La era Peña: leyes aprobadas, golpes carcelarios y el factor económico
Desde el 15 de agosto hasta hoy, varias son las nuevas leyes vigentes, en su mayoría, relacionadas a la administración financiera. A nivel penitenciario, lo que parecía iniciar como una crisis, terminó con un contraataque que asestó golpes en Tacumbú y Buen Pastor. En el factor bolsillo, las reducciones de precios del gas y del combustible están haciendo lo suyo. Los detalles de estos puntos y de los pendientes, en esta nota.
Comencemos por la ley que crea la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios, mediante la fusión la Subsecretaría de Estado de Tributación y la Dirección de Aduanas. Si bien la legislación fue promulgada el 4 de agosto, en los últimos días de Mario Abdo Benítez en la Presidencia, el proyecto fue presentado por el equipo de Honor Colorado, en representación de Peña.
Óscar Orué, extitular de la SET y actual director de Ingresos Tributarios, prometió que este nuevo sistema mejorará la presión tributaria del 10 al 12 por ciento y aumentará la recaudación a unos 400 millones de dólares anuales.
La ley fue muy resistida en algunos sectores contables por referentes como Nora Ruoti, sin embargo, también fue bien vista por otra parte de la biblioteca. El entonces director de Aduanas, Julio Fernández, resaltaba la importancia de que Aduanas mantenga su autonomía
“Nosotros tenemos 5.000 operaciones diarias y 100 rotaciones de funcionarios por mes, cuando no se tiene la lapicera y autonomía en el comercio exterior, eso (la unión) puede complicar. Salvando eso, creo que puede ser un modelo que puede funcionar”, comentaba.
La segunda ley aprobada por el oficialismo es la que crea el Ministerio de Economía y Finanzas, la primera promulgada por Santiago Peña como presidente el 23 de agosto pasado, a días de haber asumido.
La nueva institución sustituye, unifica y amplía las funciones propias establecidas en las leyes asignadas al Ministerio de Hacienda, a la Secretaría de la Función Pública y a la Secretaría Técnica de Planificación.
El artículo séptimo suprime el actual Ministerio de Hacienda y la Secretaría Técnica de Planificación y entrega sus funciones al Ministerio de Economía. Lo mismo, con la Secretaría a la Función Pública.
Otra ley aprobada es la conocida como Superintendencia de Jubilaciones que reglamenta el rol supervisor del Estado a las Entidades de Jubilaciones y Pensiones, en cumplimiento del Artículo 95 de la Constitución Nacional.
La ley fue aprobada en Cámara de Diputados el martes 12 de diciembre, en el Senado el miércoles 13 y promulgada por Peña el jueves 14. En instancias legislativas se cuestionó la celeridad del tratamiento y el uso de las mayorías para suprimir el debate. En cambio, desde el oficialismo alegaron que, en sesiones anteriores, la oposición se retiró para evitar el tratamiento. También arguyen que fue suficientemente conversado en las instancias previas y con representantes de todos los sectores.
“Quiero asegurarle a cada uno de los trabajadores y los jubilados que sus recursos van a estar custodiados. El Estado no va a meter mano, el Estado le va a controlar aquellos que administran estos recursos”, dijo Peña al momento de la promulgación.
GOLPES PENITENCIARIOS
Al inicio de esta administración, las declaraciones del ministro de Justicia, Ángel Barchini, sobre la necesidad de recuperar el control de las cárceles despertaba incredulidad, por un lado, pero tensión por el otro, principalmente desde los grandes delincuentes recluidos en los penales. Se llegó a pedir que lo saquen del cargo, algo que no se cumplió. Las medidas de fuerza finalmente cesaron a finales de octubre.
El 17 de noviembre pasado, con mucho sigilo y alta prudencia, una incursión sorpresa en el penal del Buen Pastor permitió llegar hasta las celdas de Carmen Villalba y Francisca Andina, quienes quedaron muy alteradas.
El operativo se ejecutó luego de un largo trabajo de investigación, iniciado después de la muerte de Osvaldo Villalba, para identificar el canal de comunicación entre el grupo armado EPP y Carmen Villalba.
Se incautaron teléfonos celulares, G. 4.500.000, anotaciones varias, una notebook, dispositivos de almacenamiento de datos y otros elementos con los que, la Policía confirmó que Villalba seguía liderando el EPP desde su celda.
Pero el golpe más grande es sin duda el asestado por la operación Veneratio el 18 de diciembre pasado, cuando, mediante el uso de fuerzas policiales y militares, y con la técnica Bukele, se logró ingresar hasta el último rincón de Tacumbú, en medio de ataques y disparos por parte de los delincuentes.
Como trofeo de guerra, los intervinientes sacaron en calzoncillo al mismísimo Armando Javier Rotela, el considerado intocable y hasta quien no se podía llegar por la cantidad de obstáculos físicos y humanos, entre ellos, sus fusileros que no tuvieron forma de impedir el paso de la Policía.
Fueron trasladados a otras penitenciarías unos 700 reos y, como consecuencia de los enfrentamientos falleció un agente del Grupo Lince y murieron 11 reclusos. También quedaron heridos varios policías.
