Miercoles 13 de Septiembre de 2017 | 21:01

Una exigüa diferencia para tanto desgaste
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Walter González en el festejo de su gol Walter González en el festejo de su gol

Si no era porque Rubén Escobar no estuviera en una noche casi perfecta, Olimpia habría ganado por un margen hasta insospechado. Pero debió conformarse con una muy ínfima diferencia de 1-0 que le acredita ser puntero del Clausura.

Y fue por medio de Walter González que se pudo romper el candado luqueño, tras una acción en la que la fortuna acompañó al goleador, quien viene sosteniendo una buena racha personal.

Aquél gol se dio en el momento más exacto del partido. Olimpia no quiso saber nada de ir progresivamente en el trámite. Tomó el protagonismo desde el primer segundo y no le dio respiro al rival.

Era lo más lógico. Corrían los primeros nueve minutos, el asedio era infernal y la ventaja se asociaba perfectamente a lo que ocurría en el terreno. Pero de ese único gol no pasaría.

Intentó, procuró, no soltó el acelerador, General Díaz casi no tuvo la oportunidad para el derecho a réplica, salvo en algunas ocasiones en las que apenas pudo adelantar las líneas, pero Olimpia cerraba las marcas, recuperaba pronto el balón e iba de nuevo a la carga.

Todo estaba en perfecta sincronización, pero el factor de impedimento tenía un nombre: Rubén Escobar. El arquero aviador fue la mejor figura del compromiso porque no hubo forma de superarlo, ni por arriba ni por abajo.

Pelota que le caía terminaba en sus manos. Walter González, William Mendieta y Néstor Camacho se turnaban para disparar pero a donde lo hacían estaba el guaireño listo para responder, siendo esta quizás una de sus mejores noches en toda su carrera.

Indiscutiblemente, Olimpia jugó mejor. Jugó como manda el manual de los favoritos. Su rival nunca pudo jugar cómodamente. Tuvo alguna que otra posibilidad y algunas de ellas con cierto peligro, pero en la tarea general el destaque fue bastante amplio.

Sólo que “por culpa” de Escobar, la diferencia quedó demasiado corta. Corrió el riesgo de pagar cara la serie de chances desperdiciadas y si encajaba, quizás por esa ley habría sido justo para General Díaz, pero hoy como nunca ganó por méritos desde la perspectiva de la producción. Y por si fuera poco se adjudica la punta del torneo.

 
 
 
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