Cannabis, la planta satanizada que genera trabajo e inversión con su variedad industrial
Cannabis, un nombre ligado a la controversia, muchas veces "satanizado" y asociado al consumo de drogas. Para varios compatriotas, esta planta se ha convertido en oportunidad de negocios y fuente de trabajo a través de su variedad no psicoactiva, el cáñamo industrial, que hoy se encuentra en auge en Paraguay.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Desde el año 2020, se encuentra regulada la producción de cáñamo industrial (Cannabis sativa L.) en nuestro país. A partir de este momento, se abrió una serie de oportunidades para diversificar la matriz productiva de una planta que cuyas potencialidades son variadas.
Mediante el Decreto 2725/19, el gobierno ha establecido el marco regulatorio para la industrialización del cáñamo, involucrando en este ámbito al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y también a la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) y el Ministerio de Salud Pública.
Esta variedad no psicoactiva de la planta del cannabis es sumamente versátil y sirve como materia prima de una diversidad de productos que van desde fibras y textiles, pasando por el rubro de alimentos y bebidas, hasta llegar incluso al ámbito farmacéutico y de la construcción.
De esta planta se obtienen tres tipos de materias primas: fibras, semillas y flores. Actualmente se utilizan las semillas y flores para elaborar productos como shampoos, acondicionadores, cremas capilares y corporales, perfumes, salsas, mantequillas, pestos, barras de cereal, infusiones.
Por su parte, los productos con flores como materia prima son Pods, cigarrillos, tés, esencias para vapeadores, gummies, chocolates, esencias para vapeadores, yerbas para mate y tereré, y además de productos orientados al bienestar como aceites para masajes, pomadas para golpes y aceites sublinguales.
Uno de los últimos productos de fabricación nacional lanzado al mercado -y que tuvo notable repercusión, tanto por ser algo llamativo como por tratarse de una novedad poco usual- es la yerba mate con CBD “El Padrino”, la cual está elaborada a base de cannabis industrial y se ha convertido en la primera en su tipo. Asimismo, también fue anunciado hace unos días el lanzamiento de “Metatron”, la primera cerveza con cáñamo industrial de Paraguay y Sudamérica.
La producción de cáñamo también se ha convertido en una fuente de ingresos para cientos de pequeños productores, distribuidos en 14 de los 17 departamentos, quienes encontraron en esta planta una oportunidad para llevar el sustento diario a sus familias y de manera legal, sin tener que optar por el cultivo convencional de marihuana con fines recreativos que es combatido por el Estado.
En la actualidad, también existen varias comunidades indígenas del interior del país, como es el caso de las comunidades Aché Kuetuvy y Arroyo Mokôi del departamento de Canindeyú, que se dedican a la cosecha de cáñamo industrial, rubro que en poco tiempo logró integrarse a la agricultura familiar campesina.
Los productos elaborados a base del cannabis sativa se exportan hoy día a más de 10 países, incluyendo en el listado a Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Países Bajos, Australia y Reino Unido, entre otros.
La Cámara de Cáñamo Industrial del Paraguay (CCIP), vigente desde el año 2020, aglutina a diversas empresas locales que decidieron incursionar con esta planta para la fabricación de diversos productos, encargándose a su vez de trabajar de cerca en todo lo concerniente al asesoramiento y acompañamiento a los productores.
Sus responsables destacan los importantes resultados obtenidos en los últimos años, sobre todo porque la que era considerada como una “planta maldita” hoy día se convierte en un nicho de inversión, generando fuentes de trabajo a compatriotas dentro del margen de la ley. De igual manera, resaltan que el objetivo de todo es generar un impacto socioeconómico sustentable para cientos de familias.
Hasta el momento, esta industria ya ha generado ingresos por más de G. 1.284 millones para productores de la agricultura familiar campesina y comunidades indígenas, según datos proveídos por la CCIP.
Sobre el punto, es importante señalar que, si bien pertenecen al mismo género del “cannabis“, el cáñamo industrial se diferencia de la marihuana convencional por su bajo nivel de THC, el cannabinoide que provoca el efecto psicoactivo al introducirlo en el organismo, ya sea fumándolo o ingiriéndolo con algún comestible.
Paraguay hoy día es señalado como uno de los países emergentes y con mayor proyección en lo que tiene que ver con la producción de cáñamo industrial, logrando convertirse en el más avanzado en el rubro en Latinoamérica. Actualmente, unas 30 empresas nacionales ya decidieron apostar por ello.
Teniendo en cuenta el buen clima de negocios, la estabilidad macroeconómica, las múltiples ventajas impositivas y la mano de obra, Paraguay puede considerarse como un importante competidor dotado con las potencialidades requeridas para impulsar aún más el sector del cannabis industrial. Por ello, desd la Cámara de Cáñamo Industrial están abocados a impulsar el desarrollo del rubro mediante una excelente promoción a nivel local e internacional.
