Muestra de asteroide sugiere que origen de la vida en la Tierra proviene del espacio
Investigadores de la misión japonesa Hayabusa2 encontraron moléculas orgánicas en muestras recolectadas del asteroide Ryugu, que está cerca a la Tierra.
Fuente: CNN en español
“Cuando los investigadores analizaron las muestras, recolectadas en dos lugares diferentes del asteroide, encontraron uracilo, uno de los componentes básicos del ARN, así como vitamina B3 o niacina (un cofactor clave para el metabolismo en los organismos vivos).
El uracilo es una nucleobase o un compuesto que contiene nitrógeno. Es una de las cinco nucleobases en el ADN y el ARN, las proteínas y moléculas que contienen información e instrucciones genéticas cruciales para las células de los organismos vivos.
Un estudio que detalla los hallazgos fue publicado este martes en la revista Nature Communications.
Ryugu es un asteroide rico en carbono con forma de diamante que mide alrededor de 1 kilómetro de ancho. Hayabusa2 fue la primera misión en devolver una muestra del subsuelo de un asteroide a la Tierra.
La misión de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa recolectó una muestra de la superficie del asteroide en febrero de 2019, luego disparó una “bala” de cobre al asteroide para crear un cráter de impacto de unos 10 metros de ancho.
La muestra fue recolectada de este cráter en julio de 2019. Luego, el asteroide Hayabusa2 voló por la Tierra y dejó la muestra en Australia en diciembre de 2020.

Un gráfico muestra algunas de las moléculas encontradas en muestras tomadas del asteroide Ryugu por la misión Hayabusa2 de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón. (Crédito: NASA/JAXA/Dan Gallagher)
En análisis anteriores, los investigadores detectaron aminoácidos y otras moléculas en las muestras de Ryugu, mientras que el uracilo y la niacina también se ha encontrado en meteoritos que aterrizaron en la Tierra.
“Los científicos encontraron previamente nucleobases y vitaminas en ciertos meteoritos ricos en carbono, pero siempre existía la cuestión de la contaminación por exposición al medio ambiente de la Tierra”, dijo el autor principal del estudio, Yasuhiro Oba, profesor asociado de la Universidad de Hokkaido en Japón, en una declaración.
“Dado que la nave espacial Hayabusa2 recolectó dos muestras directamente del asteroide Ryugu y las trajo a la Tierra en cápsulas selladas, se puede descartar la contaminación”.
Bloques de construcción de la vida en el espacio
Los investigadores descubrieron las moléculas cuando empaparon partículas recolectadas de Ryugu en agua caliente y analizaron los resultados usando diferentes métodos de observación, como cromatografía líquida y espectrometría de masas.
Luego, el equipo detectó las rastros de uracilo, niacina y otros compuestos orgánicos que contienen nitrógeno.
“También se encontraron otras moléculas biológicas en la muestra, incluida una selección de aminoácidos, aminas y ácidos carboxílicos, que se encuentran en las proteínas y el metabolismo, respectivamente”, dijo Oba.
Juntos, los hallazgos de las muestras de Ryugu hasta el momento se suman a la creciente evidencia de que los componentes básicos de la vida se originaron en el espacio y fueron entregados originalmente a la Tierra hace miles de millones de años por meteoritos.
Las moléculas probablemente se formaron originalmente a través de reacciones fotoquímicas en el hielo en el espacio exterior antes de que existiera nuestro sistema solar, dijo Oba.
Estudios adicionales de la composición del asteroide
Las concentraciones de las moléculas en las dos muestras fueron diferentes, pero eso probablemente se deba a la exposición al duro entorno del espacio.
Es posible que Ryugu haya sido alguna vez parte de un cuerpo celeste más grande, como un cometa, antes de que se rompiera en pedazos por las colisiones con otros objetos espaciales.
“No hay duda de que se han proporcionado a la Tierra moléculas biológicamente importantes, como aminoácidos y nucleobase(s) en asteroides/meteoritos”, dijo Oba. “En particular, esperamos que puedan desempeñar un papel en la evolución prebiótica en la Tierra primitiva”.
