Cómo sobrevivir al ‘corazón roto’ y pasar el 14 de febrero sin pareja

Al ser un día muy promocionado por el marketing, sobrevivir al 14 de febrero sin alguien al lado es una tarea un tanto complicada, en especial si se experimenta la reciente ruptura de la relación amorosa. La pregunta que surge entonces es, ¿cómo pasar el Día de los Enamorados siendo solteros? Un experto en psicología y sexología nos responde.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

Muchos despiertan este domingo 14 de febrero con una canasta de desayuno con dulces manjares y adornados con globos de corazones, otros en cambio no reciben algún regalo por San Valentín (o más conocido en Paraguay como el Día de los Enamorados).

El psicólogo y sexólogo David Samaniego menciona que pasar este día será complicado para una persona que recientemente tuvo una ruptura amorosa, no tanto así para aquella que ya terminó su relación hace tiempo. “Va a ser difícil que una persona no se sienta sola en este día, ya que el marketing y toda la parte social contribuye mucho al día de los enamorados, entonces si una persona está muy triste, lo más recomendable es que pase con sus amigos o familiares”, insta.

Lo recomendable es pasar con los amigos o los familiares

El experto resalta que lejos a la creencia que mucha gente tiene, en realidad no se necesita de otra persona para ser feliz. “Todo el mundo busca la felicidad pero lo que debemos valorar son los momentos felices que vivimos porque la felicidad como tal no es duradera y siempre pasaremos también por momentos malos o tristes. Si uno pretende encontrar la felicidad al hallar una pareja, entonces va por un camino erróneo y equivocado, porque la felicidad no la da la otra persona”, subraya.

Para aquellos que están en duelo por una ruptura amorosa que no fue de mutuo acuerdo, Samaniego indica que cada proceso es diferente y que los tiempos para sanar no son iguales para todos. En este lapso se generan muchas emociones como rabia, hostilidad, melancolía, tristeza y hasta soledad, y dependerá también de la personalidad de uno ir afrontándolas.

Si uno pretende encontrar la felicidad en una pareja, va por el camino erróneo

“En este proceso hay que recuperar el equilibrio emocional. Esto se da de manera individual y dependerá de cada uno el tiempo que le tome esto. Primero se debe aceptar la ruptura y luego se debe dejar de buscar culpables porque generalmente uno tiende a culparse a uno mismo o a la expareja. Después debe centrarse en qué quiere para su vida y lo que no desea. Además de enfocarse en las emociones saludables y no en las negativas”, sostiene.

El psicólogo insta a aprender de las situaciones que vamos atravesando, en especial de los errores y aconseja que aquellas personas que estén en la búsqueda de una nueva pareja, que al estar sola primero se sienta bien, esté segura y se enfoque en lo que quiere para su vida y lo que no desea, para saber a quién dejará entrar luego.

Hay que enfocarse en las emociones saludables y no en las negativas

 

Planificación urbana, la gran deuda pendiente en las ciudades paraguayas

La falta de planificación urbana tanto en Asunción como en otras ciudades del país hace que hoy seamos testigos de una serie de problemas como las inundaciones luego de cada tormenta, la aparición de baches en las calles o los embotellamientos en cruces con alta carga de vehículos.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Hablar de problemas en Paraguay es hablar de deficiencias en la administración pública y en la falta de inversión en diversos frentes que requieren de atención urgente.

Un aspecto que no suele ser contemplado por ningún municipio al momento de encarar proyectos para sus respectivas ciudades -salvo contadas excepciones- es la planificación urbana, también conocida como planteamiento urbanístico.

En resumidas cuentas, este concepto implica el correcto ordenamiento del uso de suelo y la regulación de las condiciones para su transformación. Esto significa que, al momento de “hacer las ciudades”, se tendrían que haber previsto todos los presupuestos necesarios para que las mismas puedan estar en óptimas condiciones para ser habitables.

Una planificación urbana viene de la mano con aspectos esenciales como el ordenamiento adecuado de las calles, la ubicación estratégica de espacios públicos, la ingeniería en transporte, por citar algunos. Por ello, se debe armar un plan minucioso para lograr que todo funcione a la perfección.

La falta de una adecuada planificación urbana deriva en varios de los problemas que hoy vemos en nuestro país: inundaciones luego de cada lluvia ante la falta de desagües pluviales, calles en mal estado por la utilización de materiales de mala calidad, calles colapsadas por el tráfico vehicular al no existir vías alternativas.

Varios especialistas han señalado estas deficiencias, haciendo notar la falta de visión estratégica por parte de las diferentes autoridades que han pasado a lo largo de los últimos, principalmente en Asunción donde, hasta ahora, han sido escasos los proyectos que han contemplado la dimensión urbana al momento de ser impulsados.

