La oportunidad de un nuevo latido: niño de 10 años fue trasplantado en plena cuarentena

Un mes atrás, el paciente pediatrico que llevaba dos años en lista de espera recibió la noticia de que sería trasplantado y ese corazón que latía con dificultad sería reemplazado. Él y su madre agradecieron el gesto de la familia del donante que hoy le permite mejorar su calidad de vida.

A un mes de haber sido trasplantado del corazón, un niño de 10 años recibió el alta y podrá volver a su casa junto a sus familiares.

La noticia de la existencia de un donante llegó en pleno inicio de la cuarentena por COVID-19 para el paciente con un diagnóstico de miocardiopatía hipertrófica bilateral obstructiva severa que llevaba en lista de espera desde el 2017.

La Doctora Nancy Garay, jefa de Cardiología del Hospital Acosta Ñu señaló que el niño regresa a su casa en condiciones generales óptimas sin complicaciones, con medicación inmunosupresora suministrado por el hospital y el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT).

A un mes del trasplante, el niño acompañado de su madre hicieron extensivos los agradecimientos a todo el equipo. Los cuidados post operatorios continuarán con chequeos periódicos vía online, y solo de ser necesario el niño se trasladará hasta el hospital.

La madre del niño trasplantado manifestó su emoción y agradecimiento y recordó que la feliz noticia de encontrar un donante la recibieron cuando estaban celebrando el décimo cumpleaños del niño.

“No le di la vida, pero es mi hijo y ahora me toca celebrar un segundo nacimiento. No pude creer que ese día 13 de marzo, iba a recibir la llamada de la Doctora Soledad para decirme que había un donante. Agradezco a Dios, a la Virgen, al equipo de salud y a la familia que decidió donar porque sé que no es una decisión fácil de tomar. Hoy, gracias a esa familia, tenemos la oportunidad de seguir disfrutando de su vida”, afirmó la mujer.

El Doctor Julio Mazzoleni, ministro de Salud se trasladó esta mañana hasta el centro especializado para acompañar al niño y su madre durante el alta.

 

La última entrevista a Blas Servín: “Nosotros somos polvo de estrellas”

Ante la partida del profesor Blas Servín recordamos la última entrevista que concedió al canal Gen. “Nosotros somos polvos de estrellas”, comentaba el aficionado a la astronomía en una extensa conversación.


Fuente: Por Augusto Dos Santos para el programa Expresso

¿Cómo está aquí en este espacio tan lleno de amor por el Universo?

–Bien. Gracias a Dios estoy muy bien, siempre con mucho trabajo. Recién estuvieron aquí más de 40 niños con los que estuvimos hablando mucho, siempre les gusta esto.

–Y a vos que estás prácticamente “casado con el cielo”, ¿no te molesta que los enamorados se regalen la Luna, por ejemplo?

–¡No! ¡Al contrario! Cuando yo les pregunto a los chicos, por ejemplo, qué piensan que pasaría si no existiera la Luna, me dicen muchas veces que si así fuera, no existirían los poetas, porque sin ella parecería imposible hablar de amor…

–Contigo aprendimos que aquello de polvo de estrellas es mucho más que una frase poética.

–Es la realidad, nosotros somos polvos de estrellas. Las estrellas nacen y fabrican en su interior… comienzan con hidrógeno, helio y poco a poco van produciendo otros materiales y así producen hierro, el carbón. Y, por último, antes de llegar a ese momento de su muerte, el oxígeno.

–Y eso tiene mucho que ver con nosotros, aunque no lo creamos…

–Claro. El hierro, que es parte de nuestra sangre, es de una estrella. El carbón que tenemos en nuestros huesos es producto de una estrella; el oxígeno que respiramos es producto de una estrella. Y ahí estamos nosotros, como parte de ellas. Somos polvo de estrellas. Y como ciencia no aceptamos la idea de los famosos “discos voladores”, de extraterrestres que visitan, aparecen en la Tierra, porque no hay pruebas fehacientes, palpables. Ni un tornillito hay de ellos. Pero al preguntarnos si hay vida en otro lugar, indudablemente que sí hay vida. Y no solo en otro lugar, sino en miles o millones de lugares de nuestra galaxia tiene que haber ocurrido la misma química que ocurrió aquí en la tierra, porque la química es la misma en todo el Universo. Y en todo el universo son los mismos materiales que están allí.

