El expolicía que mató a George Floyd es sentenciado a otros 21 años de cárcel

Un juez federal sentenció este jueves a Derek Chauvin, expolicía que asfixió al afroamericano George Floyd, a 21 años de prisión por violar los derechos civiles de la víctima.


Fuente: EFE

Chauvin ya fue condenado el año pasado por un tribunal estatal de Minnesota a 22 años y medio de cárcel por el asesinato de Floyd, de los que cumplirá 15 años.

El expolicía de Mineápolis se declaró culpable en febrero pasado de vulnerar los derechos civiles de Floyd tras cerrar un acuerdo con la Fiscalía para cumplir simultáneamente esta condena con la que ya afronta por asesinato.

Chauvin fue sentenciado a 21 años en una prisión federal por el juez Paul Magnuson, quien criticó duramente la actuación del expolicía en la muerte de Floyd.

La Fiscalía pedía una sentencia de 25 años, mientras que la defensa de Chauvin había pedido un máximo de 20 años.

El delito federal de violar los derechos civiles de una persona se castiga con una variedad de penas que va desde prisión hasta cadena perpetua y cadena de muerte, según las circunstancias del delito y las lesiones que resultan del mismo, de acuerdo al Departamento de Justicia.

Floyd murió el 25 de mayo de 2020 después de que Chauvin presionara la rodilla contra su cuello durante más de nueve minutos al intentar detenerlo por haber utilizado un billete falso para pagar en una tienda.

Chauvin estaba acompañado de los exagentes Thomas Lane, Alexander Kueng y Tou Thao, quienes ya fueron condenados en febrero pasado por vulnerar los derechos civiles de Floyd al no brindarle asistencia mientras su compañero lo asfixiaba.

Su asesinato, que fue grabado en vídeo por testigos en la calle, desencadenó una ola de protestas y disturbios raciales en Estados Unidos inédita desde el asesinato de Martin Luther King a finales de la década de 1960.

Disminuye la pobreza en Argentina, según informe

La pobreza y la indigencia en Argentina bajaron en el último año, aunque sus índices son mayores a las que indican las estadísticas oficiales, según un informe publicado el jueves por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

La pobreza se ubicó en 36,3% y la indigencia en 6,8% al cierre del tercer trimestre, tras haber alcanzado 45,6% y 11,2% respectivamente en el mismo periodo de 2024, de acuerdo con el informe elaborado por la UCA.

Los sectores que se recuperaron “fueron los segmentos medios bajos que habían quedado excluidos con la inflación y con la devaluación”, de los primeros meses de 2024, explicó a la AFP el sociólogo Agustín Salvia, director del Observatorio.

En los últimos años, las mediciones de pobreza de la UCA, que gozan de prestigio entre especialistas, suelen estar varios puntos por encima de las del Instituto Nacional de Estadísticas (Indec).

El último índice oficial ubicó la pobreza en 31,6% para el primer semestre de 2025 y en el mismo periodo de 2024 se había colocado en 38,1%.

Para Salvia, “hay una sobreestimación” de la capacidad de consumo de los hogares en la medición oficial, basada entre otros factores en una canasta básica desactualizada que mantiene la estructura de gastos de 2004-05.

“En cualquier caso la pobreza bajó, la indigencia bajó, bajó la inseguridad alimentaria y bajó el estrés económico”, respecto a 2024 e incluso respecto a 2023, dijo a la AFP Salvia.

Sin embargo, el informe muestra “una pobreza estructural que no ha cambiado, que sí se ha aliviado gracias al aumento de los programas de transferencia de ingresos”, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), señaló el sociólogo.

Desde que asumió como presidente en diciembre de 2023, Javier Milei consiguió bajar drásticamente la inflación a costa de un severo ajuste fiscal, aunque mantuvo e incluso incrementó las asignaciones familiares.

La inflación en Argentina fue de 107% en los primeros diez meses de 2024 y cayó a 24,8% en el mismo periodo de 2025.

Fuente: AFP

Maduro confirma conversación “cordial” con Trump

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó el miércoles que sostuvo una llamada con su par estadounidense, Donald Trump, hace diez días y señaló que ésta se produjo en un tono “cordial”, en medio de la más reciente crisis entre Caracas y Washington.

Desde agosto Estados Unidos desplegó una flotilla de buques de guerra en el Caribe a la que se incorporó en noviembre el portaviones más grande del mundo con el argumento de combatir el tráfico de drogas, pero Venezuela sostiene que esa operación busca derrocar a Maduro.

“Conversé con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Puedo decir que la conversación fue en un tono de respeto, inclusive, puedo decir que fue cordial entre el presidente de Estados Unidos y el presidente de Venezuela”, dijo Maduro en su primer comentario público sobre la llamada.

