Bajón en las ventas y miles de puestos en riesgo, la realidad que “golpea duro” en CDE

Con una caída de alrededor del 70% en el volumen de ventas y cerca de 3.000 puestos de trabajo en riesgo, la actual crisis comercial es una realidad que afecta de manera notable a Ciudad del Este, siendo motivo de preocupación para todos por igual, desde comerciantes hasta autoridades.

POR ROBERT BOURGOING (@ROBERTB_PY) - ENVIADO ESPECIAL

Ni bien llegamos a capital del Alto Paraná, el incesante movimiento de vehículos y personas se adueñó de nuestra atención durante varios minutos, situándonos en un lugar totalmente distinto al que solemos ver con frecuencia.

Fue en ese interín que nos cruzamos con Don Miguel Barrios, un taxista que trabaja desde hace 32 años en la Parada de Taxi N° 1. El mismo admitió que de un tiempo a esta parte, la ciudad cambió notablemente, sobre todo en lo que respecta al aspecto comercial.

Al preguntarle sobre la situación que se vive allí actualmente, sin dudarlo admitió que Ciudad del Este está pasando por una de sus peores crisis en los últimos años, producto de la disminución en las ventas y la coyuntura existente en Brasil. “Si esto continúa así y no se hace nada, esto colapsa totalmente”.

Don Miguel comentó que en “los buenos tiempos” hacían entre G. 300.000 y G. 400.000 por día, mientras que ahora con suerte alcanzan los G. 200.000, todo dependiendo “de su suerte y del pasajero que te toca”. La reducción en sus ingresos demuestra que, tal y como se temía, la crisis golpea hasta en el rubro de los taxistas.

El dato fue confirmado por otro de sus pares, en este caso, el titular del gremio Taxistas Unidos del Este (TAUDE), Gustavo Espínola, quien indicó que ellos han sufrido un bajón de entre el 60% y 70%. El mismo refirió que hoy día hay menos pasajeros que solicitan sus servicios (sobre todo brasileños que han dejado de ir a hacer compras) y que por ello tienen muy pocos viajes en un día.

MENOS VENTAS Y PUESTOS DE TRABAJO EN RIESGO

Said Taigen, secretario general de la Cámara de Comercio y Servicios de Ciudad del Este, sostuvo que la caída de las monedas en Brasil (real) y Argentina (peso) ha afectado notablemente al movimiento comercial de dicha capital departamental.

En consecuencia, el flujo de compradores se ha venido reduciendo de manera considerable en los últimos meses y, por ende, también el volumen de ventas ha bajado en la mayoría de los comercios, sin distinción de rubro, ubicación o antigüedad.

El movimiento comercial se ha reducido en aproximadamente 70%, según admitió, hecho que ha obligado a varios propietarios de negocios a despedir parte de su personal por no poder cumplir con el pago de salarios.

Uno de los que justamente se ha visto en esta posición es Don Dario Araujo, un vendedor de abrigos y maletas que sufre a diario por culpa del bajón en las ventas. Después de estar mucho tiempo trabajando entre tres personas, no tuvo más remedio que despedir a uno de sus personales para atender el negocio entre dos.

“Desde noviembre y diciembre empezó a bajar el movimiento. Este fin de año los paraguayos no compraron nada, después llegó enero y febrero y seguía el poco movimiento”, admite durante la entrevista con bastante pesimismo, revelando en su rostro la preocupación.

Esta situación podría agravarse dentro de unos meses si es que no se encuentra una salida a la crisis comercial. Inclusive, unos 3.000 trabajadores podrían llegar a perder sus puestos de trabajos, de acuerdo a Said Taigen. “Si no tenemos una mejoría esto podría llegar a ser catastrófico”, afirmó.

Otro de los que también han sufrido notablemente con este asunto es Don Germán Cantero, un mesitero que -según mencionó- tiene su puesto de venta de ropas en el corazón de Ciudad del Este desde el año 1987.

Con todos sus años de experiencia, el mismo admite que hay una diferencia abismal entre lo que se vendía hace como 10 o 20 años atrás cuando había lo que él llama una “buena economía”. “Ya no se vende como antes”.

En su rubro en particular, calcula que se registra un bajón de aproximadamente el 50% y sostiene que los vendedores informales son los más afectados por la crisis actual, hecho que los obliga a triplicar el trabajo para poder sobrevivir.

“Mucha gente salió de sus negocios, tuvieron que vender sus puestos. Llegó una época en la que ya era imposible seguir”, admite Don Germán con pena, revelando así la preocupante situación que afecta a varios de sus pares vendedores.

CAMBISTAS DE CDE, TAMBIÉN AFECTADOS POR LA CRISIS

La crisis comercial en Ciudad del Este no solo afecta a los comerciantes, sino también a trabajadores de otros sectores. Osvaldo Valiente se dedica a ser cambista desde hace más de 10 años y, al igual que los anteriores entrevistados, también confirmó que el momento económico en la capital altoparanaense no es el más alentador.

Cada día desde bien temprano, su meta principal es conseguir clientes que busquen cambiar algunos reales o guaraníes, tarea que se ha vuelto cada vez más complicada en los últimos meses. “Está difícil la situación, todos acá estamos buscando llevar el pan de cada día”, admite.