Por citar un ejemplo, Asunción hoy día carece de espacios exclusivos para la circulación de ciclistas -entiéndase, bicisendas-, por lo que se dificulta que los mismos puedan transitar con normalidad sobre las calles y avenidas, lo cual a su vez implica un alto riesgo al tener que circular sobre el espacio destinado para los vehículos.

La coexistencia de los espacios o áreas verdes con la ciudad es un punto en el que muchos urbanistas hacen hincapié y que no puede pasar desapercibido en este análisis. No solo se trata de construir plazas o parques, sino también de hacer que exista una sinergia entre la vegetación y las edificaciones.

El crecimiento acelerado de las ciudades y el consiguiente aumento de la densidad demográfica hacen que varios sitios avancen de manera desordenada, sin tener una distribución adecuada para el normal desarrollo de las actividades de quienes allí habitan. Por ello, se vuelve importante elaborar estrategias que permitan que este crecimiento venga de la mano con un ordenamiento urbanístico que ayude a equilibrar las cosas.

En Paraguay, muchas localidades fueron creadas sin hacerse proyecciones a futuro. Claro ejemplo de ello son algunas calles que, de un tiempo a esta parte, se convirtieron en cruces importantes con una alta carga vehicular, pero que al momento de ser concebidas no tenían las dimensiones suficientes para tal finalidad, haciendo que colapsen con mayor facilidad.

Otro punto que sigue pendiente en ciertas localidades es la previsión de espacios para las veredas al momento de delimitar las calles. Por ello, hay zonas donde un empedrado pasa a convertirse en asfaltado pero sin tener a los costados un sector lo suficientemente ancho para los peatones, obligándolos a bajar hasta la vía principal.

Sin duda alguna, las municipalidades, en conjunto con el gobierno central y las instituciones que de ella dependen como el MOPC, deben articular las estrategias necesarias con el fin de evitar que se sigan dando este tipo de escenarios, todo con el fin de crear las condiciones necesarias para una convivencia armónica entre la población y el espacio que lo rodea dentro de cada ciudad.

 

Ciudades de papel: llueve en Paraguay y sus calles desaparecen...

Llueve en Paraguay y las calles se deshacen al simple contacto con el agua. Algunas localidades son más resistentes que otras, que encajan definitivamente en la denominación que lleva este material.

Enero fue sin dudas uno de los meses más intensos en cuanto a lluvias en todo el territorio nacional.

Hasta la Dirección de Meteorología consideró en sus informes respectivos que hubo un excesivo milimetraje en cada una de las precipitaciones, siendo Concepción una de las más afectadas junto con Cordillera.

Pero si bien a veces la naturaleza actúa de manera imprevisible, las mismas sirven para poner al descubierto la extraordinaria mediocridad con la que las autoridades locales trabajan para poner al ciudadano las más mínimas condiciones de vida que como humano se merece.

Calles desaparecidas, puentes colapsados y una serie de rutas internacionales devastadas dejaron a Paraguay y diversas ciudades en aislamiento, más del que ya se pide por causa de la maldita pandemia.

San Lorenzo es por excelencia una de las ciudades que en tiempos de lluvia, sus calles quedan en evidencia plena de un trabajo horrendo.

El “recapado” lo hacen sobre bases tan endebles que a la primera tormenta, todo ese esfuerzo realizado queda hundido en las aguas caídas.

Algunas arterias como De la Victoria, Primer Poblador, Gaspar Rodríguez de Francia, 14 de Mayo, Coronel Morales o Fortín Arce muestran sus destrozos como preciados trofeos de tormenta.

La constitución física de estos pasajes queda cual si hubiera ocurrido un genocidio en la ciudad. Groseros pozos con agua acumulada que no se ven, que los conductores no terminan de descubrir y que consecuentemente perjudican sus amortiguadores y cuyos daños no son problemas del Gobierno, porque no le interesa.

Pero como todo tiene un lado positivo, quienes gozan con estas violentas lluvias, además de los ganaderos y productores frutihortícolas son los talleres mecánicos. No hay rueda que resista a los impúdicos baches que adornan la ciudad universitaria y para seguir andando, es menester parar en uno de estos puestos.

La avenida más intransitable por falta de buen desagüe pluvial es Avelino Martínez, la peor por excelencia o mayoría de votos, como se quiera. En toda su extensión, el tránsito por esa calle es un desafío al que ni los más recios pilotos del Dakar se animarían a someterse.

Para peor, en ciudades como San Lorenzo, Fernando de la Mora, Lambaré o Asunción, muchas de sus calles atraviesan arroyos que ante las soberbias lluvias desbordan a causa del basural que en sus aguas se acumulan. Lo que nos hace concluir que todo el desastre no es sólo bronca de la naturaleza, sino el vuelto a ese gesto de tirar los desechos por la ventana de los buses. Y los arroyos son las víctimas preferidas de los puercos.