“Si esa llamada significa que se están dando pasos hacia un diálogo respetuoso, Estado a Estado, de país a país, bienvenido el diálogo, bienvenida la diplomacia, porque siempre buscaremos la paz”, declaró el gobernante venezolano.

Trump había confirmado el domingo que habló por teléfono con Maduro, sin dar detalles. “No diría que salió bien ni mal. Fue una llamada telefónica”, precisó entonces.

El miércoles, Trump aseguró que su conversación con Maduro fue breve: “Le dije solo un par de cosas”. “Es mucho más que una campaña de presión”, afirmó.

Días antes, el mandatario había señalado que Estados Unidos comenzaría “muy pronto” a apuntar a “narcotraficantes venezolanos” en operaciones “en tierra”.

En medio de las maniobras militares, autoridades aeronáuticas estadounidenses emitieron una alerta por el incremento de actividad militar en el Caribe.

Esto llevó a ocho aerolíneas internacionales a suspender operaciones desde y hacia Venezuela al argumentar razones de seguridad.

Tras la alerta, Washington suspendió brevemente los vuelos de la aerolínea estadounidense Eastern Airlines con deportados venezolanos. Las deportaciones se retomaron el miércoles con la llegada de 266 repatriados desde Estados Unidos.

- “Terrorismo psicológico” -

Fuerzas militares estadounidenses han bombardeado a 20 presuntas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico con un saldo de 83 muertos.

El primer ataque estadounidense contra una lancha en el Caribe, el 2 de septiembre, se saldó con 11 muertos, según publicó el propio Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Recientemente la Casa Blanca confirmó que hubo un segundo ataque en esa acción en aguas del Caribe. Ese segundo impacto mató en el agua a sobrevivientes del primer misil.

Ese segundo ataque contra personas flotando en aguas internacionales es considerado como un posible crimen de guerra por legisladores demócratas, que han prometido presionar para lograr una investigación en el Congreso.

Tanto la Casa Blanca como el Pentágono aseguran que Hegseth no tuvo nada que ver con esa decisión, y responsabilizan al almirante que supervisó la operación.

Washington afirma que Maduro encabeza el supuesto Cartel de los Soles, al que declaró organización terrorista el 24 de noviembre. También aumentó en agosto la recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a su captura.

Maduro denuncia que las maniobras militares estadounidenses buscan en realidad derrocarlo y apoderarse de las cuantiosas reservas petroleras del país.

El mandatario, cuyas dos reelecciones (2018 y 2024) Washington desconoce al tacharlas de fraudulentas, afirma que el país ha resistido ante “22 semanas de guerra psicológica” y “asedio”.

“Me gusta la prudencia, a mí no me gusta la diplomacia de micrófonos, cuando hay cosas importantes, en silencio tienen que ser, hasta que se dé”, añadió Maduro.

El ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, dijo la noche del miércoles que las últimas semanas Venezuela ha estado sometida a una “guerra psicológica” que “pasó a terrorismo psicológico”.

Fuente: AFP

Francia: condenan a 30 años de prisión a una madre acusada de envenenar a sus hijas

Una madre acusada de envenenar con medicamentos a sus dos hijas, una de las cuales falleció, y de intentar asesinar a su exmarido, ha sido condenada este miércoles en Francia a 30 años de prisión.

Fuente: AFP

Maylis Daubon, de 53 años, fue declarada culpable del envenenamiento de su hija Enea, que falleció a los 18 años tras ingerir una gran cantidad de medicamentos.

Los análisis revelaron que su otra hija, Luan, había ingerido una cantidad significativa de un somnífero para adultos. Luan resultó ilesa y defendió la inocencia de su madre durante el juicio.

La presidenta del tribunal penal de Mont-de-Marsan (suroeste), Emmanuelle Adoul, justificó la sentencia “teniendo en cuenta la gravedad de los hechos”.

La corte impuso una pena de 30 años, con un periodo de seguridad de 20, cinco más de los solicitados por el fiscal.

Durante el juicio la acusada permaneció estoica, con la cabeza baja y oculta tras su cabello, sin mirar al tribunal. Tiene diez días para apelar.

El 13 de noviembre de 2019, Enea, que llevaba más de un año sin ir a la escuela y sufría problemas psicológicos, sufrió una crisis de convulsiones en el domicilio familiar.

Su muerte se produjo por la ingesta de propranolol, un betabloqueante que ralentiza la actividad cardíaca, en una dosis “diez veces superior a la terapéutica”, según la investigación.

Además del envenenamiento de Enea y Luan, Maylis Daubon también era sospechosa de haber intentado asesinar a su exmarido sobornando a compañeras de prisión en Pau, algo que la acusada calificó de “rumores de prisión”.