¿Una civilización desaparecida en lo profundo del Amambay? 

Entre 1975 y 1979 un grupo de militares y exmilitares paraguayos, y académicos venidos de la Argentina, incursionó en lo profundo del Amambay en busca de lo que, según la versión de un aventurero alemán, serían los vestigios de una antiquísima fortaleza vikinga. Esta es la historia de aquella desconocida serie de expediciones y de su peculiar líder, el controversial antropólogo francés, Jacques De Mahieu.

Gonzalo Cáceres – periodista 

La saga vikinga inspiró auténticos ríos de tinta. Desde Escandinavia a Bizancio, pasando por el Mar del Norte, el Mediterráneo, las islas británicas, Sicilia; Sur, Centro, Este y Oeste de Europa y la Rus de Kiev, entre otras tantas locaciones, aquel intrépido pueblo de guerreros y comerciantes se echó al mar con una determinación tal, que expandió su influencia de la mano de sus veloces drakkars. 

Pero no todo fue sangre, fuego y conquista, también descubrimiento y colonización. Los más antiguos registros hablan de nombres que llegaron a los puntos más recónditos del entonces mundo conocido… y a tierras nunca antes vistas. 

Gracias al sitio de L’Anse aux Meadows, en la isla de Terranova, (provincia canadiense de Terranova y Labrador), se sabe que los vikingos llegaron a América al menos 500 años antes que Cristóbal Colón y se especula que sería ‘Vinland’ (la tierra descrita en las fascinantes sagas de Eric el Rojo y la de los groenlandeses).   

Reconstrucción del sitio de L’Anse aux Meadows, en la isla de Terranova. Foto: Getty.

Resulta imposible saber si estos hábiles navegantes consideraron -o pudieron- seguir más al sur del continente americano, quizás recorrer las costas y buscar un lugar seguro donde pasar el invierno, o quizás instalarse, interactuar y mezclarse con la población local, ¿quién sabe?

Se cree que la ‘interacción’ entre los vikingos de L’Anse aux Meadows y los nativos de la zona no fue del todo amistosa (y por ello se abandonó el asentamiento).

En este sentido, hay catedráticos que se aventuran a trabajar esta última posibilidad y esbozar osadas teorías, tanto que rayan lo difícilmente probable, o lo ridículo. Uno de estos fue el cuestionado Jacques de Mahieu, férreo defensor de la presencia vikinga en la América precolombina.

JACQUES DE MAHIEU

Jacques De Mahieu nació a finales de octubre de 1915 en Marsella, Francia. Se sabe que, durante su juventud se relacionó con movimientos de extrema derecha y habría actuado como informante del Régimen de Vichy. Además, peleó contra los soviéticos al servicio de la Alemania nazi en la 33.ª División de Granaderos SS Voluntarios Charlemagne en las Waffen-SS. 

Jacques De Mahieu.

Como -presunto- colaborador de los nazis durante la ocupación, De Mahieu sabía de los riesgos de permanecer en Francia y huyó a la Argentina a poco de concretarse la derrota del Eje en la II Guerra Mundial. El francés echó raíces en suelo sudamericano. Ganó prestigio y se hizo de un lugar en los círculos de estudios antropológicos de Buenos Aires, escalando posiciones hasta llegar a los grandes salones universitarios, gozando de una importante reputación como graduado en filosofía y doctor en ciencias políticas y ciencias económicas.

Nuestro protagonista escribió al menos media docena de libros sobre las, repito una vez más, ¡presuntas! aventuras vikingas desde lo que hoy en día son los helados páramos del norte de Canadá hasta la actual frontera entre Brasil y Paraguay.

Para entender a De Mahieu y las razones que le alentaron a arriesgar su vida en la calurosa selva paraguaya, y enfrentarse a toda la comunidad convencional de científicos, primero, se debe de comprender la creencia que profesó.

IMPORTANCIA DE LA RAZA EN LA HISTORIA

De Mahieu mezcló ideas aristocráticas y nacionalistas y centró sus estudios antropológicos y sociológicos en la importancia de la raza en la historia y la cultura. Se vio influenciado por el racismo científico y concibió teorías ‘reforzadas’ con el esoterismo, al abrazar lo referente a la “raza aria”, la piedra angular de la mitología nazi.

Así también, siguió la teoría del “nordicismo”, que se relaciona con la de la “raza aria” porque los nazis consideraban que la “raza nórdica (vikingos y sus parientes)” era la rama más superior de la “raza aria” (Herrenvolk).

Convencido de las grandes aventuras que solo los miembros de la “raza aria” podían emprender, se empapó de la capacidad de los vikingos para alcanzar, explorar y conquistar tierras lejanas y buscó cualquier indicio por estos lares que le sirviera para destacar la “grandeza” de los “arios”. 

