Sexo y Covid-19: todo lo que podés seguir disfrutando y lo que debés evitar

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) brinda una serie de recomendaciones a la hora de mantener relaciones sexuales, para mitigar la transmisión de Covid-19.

Mediante una serie de preguntas y respuestas, ONUSIDA va abordando cómo deben ser las relaciones sexuales en tiempos de coronavirus. A continuación las transcribimos:

¿Se puede transmitir el coronavirus a través de relaciones sexuales?

El coronavirus se transmite de una persona a otra a través del contacto físico cercano (menos de 6 pies o 2 m). Tos y estornudos o contacto directo con saliva o moco (ej.: besarse) pueden transmitir coronavirus.

Se ha encontrado coronavirus en heces de personas infectadas. El rimming (contacto de boca con ano) puede conllevar un riesgo de transmisión. El coronavirus aún no se ha encontrado en el semen o los fluidos vaginales, pero el VIH y otras ITS aún se pueden transmitir de esa manera. Si se interrumpe la distribución de condones, consíguelos en la farmacia local o en otros lugares donde se venden a precios razonables.

¿Puedo seguir disfrutando del sexo y evitar el coronavirus?

Evita el contacto cercano, incluido el sexo, con cualquier persona fuera de tu hogar. Si tienes relaciones sexuales con otras personas, debes asumir que los riesgos de contraer el coronavirus son mayores: evita a las personas con síntomas de COVID-19 y el sexo grupal.

Si generalmente conoces a tus parejas sexuales en línea o si tu ocupación principal es el trabajo sexual, considera tomarte un descanso de las citas en persona. Encuéntrate con tus parejas por videollamada o chat y evita el riesgo que conlleva el contacto físico en este momento.

Tú eres tu pareja sexual más segura. La masturbación no propagará la COVID-19, especialmente si te lavas las manos (y cualquier juguete sexual) con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de masturbarte.

La próxima pareja más segura es alguien con quien vives habitualmente y ha respetado el confinamiento igual que tú. Tener contacto cercano, incluido el sexo, con solo un pequeño círculo de personas ayudará a prevenir la propagación de COVID-19.

¿Cómo puedo reducir mi riesgo de infección por coronavirus cuando tengo relaciones sexuales?

Los besos pueden pasar fácilmente la COVID-19. Evita besar a alguien que no viva contigo o que no haya respetado el confinamiento igual que tú. Evita el rimming (lamer el ano de alguien) ya que el coronavirus puede entrar en tu boca. Los condones pueden reducir el contacto con la saliva o las heces durante el sexo oral o anal.

Lavarse antes y después del sexo es más importante que nunca. Lávate las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Lava los juguetes sexuales con agua y jabón. Desinfecta los teclados y las pantallas táctiles que compartas con otros (para video chat, para ver pornografía o para cualquier otra cosa).

¿Cuándo debo evitar el sexo por completo?

Si sospechas que tú o tu pareja pueden tener COVID-19, evita las relaciones sexuales y especialmente los besos. Si comienzas a sentirte mal o puedes estar a punto de desarrollar síntomas de COVID-19, que incluyen fiebre, tos, dolor de garganta o falta de aliento.

Si tú o tu pareja tienen una afección médica que esté asociada a síntomas de COVID-19 más graves, recomendamos que tengas aún más cuidado al tener relaciones sexuales. Las condiciones médicas agravantes incluyen enfermedad pulmonar, enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer o un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, no estar en supresión viral y/o un conteo bajo de CD4).

 

¿Ayuno intermitente para la depuración del cuerpo?

Los expertos en nutrición y lactancia indican que el ayuno intermitente no es malo, pero que el problema recae en la forma en que se realiza.

El nutricionista Fernando Di Paola, quien es experto en dietas con el componente del ayuno intermitente, aclara a Hoy Digital que realizar el ayuno no es malo, sino más bien lo es la forma en que se lleva adelante. Al hacer un parate de comidas, se entra a una especie de mantenimiento del cuerpo, de acuerdo con el experto.

Cuando se realiza de manera correcta, según resalta, es una herramienta terapéutica muy buena porque ayuda a regenerar el cuerpo al elevar las defensas. Explica que esto es posible al bajar los niveles de la insulina, la cual genera los desequilibrios que aumenta la grasa en el cuerpo, interfiere en la Vitamina D3, causa hipotiroidismo, hormonas masculinas en mujeres más de lo habitual, etc.