–Quizá fruto de nuestro egocentrismo, creemos que la Tierra está protegida bajo una especie de paraguas imposible de atravesar, pero cada día gran cantidad de materiales ingresan a ella…

–Tenemos una lluvia de toneladas de material que ingresa a la Tierra a diario. Todos las llamamos “estrellas fugaces”. Dichas estrellas entran a la atmósfera y por la alta velocidad, estas vienen a 80 mil kilómetros por hora e ingresan a la atmósfera a 200 mil kilómetros por hora, que es la velocidad de impacto. Se recalientan, se encienden y se convierten en polvo… eso es lo que vemos como “estrellas fugaces”. Todo el tiempo…

–Todos los días…

–Todos los días están cayendo toneladas. Y a los chicos les enseñamos cómo juntar eso.

–¿Y cómo juntamos ese polvo de estrellas?

–Es muy fácil. En un día de lluvia se extiende una sábana en el patio y se deja allí. Cuando pasa la lluvia, se envuelve la sábana y se guarda en un lugar destinado especialmente y se deja por unos quince días. Luego de ello, se abre la sábana en un lugar cerrado. Y ahí, con un imán, que no es el que conocemos, el doméstico, sino el que viene con los discos duros, ese es. Ese se pasa sobre la sábana y se van pegando unos polvitos negros que vamos guardando en unos recipientes.

VIENDO PASAR SATÉLITES

DESDE UNA SILLA EN EL PATIO

–Toda historia de amor tiene un comienzo. ¿Y el tuyo con el cielo y sus misterios cómo comenzó?

–Bueno. En realidad se lo debo a mi padre. Papá era ingeniero en comunicación de satélites. ¡Qué bueno que me den la oportunidad de hablar de él! Él era muy joven cuando vino de la chacra, de Piribebuy. Vino para ser soldado a la aviación y en poco tiempo le “echaron el ojo”, como se dice; lo vieron como una persona muy inteligente y capaz. Entonces, le preguntaron que si quería estudiar y, por supuesto, dijo que sí, pero que su familia era muy pobre y le resultaba imposible. Entonces le dieron una beca de tres años y en esos tres años fue el mejor estudiante entre todos.

–Todos los días…

–Todos los días están cayendo toneladas. Y a los chicos les enseñamos cómo juntar eso.

–¿Y cómo juntamos ese polvo de estrellas?

–Es muy fácil. En un día de lluvia se extiende una sábana en el patio y se deja allí. Cuando pasa la lluvia, se envuelve la sábana y se guarda en un lugar destinado especialmente y se deja por unos quince días. Luego de ello, se abre la sábana en un lugar cerrado. Y ahí, con un imán, que no es el que conocemos, el doméstico, sino el que viene con los discos duros, ese es. Ese se pasa sobre la sábana y se van pegando unos polvitos negros que vamos guardando en unos recipientes.

VIENDO PASAR SATÉLITES

DESDE UNA SILLA EN EL PATIO

–Toda historia de amor tiene un comienzo. ¿Y el tuyo con el cielo y sus misterios cómo comenzó?

–Bueno. En realidad se lo debo a mi padre. Papá era ingeniero en comunicación de satélites. ¡Qué bueno que me den la oportunidad de hablar de él! Él era muy joven cuando vino de la chacra, de Piribebuy. Vino para ser soldado a la aviación y en poco tiempo le “echaron el ojo”, como se dice; lo vieron como una persona muy inteligente y capaz. Entonces, le preguntaron que si quería estudiar y, por supuesto, dijo que sí, pero que su familia era muy pobre y le resultaba imposible. Entonces le dieron una beca de tres años y en esos tres años fue el mejor estudiante entre todos.