Desde su óptica, percibe que cada día está bajando más el movimiento comercial en la zona, hecho que también los afecta en gran medida ya que, al no haber compristas, no tienen a quién ofrecer sus servicios de cambio de divisas callejero.

PROHIBICIÓN DE VENTA DE REALES Y LA CRISIS

En estos últimos días se confirmó que el Banco Central del Brasil prohibió la remesa de reales hacia el vecino país. La decisión no tiene carácter oficial pero sí se aplica de hecho. La decisión afecta directamente el movimiento comercial de toda la zona fronteriza.

Como medida para tratar de evitar que esto tenga un mayor impacto, el ministro de Hacienda, Benigno López, y el titular del Banco Central del Paraguay (BCP), José Cantero, confirmaron que viajarán este miércoles a Brasilia para reunirse con sus pares brasileños a fin de buscar destrabar la suspensión de importación de reales.

ESPERANZA ANTE LA ADVERSIDAD

Todas y cada una de las historias que hemos retratado reflejan de alguna manera cómo golpea la realidad en Ciudad del Este, siendo innegable el gran impacto que ha tenido la crisis en la vida de cientos de personas.

En todos los casos, los afectados se han mostrado esperanzados y optimistas en que la tormenta pasará muy pronto y que dentro de poco (quizás) volverán a soplar nuevos vientos por Alto Paraná, siempre y cuando las cosas logren solucionarse a tiempo.

 

Mi tío secuestrador y su perfecto plan (II Parte)

Lo tomaron a la fuerza a las 18:00 del 11 de octubre del 2004. Lo llevaron a un motel y en ese lugar ejecutarían un plan diseñado luego de ver una película. La banda de inexpertos fracasaría en solo dieciocho horas.


Fuente: La Nación

Por Óscar Lovera Vera, periodista

Yamili miró su reloj de pulsera y las manecillas le marcaban una angustia de dos horas. Amín ya debió regresar y no lo hizo, una terrible corazonada le oprimía el pecho. Solo por un instante trató de despejar la mente, apartar los pensamientos negativos y serenarse para aclarar sus ideas.

Tomó su teléfono celular y marcó el número de su esposo. Pedro estaba en el spa del Club Sajonia, el teléfono no lo tenía cerca y en ese momento no atendió.

Eran las 21:00, el empresario salió de esa sesión de relajación. Aún no descubrió que en unos minutos más sus músculos se volverían a contraer.

Se pasó la mano en el rostro, la humedad y el calor hacían lo suyo. Miró su teléfono y encontró en el registro la llamada perdida de su esposa. La luz artificial alumbraba tenuemente su rostro, en especial sus pupilas. Aquellas que en minutos repasarían cada dígito. Marcó el número y la voz quebrada de Yamili le dijo sin titubeo: Pedro, Amín no volvió a casa…

El hombre puso en marcha el motor de su automóvil y fue con prisa hasta la casa, en el barrio Sajonia. Ambos comenzaron la búsqueda, intentando recrear el itinerario del chico.

Fueron al Club Colón y ya lo cerraron. Llamaron a sus compañeros del equipo de baloncesto, compañeros de aula del colegio, amigos, a todo aquel que pudiera tener contacto con el pequeño. La respuesta fue la misma, nadie lo vio.

El matrimonio estaba desesperado, sin consuelo y confundido. En sus mentes la imaginación les jugaba un mal momento –y les presionaba con un recuerdo– como si tocara una herida abierta. El paso del tiempo los obligó a retomar sus vidas después de aquel 18 de setiembre del 2002.

Siempre hicieron su mejor esfuerzo para olvidar, pero lo que estaban viviendo en ese momento los increpaba, hurgaba violentamente en el ayer, y todo se repetía. Rememoraron aquel corto secuestro de Katia Riquelme, la hermana de Amín. Su libertad demandó el pago de 50 mil dólares a aquellos plagiarios. Inmediatamente esos dos años que pasaron se volvieron en solo horas del pasado.

Se preguntaron si sería el mismo grupo de aquel entonces. La intuición era fuerte, sospechaban con agudeza, y sin dar otra vuelta de rosca tomaron la decisión de denunciar rápidamente a las autoridades.

Aunque intentaban mantenerse firmes, la palidez de sus rostros denotaba la derrota, la incertidumbre y la impotencia. Ambos padres se sentaron de frente al oficial de guardia, en la Comisaría 1ª del Área Metropolitana. En su mano derecha sostenía un bolígrafo con el que estamparía –en su libro de denuncias– cada detalle de lo poco que sabían Yamili y Pedro.

Horas más tarde, los agentes notificarían la desaparición al fiscal Rogelio Ortúzar. Los antecedentes de un rapto en la familia y la falta de algún dato sobre Amín, los llevaba a pensar en que debían reaccionar rápido.

EN LA CASA DE YPANÉ

Cada detalle de lo que hicieron estaba grabado en sus mentes. El grupo usó de referencia una película que vieron entre todos. El filme tenía el mismo argumento que el plagio del joven John Paul Getty, ocurrido en Roma, en el año 1973. Getty era el nieto de un magnate petrolero estadounidense, por quien sus captores pidieron 17 millones de dólares. A los secuestradores de Amín, ese filme les dotó de valor y creyeron que podía presentarse con las mismas condiciones.