Di Paola detalla que existen varios tipos de ayunos, siendo el más recomendado el 16/8, el cual consiste en tener dos momentos de ayuno al día, el primero de 16 horas y luego 8 horas. Esto significa que si tu última comida de hoy es a las 22:00, tu primera comida del día siguiente va a ser 16 horas después, o sea a las 14:00. La siguiente comida va a ser 8 horas después, es decir a las 22:00 de vuelta. Esto se hace por dos días consecutivos. El ayuno máximo recomendado es hasta 72 hs, aunque esto está dirigido a pacientes con enfermedades crónicas, tales como enfermos oncológicos, según resalta. “Este último se aconseja una vez al mes, no es para cualquier persona”.

El nutricionista aclara que durante ese lapso de ayuno se puede beber agua, té, mate, café con ka’e he’e, jugo de frutos rojos o limonada.

Un dato importante que brinda Di Paola es que necesariamente la persona que desea hacer un ayuno intermitente debe estar supervisada por un experto y no hacerlo por su cuenta. “Es muy importante que el paciente tenga conocimiento de los niveles de insulina, saber que al orinar elimina minerales, puede estar fatigado, desganado, tener dolor de cabeza… Para evitar todo eso debe estar guiado por un experto y debe suplementarse con minerales fundamentales que no deben faltar. No es que yo un fin de semana comí de todo y luego hago 16 horas de ayuno, no voy a aguantar por la ansiedad y porque no llevo un plan libre de harina, gluten o azúcares”, subrayó.

Respecto al caso de la exmodelo Fio Migliore, el nutricionista lamentó que se observa a simple vista la falta de nutrientes. “Me asustó lo que vi porque el ayuno no tiene que ver con dejar de comer nada más, es más que eso”, aclaró.

“Se puede ser vegano, ya sea por una filosofía de vida por amor a los animales o por una cuestión religiosa. Para ello se requiere suplementar porque el cuerpo necesita de muchos nutrientes que no está recibiendo con esa dieta”, dijo.

Di Paola es categórico al no recomendar seguir el veganismo por moda, a no ser que haya una cuestión religiosa de por medio, porque es una dieta muy demandante.

Siguiendo con el ayuno intermitente, el experto también aclara que no existe contraindicaciones de hacerlo en una mujer lactante, siempre y cuando se incorporen los nutrientes necesarios. “En el caso de Fio Migliore a ella le puede afectar los nutrientes, pero no al bebé. El cuerpo humano es maravilloso porque todos los nutrientes irán al bebé. Sí puede afectarle a ella”, puntualiza.

En cambio, María de los Ángeles Acosta Faranda, jefa del Programa Nacional de Lactancia Materna del Ministerio de Salud, mencionó que si bien existen reportes de beneficios del ayuno intermitente, no se recomienda en mujeres lactantes o embarazadas, ya que las mismas deben realizar todas las comidas.

La especialista aclaró que en una alimentación deficiente de una madre, será ella quien se verá afectada y no el bebé, porque de igual manera la leche materna buscará encontrar los nutrientes necesarios para que el niño esté bien alimentado.

“Es increíble que la leche siempre se va a adaptar a la necesidad del niño, independientemente a la alimentación de la madre. Solo en casos extremos, cuando la mujer está raquítica, esquelética e internada, sí se podrían cambiar algunos componentes de la leche, como afectar la calidad de la grasa pero no los aminoácidos; la afectación alimentaria es mínima”.

Acosta puso como ejemplo el caso de las madres indígenas que no están bien alimentadas, pero sus hijos sí lo están al ser amamantados, como al igual ocurre en gran parte de África.

Mientras es casi imposible que la leche materna se “degenere” o deteriore, sí es posible mejorarla, consumiendo frutos secos y aguacate, de acuerdo con la experta en lactancia.

UNA PATOLOGÍA ANTES QUE UNA DIETA

Por su parte, la nutricionista Maryte Cabrera manifestó su desacuerdo con la actitud de Migliore al hacer el ayuno mientras está en etapa de lactancia. “El problema no está en el ayuno intermitente, no es que la modalidad sea mala o buena, es la forma. Es criminal lo que hace y ya es una patología porque lo que hace es psiquiátrico al ir variando de temática (por sus dietas extremas)”, indicó.