En los días sucesivos los allanamientos continuaron y se encontraron todo tipo de lujos y medios de vida dentro del penal. Drogas, dinero en efectivo, caletas en donde almacenaban sus valores, farmacias, etc.
EL FACTOR ECONÓMICO
Cuidar el bolsillo de la gente fue uno de los pilares de Santiago Peña en su campaña. En ese sentido, el 22 de diciembre pasado se concretó la cuarta reducción de precios del combustible con la que suma una disminución total de G. 1.250. El precio de la garrafa de 10 kilos pasó a costar G. 5.300.
También fue reactivado el programa Ñande Gas, que consiste en los recorridos de móviles de Petropar por los barrios de Asunción, Central y de algunos departamentos, para ofrecer el servicio de la recarga de gas.
Lo referido al bolsillo de la gente, no solamente es el precio de los diferentes productos, sino también la administración de los recursos públicos, obtenidos precisamente con el aporte de la ciudadanía.
Algunos casos de parientes y hasta familias enteras distribuidas en cargos en la función pública comenzaron a conocerse, algunas, con tal presión que resultaron en renuncia. Más allá del parentesco o no, lo que puede llegar a indignar es que los salarios siderales sean a cambio de funciones que no están especificadas o que, ni sus propios asignados se ocupan de aclarar, lo que hace pensar que, no cumplen tarea alguna.
“No quiero ser fit”: el cansancio de miles de mujeres y el debate sobre la presión estética
La coach fitness Guise Dancuart rompió esquemas con su primer libro, “No quiero ser fit”, una obra sincera y directa que cuestiona la obsesión por la perfección y reivindica el amor propio. El lanzamiento se agotó en menos de un mes y ya prepara su versión digital.
Lo que comenzó como un proyecto íntimo terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado. Guise Dancuart, entrenadora, atleta y creadora de contenido, lanzó 100 copias de su primer libro, sin imaginar que desaparecerían de las estanterías en pocas semanas.
“Fue un proyecto hecho con muchísimo amor. Pensé en 100 copias y se agotó rapidísimo”, contó en el programa Residentas del canal GEN. “Los mensajes y el feedback que recibí valieron totalmente la pena”.
Pero más allá del éxito editorial, la obra plantea un mensaje poderoso, que consiste en la renuncia a la necesidad de encajar en un modelo de mujer perfecta que se exige desde redes, el entorno y, sobre todo, desde la propia mente.
Guise explica que el nombre del libro surgió de cientos de conversaciones con mujeres que cargan con una presión silenciosa, como ser madre perfecta, profesional perfecta, pareja perfecta y encima, tener el cuerpo perfecto.
“Llega un punto donde decís: ‘yo no quiero ser fit, ya está’. Porque ese ideal de perfección no existe”, afirma. Cuando esa exigencia cae, aparece otra trampa: el descuido.
“Al dejar de lado la idea de perfección, muchas entran en un abandono que termina erosionando el amor propio. Y todo empieza a relacionarse solo con el físico, cuando en realidad es algo espiritual, emocional”.
La autora también analiza cómo las comparaciones en redes sociales destruyen la autoestima. “Vivimos comparándonos con historias de 15 segundos. Con una chica que ya entrenó, desayunó perfecto y está impecable a las 5 de la mañana… y vos estás en bata, con tu café. Compararte con eso es perder siempre”.
Peor aún, también muchas se comparan con “la mujer que fuimos antes”, una versión pasada idealizada que ya no existe.
El libro aborda uno de los puntos más sensibles, que es la forma en que las mujeres se hablan a sí mismas. “Hay cosas que nos decimos que jamás le dirías a tu mejor amiga. ‘Soy fea’, ‘esto no es para mí’, ‘que mal me queda esto’. ¿A quién le dirías eso? ¿Por qué te lo decís?”, cuestiona Guise.
Cada capítulo propone ejercicios, mantras y reflexiones para reconectar con el cuerpo desde un lugar de respeto y bienestar, no desde la crítica. “El fitness y el wellness son una búsqueda de equilibrio personal, no algo para mostrar en Instagram ni para complacer a nadie. Es lo que te hace bien a vos”, agrega.
Guise insiste en una verdad que incomoda, pero libera: que cualquier proceso de cambio va a doler. “La gente viene un día al gimnasio, le duele y no vuelve. Pero los momentos incómodos son parte de la vida. Y son los que más enseñan”.
Subraya que no se trata de entrenar horas, sino de comprometerse con uno mismo. “Si solo podés cuatro minutos, hacé cuatro minutos. Con el tiempo serán diez, quince, veinte. La clave es honrar tu palabra”, resalta.
También invita a dejar la fantasía de que todas las mujeres deben lucir igual. “Me dicen ‘quiero tu panza’. Y yo les digo: ‘Mi panza no vas a tener nunca, porque vos tenés la tuya. Busquemos la mejor versión de la tuya’”.
Dancuart vive un estilo de alimentación disciplinado hace más de 10 años, y comparte recetas simples y accesibles para derribar mitos.