Luis Martínez y Cynthia Rolón estaban en el dormitorio con Amín. Óscar Galeano y Arnaldo Cabrera tomaron la primera guardia en aquella noche y madrugada. Todo debía aparentar normal en ese lugar, ya que se trataba de un motel y solo para despistar lo llamaban “la casa segura”.

El pequeño Amín dormía profundamente en una cama bajo los efectos del cloroformo, ya eran dosis seguidas las que le aplicaron para que no vuelva en sí.

Luis Roa pensaba en voz alta –ante la atenta mirada de todos– cómo avanzó el plan luego de aquella reunión de reclutamiento convocada por “Tío Pote”. A principios de octubre, fue hasta una cooperativa en la ciudad de Ñemby. A unos 18 kilómetros al sur de Asunción. Luis pidió un préstamo, y tras algunos trámites, le entregaron 22.440.000 guaraníes en efectivo. Consultó con los líderes del grupo y creyeron suficiente para financiar la operación. Con parte de ese dinero se pagó el alquiler del vehículo Kia Pride, arrendado por Arnaldo Cabrera, el primer conductor. Con ese automóvil raptaron al niño.

Roa continuaba narrando con seguridad –como si estuviera dando cátedras en un oficio– sobre el otro aporte a la diligencia: el Volkswagen Gol, inscripto como propiedad suya y cedido para el trasbordo en las inmediaciones del club de fútbol Guaraní, en el barrio Dos Bocas. Con tono petulante explicó que la intención fue evitar a la Policía.

En un pasaje breve, Roa, también rememoró el día 8 de octubre, cuando vigiló los movimientos de Amín. Instalándose –como otros miembros del grupo– en la Plaza Italia, sobre la avenida Ygatimy. Un espacio verde ubicado a un par de cuadras del colegio Cristo Rey. Él se sentía el financista del golpe, se sentía importante.

Arnaldo Cabrera no se quedó atrás con las sombrías anécdotas y se sumó a la charla. Con Martínez (Luis) estuvimos los días 4, 6, el 8 y 11 en esa plaza corroborando todos los datos que nos pasó el “Camillero”. Los demás asintieron con la cabeza.

En otro rincón, Luis Martínez llamó a su novia. La voz de Nilda Beatriz contestó evitando pulsaciones reiteradas, ambos estaban enamorados. ¿Todo bien amor? Preguntó ella. Todo marcha bien amor, dijo él con la voz firme y demostrando seguridad. Luis continuó la conversación recordándole que todo lo hacía por el sueño que tenían: construir un salón de belleza, donde –además de peluquera– administraría el negocio. Nilda conocía, desde el principio, lo que haría su pareja y por la misma sed de codicia decidió callar.

EL PERTURBADOR REPIQUE DEL TELÉFONO

Las 9:00, martes 12 de octubre. Llegaría el momento de comenzar las negociaciones, tras quince horas de desaparición y desesperación de la familia Riquelme. Luis Fernández y Óscar Báez Benítez, el “Camillero” y “Tío Pote”, asumieron como cabecilla y segundo al mando, respectivamente.

“Tío Pote” sería el negociador, no hay forma que su voz sea reconocida por los padres de Amín. La llamada se realizó a la casa y las instrucciones fueron precisas: tenemos a Amín, esto es un secuestro y queremos un millón de dólares para liberarlo. Tienen un plazo de 24 horas para juntar la plata, nosotros le llamaremos de nuevo. Nada de prensa, Fiscalía y Policía, si lo quieren vivo, concluyó. Las pulsaciones continuas de la finalización de la llamada confirmaron el temor de la familia.

La angustia desde el momento de la desaparición de Amín tenía un fundamento. Fue secuestrado. La mirada fija y penetrante de Pedro a su esposa, Yamili, era seguida de un llanto profundo, desde el alma. Su pequeño era –esta vez– la víctima de una banda de criminales que solo querían dinero a costa del dolor.

Desde ese momento hasta el medio día, las horas parecían interminables, cada segundo era una hora.

La Policía y la Fiscalía montaron disimuladamente una oficina en la casa para seguir las conversaciones. La prensa hizo lo propio frente a la casa, la familia se sentía fustigada por el asedio.

Al medio día, nuevamente el teléfono interrumpió el murmullo de todos en la casa. Pedro apresuró los pasos, levantó el tubo –y tras llevarlo al oído– una voz metálica le reclamó sus demandas. Pedro respondió que llegarían a ese monto pero necesitaban una prueba de vida. Quería saber si Amín estaba bien, pese a las circunstancias. De nuevo la llamada finalizó y el inoportuno sonido monofónico destrozaría aún más la poca tranquilidad que les quedaba.

A las 15:30 una última llamada daba cuenta del último paso. Las negociaciones debían cerrarse y acordaron la entrega de la plata y la liberación del niño. Luego el negociador colgó. La Policía estaba desconcertada. Los pocos testimonios que recogieron en las inmediaciones del colegio no ayudaban a identificar de quiénes se trataba. La situación era crítica.