“En una embarazada o en una lactante, la alimentación debe ser exclusiva. La lactancia es importante y es lo principal y la única alimentación que recibe el niño. Al dar de mamar, se encarga de que el niño reciba los nutrientes, a expensas de la madre. Si no se alimenta, llegará un punto en que el cuerpo diga basta y esto desencadena en un niño desnutrido y con problemas en el crecimiento neuronal”, advirtió la especialista.

 

Higiene de sueño: basta de dormir mal

Las consecuencias de pasar una mala noche van mucho más allá de la somnolencia al día siguiente. Tiene implicancias en todas las áreas de nuestra vida y si no le prestamos la debida atención, podríamos enfrentar graves problemas de salud derivados de esta situación. Para esto es importante mantener una higiene del sueño.

Texto: Luis Ríos Florentín (@nosoyunvampire)

Durante a cuarentena modificamos nuestros horarios varias veces conforme avanzaban las fases de la desescalada. Al principio de la rígida, más de uno terminaba durmiendo casi al amanecer y despertaba unas horas después igual o más cansado que cuando se acostó.

Según la Magíster en Neurociencia y Educación; Laura Galeano, dormir es un mecanismo que restaura nuestro cerebro y nuestro cuerpo cotidianamente. Entonces, notar que "algo anda mal" implica cierto nivel de consciencia sobre la cantidad mínima de horas de sueño que necesitamos, además de conocernos en nuestro estado de enfoque y disfrute de las actividades cotidianas, ya que este rendimiento óptimo es el que se ve afectado de inmediato.

“En la cotidianidad agitada, es fácil perder de vista la necesidad de priorizar nuestro bienestar. Sin embargo, hoy sabemos que en promedio necesitamos ocho horas de sueño diarias y que idealmente nuestra rutina debería favorecer que estas se den sin interrupciones. También es importante entender que estas horas no se recuperan. No da igual dormir un día tres horas y al siguiente 13. La proporción sugerida es 12 a16 horas despierto, 7 a 9 horas dormidos”, remarca Galeano.

Uno de los efectos inmediatos de la falta de sueño al día siguiente, es la disminución de la capacidad de prestar atención y de regular esta atención. También hay un gran impacto en la capacidad de regular emociones y por ende el estado de ánimo de la persona que durmió poco, o mal. “Muchas veces nos referimos a este estado como ‘de mal humor, o muy sensible’, aunque los motivos por los cuales la persona pierde horas de sueño varían y por lo tanto esto se ve reflejado en diferentes comportamientos. Las consecuencias dependen de si la pérdida de sueño se da como una instancia a corto, mediano o largo plazo”, destaca Galeano.

Según la especialista, hay algunos aspectos más generalizables, como el hecho de que el tiempo para llegar al agotamiento físico disminuye. “Nos cansamos más rápido y esto está relacionado con que nuestro rendimiento cardiovascular se reduce significativamente. Sucede algo similar con la actividad metabólica, la capacidad respiratoria, inclusive la regulación de la temperatura corporal”, explica.

Algo que también se observa es la preferencia e ingesta de comidas procesadas y altamente calóricas disfrazada como "antojo". Para ella, el punto principal es que —sin importar la edad y a no ser que estemos muy agotados—, no tenemos la capacidad de notar que tan afectado se ve nuestro rendimiento cognitivo, emocional y físico por la falta de sueño. Esto, prolongado en el tiempo, es terriblemente dañino y perjudicial para nuestro cuerpo y nuestra mente.

“Hay estudios epidemiológicos que han registrado el funcionamiento de millones de personas por varias décadas y todos reportan la misma relación: en cuanto menos dormimos, más corta nuestra expectativa de vida”, sostiene.

Algunas de las enfermedades más asociadas a la cantidad y calidad del sueño son las cardiopatías, la obesidad, la diabetes, el cáncer, el Alzheimer y la demencia. Y por supuesto, condiciones como como la ansiedad y la depresión.

Para evitar llegar a esta situación es que necesario cuidar nuestro descanso. Esto se hace mediante la higiene del sueño. Se trata de un conjunto de hábitos y prácticas cotidianas recomendadas por investigadores y profesionales de la salud para promover la cantidad y la calidad del sueño.