“Cuando empecé, comer avena era de gente enferma. Hacer mantequilla de maní en casa, un delirio. Hoy por suerte ya no. Me gusta mostrar que la comida saludable puede ser rica, fácil y con ingredientes que encontramos en cualquier súper”.
La autora analiza lanzar una nueva tirada del libro y adelantó que prepara una versión digital para ampliar su alcance.
Aguinaldo sí, canasta y fiesta de fin de año no: ¿a qué están obligados los empleadores?
Llega la temporada más esperada por todos, especialmente por los trabajadores, quienes reciben en esta época el ansiado aguinaldo, sin embargo, surge la duda sobre si la entrega de las tradicionales canastas navideñas y los festejos de fin de año son obligatorios o simplemente dependen de la buena voluntad de los empleadores. Esto es lo que dice realmente nuestra legislación.
Empieza diciembre, y todo se vuelve festividad, emoción y expectativas, principalmente, por el pago del decimotercer salario. Ese “premio” al esfuerzo laboral que se realizó en el año.
Según el artículo 243 del Código Laboral, el pago del aguinaldo es de carácter obligatorio y debe abonarse antes del 31 de diciembre de cada año. Su propósito es aliviar financieramente a los trabajadores durante los tiempos de mayores gastos, como las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
En esta época, aunque el aguinaldo sea un pago obligatorio, también es una oportunidad ideal para que los empleadores expresen gratitud y reconocimiento a los trabajadores con otros tipos de beneficios, como las famosas canastas navideñas o las fiestas para despedir el año con todos los colaboradores.
Ni la canasta ni la fiesta, los empleadores no están obligados por ninguna ley a brindar estos beneficios, pero según había señalado el experto en empleo, Enrique López Arce, ambas son poderosas armas de motivación.
Para Arce, un trabajador valorado es un trabajador con mayor capacidad de producción y creatividad en el entorno.
Algunas empresas también hacen otro tipo de obsequios a sus trabajadores, como regalos personalizados u otros presentes.
¿Plata o fiesta?
Días atrás, el mismo Arce compartió el resultado de una encuesta que realizó a 2.000 trabajadores, de los cuales, el 97% ya no prefiere una fiesta como tal, sino dinero.
Históricamente los trabajadores optaron por festejos, regalos o canastas, pero según el especialista, el encarecimiento del costo de vida, la carne y otros productos básicos, obligan a optar por el dinero.
Una historia de superación, con un empujoncito formativo y financiero
Celeste López es una joven ingeniera agrónoma oriunda de Caaguazú capital. A lo largo de su carrera universitaria fue dibujando sueños que esperaba cumplir al recibirse. Sin embargo, en el camino se encontró con algunas dificultades financieras y la necesidad de aprender mucho más sobre el manejo del negocio. Conocemos su historia.
Ni la salud ni la educación tienen el mismo nivel de cobertura en todo el territorio, lo que obliga a muchos paraguayos a dejar su ciudad natal y trasladarse hasta Asunción y alrededores para satisfacer necesidades básicas.
Así lo hizo Celeste López, quien, tras culminar su carrera de Ingeniería Agrónoma regresó a su pueblo Jagua Kái, dentro de la ciudad de Caaguazú, departamento de Caaguazú, con la esperanza de trabajar y sacarle provecho a sus grandes parcelas de tierra, pero no sabía cómo dar el primer paso.
Lo primero que notó que le faltaba era aumentar sus conocimientos sobre el manejo administrativo de un emprendimiento. Fue así quecomenzó por capacitarse sin gastar dinero, a través del curso virtual denominado Plan de Negocio de Sinafocal (Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral), en el que aprendió a hacer un estudio de mercado para saber a dónde apuntar y ver qué probabilidades de suceso tenía en la zona.
Celeste decidió comenzar a cultivar y producir ají, para lo cual, registró la marca Don Virgilio en homenaje a su abuelo, según se lo contó con mucho entusiasmo a sus padres Salustiana Martínez y Toribio López.Desde entonces abrió su empresa familiar.
Al iniciar el emprendimiento, Celeste se percató de una falencia. El déficit en infraestructura en relación a los objetivos que ella tenía y a las condiciones que requería para la elaboración de un producto de calidad.
A esta segunda dificultad, la ingeniera no la vio como un impedimento para seguir escalando, antes bien, observó una oportunidad y un desafío por superar. En ese interín se inscribió al programa Capital Semilla, en el que, además del apoyo financiero, también le ofrecieron asesoramiento en la materia.
La emprendedora recibió 10 millones de guaraníes que utilizó como inversión inicial para construir un laboratorio para elaborar y procesar sus productos antes de dejarlos listos para la venta al mercado.
“Confíen en los programas y en los cursos de capacitación que ayudan para emprender o conseguir trabajo en forma rápida y fácil”, expresó Celeste.
Luego de este largo camino recorrido, el cual resumimos para no extendernos, Celeste hoy puede contar con mucha satisfacción que es productora de 100 ajíes por día y que su trabajo llega a los locales comerciales y gastronómicos de su pueblo.
Entre sus variedades se destacan: ajíes picantes, suaves, ahumados, con miel, entre otros que son muy solicitados por los consumidores.