Uruguay no exigirá cuarentena a los extranjeros que estén vacunados contra el COVID-19

Uruguay eximirá de cumplir la cuarentena obligatoria a los extranjeros que demuestren haber recibido la vacuna contra el COVID-19 “dentro de los últimos nueve meses previos al embarque”, según el decreto del 4 de octubre publicado en la web de Presidencia.


Fuente: Infobae

“Aquellas personas que acrediten haber recibido la única dosis o las dos dosis, según corresponda al tipo de vacuna suministrada, contra el SARS CoV-2 aprobadas por su país de origen dentro de los últimos nueves meses a su ingreso al país estarán exceptuadas de cumplir lo dispuesto en el literal E precedente”, señala el documento.

Dicho punto establecía que quienes ingresaran al país debían guardar “aislamiento social preventivo obligatorio” durante 7 días, transcurridos los cuales debían hacerse un PCR, o ampliar ese periodo por una semana más.

El decreto que pudo conocerse en las últimas horas agrega que, en ese caso, los visitantes deberán exhibir el certificado emitido por la autoridad sanitaria de su país de origen que acredite la vacunación y el cumplimiento de los plazos referidos.

El texto también señala que los menores de edad provenientes de países que no cuentan con vacunas para ese rango deberán hacer un test PCR al séptimo día de su entrada al país o, en su defecto, guardar aislamiento por 14 días.

Desde el 1 de septiembre, Uruguay tiene abiertas sus fronteras para los extranjeros con propiedades en el país, además de para uruguayos y residentes y casos excepcionales (por razones económico-laborales, diplomáticas o familiares).

A esto se le añade que el país suramericano abrirá sus fronteras al turismo extranjero el 1 de noviembre.

Uruguay se mantiene en la zona amarilla del índice de Harvard, que acumula el promedio semanal de casos nuevos de COVID-19 cada 100.000 habitantes. En concreto suma 3,08, con 11 de los 19 departamentos del país en verde, es decir con un índice menor a 1.

 

California declara ilegal quitarse el preservativo sin consentimiento

California ha declarado ilegal quitarse el preservativo durante las relaciones sexuales sin consentimiento verbal, una práctica conocida popularmente como "stealthing".


Fuente: AFP

El gobernador del estado de la costa oeste de Estados Unidos, Gavin Newsom, firmó el jueves un proyecto de ley que clasifica esta práctica como “agresión sexual”.

“Al aprobar este proyecto de ley, estamos subrayando la importancia del consentimiento”, dijo la oficina del gobernador en un tuit.

Cristina Garcia, miembro de la asamblea de California que presentó el proyecto de ley, aseguró que quitarse el preservativo sin consentimiento “no sólo es inmoral, sino ilegal”.

California es el primer estado del país que prohíbe específicamente esta práctica, que puede exponer a la víctimas a un embarazo no deseado o a enfermedades de transmisión sexual.

Según el proyecto de ley, comete agresión sexual quien “provoca el contacto entre un órgano sexual, del que se ha retirado un preservativo, y la parte íntima de otra persona que no ha dado su consentimiento verbal para que se retire el preservativo”.

La práctica del “stealthing” causó debate en Estados Unidos tras la publicación de un artículo de una estudiante de doctorado, Alexandra Brodsky, en 2017 en el Columbia Journal of Gender and Law.

Brodsky señalaba que había foros en línea que proporcionaban información sobre cómo cometer con éxito el “stealthing”, algunos de los cuales se cerraron posteriormente.

 

Lula da Silva, de encarcelado a máximo favorito para volver al poder

La vida del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha dado un giro de 180 grados en apenas siete meses: de estar condenado por corrupción a ser libre de toda sospecha y convertirse en el máximo favorito para las elecciones de 2022.

El líder político más carismático del país, símbolo de la izquierda latinoamericana, articula entre bambalinas la que será su séptima candidatura presidencial a sus casi 76 años de edad.

Asegura que se siente con la energía de un treintañero para seguir dando batalla en el complejo ajedrez político brasileño, que conoce a la perfección.

El exmandatario aún mantiene el misterio sobre su candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT), consciente de que los tiempos políticos juegan a su favor con un Bolsonaro cada vez más impopular.