Los 10 mandamientos de la higiene del sueño para adultos, creados por la World Sleep Society son:

  1. Establecer un horario regular para irse a dormir y despertarse.
  2. Si tiene la costumbre de tomar siestas, no exceder los 45 minutos de sueño diurno.
  3. Evitar la ingestión excesiva de alcohol cuatro horas antes de acostarse y no fumar.
  4. Evitar la cafeína 6 horas antes de acostarse. Esto incluye café, té y muchos refrescos, así como chocolate.
  5. Evitar los alimentos pesados, picantes o azucarados cuatro horas antes de acostarse. Un refrigerio ligero antes de acostarse es aceptable.
  6. Hacer ejercicio regularmente, pero no justo antes de acostarse.
  7. Usar ropa de cama cómoda y acogedora.
  8. Encontrar una configuración de temperatura de sueño cómoda y mantener la habitación bien ventilada
  9. Bloquear todo el ruido que distrae y eliminar la mayor cantidad de luz posible.
  10. Reservar su cama para dormir y el sexo, evitando su uso para el trabajo o la recreación general.

Según Laura Galeano, cada individuo debe asimilar y aplicar (a través de elecciones individuales que se adapten a sus necesidades más inmediatas) las decisiones y los ajustes que la Higiene del Sueño promueve.

Recomendaciones para cuidar nuestro sueño

La Magíster en Neurociencia y Educación insiste en que el establecimiento de una rutina para ir a la cama y permanecer en ella entre siete a nueve horas con la intención de dormir aproximadamente ocho de ellas, es sin duda la mejor recomendación de cuidado para el público en general.

“En el contexto de la pandemia, es importante resaltar que algunas personas han aumentado sus horas de sueño, otras las han disminuido. Los motivos varían desde el incremento de niveles de estrés debido a la llegada de nuevas preocupaciones y por sobre todo la incertidumbre. Hasta la posibilidad de permanecer más tiempo en la cama gracias a ahorrarse el tiempo de desplazamiento al lugar de trabajo”, analiza.

Nuestro cuerpo y nuestro cerebro están pendientes de estos cambios y tratan de acomodarse para aprovechar al máximo el tiempo que estamos despiertos. “Son solo cambios bruscos como viajar a través de husos horarios los que realmente chocan con el funcionamiento de nuestro reloj biológico. Esta flexibilidad nos permite adaptarnos, pero en lo posible hay que evitar estas modificaciones y por, sobre todo; dormir cuando tenemos sueño”, puntualiza.

Es común que las actividades nocturnas —ya sean sociales o de recreación— se sobrepongan con las señales de necesitar dormir que nos envía el cuerpo. Si priorizamos nuestra necesidad de dormir, así como damos relevancia a la alimentación y al ejercicio, salir de la rutina se vuelve una excepción y esto también disminuye su impacto a largo plazo.

Y para “sembrar” mejor el sueño, siguiendo los tips de Galeano, el primer paso es permitirnos ese lapso de siete a nueve horas. En ese tiempo, podemos incluir un breve ritual de relajación como una ducha caliente, apagar todas las luces, hacer un poco de meditación o simplemente escuchar música con los ojos cerrados. Apartarse de los aparatos electrónicos ayuda mucho y utilizar la configuración que evita la luz azul es fundamental.

La temperatura del cuarto ayuda también; en lo posible debe estar fresco y es importante tener en cuenta que muchas veces nos despertamos a la noche porque tenemos calor. Hay que considerar que no solo el café, sino también el chocolate y la nicotina son estimulantes por lo tanto deberíamos evitarlos varias horas antes de acostarnos. Los sedativos como el alcohol e inclusive la marihuana, hacen justamente eso; inducir la sedación y estar sedado no es lo mismo que estar dormido. Además, es recomendado también, culminar sesiones de ejercicio al menos dos horas antes de ir a la cama.

A su criterio, debemos encender la alerta si sentimos que estamos durmiendo menos, o si nuestro sueño se ve interrumpido. Pero el indicador principal debería ser el funcionamiento diario. “Si nos cuesta concentrarnos, si tenemos poca energía, es una buena idea implementar las recomendaciones de a poco. Esto puede llevar un buen tiempo, pero pasadas tres a cuatro semanas, si la interrupción o falta directa de sueño no se puede relacionar con un episodio o experiencias excepcionales que estemos atravesando, entonces debemos consultar con un profesional”, advierte.

Además, compartir la cama con alguien que nos escucha respirar muy agitado y despertar por la sensación de falta de aire son indicadores que hay que acudir a un profesional médico.