A 50 años del día que la dictadura stronista intervino el Colegio Cristo Rey
Un 8 de abril del año 1976, se producía uno de los episodios más funestos en la historia del emblemático Colegio Cristo Rey de Asunción, luego de que la policía stronista irrumpiera en la institución, ante sospechas de que allí se impartían “enseñanzas subversivas” a los estudiantes.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
El pasado 8 de abril se recordaron 50 años de la intervención policial al Colegio Cristo Rey, en el contexto de la llamada “Pascua Dolorosa”, una de las oleadas represivas más violentas durante la dictadura del general Alfredo Stroessner.
Aquel día como cualquier otro, los estudiantes de la reconocida institución educativa jesuita se disponían a desarrollar sus clases con normalidad, viéndose sorprendidos con la inusual presencia de móviles y agentes de la Policía Nacional.
En cuestión de minutos, la tranquilidad que reinaba en los pasillos de aquel centro de formación católica se vio interrumpida abruptamente por efectivos armados que buscaban evidencias de supuestos “elementos subversivos”. En ese menester, procedieron a registrar las aulas y habitaciones de los sacerdotes jesuitas.

Imponiendo a costa del uso de la fuerza el característico temor del régimen stronista, los policías trataron de localizar al padre Miguel Sanmartí, a quien acusaban de ser supuesto cabecilla de un “movimiento subversivo” nacido en el Cristo Rey.
Esta suposición de las autoridades de turno estaba fundamentada en el estilo de formación poco convencional para la época, donde cualquier intento de fomentar el pensamiento crítico o la conciencia social, como lo hacían en el colegio jesuita, era mal visto, al punto de considerarse “revolucionario” o hasta “comunista”, en ciertos casos.

Un 13 de enero de aquel mismo año, la institución también había sido objeto de una intervención previa por parte del entonces Ministerio de Educación y Culto. Durante el transcurso de un año, el Cristo Rey había quedado bajo control estatal, a cargo de una “comisión interventora”.
Ambos episodios se dieron en un contexto histórico y sociopolítico marcado por la persecución a propuestas educativas críticas y comprometidas con la formación integral, expresó el colegio en una publicación realizada tiempo atrás.
Dentro de aquella camada que vivió en carne propia la intervención policial en el Cristo Rey se encuentran reconocidos personajes de la escena local, como los periodistas Carlos Martini y Mario Ferreiro, así como el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Benítez Riera, entre otros.
En un posteo realizado a través de Facebook, Carlos Martini rememoró lo sucedido en aquellos días cuando se encontraba en plena transición entre estudiante de los últimos años del bachillerato y egresado. En 1974, dos años antes de la intervención policial, él había formado junto a otros tres compañeros un grupo de lectura con el respaldo del padre Sanmartí, a quien posteriormente acusarían de implantar “ideas subversivas”.
Una noche de diciembre de 1975, Mario fue detenido en la Plaza Italia y torturado en la División de Asuntos Técnicos. Supuestamente llevaba en su poder una hoja que decía ‘Carlos Martini. Operación Chapa’. Nochebuena de 1975 . Se trataba de un entrenamiento guerrillero”, reza la publicación.
Semanas después, ya en enero de 1976, Martini fue detenido por militares y entregado al Segundo Departamento de Inteligencia del Estado Mayor. “Comenzaron los interrogatorios a cargo de su jefe, el entonces coronel Benito Guanes Serrano. Me acusaba de haber sido entrenado por el movimiento guerrillero Tupamaros de Uruguay”, expresó el comunicador en sus redes.
Otro de los que vivió un episodio similar, aún siendo menor de edad, fue el Ing. Diógenes “Cacho” Sartorio. En un panel debate celebrado días atrás para conmemorar los 50 años de la toma del Cristo Rey, este exalumno de la Promo ‘76 recordó la ocasión en que fue llevado por agentes policiales al Departamento de Investigaciones, a fin de ser sometido a un riguroso interrogatorio para descartar cualquier posible complicidad.
Aquellas experiencias marcaron profundamente la historia del Cristo Rey, institución que, con el paso de los años, ha logrado consolidarse como una formadora de ciudadanos con conciencia cívica y pensamiento crítico, basados en valores morales y espirituales.
A partir de ahora, cada 8 de abril la comunidad educativa celebra el “Día del Compromiso Social”, con la intención de convertir aquel penoso acontecimiento en una enseñanza. “Hacer memoria no es mirar sólo al pasado. Es reconocer nuestra historia para seguir construyendo identidad, compromiso y esperanza”, afirma el colegio en una publicación para conmemorar los 50 años de la intervención.
