Miércoles de la decimocuarta semana del tiempo durante el año
291 - “Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca”. Mt 10, 7
Desde los orígenes, el hombre vive con el síndrome de la distancia de Dios. Siempre
piensa que Dios es un opositor, un perseguidor o un castigador. De muchos modos, Dios
viene al encuentro del ser humano, pero muchas veces lo encuentra escondido, con
miedo y desconfiado. Es por eso que Jesús pide a aquellos que conocen su amor y son
sus discípulos que, en el camino de la vida, anuncien a todos la cercanía del Reino de
Dios. Dios quiere participar de nuestra vida, quiere ayudarnos en nuestras necesidades;
no tengamos nuestros corazones blindados. Dios te ama y te está buscando. Paz y bien.
Segundo domingo de Adviento
010 - (año A) «Produzcan el fruto de conversión y no se contenten con decir: “Tenemos por padre a Abraham”». Mt 3, 8
La religión no puede ser solo un moñito en nuestra vida. Pensamos que nos es suficiente llevar una cadenita con una cruz o ir alguna vez a la iglesia o peregrinar a un santuario una vez al año, para creer que ya estoy listo para recibir al Señor. Nuestra fe debe llevarnos a una vida nueva, abandonando los criterios del materialismo o del placer desmedido y asumiendo el servicio y el amor. Nuestra conversión tiene que hacerse visible en la vida concreta. No bastan apenas palabras, debemos cambiar nuestras actitudes.
Paz y bien.
Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.
Sábado de la primera semana de Adviento
009 - “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”. Mt 9, 37
De entre las tantas cosas que el Señor nos recomendó, una de ellas es orar por las vocaciones. Todos los cristianos son responsables de pedir a Dios que envíe más trabajadores para sus sembrados. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de esto. Somos muy exigentes en querer ser atendidos por sacerdotes en los momentos importantes de nuestra vida, pero descuidamos orar y sostener las vocaciones. El mundo podría ser diferente si tuviéramos más consagrados al servicio de Dios. Esta también es tu obligación.
Paz y bien.
Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.
Viernes de la primera semana de Adviento
008 - «Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”». Mt 9, 27
Una de las promesas mesiánicas era que, cuando venga El Ungido de Dios, el descendiente de David, haría ver a los ciegos. Pero para esto las personas tenían que creer en Él. Muchos no creyeron que Jesús de Nazaret era el Mesías esperado. Y, porque no creyeron, no pudieron sentir su gracia. Sin embargo, estos dos ciegos profesaron a gritos su fe y fueron sanados. También nosotros, si creemos que Jesús es el Hijo de Dios y lo profesamos con convicción, podremos sentir en nuestra vida las maravillas de su amor y de su poder.
Paz y bien.
Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.