Caso de niño con Covid-19: “El síndrome de Kawasaki le terminó llevando”

El niño de 11 años falleció por las complicaciones del síndrome de Kawasaki, el cual se desencadenó por el Covid-19, según presumen los médicos del Ministerio de Salud Pública.

El doctor Julio Borba, viceministro Atención Integral a la Salud, se refirió este domingo al fallecimiento del niño de 11 años que estuvo internado por casi 1 mes en un centro hospitalario con un cuadro positivo de Covid-19.

“Está en discusión todavía si el niño murió por el Covid-19 o por la enfermedad de Kawasaki, desencadenada por el Covid. La enfermedad Kawasaki le terminó llevando al niño por las complicaciones que trae, pero la misma está desencadenada por el Covid. Es un tema discutible”, indicó en entrevista con la radio Universo 970 AM.

Borba explicó que el síndrome en cuestión es una enfermedad inmunológica tipo Kawasaki que se produce como una reacción post evento viral de cualquier tipo. “Un virus puede desencadenar esta patología en forma grave en los más pequeños. Se dieron muchos casos en Nueva York y Francia, cuando se dio el pico de casos de coronavirus”, acotó.

El viceministro de Salud recordó que en el Hospital Acosta Ñu tuvieron un caso similar con el síndrome de Kawasaki pero en esa ocasión el niño sí pudo salir con vida.

La enfermedad de Kawasaki es una afección algo inusual que en general ataca a niños pequeños. También conocida como síndrome de Kawasaki y síndrome de ganglios linfáticos mucocutáneos. Puede ser grave, incluso mortal, pero la mayoría de los niños a quienes se les diagnosticó esta afección han mejorado con atención médica.

Informan que más de la mitad del Banco San Miguel ya fue dañado por los incendios

El área protegida del Banco San Miguel en la Bahía de Asunción cuenta con un poco más de 300 hectáreas. Según los reportes, más de la mitad del lugar ya fue afectado por los incendios de las últimas semanas.

Alejandro Buzó, director, manifestó que lo que viene ocurriendo en la zona de la Costanera de Asunción, se da con virulencia desde el mes de marzo. Comentó que en lo que va del año, ya se dieron al menos 30 incendios.

“Lo que estamos viendo es que cada vez los incendios son de mayor magnitud y extensión”, comentó Buzó en comunicación con Universo 970 AM.

Sostuvo que en su mayoría, estos incendios son provocados. “Penosamente es una situación recurrente y no podemos decir simplemente que se dan de manera accidental”, agregó.

Explicó que normalmente se recurren a las prácticas de quemazones para una posterior ocupación en dichos terrenos.

Comentó además que el Banco San Miguel posee más de 300 hectáreas y el daño ocasionado por los incendios de las últimas semanas ya supera las 150 hectáreas.

Perdió la audición, pero le habla el corazón y ella escucha fuerte y claro

Diana Ruffinelli se levanta todos los días temprano para cumplir con sus quehaceres. Sonríe de cara al viento que cruza el balcón de su pintoresca casa de Ricardo Brugada y se predispone a tomar las armas para un nuevo día de lucha, porque es lo que su padre afirma: una guerrera.

Nuestra entrevistada tiene inconvenientes auditivos. Nació con ese problema físico que a la fecha no le da el privilegio de escuchar que sus encantadoras nenas Montserrat y Fiorella le digan “mamá te queremos”, sentimiento que lo expresan con señas, pero no tiene impedimento para desarrollar la charla, que en parte se hizo escribiendo en una improvisada agenda.

Si bien le costó asimilar que la incapacidad auditiva le restringiría apreciar buenas canciones o una plática con don Oscar, su padre, doña Maria, su madre y Oscar, su hermano, su carácter y poder de decisión la empujaron a ir en busca de sus objetivos personales.

Así las cosas, se dedicó a estudiar, trabajar y sobresalir. Lleva al hombro una carga que es el estigma social y la discriminación, pero Diana tiene el combustible que representa el apoyo de sus padres, además de ver a diario la sonrisa de sus dos niñas, que son según nos dice con señas su inspiración para vivir.

Esa fuerza tapó siempre cualquier dificultad. La principal, obviamente la comunicación. No obstante, a pesar de no escuchar, ejercitó el uso de la voz hasta culminar sus estudios secundarios, los que los culminó como mejor alumna en el Colegio San Rafael. Después entró a una etapa definitiva del lenguaje de señas y su voz se apagó hasta hoy.

Pero no deja de sonreír. Se ve muy entusiasta a través de los cristales de sus lentes y cuando habla de lo que debió sortear, la emoción la quiere traicionar. Entonces al instante respira hondo y no da paso a ningún bajón. Y esa fortaleza la destaca una y otra vez don Oscar, quien cuando se refiere a su princesa lo hace con una sonrisa que va de una punta de la Costanera a la otra.

“Es una guerrera total. Todo lo que consiguió lo logró ella solita y ahí es cuanto más valor adquiere lo que hizo y hace. Lo que nosotros hicimos fue inculcarla a ser fuerte porque debía enfrentar a la vida de manera independiente”, indica.

Y para fortalecerse aún más, Diana adquirió conocimientos de artes marciales, que no sólo la ayudarían a defenderse dada la eventualidad, sino a templar su carácter y hacerla perder todo miedo.