Conducir por la capital y sus alrededores, en días de tormenta se vuelve no sólo un caos, sino un sometimiento a la paciencia y al temple. No en vano, quienes visitan Paraguay aducen que en este país es que uno aprende a manejar y desarrollar cualidades al volante.

Ni hablar de semáforos. Se apagan al menor goteo. Avenidas como Mariscal López, que es la vena principal de entrada a la ciudad queda terriblemente devastada y lo sufren los asuncenos, fernandinos y sanlorenzanos.

Compiten mano a mano barrios periféricos de Capiatá, J.A. Saldívar, Ypané, San Antonio, Villa Elisa y más adentro ciudades como Tobati, Itacurubi de la Cordillera, Piribebuy y otras localidades que ven con impotencia cómo sus impuestos quedan desechos en el raudal, al igual que sus heladeras y colchones…

 

Pérdida vs Duelo: proceso, duración y cómo afectan a nuestra vida

La pérdida de un ser querido, un puesto de trabajo, la ruptura de una relación afectiva o cambios de cualquier índole genera un proceso de duelo interno. Las fases de las cuales están compuestas y su duración a continuación.


Fuente: Carol Salinas

Para entender mejor el término, HOY Digital se contactó con la psicóloga Paola Zapata, quien explicó que el duelo es un proceso interno que se produce ante la pérdida de una relación afectiva, sea del tipo que sea, pudiendo ir desde un trabajo, un cambio de residencia, la ruptura de una relación de pareja, hasta la muerte de un ser querido.

“Tradicionalmente la duración es muy variable pero podríamos establecer de forma genérica que puede durar entre 2 meses y 2 años” expresó.

Sin embargo, aunque son muchos los factores que intervienen en el tipo de duelo, como circunstancias de la muerte, o pérdida de algún trabajo, personalidad y antecedentes del deudo y, el contexto socio familiar, cada individuo lo procesa y lo pasa de diferente manera, mencionó la profesional.

Es de suma importancia el respetar cada duelo, ya que es una crisis existencial y es una manera de enfrentarnos al caos, pero como toda crisis en nuestra vida nos puede servir para crecer, o por lo contrario puede enfermarnos y debilitarnos.

“Cada pérdida acarreará un duelo y la intensidad del duelo no dependerá de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye, es decir, de la inversión afectiva invertida en la pérdida”, especificó.

Bajo ese concepto y la explicación de qué es una pérdida y cuánto tiempo aproximado puede durar, ¿Cuáles serían los tipos de pérdidas que todo ser humano experimenta a lo largo de su vida?

En primer lugar la especialista citó la pérdida de la vida, que consiste en la pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida en casos de enfermedades terminales en el que la persona se enfrenta a su final.

Pérdidas de aspectos de sí mismo. Estas son pérdidas que tienen que ver con la salud. Aquí pueden aparecer tanto pérdidas físicas, referidas a partes de nuestro cuerpo, incluidas las capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, como psicológicas, por ejemplo la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.

Por otro lado, tenemos las pérdidas de objetos externos. Aquí aparecen pérdidas que no tienen que ver directamente con la persona propiamente dicha, y se trata de pérdidas materiales. Incluimos en este tipo de pérdidas al trabajo, la situación económica, pertenencias y objetos.

También están las pérdidas emocionales, como pueden ser rupturas con la pareja o amistades.

Por último, pérdidas ligadas con el desarrollo. Nos referimos a pérdidas relacionadas al propio ciclo vital normal, como puede ser el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc.

Toda pérdida trae consigo una etapa de duelo, ¿Cuáles son las distintas fases?

Primeramente la negación, que es una reacción que se produce de forma muy habitual inmediatamente después de una pérdida el no aceptar o creer que no está pasando, especificó Zapata.

Le sigue la Ira que a menudo, el primer contacto con las emociones tras la negación puede ser en forma de ira. Se activan sentimientos de frustración de mucha rabia.

Continuamente de una negociación, donde se comienza a contactar con la realidad de la pérdida al tiempo que se empiezan a explorar qué cosas hacer para revertir la situación o para la resignación

Luego la depresión que se produce cuando asumimos la realidad de la pérdida, se comienza a contactar con lo que implica emocionalmente la ausencia.

Y finalmente la aceptación, esto supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, no sólo racional sino también emocional, de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos inherentes a la vida humana.

“Cada fase del duelo son etapas únicas donde pueden pasar de una a otra naturalmente, en otras ocasiones se necesita acompañamiento terapéutico para no quedar estancadas en ninguna de ellas”, puntualizó la profesional.