DÍA MIÉRCOLES 13

Era aún de madrugada. ¡¿Qué carajo hicieron?!, dijo “Tío Pote” exasperado. El cuerpo de Amín yacía en la cama, no respondía. Su pecho dejó de trasmitir el impulso de respirar.

Luis Martínez y Julio Samudio miraban atónitos el cuerpo del pequeño. Uno de ellos tenía en la mano el trozo de tela impregnado con cloroformo. Le aplicaron otra dosis más del anestésico, como ya lo habían hecho en otras ocasiones. Algo salió mal, luego de ello, ya no tuvo pulso.

Se miraron entre todos y comenzaron a culparse. Nadie entendía qué ocurría, el niño estaba muerto y esto no fue parte de un plan de contingencia. Martínez aplicó siete dosis del químico a la tela y no dejó que este se evapore. El gas quemó las vías respiratorias del pequeño dándole una muerte instantánea.

Un grito interrumpió la bataola de culpas. ¡Esperen! Dejen pensar, dijo el “Camillero” con cierta furia. Acto seguido ordenó que las negociaciones continúen, pero debían deshacerse del cadáver. La frialdad de esa determinación solo demostró lo cruel e insaciable del propio tío de ese niño. El “Camillero” pidió a Julio Samudio que utilice su automóvil para llevar el cuerpo a un lugar distante.

38 KILÓMETROS

Horas después, Julio estacionó su Fort Escort, de color celeste, dentro del motel. Con ayuda de Luis Martínez, subieron el cuerpo de Amín al maletero, cabía apenas. En ese baúl instalaron una caja de sonidos, con potentes parlantes. Eso restaba lugar en ese habitáculo.

Debían abandonar el cuerpo en un sitio poco habitado. Fueron hasta el barrio Mora Cué, en la ciudad Luque. A unos 38 kilómetros por la ruta Acceso Sur. Iban escuchando la radio a un volumen muy alto, tal vez para acallar las voces de su conciencia, que les increpaba por el homicidio.

Aprovecharon la oscuridad de esas primeras horas del miércoles. Al llegar al lugar arrojaron el pequeño cuerpo de Amín a un descampado, le cubría las malezas y nada más. Los secuestradores subieron al vehículo y huyeron mirando a todos lados, cerciorándose que estaban solos.

A las seis de la mañana, un campesino de la zona, todos los días tenía la obligación de caminar atravesando el terraplén en ese barrio. Su ganado debía pastar y su compromiso era el engorde de esas vacas que luego le redituaría en ganancias. Algo en su mente le ordenó mirar a un costado. El pequeño bosque, ¿qué podría haber aquí? Se preguntó a sí mismo. Algo no encajaba con la naturaleza, era un montículo de color blanco, resplandeciente. Se imponía entre las malezas.

El hombre de piel curtida y sombrero piri concluyó –con cierta precipitación– que se trataba de una mujer abusada. Pero algo le hizo dudar, movió el abundante cabello que ocultaba el rostro y miró detenidamente; ahí notó la inocente facción de un niño. Estaba vestido con ropa de escolar, había muerto.

Quedó inmóvil, no entendía quién podía llegar al atroz acto de asesinar a un chico. Se reincorporó, secó algunas lágrimas de su rostro y fue presurosamente a la comisaría local.

En tanto en la casa segura, Luis Roa tomó el papel de negociador. Sin escrúpulos llamó de nuevo a la familia, exigiendo el pago del millón de dólares. Pedro seguía las instrucciones de las autoridades que le recomendaron una prueba de vida para llegar a un punto de acuerdo. Roa se percató que no llegaría a sacarle nada a la familia, y sin Amín el plan debía abortarse.

DOS MESES DESPUÉS

Noche del jueves 2 y madrugada del 3 de diciembre: ¡Policía! ¡Abra la puerta! El sueño de ser millonarios ya se había terminado anticipadamente, ahora se cerraría aquel ideal de continuar con sus vidas normales. La Policía siguió las conexiones telefónicas y obtuvieron la confesión de Nidia, la peluquera y novia de Luis Martínez. Tras el análisis, nuevamente de su teléfono, todo el resto de la banda quedó al descubierto. Los agentes irrumpieron en varias casas en Asunción dando con más de la mitad del grupo. La noticia sobre el liderazgo del Camillero: Luis Giménez, tío político de Amín, desmembró más a la familia. Aún tenían la herida abierta tras recibir aquella confirmación de la muerte del niño de 10 años. Todos quedaron presos, nadie se salvó y comenzaron las delaciones desembocando en una marea de culpas. Pocos se arrepintieron, el resto mostró una monstruosa frialdad.

UN MARTILLO DE JUSTICIA

El 12 de abril del 2006. ¡Se los declara culpables! Unánime y ensordecedor para aquellos asesinos, pensaban varios en la sala de aquel tribunal. Luis Giménez, Óscar Báez, Julio Samudio, Luis Roa y Óscar Galeano fueron condenados a 25 años de prisión. Myrian Riquelme, Arnaldo Cabrera y Cynthia Rolón compurgarán 24 años de cárcel, ordenaba irrestricto aquel juez. Luis Martínez deberá cumplir 23 años en prisión y Nilda Colmán será recluida 9 años en el penal de mujeres, la única libre en estos días.