Trató de demostrarlo; en ello centró su tiempo, recursos y energías…

FRITZ BERGER

Poco se sabe del ingeniero alemán Fritz Berger. Cincuentón, obeso y dado al whisky, Berger recorrió Sudamérica sin establecerse en ninguna parte. Estuvo en Asunción durante la Guerra del Chaco y prestó “muy buenos y leales servicios” al Ejército Paraguayo, al mando de uno de los talleres donde se reacondicionaban las armas capturadas al Ejército boliviano. Tras la contienda emprendió la búsqueda de yacimientos petrolíferos en el Estado de Paraná, Brasil, sin mucho éxito.

Su exploración lo llevó hacia la frontera con el Paraguay, donde “hizo descubrimientos de otra naturaleza” como ser “el mayor complejo rúnico del mundo”, o de lo que creyó eran runas vikingas.

Berger pasó tiempo con los nativos, los más antiguos habitantes de la zona, y se obsesionó con las “runas” al verse seducido por las historias de inimaginables tesoros y vestigios de un pueblo desaparecido, olvidado, entre versiones que recogió de sus charlas con los ancianos aborígenes. 

Parque Nacional Cerro Corá. Foto: SENATUR.

“‘En aquel tiempo reinaba en la región un rey poderoso y sabio que se llamaba Ipir. Era blanco y llevaba una larga barba rubia. Con hombres de su raza y con guerreros nativos que le eran leales, vivían en una gran aldea situada en la cima de un cerro. Disponía de armas temibles y grandes riquezas en oro y plata. Un día, sin embargo, fue atacado por tribus salvajes y desapareció para siempre. Así me lo contó mi padre, quien lo había oído del suyo’”, con cuentos similares -anotó De Mahieu- Berger captó a un tal “mayor Samaniego”, quien de inmediato se interesó en las tradiciones orales.

El “mayor Samaniego” era por esos días el jefe del destacamento de la frontera. Como entusiasta de la etnografía se mostró “muy interesado” en las supuestas marcas de origen nórdico que el alemán le describió. Así, Berger, en 1941 “obtuvo del Ejército la creación de la Agrupación Geológica y Arqueológica (AGA), que le contrató y donde trabajó dura y eficazmente”.

El ingeniero y el “mayor Samaniego” recorrieron la región y constataron “inscripciones y dibujos” en las rocas “que no era posible atribuir a los indios” y otros “numerosos vestigios de una civilización desaparecida”.

Supuesta “rosa de los vientos” vikinga.

“Sus zapadores (del Ejército, al mando de Samaniego) desmontaron casi totalmente un cerro en cuya cima se hallaba una imponente muralla. Nadie, sin embargo, en el Paraguay dio mayor importancia a los resultados obtenidos”, escribió De Mahieu.

La AGA acabó disuelta en 1945 y Fritz Berger “desalentado y enfermo” se quedó en el Amambay hasta la guerra civil de 1947, cuando abandonó el Paraguay, para morir al año siguiente en Dourados, Brasil.

A decir de De Mahieu, Berger no paró de hablar del “tesoro del Rey Blanco” del Amambay, hasta el último de sus días, no sin sospechar que “los jesuitas ya lo habían encontrado antes”.

Por su lado, el “mayor Samaniego” utilizó el trabajo de Berger para continuar explorando, información que luego compartió con Jacques de Mahieu.

PRIMERA EXPEDICIÓN

Jacques De Mahieu había contactado a principios de 1975 con el “ex mayor Samaniego, ya entonces General de División y Ministro de Defensa Nacional del Paraguay” quien “no dudó en unirse al proyecto”.

Samaniego recibió a la comitiva encabezada por el francés en su despacho y “se dignó, en el curso de una larga audiencia a darnos indicaciones tan precisas como prudentes sobre los sitios arqueológicos descubiertos 30 y pico de años antes, e insistió en el papel desempeñado, en ese entonces, por Fritz Berger”.

De Mahieu aseguró el apoyo del ministro con un primer recabamiento de datos, hecho dos años antes, en 1973, por colaboradores suyos que “constataron en el Cerro Guazú un conjunto rúnico de 61 caracteres ya traducidos”.

Samaniego le reveló a De Mahieu los relatos que guardó de Fritz Berger y consideró desde el primer momento que, “Ipir no era nombre guaraní”, pues se esforzó en vincularlo con el futhark, la lengua nórdica. 

De Mahieu explica que, la primera expedición tuvo como principal objetivo “estudiar la zona y los accesos” y entender “la finalidad de la siguiente expedición estipulada”. El equipo ingresó a Cerro Corá de la mano del “teniente coronel Escobar”, que ya conocía de antemano los trabajos realizados por la extinta AGA, 30 años antes, y del “casi ciego sargento López”.

Futhark, la lengua nórdica.

“Gracias a ellos pudimos localizar el cerro del Murallón y el muro del Aquidabán-Nigui, que se hallaba en el interior del Parque Nacional”.

SEGUNDA EXPEDICIÓN

La segunda incursión a Cerro Corá se realizó entre junio y julio de 1976. En esta ocasión, el equipo se nutrió con la participación del profesor Herman Munk, “runólogo del Instituto de Ciencias del Hombre”, que De Mahieu dirigía en Buenos Aires. También se les sumó el ingeniero Hansgeorg Bottcher, de la misma casa de estudios.