Ataques de perros: claves para entender por qué ocurren y cómo prevenirlos
El reciente caso de una mujer que fue atacada por su propio perro reavivó el debate. Un adiestrador explica que la agresividad no depende de la raza, sino de la crianza, el entorno y el manejo del animal.
Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)
El reciente ataque de un perro de la raza pitbull a su dueña, que la dejó con graves heridas en el rostro, volvió a poner en agenda un tema que genera preocupación recurrente: los episodios de agresión de mascotas hacia personas.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, en los últimos años se registraron casos similares, lo que alimenta la percepción de que ciertas razas son más peligrosas. Sin embargo, especialistas en comportamiento animal sostienen que el problema va mucho más allá del tipo de perro.
El adiestrador canino Mauricio Ibáñez afirma que la agresividad no es una condición natural del animal. “El perro por naturaleza no nace agresivo. La raza no determina el carácter del perro, siempre depende de la crianza”, explicó.
En ese sentido, durante una entrevista con el programa “Aire de Todos” del canal GEN y Radio Montecarlo, aclaró que existe una confusión frecuente entre agresividad y características físicas. “Se habla de perros potencialmente peligrosos por su fuerza o contextura, pero eso no significa que sean agresivos por naturaleza”, indicó.
Sobre el estigma que pesa sobre los pitbulls, Ibáñez considera que existe una sobredimensión mediática. “Hay muchas razas que han atacado o incluso matado personas, pero no tienen la misma ‘publicidad’. En el caso del pitbull, se generó una especie de cacería de brujas”, sostuvo.
Para el especialista, el eje central está en el rol del dueño. “Un perro con ciertas condiciones, como los de gran tamaño, necesita un dueño acorde, que lo sepa manejar, que tenga reglas, límites y lineamientos claros. Se puede lograr un buen comportamiento independientemente de la raza”, afirmó.
Uno de los errores más comunes es humanizar a las mascotas. “El perro no interpreta lo que uno dice, sino el tono de voz y el lenguaje corporal. Es acción-reacción. Si se siente acorralado, va a reaccionar”, advirtió.
Además, subrayó la importancia de cubrir las necesidades físicas del animal. “Hay perros que requieren mucho desgaste energético. Si no lo tienen, se frustran, y eso puede derivar en problemas de conducta. El entorno y la rutina son claves”, explicó.
En cuanto a la disciplina, desaconsejó el castigo como método de corrección. “Es totalmente contraproducente, porque el perro trabaja con memoria a corto plazo. Lo importante es establecer límites claros y consistentes”, concluyó.
La IA ya está en clase y experta insta a crear un diseño de política de incorporación
La Dra. Sofia Sheid destacó que la Inteligencia Artificial (IA) ya está instalada en las aulas de los niños y adolescentes en Paraguay, especialmente en la educación privada, pero aún es materia pendiente la incorporación de esta tecnología en el sistema educativo público, por lo que enfatizó en la necesidad de diseñar una política pública para su implementación y que sea perdurable con el tiempo.
La experta en educación, Sofía Sheid, sostuvo, durante una entrevista en el programa “Así son las cosas”, que, en medio del auge de la IA, la falta de una política pública adecuada en la educación llevó a que la incorporación de la tecnología sea fragmentada y dependa de decisiones gubernamentales.
“La IA ya está en sala de clase, es necesario el diseño de una política de incorporación de tecnología e IA. La incorporación en el sistema público responde a una decisión del gobierno y no a una sistémica en donde, de una forma escalable se llega a todas las instituciones públicas”, expresó la profesional.
Para ella es urgente ordenar todo lo que se está haciendo bajo un marco de políticas públicas, y cortar brechas con el sector privado, donde la IA ya no es solo una tecnología imposible o difícil de entender e implementar, sino una realidad.
En ese sentido, la Dra. Sheid mencionó la importancia de la formación de los maestros en alfabetización digital e IA, y destacó que el debate no es tecnológico, sino pedagógico y de política.
EL CONTENDIO EN LA IA
La doctora Sheid sostuvo que actualmente el contenido educativo no es el principal problema a la hora de implementar la tecnología, sino la forma en que los estudiantes y docentes puedan aprovechar la IA para mejorar el aprendizaje.
“La IA cambió mi consigna como maestra, la instrucción que yo te doy para que aprenda a partir de este contenido, pero hoy día no es un contenido único. La máquina ya aprendió, y el teléfono a partir de una pregunta te responde en milésimas de segundos, ahí no aprendió el alumno”, refirió.
Según Sheid, el maestro debe ser consciente de que existe esa posibilidad de que el alumno elabore un ensayo de 10 líneas en microsegundos con la IA, entonces se busca otra consigna en donde la tecnología no sea descartada, sino aprovechada por todos para aprender.