Aquellos jueces entendieron la crueldad y sumaron medidas de seguridad. Giménez y Báez: diez años más de cárcel, Ferreira: siete años, Samudio: 5 años y Galeano: 2 años. Ello se sumará apenas compurguen las penas. El tío secuestrador y su grupo quedó desarticulado, al igual que trunca la vida de su sobrino. Solo en su distorsionada mente hubo un perfecto plan.

 

Vivir en el refugio: un día con quienes están luchando contra la precariedad

El río Paraguay registra una de las mayores crecidas de su historia y desplazó a unas 65 mil familias en todo el país. Una parte de la realidad de los refugiados que viven día a día superando los conflictos internos propios y el prejuicio que desde afuera, soñando con una solución definitiva.


Fuente: La Nación

POR ALDO BENÍTEZ, aldo.benitez@gruponacion.com.py

FOTOS: FERNANDO RIVEROS

Sandra Alfonso busca una carpa negra que le sirva para usar como un improvisado techo para la gente que acudirá al velorio. Dos vecinos, mientras, montan una estructura de madera que pueda sostener la carpa. Es un miércoles lluvioso y en el corazón del refugio del Regimiento de Infantería 14 (RI 14), unos pocos vecinos esperan el cuerpo de Faustina Martínez. Falleció como consecuencia de un cáncer galopante. Tenía 55 años.

Uno de los hijos de Faustina no está de acuerdo con esta idea. Está enojado y visiblemente alterado. Después de discutir con todos en el lugar, finalmente accede. Pero antes le tuvieron que amenazar con la presencia de los militares del regimiento. El cuerpo de Faustina, tapada con una sábana amarillenta, llega cerca de las 11:00 en una ambulancia. La bajan en una camilla, ya que su familia no tenía para comprar un cajón fúnebre. Horas después se consigue el féretro gracias a una organización que trabaja en el refugio.

“Acá es así, tenemos que ayudarnos entre todos en lo que podemos y como podemos. Tratar de apaciguar cuando hay estos episodios. Es nuestro día a día”, dice Sandra Alfonso, la coordinadora de este sector del refugio.

Un joven disfruta de su tereré sin hielo y escucha música. Parece estar muy ajeno al drama que se tiene de este lado del pasillo. Unos metros más adelante otra vecina, con la camiseta de la selección paraguaya puesta, prepara su comida al brasero. Un perro blanco, carcomido por la sarna, busca comida en los restos de basura que se junta entre las casas.

El día a día en este refugio que alberga a unas 600 familias implica una serie de cuestiones, desde lo urgente hasta lo básico, sin dejar de mencionar lo necesario: Una verdadera política de Estado para ponerle fin a esta situación.

LA NIÑEZ, A PESAR DE LOS PESARES

Si bien el hacinamiento es un problema, hay otros lugares en peores condiciones porque cada vez llegan más familias. Cuando llueve, como este miércoles, se forman grandes charcos y el barro es el denominador común en toda la zona. También el desagüe de los baños móviles resulta algo necesario que se tiene que hacer casi a diario.

Quienes no le hacen drama al barro ni a los baños son los niños y niñas. Un grupo de ellos juega al trompo, un juego que parecía ya haberse extinguido, pero encuentra en estos tres pequeños la manera de ser un entretenimiento importante.

Del otro lado, un par de niños y niñas corren jugando al tuka’ê kañy entre las casas y los baños químicos que se colocan cada 15 o 20 metros, calculándose uno por cada 5 casitas, más o menos. Los más pequeños encuentran la manera alegre y divertida, desde la inocencia, de sobrellevar la difícil situación que les toca vivir.

Para los adultos, sin embargo, la cuestión es encontrar la manera de pasar el día con la alimentación, los gastos y de pelear por sacarse encima el rótulo de ser un “refugiado”. Una parte importante de los padres de familia se dedica a la venta callejera, a la recolección de objetos o al reciclaje. Esta gente va por el sustento familiar de acuerdo a lo que encuentran en sus recorridos diarios. Es la subsistencia diaria.

Hay otro grupo que sí tiene un empleo y depende de un sueldo mensual. A esta gente se le permite, por ejemplo, tener una libreta en las despensas que se abrieron dentro del refugio. El pago es por lo general algo seguro, por lo tanto, la libreta sirve y salva por estos lares.

La escuela se volvió también una cuestión que tiene sus complicaciones en estas condiciones. Si bien no quedan lejos de los refugios, hay instituciones educativas que tuvieron que cerrar sus puertas e ir a lugares más altos por culpa del agua. Es el caso, por ejemplo, de la escuela Sotero Colmán del bañado Tacumbú, que tuvo que cerrar por la inundación. Se instaló de manera provisoria en la zona del Club Puerto Sajonia.

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Con la histórica subida del río Paraguay, la situación de los desplazados derivó en algo sin precedentes en las últimas décadas en Asunción: casi 15.000 familias fueron desplazadas de diferentes barrios ribereños (Bañado, Tacumbú, Sajonia, Chacarita) según datos de la municipalidad local. Esto hizo que los 118 albergues o refugios transitorios habilitados queden, en muchos casos, colapsados por tanta gente.