–Todo un logro.

–Sí. Así fue avanzando, le fueron dando más becas por su capacidad, él lo agradeció mucho. Lo enviaron a Río de Janeiro, Brasil, allí estudió en la Academia Militar Agulhas Negras.

–La más importante de todas…

–Sí. Después regresó. Lo enviaron a Panamá. Estuvo por el exterior, siempre estudiando, formándose. Y, de repente en 1957, surge esto de que los rusos empiezan a lanzar su satélites. Yo era chico, pero recuerdo muy bien que quitábamos todas las sillas afuera y los mirábamos pasar, se veía. Era la noticia mundial.

–En el patio de la casa, sobre las sillas, todos miraban pasar esas misteriosas cosas brillantes…

–Sí. Entonces, el presidente de esa época, dicen que un día preguntó: “¿Alguien entiende de estas cosas acá en Paraguay?”. Entonces todos le dijeron que no, que nadie… y él dijo “hay que enviar a alguien inteligente a que estudie eso, vean y envíen para que vaya”. Y así es que se fue papá y yo aprendí allí, viendo lo que él hacía.

Éramos cinco los hijos, dos mujeres y tres varones, y su nombre está en bronce, en los lugares en los que estudió porque fue un ejemplo de excelencia.

–Es decir que no fue en la escuela, estudiando cuando te apasionaste por esto, sino que al Universo lo conociste desde tu casa, primero…

–Sí. Papá siempre nos hablaba de eso que era tan nuevo, de las comunicaciones. Siempre nos explicaba, nos daba ejemplos. Papá era un hombre muy especial; si alguno de nosotros quería divertirse, te hacía estudiar música, o idiomas. Y así fue cuando nos enamoramos de la astronomía.

–¿La astronomía te enamoró?

–Sí. Recuerdo que aquí en Paraguay apareció el Cometa Halley y eso desató un interés muy especial. El profesor Alexis Troche Boggino convocó a un grupo de interesados en estudiar algo sobre el tema, informarnos. Conformamos un interesante grupo, con el ingeniero Miguel Ángel Volpe, que fue el presidente y yo el vicepresidente de esa comisión. Y así estudiamos. Vinieron profesores desde el exterior que nos enseñaron y nos pusimos a estudiar. Pero, como ya aclaré muchas veces, en Paraguay no existió ni existe la carrera de astronomía como una carrera universitaria. Por eso, cuando defino nuestra actividad, digo que soy un aficionado a la astronomía, no tenemos un título emitido por una universidad.

–Pero sí toda una vida y todos los estudios dedicados a la pasión por la astronomía.

–Sí, yo me dediqué a la astronomía indígena, específicamente a la astronomía Guaraní, Aché, Ava Guaraní. A estudiar lo que ellos dicen del cielo.

–¿Y qué decían del cielo cada uno de ellos?

–Ellos, como todas las culturas anteriores a las nuestras, siempre observaban el cielo. El guaraní, por ejemplo, por la agricultura. Por ejemplo, observaron que cuando el maíz estaba listo para ser cosechado, era un grupo de estrellas el que estaba más visible en el cielo. Y, con esas estrellas, creaban figuras en el cielo. Eso era cuando todo estaba bien, pero también para ellos, lo impredecible, los fenómenos que ocurrían fuera de ese habitual eran considerados por ellos como señales negativas.

–Las señales buenas o malas estaban siempre “escritas” en el cielo.

–Sí. Por ejemplo, hablando de lo negativo, cuando observaban una lluvia de meteoritos, para ellos era anuncio de algo negativo. A los meteoritos les llamaban yasy tata: luz de luna que ilumina las estrellas. Cuando veían una lluvia de meteoritos la llamaban yasy tata repoty, que era como “popó” de las estrellas.