Ahora ya tenemos las herramientas para cuidar adecuadamente del sueño tanto en estos tiempos de cuarentena y conforme vayamos volviendo a la “normalidad”.

 

Muchos la padecen pero no lo saben: los retos de tener celiaquía en Paraguay

Se estima que hay 60.000 celíacos sin diagnosticar en el Paraguay. Esta enfermedad no tiene cura, pero sí puede tratarse al implementar una dieta libre de gluten. Sin embargo, este cambio de paradigma no es fácil y presenta dificultades que ponen a prueba la fuerza de voluntad.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

La celiaquía es una enfermedad crónica del aparato digestivo producida por la intolerancia permanente al gluten. Por ello, la dieta de los celíacos es estrictamente libre de gluten por toda la vida. La sustancia proteica que es nociva para los que sufren de la celiaquía se halla presente en el trigo, avena, cebada y centeno, cuarteto de cereales identificados por la sigla TACC. También puede encontrarse en otros productos como medicinas, vitaminas y suplementos.

El proceso de adaptar la dieta no resulta nada fácil pero es necesario. Así lo resalta Mabel Rojas, quien fue diagnosticada hace 11 años luego de sufrir un cuadro de gastroenteritis, cuyos síntomas no la dejaban. Oriunda de la ciudad de Iturbe, ella tuvo conocimiento de la enfermedad celíaca tras recibir orientación de su médico de cabecera, el doctor Hugo Félix Vera Benítez. Al consultar con un gastroenterólogo, este intuyó que se trababa de dicha enfermedad y tras realizar los análisis, la endoscopía y la biopsia, sus sospechas fueron confirmadas.

“La reacción en mi familia fue dividida, en su mayoría aceptaron e intentaban adaptarse pero algunos me tildaban de creída y me decían come un poquito que no te hace nada. Fue una forma de desprendimiento, de pronto ya no podía compartir un mate o un tereré, mis cubiertos debían ser exclusivos y los cuidados al momento de preparar la comida eran muchos. De pronto, todos esos momentos de distensión en la cocina se volvieron densos; costó mucho, llevó su tiempo, pero hoy en día todos manejan los ingredientes aptos y los cuidados que debe tenerse al elaborar alimentos para celíacos”, cuenta.

Este cambio también implicó para ella informarse previamente sobre cuáles eran los productos que sí podía consumir y cuáles eran “veneno” para su cuerpo. Tras 11 años de su diagnóstico, hoy celebra que se haya avanzado mucho en materia de información y en las propuestas del mercado dirigidas a ese sector de la sociedad que no tolera el gluten.

Sin embargo, Mabel reconoce que esta enfermedad conlleva un elevado gasto y hasta califica de abuso el costo de los productos “gluten free”. “Si bien es cierto que existe más facilidad de acceder a ellos en las góndolas de los supermercados o estaciones de servicio, el costo siempre es muy elevado y no existe un control de parte de las autoridades competentes”, cuestiona.

Para las personas que están ingresando al mundo de la celiaquía tras tener su diagnóstico, recomienda tomar la noticia con calma y que estén seguras de que todo se aprende, que la comida sin gluten es igual o más rica que las demás y que es posible llevar una vida sana y feliz. “Tal vez llevará un poco de tiempo adaptarse, pero van a lograr. Lo mejor de todo es que la enfermedad celíaca deja de ser una enfermedad desde el momento que llevás una dieta libre de gluten y se convierte en una condición de vida y esta condición de vida no implica el consumo de fármacos ni nada parecido, solo tu alimentación es tu remedio y eso para mí es algo muy positivo”, subraya.

DEL CAMBIO DE HÁBITO A LOS ALTIBAJOS EMOCIONALES

A la periodista Cecilia “Tuky” Espínola le diagnosticaron a finales del 2016 celiaquía e intolerancia a la lactosa. Para ella fue una difícil travesía que tuvo sus altibajos, llegando incluso a un episodio de depresión por el abrumador cambio en su actividad diaria. Hoy tiene las herramientas necesarias y pudo sobrellevar la situación. “La gente cree que solo afecta a los que tienen plata, pero no es así”, resalta.