En todo el país, la cuestión es más complicada. Según datos de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), hay unas 65.000 familias afectadas por las aguas en 14 de los 17 departamentos que tiene el país. Se trata de una de las peores situaciones que registra el Paraguay en su historia reciente.

LAS MUJERES MANDAN

En RI 14, el liderazgo tiene voz femenina. Los siete sectores del refugio tienen coordinadoras y vicecoordinadoras. Ellas llevan la difícil misión de atender lo que pasa en cada sector, agruparlos, trabajar para buscar soluciones comunitarias así como también soluciones individuales.

Tal es el caso de la familia de Faustina Martínez, cuyo cuerpo llegó sin cajón, pero gracias a las gestiones de las coordinadoras se pudo conseguir un cajón fúnebre. Este tipo de situaciones son constantes en esta comunidad.

“Es una lucha constante por todo lo que implica. Por lo menos, el tema de seguridad es tranquilo. Acá tenemos un trato con los militares y los pobladores saben que no se jode”, dice Lidia Pereira, una de las coordinadoras del sector.

El refugio de RI 14 se habilitó en noviembre del 2018 cuando unas pocas familias empezaron a ser ubicadas. Son las mismas que generalmente, cada año, hacen este periplo de abandonar sus casas que quedan bajo agua en cierta época del año y van a los sitios alternativos de albergue.

Sin embargo, esta vuelta, la situación se volvió dramática, principalmente por la subida imparable del río, que obligó a movilizarse a gente de otros barrios que nunca antes tuvo que abandonar sus casas. Quienes están en este refugio empezaron a llegar desde mediados de marzo. Muchos están por primera vez en una situación así y aguardan con esperanza que esto pase rápido.

Lo que no pasa, al menos con la frecuencia suficiente por este refugio, es el recolector de basura. Por la cantidad de personas, estos albergues generan miles de residuos en forma diaria que deben retirarse. Si bien todos los días llega hasta el lugar el camión recolector, la realidad es que no lleva toda la basura generada. Hay montículos que se pueden ver en algunas esquinas, en los pasillos. Los niños y niñas juegan con estos restos.

Como todo lugar hacinado, los conflictos internos y la violencia están presentes. Pero la presencia de los militares rondando siempre el lugar, ya que se trata de un predio militar, hace que el trabajo de las propias coordinadoras se desarrolle en un ambiente más favorable para ellas.

Para Sandra Alfonso, lo difícil es generalmente hacer que los vecinos se ayuden entre todos, pero dice que, cuando hay una situación difícil, la gente entiende que es el momento de mostrarse solidaria. Sandra es consciente además del prejuicio que se tiene con respecto a las familias que viven en los refugios y dice que mucha gente no se pone en el lugar de los que están aquí para imaginarse al menos, sentir lo que se siente estar bajo estas carpas y amontonados.

“Mucha gente dice que aquí la gente quiere vivir así y eso no es verdad. Nosotros lo que siempre pedimos es una solución final a nuestro problema, para la gente que viene cada tanto. Pero ahora tenés gente que nunca tuvo que ir a los albergues y, sin embargo, hoy está acá también. Entonces, se trata de un problema más amplio, más grande”, expone Sandra.

Pero no solamente en la organización de los sectores las mujeres tienen aquí preponderancia. Gloria Alfonso y Eugenia Denis son dos trabajadoras de la Unidad de Salud Familiar (USF) que todos los días, planillas y bolígrafos a cuestas, recorren este refugio para tener datos actualizados de la situación de salud de los habitantes del RI 14.

CUIDAR A LOS QUE NECESITAN

“Ahora una cuestión que está afectando a muchos niños y niñas de los refugios es la cantidad de conjuntivitis que hay. Esto es, obviamente, por el ambiente que se tiene acá, de mucha suciedad, contaminación. Por supuesto que no es lo ideal, pero es como están”, explica la mujer.

“Tenemos muchos casos también de vómitos y diarreas, que también se da por las condiciones en las viven estas personas”, añade Denis.

Alfonso y Denis recorren desde hace tiempo en estos asentamientos provisorios. Conocen el manejo de la gente, las inquietudes y los problemas. Ambas son categóricas al afirmar que es imposible pensar en que no se desarrollen enfermedades en estas condiciones, ya que son lugares en donde las personas viven sin ningún tipo de elementos sanitarios, higiénicos o de control que pueda ayudarlos a tener una mejor calidad de vida.

“Muchas veces no tenemos médicos en la USF y entonces tenemos que ver la forma de trasladar al paciente al hospital más cercano”, dice Gloria Alfonso.

Los reportes diarios que hacen las profesionales son entregados al sistema de salud de la USF para así tener un reporte real de la situación. Estos informes se cruzan con los datos que maneja la Municipalidad de Asunción para tener una base de datos que sea la más actualizada posible.

El último informe de la municipalidad local indica, en ese sentido, que en los 118 refugios habilitados viven alrededor de 13.500 menores de 14 años y 778 mujeres embarazadas. Además, hay 1.000 adultos mayores y 1.100 personas con alguna discapacidad viviendo en estos albergues transitorios.