–Además de lo puramente utilitario, como en el caso de la agricultura, también tenían una fuerte ligazón mística con el cielo. Festividades…

–Sí. Por ejemplo, el Arete Guasu, que es cuando Venus aparece en el horizonte un poco antes de la salida del Sol. Eso, que ocurre en junio, anunciaba la fecha en la que debía comenzarse a trabajar la tierra para la siembra. Hoy cambiaron muchas tradiciones…

–Hay cuestiones que están presentes en todo el Universo, la relación con el fuego, etc.

–Hay una fecha anual que es el solsticio de junio, muy cerca del domingo de San Juan. Ese fuego que hacemos no es nuestro, no es por el frío, sino porque en Europa ese día el Sol está en el cenit, allá es verano. Ellos hacen fogatas para “darle fuerza al Sol”, las chicas jóvenes suben a las colinas a buscar hierbas que son curativas y especialmente “bendecidas” por San Juan, con propiedades mágicas. Todo eso vino aquí con los españoles y se transformó uniéndose a lo religioso. Son costumbres ancestrales, también la tradición de la pelota tata, que así como aquí es costumbre popular en Francia, Italia, etc. Es la representación del Sol.

–Y si hay algo que está ligada profundamente a la humanidad, es la Luna. En el pasado, el tiempo y muchas actividades se guiaban por ella…

–Sí. Nosotros hemos perdido mucho de esos conocimientos sobre la Luna que tenían nuestros antepasados.

–¿Perdido? ¿Y por qué?

–Porque vivimos encerrados, hay mucha luz artificial y la Luna está como poco presente en nuestra vida diaria. Esa Luna que vemos hoy en situaciones normales no es atractiva porque esa polución lumínica en la que estamos viviendo altera nuestra mirada. Es visible en el campo, en zonas lejanas. En la antigüedad, la Luna regía mucho de la vida cotidiana. Hasta la salud mental estuvo ligada por siglos a la Luna porque se decía, por ejemplo, que en noches de Luna llena se alteraban quienes padecían de algún mal de ese tipo. Esa luz era “peligrosa” para la salud de todo…

–Los pescadores dicen, por ejemplo, que la Luna llena produce una descomposición de los peces más acelerada, ¿es así?

–No hay ninguna relación ni prueba sobre eso. Ocurre porque cuando hay Luna llena todos los seres vivos están despiertos porque hay luz, hay comida. Entonces, esos seres vivos descomponen los pescados para evitar eso, ponen a los pescados recién sacados en una especie de “jaula” de alambre tejido, tipo mosquitero, y lo ponen bajo el agua, así evitan que los seres vivos parásitos descompongan el pescado. No es la luz de la Luna, sino las bacterias.

–Aquí, en este lugar, hay muchos tesoros que guarda con cariño…

–Sí –muestra una página de diario perfectamente conservada–, por ejemplo, ahora que estamos a 50 años de aquella primera vez que el hombre pisó la Luna. Esta es la tapa de un diario de ese día, el 7 de julio de 1969. También tengo esto –dice mostrando otro certificado–, este es un boleto, un pase del estacionamiento en la Base de Huston, que los invitados al lanzamiento del Apolo podían usar.

–¿De Fuerte Olimpo a la Nasa? ¿Y para qué?

–Sí. Esta señora, Purificación, les escribe para contarles que el mismo día del alunizaje había nacido una hija de ella y que su nombre era Luna. Entonces les pide si Neil Armstrong no puede ser su padrino de bautismo. Le responden desde la Nasa y le dicen que no puede ser, etc… etc…, pero le envían obsequios a la niña y familia. ¡Le respondieron desde la Nasa a Fuerte Olimpo! Recordemos que Armstrong, que era el comandante de esa expedición, estuvo también en Paraguay. Acá tengo –muestra– una nota de agradecimiento al Hotel Guaraní en donde estuvo hospedado.

La conversación sigue y Blas Servín muestra con orgullo genuino muchas de las piezas interesantes y únicas que guarda como tesoros: un fósil de Paraguay, una “avispa” atrapada en roca de “solo” 40 millones de años, un pedazo de meteorito que es pequeño, pero pesa mucho y que tal vez haya estado dando vueltas por el Universo unos 500 millones de años antes de caer a la tierra y las anécdotas sobre los pequeños tesoros se suceden y continúan hasta entrada la tarde. Nos vamos del “Planetario de don Blas Servín” con la sensación de haber estado de paseo por la inmensidad del Universo, guiados por un baquiano enamorado, aunque no nos hayamos movido de una silla.