"Solo voy a decidir sobre mi candidatura a principios del año que viene", dijo este viernes en una atípica rueda de prensa en Brasilia, después de varios días de reuniones con partidos de diferentes ideologías con vistas a futuras alianzas.

En el horizonte, un posible mano a mano en los comicios con su mayor adversario político, el ultraderechista Jair Bolsonaro, quien todo apunta que intentará la reelección.

Por el momento, a Lula, que gobernó la mayor economía latinoamericana entre 2003 y 2010, le sale todo de cara.

Todas los sondeos de opinión le dan como claro favorito por delante de Bolsonaro, los últimos incluso pronostican una victoria en la primera vuelta a menos de un año para las elecciones.

LIBRE DE CONDENAS

Su camino hacia el Palacio de Planalto empezó a allanarse este año en los tribunales.

El pasado 8 de marzo, un juez de la Corte Suprema le anuló las dos condenas por corrupción que pesaban en su contra en procesos relacionados con la Operación Lava Jato y por las que pasó 580 días en prisión. ¿El motivo? Un error de jurisdicción judicial.

Esa sentencia le permitió además recuperar sus derechos políticos.

A partir de ahí, todo el rosario de procesos e investigaciones judiciales han ido archivándose uno a uno, la mayoría por falta de pruebas.

El empujón definitivo para ese 'efecto dominó' fue otra decisión tomada en junio pasado por el pleno del Supremo en la que declaró que el hoy exjuez y exministro de Justicia de Bolsonaro, Sergio Moro, fue "parcial" al juzgar y condenar a Lula.

Fue la culminación de su resurgir. Desde entonces, el expresidente ha multiplicado sus entrevistas con medios nacionales e internacionales con duros ataques a la gestión de Bolsonaro, en especial contra su negacionismo frente a la pandemia de coronavirus.

ORÍGENES HUMILDES

No es la primera vez que vuelve como un ave fénix. Nacido el 27 de octubre de 1945, en la localidad de Caetés, en la empobrecida región nordeste de Brasil, ha vivido en primera persona las dificultades de este país repleto de desigualdades.

Séptimo hijo de Aristides Inácio da Silva y Eurídice Ferreira de Melo, Lula nació en una casa en mitad del semiárido pernambucano, sin luz ni alcantarillado.

Solo conoció a su padre, un campesino analfabeto y alcohólico que emigró al estado de Sao Paulo semanas antes de que él naciera, con siete años de edad.

Su precaria situación no le impidió convertirse en el primero de la familia con un título de formación profesional, el de tornero mecánico.

Con el tiempo entró en el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en la zona metropolitana de Sao Paulo, desde donde lideró un combativo movimiento obrero que organizó históricas manifestaciones en plena dictadura militar (1964-1985).

Formado en el marxismo, en 1980 fundó el PT, la plataforma progresista que aún hoy lidera con mano de hierro. Fue candidato presidencial en 1989, 1994, 1998 y 2002, año en el que ganó aunque con una imagen bien distinta a la del revolucionario de barba espesa del mundo sindicalista. En 2006 fue reelegido. Bajo su mandato, sacó de la pobreza a cerca de 30 millones de brasileños.

Para llegar al poder se enfundó el traje, propagó el "paz y amor" y rechazó la guerra frontal contra el capital. En 2018, desde la cárcel, volvió a presentar su candidatura, pero fue vetado por la Justicia Electoral.

Entonces estaba preso y condenado. Hoy está más libre que nunca y de vuelta al ruedo político. "Vamos a luchar para recuperar este país", dijo este viernes. Lula ya habla como candidato, aunque no lo haya anunciado oficialmente.

 

"Facebook daña a los niños y debilita la democracia”: testimonio de exempleada ante el Senado

La plataforma Facebook "dañan a los niños, avivan la división y debilitan nuestra democracia". Así lo afirmó Frances Haugen, una exempleada de Facebook que ofreció este martes su testimonio ante un comité del Senado de Estados Unidos.


Fuente: BBC News Mundo

La mujer de 37 años, que se desempeñó como gerente de producto en la compañía de Mark Zuckerberg, se ha convertido en una figura clave en el escrutinio que la red social enfrenta desde hace varias semanas.