También es posible que, cuando las rocas espaciales se estrellaron contra otros planetas de nuestro sistema solar, podrían haber llevado algunos de los mismos componentes básicos de la vida.
“No puedo decir que la presencia de tales ingredientes conduzca directamente a la aparición/presencia de vida extraterrestre, pero al menos sus componentes, como los aminoácidos y las nucleobases, pueden estar presentes en todas partes del espacio”, dijo Oba.
Ahora, los investigadores quieren saber qué tan comunes son estas moléculas en los asteroides.
Afortunadamente, una muestra de otro asteroide llamado Bennu será enviada a la Tierra en septiembre por una nave exploradora de regolito con capacidad de interpretación espectral y de orígenes, identificación de recursos y seguridad, OSIRIS-REx, de la NASA.
“El descubrimiento de uracilo en las muestras de Ryugu da fuerza a las teorías actuales sobre el origen de las nucleobases en la Tierra primitiva”, dijo Oba.
“La misión OSIRIS-REx de la NASA devolverá muestras del asteroide Bennu este año, y un estudio comparativo de la composición de estos asteroides proporcionará más datos para desarrollar estas teorías”.
Identifican al dinosaurio más grande del sudeste asiático
Científicos identificaron un nuevo dinosaurio a partir de restos descubiertos en Tailandia que se estima que pesaba tanto como nueve elefantes adultos.
El animal, un herbívoro de cuello largo, medía 27 metros y pesaba unas 27 toneladas, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports.
Probablemente vagaba por lo que hoy es Tailandia hace 100 o 120 millones de años y es el más grande jamás encontrado en el sudeste asiático, dijeron los investigadores.
“Nuestro dinosaurio es grande según los estándares de la mayoría de la gente; probablemente pesaba al menos 10 toneladas más que Dippy, el Diplodocus”, dijo el investigador principal, Thitiwoot Sethapanichsakul, refiriéndose al enorme esqueleto que anteriormente se exhibía en el Museo de Historia Natural de Londres.
El estudiante de doctorado tailandés llamó al saurópodo recién descubierto “el último titán” porque fue desenterrado en una de las formaciones rocosas más recientes donde se han encontrado dinosaurios en Tailandia, según el University College London.
Foto ilustrativa de cómo se vería el dinosaurio más grande.
La región se convirtió más tarde en un mar poco profundo, agregó, “por lo que este podría ser el último o el más reciente saurópodo de gran tamaño que encontraremos en el sudeste asiático”.
Los primeros restos de la enorme criatura fueron desenterrados hace una década por lugareños en el noreste de Tailandia, pero la excavación no se completó hasta 2024, según el estudio, publicado el jueves.
Los restos se parecían en parte a los de los saurópodos descubiertos anteriormente, pero tenían suficientes características únicas como para ser considerados de una nueva especie.
Se la bautizó como “Nagatitan chaiyaphumensis” en honor a una serpiente del folclor del sudeste asiático, a un gigante de la mitología griega y a la provincia de Chaiyaphum, donde fueron encontrados los restos.
El mosquito antidengue: un avance pero no una panacea en Brasil
Casi con amor, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha resultado eficaz contra la enfermedad, pero que muestra sus límites para extenderse en Brasil.
Para que nadie descubra secretos del método, los asesores de Moreira piden no fotografiar equipos de esta biofábrica en Curitiba, en el sur de Brasil, donde funciona el mayor criadero de “wolbitos” del mundo.
Así llama este reputado entomólogo, de 59 años, a los Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, una bacteria que les impide desarrollar dengue.
“Estamos en un momento decisivo para lograr expandirnos en Brasil”, dice a la AFP Moreira, reconocido por su trabajo en 2025 entre los diez científicos más destacados del mundo por la revista Nature y este año entre las 100 personas más influyentes de Time.
El método consiste en liberar “wolbitos” en zonas urbanas, donde en cuestión de meses sustituyen por transmisión generacional a los mosquitos que contagian dengue.
Aunque la técnica funciona en 15 países, en ninguno protegió a tantas personas como en Brasil desde que Moreira empezó a probarla en 2011: un total de seis millones.