Precisamente, miedo es lo que hoy menos tiene. Incluso consiguió que la Municipalidad de Asunción le otorgue un carnet de conducir, prohibitivo para personas con esa discapacidad por las peligrosas implicancias en ruta.

Pero Diana no quiere saber nada de achicarse. “No me siento menos que nadie”, afirma con gestos mientras una intérprete del Centro de Relevo traduce lo que quiere expresar a través del celular. Al mismo tiempo, su amada Fío la observa atentamente. Graba todo lo que dice. Y eso que tiene sólo ocho años…

Nacida el 29 de junio de 1980 en Asunción, Diana Lorena Ruffinelli Gamarra toda su vida la desarrolló en el sector Amapola de la Chacarita, un recodo ribereño que lleva esa denominación por la abundancia de la referida planta en su momento, antes de la edificación masiva de viviendas que pueblan el populoso barrio capitalino, que tiene al genio José Asunción Flores como su máximo orgullo.

Es funcionaria del Ministerio de la Defensa Pública desde el 2012. Admite que tropieza regularmente con tratos que no son los adecuados, pero afirma que eso le da más fuerza para continuar su propia batalla.

“Siento la discriminación de muchas personas. Pero luché siempre para alcanzar mis metas y no fracasar”, dice y muestra orgullosa su licencia de conducir, que fue en los últimos días algo muy comentado en redes sociales.

Y vaya que maneja bien! En espacios reducidos, Diana muestra cómo maniobrar el vehículo y posee una capacidad de atención al volante que sorprende. Es la muestra fiel de que personas como ella, proponiéndose cualquier meta lo pueden alcanzar, aunque otras opiniones digan lo contrario.

“Me sirve para cumplir con mis actividades, para pasear con las nenas o hacer alguna otra cosa. Aunque cuando comenzaba a practicar debía desviar las rutas si observaba que había controles, porque me habrían sancionado y eso era triste para mí”, cuenta refiriéndose a esa limitación.

Diana tiene otras aspiraciones. Una de ellas es terminar la carrera de Administración de Empresas, la que la sigue en San Lorenzo con clases virtuales. Cursa el segundo año y le quedan tres para recibirse y ser toda un profesional.

También quiere tener su propia boutique, porque además de olimpista se confiesa amante de la costura y las ropas. Y todos sus sueños tienen el apoyo de sus seres queridos, que la abrazan y la besan todo el tiempo, sobre todo después del humeante guiso popó. “Es una tradición familiar”, afirma don Oscar, quien no para de sonreír mientras se rebusca por panes tostados para acompañar el menú.

Y tal cual. Esa tradición asimismo la cumple con doña María, a quien ofrenda el beso como hace 47 años. Son códigos de familia que definitivamente representan una fuerza extraordinaria para Diana, que hace un gesto para significar que nada la detendrá.

“Es una luchadora. Por eso va a lograr lo que quiera”, dice también su hermano. Y no está lejos de la verdad. Lo demuestra con cada logro y deja en evidencia que mientras se escuche al corazón, ninguna discapacidad podría tener implicancia en el cotidiano vivir y que la discapacidad es sólo de aquellos que teniéndolo todo a mano no se atreven a triunfar.

Niño de 11 años fallece por Covid-19, confirma Mazzoleni

El ministro de Salud, Julio Mazzoleni, confirmó este domingo el primer menor de edad fallecido por Covid-19. Hay otro de 2 años internado actualmente.

En entrevista con La Lupa (Telefuturo), el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, dio la terrible noticia del deceso de un niño de tan solo 11 años, tras complicarse su cuadro de Covid-19.

“Cualquier fallecimiento duele, pero cuando se trata de un niño tiene otra connotación. Todo hace suponer que es una complicación bastante rara del Covid y que suele producirse luego del cuadro del Covid y es similar al síndrome kawasaki”, mencionó.

En otro momento indicó que hay otro niño de tan solo dos años que está internado con resultado positivo para Covid-19.

Por su parte, el doctor Guillermo Ocampos, del Centro Médico Bautista, comentó que el niño de 11 años estuvo dos semanas internado en la Unidad de Terapia Intensiva. “Era un chico grande, con 50 kilos”, agregó.

El médico señaló que el menor de edad presentó un cuadro respiratorio severo en otro centro hospitalario y que luego fue derivado al Bautista al empeorar su situación. “Lamentablemente nos golpea mucho a todos porque es un niño. Se hizo todo lo que se pudo. Finalmente los riñones fueron afectados y no estaba orinando, se le hizo hemodiálisis”, dijo.

En entrevista con la 730 AM, Ocampos mencionó que el niño trabajaba en el Mercado de Abasto con su padre, por lo que probablemente se haya contagiado ahí, según consideró.

La Dra. Leticia Pintos, directora de la UTI del Ministerio de Salud, mencionó ayer a C9N que el menor presentaba una falla de múltiples órganos y que era un niño sano, pero que tuvo una altísima carga viral en el contagio. “Era un niño normal, sin cuadro de desnutrición, asmático o enfermedad previa”, remarcó la profesional.

“Teníamos el concepto de que solo los adultos mayores se enfermaban de Covid-19, pero también los niños se enferman y cada vez es más gente joven. Es peligroso porque las personas activas son las que salen de la casa y les llevan la enfermedad a los menores y adultos mayores”, puntualizó.