Haugen filtró una serie de documentos internos, llamados en la prensa "Archivos de Facebook", que cuestionan la ética de los negocios de la empresa.

En la firma de California señalan que Haugen ha ofrecido declaraciones sobre áreas de las que no tiene conocimiento.

Aun así, el creciente escrutinio hacia el gigante de las redes sociales ya ha generado un consenso de que sus actividades deben ser reguladas.

"Las ganancias sobre la gente"

Haugen reveló a la cadena CBS News el domingo que fue ella quien compartió varios documentos internos de Facebook con el diario The Wall Street Journal que han detonado un escándalo para la empresa en las últimas semanas.

Aseguró que la compañía ha elegido repetidamente poner las ganancias por encima de la salud mental de sus usuarios, incluidas las adolescentes que usan las plataformas de redes sociales.

Sobre ese tema habló este martes ante el Senado: "El liderazgo de la compañía sabe cómo hacer que Facebook e Instagram sean más seguros, pero no harán los cambios necesarios porque han puesto sus ganancias astronómicas antes que las personas", afirmó.

También criticó al fundador y director de la compañía, Mark Zuckerberg, por el gran poder que ha acumulado.

"Actualmente nadie puede hace rendir cuentas a Mark más que él mismo", señaló.

Y se refirió a la falla global de los servicios de Facebook ocurrida el lunes.

"Ayer vimos que Facebook fue retirado de internet", dijo. "No sé por qué cayó, pero sé que durante más de cinco horas, Facebook no se usó para profundizar las divisiones, desestabilizar las democracias y hacer que las niñas y mujeres se sientan mal con sus cuerpos".

Una respuesta a eso, dijo a los senadores, es la supervisión del Congreso: "Debemos actuar ahora", planteó.

Facebook ha rechazado los señalamientos de que haya actuado mal. La firma dice que tiene un historial de seguridad sólido y que ha puesto salvaguardias para eventos como las elecciones de EE.UU.

Mientras Haugen prestaba testimonio, el director de comunicaciones de políticas de Facebook, Andy Stone, criticó que la exempleada respondiera preguntas sobre áreas en las que no trabajaba, incluida la seguridad infantil e Instagram.

La respuesta de senadores

Los legisladores de ambos partidos expresaron críticas a Facebook durante la audiencia.

"El daño al interés propio y la autoestima infligido por Facebook hoy perseguirá a una generación", dijo el senador demócrata Richard Blumenthal.

Marsha Blackburn, una senadora republicana de Tennessee, dijo que la empresa "no está interesada en hacer cambios significativos para mejorar la seguridad de los niños en sus plataformas, al menos no cuando eso resultaría en perder ojos en las publicaciones o disminuir sus ingresos publicitarios".

El también republicano Dan Sullivan dijo que el mundo algún día mirará hacia atrás y preguntará "¿Qué demonios estábamos pensando?" a la luz de las revelaciones sobre el impacto de Facebook en los niños.

Y el senador demócrata Edward Markey dijo a la compañía: "Su tiempo de invadir nuestra privacidad y abusar de los niños ha terminado. El Congreso tomará medidas".

Por fin los republicanos y los demócratas en el Congreso tienen algo en lo que pueden ponerse de acuerdo: Facebook y la amenaza que creen que representa.

Durante el testimonio de Frances Haugen el martes, los senadores de izquierda y derecha expresaron su preocupación de que el gigante de las redes sociales sea demasiado grande y demasiado poderoso.

Tenían diferentes ejemplos en mente, por supuesto.

A la demócrata Amy Klobuchar le preocupaba que los algoritmos de la compañía promovieran el tipo de puntos de vista extremistas que instigaron el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos.

El republicano Ted Cruz subrayó lo que considera como censura de los puntos de vista conservadores de Facebook.

Otros se centraron en la evidencia de que Facebook ignoró su propia investigación de que Instagram afecta negativamente la salud mental de las adolescentes.

Lo mejor que puede esperar Facebook en este momento es que sus detractores se dividan sobre cuáles son las mejores medidas para afrontar lo que les preocupa.

La división política, al final, se reafirma.

Sin embargo, los ejecutivos de Facebook tienen una cantidad limitada de tiempo para tomar acciones si quieren evitar la suerte de la telefónica Bell en la década de 1980: la división de la empresa.