“Hace cuatro años me diagnosticaron. Antes de eso estuve como dos años con tratamiento en el IPS. Pensaba que tenía gastritis porque comía algo y ya tenía pesadez en el estómago, diarrea, arcadas muy intensas…”, recuerda. Como ninguno de los estudios mostraba lo que tenía y tampoco resultaba el té o el omeprazol que consumía diariamente, una gastroenteróloga le recomendó hacerse un análisis de sangre para descartar otras enfermedades. A los 15 días obtuvo su resultado: positivo para celiaquía e intolerancia a la lactosa.

La directiva que le dieron en ese entonces fue que consulte con una nutricionista y además una psicóloga. Esto la sorprendió. No entendía por qué también debía hacerlo con esta segunda profesional, pero luego se le disiparon las dudas; entró a una etapa de depresión porque debía dejar de comer muchos alimentos, no tenía información suficiente, eran pocos los locales que ofrecían los productos sin gluten y para colmo eran muy costosos.

“Yo pensé que era dejar de comer pan nada más, pero te cambia la vida. Hay un antes y un después en mí. Fue un camino muy largo. Sufrí mucho y llegué a perder 10 kilos. Era frustrante salir con amigos y no poder comer. Entonces decidí encerrarme y no salir más”, señala al rememorar ese episodio.

Como la celiaquía no era conocida, prefería no contar su situación. Sin embargo, al decirles a sus compañeros de trabajo, se le abrió un mundo de oportunidades luego de que un colega le contara que tenía una pequeña hija celíaca y que existía una fundación que enseñaba cómo alimentarse correctamente, de sitios gluten free y cómo afrontar la enfermedad. Se trataba de la Fupacel – FUNDACIÓN PARAGUAYA DE CELÍACOS.

Su vida dio un giro positivo y supo cómo cuidarse. En su casa tuvieron que comprar dos placas a inducción para evitar la contaminación cruzada, también adquirió sus propios cubiertos y cacerolas, ya que una sola partícula de gluten puede contaminar su alimento. “Mi mamá es cocinera y tuvo que aprender a cocinarme”, destacó, al momento de acotar que también ella tuvo que a aprender las recetas sin gluten.

“Hoy estoy mejor. Aprendés a cuidarte mucho y a ver la vida de otra manera. Repercute en tu estado de ánimo y energía. Cuando tengo que viajar ya preparo un tupper con mis comidas y cuando viajaba en avión pedía los alimentos sin gluten. Hoy en día hay mayor información y nos pone muy felices ver marcas como Mazzei o Primicia que sacan sus productos gluten free. Soy la persona más feliz del mundo cuando encuentro en el supermercado, es encontrar un tesoro. Recién encontré un fideo sin gluten y fui tan feliz porque es volver a comer algo que siempre comí durante toda mi vida. El sabor es casi similar al tradicional”, cuenta.

Como recomendación a quienes recién les confirmaron la celiaquía, pide que se acerquen a la Fundación de Celíacos para recibir orientación oportuna, que respeten la dieta para evitar empeorar y que aprendan las recetas para cocinar en las casas. “Van a explorar un nuevo mundo, hay vida después de la celiaquía”, celebra.

Insiste, a la vez, al Estado a difundir mayor información sobre los celíacos y que se faciliten las especialidades en celiaquía para que los casos puedan ser atendidos oportunamente.

PERMITIDOS Y PROHIBIDOS

La Fundación Paraguaya de Celíacos (FUPACEL), entidad sin fines de lucro cuyo objetivo es conseguir una mejor calidad de vida para todos los celiacos del país, brinda una serie de recomendaciones a las personas.

Los celíacos NO deben consumir:

Pan y harinas de trigo, avena, cebada y centeno y derivados. Bollos, pastas italianas, galletas, bizcochos, masitas y pastelería en general. Sémola de trigo. Productos a granel de todo tipo. Productos manufacturados en cuya composición incluyan cualquiera de las harinas citadas y, en general, cualquier alimento preparado o manufacturado si el comerciante no específico que no contiene gluten. Cervezas y bebidas a base de cebada, malta, etc (solo aquellas que sí sean sin gluten).

Los alimentos libres gluten:

Café en grano molido a la vista. Frutas frescas. Hortalizas frescas. Huevos. Leches líquidas recién ordeñadas. Todo tipo de carnes frescas y congeladas, sin procesar y sin agregado de rebozadores, caldos, condimentos y salsas. Vinos, sidras, champagne.

Si cuenta con diagnóstico de la enfermedad celíaca:

Evite consumir alimentos o productos alimenticios cuya marca, gusto o sabor no esté presente en el listado de alimentos analizados.