Pero aún quedan 207 millones de ciudadanos en este país de tamaño continental, el más golpeado por el dengue en 2024, con más de 6.000 muertes, aunque el año pasado la incidencia fue mucho menor.
- Cien millones de huevos semanales -
La biofábrica se inauguró en 2025 con apoyo del instituto público Fiocruz y la ONG internacional World Mosquito Program (WMP).
En su sala de reproducción, algunos de sus 70 empleados se limpian el sudor.
La calefacción está regulada a gusto de los mosquitos, encerrados en grandes e iluminadas jaulas de tela traslúcida.
La sala huele a su alimento: sangre caliente de caballo y agua con azúcar.
Las hembras pueden dar cien millones de huevos por semana infectados con Wolbachia, que se transmite a las crías.
Embalados en cápsulas, los huevos se despachan a centros municipales, donde los eclosionan y liberan.
En dos ciudades con estudios científicos sobre el método, Niterói -cerca de Rio de Janeiro- y Campo Grande (centro-oeste), los resultados fueron espectaculares: caídas de 89% y 63% del dengue, respectivamente.
- “Antes no había dengue” -
Pero la cura no avanza más rápido que la enfermedad. Primeramente, el cambio climático “aumenta la diseminación del virus. En el sur del país, que era mucho más frío, antes no había dengue” y ahora sí, alerta Moreira, fundador de la biofábrica y hoy asesor del WMP.
Además, aunque el gobierno de izquierda de Luiz Inácio Lula da Silva reconoció al método Wolbachia como un medida de salud pública, los tiempos del Estado no van a a la par con la procreación de mosquitos.
Los huevos producidos en Curitiba se distribuyen a otras ciudades siguiendo órdenes de las autoridades sanitarias.
Pero la fábrica tuvo que reducir la producción porque la demanda (del ministerio de Salud) no estaba tan alta, dice Moreira.
Según la bióloga y epidemióloga Ludimila Raupp, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Rio, hay “urgencia” en expandir el método Wolbachia para luchar contra el dengue en Brasil.
Pero ampliar la cobertura nacional “no es fácil” y cita el caso de Rio de Janeiro donde la implementación tuvo “graves fallas” y una “descoordinación institucional”, dice a la AFP.
Según esta experta, la ciudad registró resultados modestos porque los equipos sanitarios hicieron un uso intensivo de larvicidas perjudiciales para los “wolbitos”.
La violencia del crimen organizado también complicó la implementación en favelas cariocas, según Moreira.
- Desafíos -
La expansión del método tiene desafíos “técnicos, operacionales, logísticos y financieros”, admite a la AFP el ministro de Salud, Alexandre Padilha.
Sin embargo, defiende los avances: solo en 2026 este se implementará en 54 municipios de Brasil, para totalizar 70 a finales de año.
Moreira explica que la técnica demora unos dos años para mostrar resultados y avisa que no es una fórmula “mágica”, sino una estrategia “complementaria” a otras como la vacuna.
Los “wolbitos” de Moreira descienden de Aedes aegypti inoculados con Wolbachia casi dos décadas atrás en Australia, donde el científico hizo su posdoctorado en entomología.
El equipo que integraba descubrió en 2008 que esa bacteria común en otros insectos bloquea el dengue, el zika y el chikunguña.
Fuente: AFP
Hallan nueva especie de lagartija en los andes de Perú
Un grupo de científicos descubrió una nueva especie de lagartija en los andes centrales de Perú, informó este viernes el Museo de Historia Natural de la Universidad de San Marcos.
La lagartija mide entre 7 y 10 centímetros y se caracteriza por tener un color gris con manchas negras en la zona pélvica que les permite camuflarse de ambientes rocosos.
La nueva especie, denominada Stenocercus aguilari, fue registrada en la puna altoandina, sobre los 4.000 metros de altitud en la región Ancash.
“Este hallazgo subraya la necesidad de continuar con estudios exhaustivos combinando evidencias moleculares y morfológicas en los andes peruanos, donde la compleja geografía continúa albergando una diversidad que aún permanece oculta para la ciencia”, dijo a la AFP el biólogo Ernesto Castillo.
El descubrimiento fue publicado en la revista científica Zootaxa de Nueva Zelanda.