No pueden ser contabilizados, pero los mosquitos son alto motivo de preocupación para los habitantes de este refugio, ya que al caer la tarde se vuelven insoportables.

“Lo que podrían también vernos es el tema de la fumigación. Acá hay demasiados mosquitos y más que nada por los niños. Necesitamos que el Senepa haga eso, por lo menos una vez al día en las tardes”, dice Juan Carlos Vega, un poblador del Bañado que hace un mes llegó al refugio porque en su barrio ya todo quedó bajo agua.

Vega dice que el tema de la basura y de la fumigación son los dos únicos puntos que se pueden mencionar como algo a mejorar, pero que dentro de todo están bien. “Se vive como se puede, hermano. Pero dentro de lo que estamos pasando, estamos bien. Las casitas son buenas, nos llegan provistas, se trata de vivir en la normalidad”, dice Vega.

Hablar de normalidad parece no tener sentido en un refugio de 600 familias hacinadas y con el miedo de no saber si hay un proyecto definitivo para ellos.

A Faustina Martínez la están velando en su pequeña casa de madera y la carpa que armaron sus vecinos del refugio se mantuvo, a pesar de la protesta de uno de sus hijos, que sigue insultando desde el otro pasillo.

Unas vecinas se ponen de luto y se acercan para dar el pésame. Dos niños descalzos detienen su marcha y miran lo que ocurre. Una liviana lluvia acompaña los gritos y llantos de la familia.

Gloria Alfonso, mientras observa la escena y se prepara para seguir con sus anotaciones para la USF, dice: “Esto no es vida. Esto no es vivir para nadie”.

 

Pequeños ingenieros, futuros creadores de soluciones para la vida

Alumnos de Arambé demostraron que pese a ser de escasos recursos, con creatividad e inteligencia, se pueden hacer realidad los sueños. Lograron el puesto 45 entre 382 equipos en el Mundial de Robótica.


Fuente: La Nación

Estudiantes del Centro Educativo Arambé (CEA) de Luque aplicaron los cono­cimientos adquiridos sobre STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y mecánica) en clase y en el laborato­rio durante el Mundial de Robótica VEX. Con esto, se posicionaron entre los 45 mejores equipos del mundo, en el marco del campeonato en el que participaron 384 equipos en la categoría VEX IQ Elementary.

El equipo paraguayo VEX IQ Elementary confor­mado por niños y niñas de tan solo 10 años que cur­san el 5º grado dejaron en alto la bandera paraguaya y contaron su experiencia a La Nación, desde lo que fue subir por primera vez a un avión hasta aliarse con niños extranjeros para hacer frente una competencia.

Para ellos la consigna fue dar lo mejor de sí y diver­tirse porque la oportuni­dad fue única y no la des­aprovecharon, relataron Angy y Ayelen Espínola, Matías Maciel y Francisco Mereles, los flamantes mundialistas del CEA.

“Nos fuimos el 26 de abril en avión. Por primera vez subimos a un avión”, contó sonriendo Ayelen y todo el grupo asintió con la cabeza. Ellos hablan de la partici­pación en el mundial como una anécdota más, como una hazaña inocente, en la que se maravillaron por todo lo que vieron en EEUU.

Sin darse cuenta, ellos traen consigo mayor expe­riencia, más objetividad y más técnicas aprendidas de sus aliados chinos y estadounidenses. “Tuvi­mos alianzas con niños de China, de EEUU. El couch o entrenador Ale (Alejan­dro Miranda) nos tradu­cía lo que ellos decían”, contó Mati.

Además de aprender nue­vas habilidades como com­petidores, también conocie­ron una gran diversidad de culturas e idiomas. Al ser consultados sobre si fue dificultosa la comunica­ción entre los demás niños, dijeron que no y que ello no les asustó. Al contrario, fueron hábiles para hacer amistad con niños latinos y con los que no hablaban español. “Encontramos a algunos que hablaban con nosotros en español”, con­tinuó Ayelen.

En la fusión con otros equi­pos, la manipulación de los robots era diferente a la que ellos conocían, por lo que pusieron atención y enri­quecieron sus técnicas. “Algunas veces cambiaban de técnicas a través del driver (conductor)”, contó Francisco

ENTRE LOS 45 MEJORES

Cada equipo y país tenía un código que los identifi­caba. Durante la premia­ción por los puntos obteni­dos en el certamen global al escuchar su código se emo­cionaron, se pusieron feli­ces porque la consigna era dar lo mejor de sí y, sobre todo, divertirse, ya que ellos se sentían ganadores por haber llegado al mun­dial más importante de la robótica a nivel educativo.

“Nos quedamos entre los 45 mejores de los 384 equipos”, señaló Angy y en su ros­tro se dibujó una sonrisa. Cuando el equipo fue con­sultado sobre qué sintieron al escuchar sus códigos, al unísono dijeron “felices” yAngy y Ayelen se emociona­ron muchísimo.

FUTUROS CREADORES DE SOLUCIONES PARA LA VIDA

La robótica educativa es una herramienta para la educación de los niños, adolescentes y jóvenes que se encuentran en la etapa escolar. A través de ella, los estudiantes pueden aplicar conceptos de matemáticas, física, informática, progra­mación, ingeniería, diseño y varias otras aristas.