Evite todos los productos a granel, es decir, sueltos (harinas, especies, cereales, polvos para preparar gelatinas, postres o helados, granos, etc.)

No consuma productos elaborados artesanalmente o que no estén incluidos en el listado.

Al momento de adquirir productos alimenticios, no se rija únicamente por la presencia del símbolo internacional o la leyenda “sin gluten”, el producto debe estar incluido indefectiblemente en el listado.

Las bebidas alcohólicas aptas son los vinos, sidras y champanes. Sólo algunas marcas de whisky, cerveza y licores son aptas para celiacos.

Las harinas son muy volátiles y quedan en el ambiente por varias horas, por eso debe limpiar bien las superficies y utensilios antes de disponerte a amasar productos para celiacos.

No consuma ningún alimento que contenga almidón de trigo, salvado de trigo, salvado de avena o salvado de centeno.

Los medicamentos en comprimidos, grageas y cápsulas deben ser de marcas aptas para celiacos.



DÓNDE COMER

Hoy en día existen más locales donde sólo realizan alimentos sin gluten, tales como Malu Sin Gluten, El Celiaco, Bistro, La Casolana Gluten Free, Lá Nutry, Love Cook - Glutenfree, Pandioca, El Almacen del Celiaco de Sabores de la Abuela, La Casolana Gluten Free, entre otros. También hay emprendimientos que elaboran productos sin gluten, como Marilau - dulces, Mi Celiaquito, y Sobremesa. Entre los sitios que cuentan con cocinas separadas (con y sin gluten) figuran Talleyrand e Il Bambú Pizzas (Cocinita del celiaco). Mientras que Burger King ofrece también la opción de combos para celíacos, entre muchos otros sitios.

PROYECTO DE LATORRE

En la búsqueda de mejorar la seguridad alimentaria del grupo de los celíacos, el diputado Raúl Latorre (ANR) presentó recientemente un proyecto de Ley “Que modifica y amplía la ley Nº 6.072, Que establece medidas de control de productos sin gluten”. Esta propuesta legislativa en estudio busca introducir incentivos para que emprendedores vean una oportunidad en la elaboración de alimentos para alérgicos alimentarios, además de la obligatoriedad de que los establecimientos gastronómicos cuenten con al menos una oferta en el menú con productos libres de gluten.

“Los celíacos tienen especialmente dos inconvenientes: uno es el conseguir sitios donde se vendan los alimentos sin gluten, y el otro es el elevado costo de estos productos”, refiere el congresista, quien de esta manera plantea disminuir los costos y aumentar la disponibilidad de alimentos aptos para celíacos. ¿Cómo? A través de créditos blandos del Banco Nacional de Fomento (BNF), subsidio del 25% del salario mínimo vigente a aquellas personas que presenten riesgo en su seguridad alimentaria, y además de estímulos impositivos, de modo a garantizar la disponibilidad en los colegios, los centros de reclusión, las universidades y en especial el sector gastronómico.

Latorre menciona que si bien hay alrededor de 2.000 pacientes con diagnóstico registrado de dichas intolerancias, las estadísticas mundiales indican que 1 de cada 100 personas es intolerante al gluten. “Por esto, se cree que en el país hay más de 60.000 celíacos sin diagnosticar”, sostiene.

Por ello, surge la necesidad de sacar un proyecto útil que no termine en letra muerta. El proyectista está confiado en que su iniciativa sea tratada en la Cámara Baja en menos de un mes. Actualmente se encuentra ajustando los detalles tras consensuar con distintos sectores de la sociedad.

“Estamos trabajando para adecuar de acuerdo a las sugerencias que recibimos. El desafío es cómo lograr aumentar la disponibilidad cuidando la no contaminación de los alimentos. Yo puedo hacer alimentos sin gluten, pero si uso el mismo equipamiento con el que cocino las otras comidas que sí llevan gluten, con una mínima partícula ya se contamina y puede generar inconvenientes. La cuestión es dónde hacerlo y dónde no. Es un derecho el acceso a la alimentación sin que afecte la situación económica”, subraya.

CURSO SOBRE CELIAQUÍA

Para las personas interesadas en ahondar más sobre esta enfermedad, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Caaguazú realizará un Curso Taller sobre Celiaquía, bajo la modalidad a distancia. Para consultas e inscripciones llamar al 0974 959 379.