 

En el escenario más benigno el COVID-19 podría comportarse como la epidemia de influenza

La dinámica en cuanto a casos, demanda en los servicios y mortalidad podría ser similar a la influenza en caso que se mantenga el nivel de contagio de coronavirus en el país. La utilidad de la cuarentena está comprobada, afirmó el Doctor Guillermo Sequera, director de Vigilancia de la Salud.

El peor de los escenarios con relación a los casos de COVID-19 probablemente se está alejando, vaticinó el Doctor Guillermo Sequera, director de Vigilancia de la Salud.

Mientras, el escenario más benigno es que esta epidemia de coronavirus se parezca a la influenza en cuanto a dinámica, número de casos y nivel de mortalidad. El año pasado, la influenza tuvo una demanda de 9.000 consultas y mató a 70 pacientes.

El relajo de finales de marzo y el intenso movimiento de personas se está viendo con el aumento en el número de casos aunque destacó que la mayoría de los infectados son jóvenes o adultos jóvenes que no desarrollaron hasta ahora las formas graves de la enfermedad.

Destacó que cada semana se van ajustando las medidas y se valora la experiencia del resto del mundo con lo que se puede afirmar que no es que la epidemia pasará y que toda la población está salvada.

“Ese escenario hay que borrar, el tema es que nos enfermemos de manera controlada, lentamente y que no sea una explosión de enfermos”, señaló en entrevista con la 730 AM.

“Lo estamos logrando pero tampoco tenemos que llegar a nivel tan bajo de infectados, con las medidas se puede parar pero es imposible pensar en eliminar la epidemia. Se debe mantener un nivel para que el número de contagiados sea progresivo y preferiblemente deben ser los adultos jóvenes, estamos viendo que es el grupo que más se contagia pero menos se enferma o presenta casos asintomáticos “, agregó.

En cuanto al criterio para liberar grupos durante la cuarentena, Sequera indicó que todo depende de la capacidad de respuesta del sistema de salud en cuanto a la preparación de los hospitales para recibir “la avalancha” de pacientes.

“Ese es el elemento que más está pesando ahora, veíamos que eso sería esta semana pero se está atrasando las compras, las llegadas y entregas de elementos pero para esta y la siguiente semana ya se tendría otro nivel de respuesta", adelantó.

Indicó que a nivel mundial el rubro económico que se recomienda liberar es el de la construcción y el agro porque mueve una cadena que se puede controlar y son experiencias a seguir.

 

Fatal ronda de tragos: Matan a golpes a un hombre en PJC

Un hombre de 37 años, fue hallado esta mañana sin signos de vida recostado en un sillón en el patio de su domicilio. La información preliminar indica que la víctima presenta varias heridas en la cabeza y en el rostro, producto de golpes por un mazo.

Agentes de la comisaria 7° del barrio Jardín Aurora, manifestaron que Andrés Pereira Duarte de 37 años y de oficio albañil, ayer compartió una rondas de tragos con un vecino identificado como Víctor, quien luego del hecho se dio a la fuga.

La hipótesis que manejan, es que la víctima tuvo un inconveniente con el vecino. A raíz de eso, fue golpeado hasta morir con un mazo. El hecho ocurrió ayer en horas de la noche, en el barrio Frontera Verde de Pedro Juan Caballero.

El médico forense, César González, indicó que encontró al menos 7 lesiones en la víctima: dos en la cabeza y cinco en el rostro. No obstante, especificó que los golpes en la cabeza le ocasionaron la muerte.

Efectivos policiales, revisaron la casa y en la escena del crimen hallaron un mazo con rastros de sangre. Asimismo, los intervinientes ya emprendieron la búsqueda para dar con el paradero del victimario.