conocimientos básicos antes de utilizar la IA, saltándose la etapa esencial del aprendizaje.
“Escribir es pensar; pensar es escribir. Si eliminamos este proceso, ¿qué queda del pensamiento?“, se pregunta.
Fuente: AFP