En el marco de esta cáte­dra, los alumnos y aficio­nados de la robótica rea­lizan los proyectos STEM (ciencia, tecnología, inge­niería y mecánica), en los que aplican estos conoci­mientos. Por ejemplo, el equipo de Arambé desa­rrolló un trabajo enfocado en los colores, para que los niños de preescolar pue­dan distinguirlos. Lo hicie­ron mediante sensores que se encienden con luces de colores y los programaron para que se enciendan de manera específica. Esto formó parte del desafío en la competencia mundial, como también en la Liga Nacional de Robótica.

Los niños de este grupo, de 10 años de edad, ya tienen la visión de convertirse en ingenieros. Matías quiere ser ingeniero informático, analista y futbolista, ya que además de la robótica, tiene dotes de deportist/p>cisco, en cambio, optará por la mecánica o electro­mecánica. Ayelen, quien en principio quería ser pelu­quera como su mamá, ahora quiere ser profesora e inge­niera de robótica; mientras que Angy, además de conti­nuar su carrera en la robó­tica, tiene la visión de con­vertirse en una abogada porque quiere ayudar a las personas que cometieron algún tipo de error, ya que asegura que todos mere­cen otra oportunidad. “Hay gente que hace cosas malas, pero luego se arrepiente y entonces merece otra opor­tunidad”, dijo Angy.

ROBÓTICA: ÁREA CURRICULAR Y EXTRACURRICULAR

El CEA desarrolla la Robó­tica en el aula desde el 4º grado hasta el 3º de la media. Hay cuatro docen­tes dedicados a esta área, que fueron capacitados por Reeduca Paraguay, la empresa que enfoca sus actividades en propor­cionar capacitaciones de robótica y software para la educación.

Los docentes que cubren el área de Robótica curri­cular y extracurricular son Juan Ramos, Diego Galeano, Sebastián Veláz­quez y Nancy Roa.

Pero ¿cómo los niños del 4º grado pueden manejar las áreas de STEM en las que se centra la Robótica? Fácil, ellos aprenden de Física a “prueba y error”, manejan sensores y no se complican con conceptos de la Física porque aún no los asimilan. Se les enseña matemáticas como regla de tres, suma, resta, mul­tiplicación y división, todo eso ya manejan, pero no la Física de la parte de los engranes, sí se les explica prácticamente cómo ocu­rre cada movimiento.

Saben, por ejemplo, que el engrane chico con el grande hacen fuerza con el motor, mientras que el engrane grande con el chico hacen velocidad, entonces, lo que ellos hacen es probar una forma de armado y ver si tiene fuerza y velocidad a la vez. Van creando el robot así, dependiendo del desafío predestinado.

En el caso de los grados inferiores, que no tienen como asignatura Física, se les explica el porqué de las combinaciones y despierta en ellos una gran curiosi­dad y creatividad, que los motiva a probar nuevas técnicas y estrategias para lograr cumplir con los desa­fíos, superando cualquier tipo de obstáculo.

IMPORTANTE INVERSIÓN EN EL SUEÑO

La inscripción para el Mundial de Robótica VEX, los pasajes para EEUU, estadía, alojamiento e indumentarias supone una gran inversión que la Fundación Ramón T. Car­tes cubrió en su totalidad. Esto con el propósito de que los niños de escasos recursos, pero con habi­lidades y talentos incal­culables, puedan, a tra­vés de sus conocimientos, conocer este apasionante mundo de la robótica.

“EL DESAFÍO ES QUE HAGAN DOMÓTICA”

Estos chicos están hoy en 5º grado, cuando estén en el 3er. año de la media prácticamente ya van a ser unos ingenieros. De hecho, ellos ya diseñan, el diseño de estos robots es hecho en un programa deno­minado Auto Desk, parecido al programa Autocad, que uti­lizan los arquitectos para ela­borar sus planos, mientras que los chicos lo utilizan para dise­ñar sus robots.

Cuando ellos lle­guen al 1º, 2º y 3º de la media el desafío es que hagan domótica, que es el sistema de automa­tizar a las cosas cotidianas de la vida. Por ejemplo, los brazos poliarticulados que utilizan las personas que perdieron algún tipo de miembro. Reemplazan ese miembro con estos dispo­sitivos programados para imi­tar los movimientos de los seres humanos, tienen motores, cere­bro y sensores, para eso es la domótica, eso queremos lograr con los chicos.

“TRANSFORMAR LA CALIDAD DE VIDA A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN”

La misión de nuestro centro es transformar la calidad de vida a través de la educación para nuestros alumnos que son de escasos recursos. Eso significa que cuando se da la oportuni­dad o el pase de ir a un mundial como ya se nos dio tanto el año pasado como este, es la Fun­dación Ramón T. Cartes la que financia absolutamente todo lo que implica el viaje, desde hacer la gestión para los documentos de los niños.

Los padres de estos niños están muy orgullosos y agradecidos por la oportunidad, ya que de otra manera hubiese sido imposible ir a un mundial de los EEUU y ser partícipes de todo lo que implicó. Todo es emotivo porque tiene un costo conside­rable y, aparte, ellos saben que sus hijos están recibiendo una educación 4.0.