El grupo identificó un presunto “muro” en uno de los cerros, a razón de tener “una base natural”, pero sus laderas eran de “características diversas que permiten diferenciarla en tres grupos”. Según De Mahieu, un geólogo “nos confirmó que un fenómeno de este género solo puede ser obra de la naturaleza si se trata de una roca dura sometida a la acción de glaciares”, lo que avivó la llama de la curiosidad.

“Ningún movimiento geológico podría haber quebrado la roca con rigor de geómetra, ni tallado aristas vivas, ni respetado el alineamiento de los bloques que hubiera producido”, concluyó.

Localizado el “muro”, De Mahieu marcó la zona. Estaba convencido, esa formación habría de ser parte de la antigua fortaleza de “Ipir, el Rey Blanco”, del que tanto Fritz Berger le habló al ministro Samaniego.

Sin más provisiones, pero con el entusiasmo de los primeros indicios, se levantó la segunda excepción, con la firme esperanza de volver y excavar el presunto sitio arqueológico. 

TERCERA EXPEDICIÓN

Para la tercera expedición De Mahieu invitó al profesor paraguayo Vicente Pistilli, matemático e ingeniero, y “director del Instituto Paraguayo de Ciencias del Hombre”, quien no ocultaba su fascinación por echar algo de luz sobre la historia precolombina del Paraguay. Juntos, y con la anuencia de sus acompañantes, lanzaron la siguiente hipótesis: “El ‘murallón’ constituía parte de un recinto fortificado cuyos tres otros flancos estaban construidos con estacas, procedimiento que no ignoraban los vikingos”. 

El grupo continuó la revisión a lo largo y ancho del cerro en cuestión, dando con cavernas, paredes y galerías repletas de dibujos y marcas que De Mahieu interpretó “inequívocamente” como de “autoría aria” a razón de supuestas representaciones del dios nórdico (Odín), y de una amalgama de personajes mitológicos. 

Vicente Pistilli. Foto: Portal Guaraní.

Los zapadores del Ejército Paraguayo, enviados por el ministro Samaniego, trabajaron incansablemente, revelando “indicios de un túmulo que contenía un verdadero palacio subterráneo” en el “Yvyty Perõ”, otro de los sitios que despertó gran curiosidad en la misión ya que se trataría de la tumba de “Ipir el Rey Blanco”, como Fritz Berger describió.

Supuesta entrada del túmulo descrito por De Mahieu.

Al término de la temporada, el equipo anotó “grandes descubrimientos” como, “un túnel” en la base del “cerro del Murallón”, mismo que Fritz Berger, más de 30 años antes, ya dijo haber localizado, y por el cual, De Mahieu mantuvo a los zapadores “trabajando el mayor tiempo posible”.

EL ‘TUPAO CUE’ DE TACUATÍ

La expedición dejó el bosque y llegó por último al pueblo de Tacuatí. Allí, tras una serie de movidas, De Mahieu y Pistilli obtuvieron la autorización para excavar la base de la iglesia, que habría sido levantada sobre, o con, las piedras y partes de un templo mucho más antiguo, de supuesta inspiración vikinga, al cual los locales se referían como el “Tupao Cue”.

Jacques De Mahieu inspecciona la excavación del muro en Tacuatí.

“Los cimientos se constituyen de piedra labrada, pues, se dejan notar los restos de gruesos pilares de madera, casi petrificada, algunos que llevamos de vuelta a Buenos Aires para estudiarlos. Los bloques, ajustados sin argamasa, están tallados con una precisión que supone el uso de herramientas de metal. Se ven pues, alineamientos de gruesos cantos rodados, uno de los cuales llevaba el signo que corresponde al gebo (g) rúnico. Según testimonios varios, la base hubiese sido mayor, de no ser por obra de los lugareños, que con el paso de los años han quitado las piedras para construir hornos para pan”.

De Mahieu escribió que estos indicios serían difícilmente refutables ya que “los jesuitas jamás se instalaron en Tacuatí” y los restos del “Tupao Cué” tampoco son atribuibles a los nativos “que no sabían trabajar la piedra”.

“El muro que desenterramos soportaba paredes hechas de troncos escuadrados, al estilo vikingo, lo que viene a explicar los gruesos pilares de madera que excavamos en el lado sur. Esta es una indicación sobre el origen ario del ‘Tupao Cue’”, indicó De Mahieu.

De Mahieu cerró su estadía en Paraguay con una última visita al ministro Samaniego, con el informe correspondiente, y volvió a la Argentina junto con todo su equipo. En los años siguientes, se dedicó a clasificar sus descubrimientos, divulgándolos a través del Instituto de Ciencias del Hombre de Buenos Aires. Algunas de las fotografías que se tomaron durante aquellos días fueron incluidas en el libro ‘El Rey Vikingo del Paraguay’ (editorial Hachette, 1979). 

El profesor Pistilli con las inscripciones de Cerro Corá. Foto: Portal Guaraní.

Y Pistilli continuó con los estudios de las supuestas runas. A través de las décadas siguientes viajó reiteradas veces a Cerro Corá, visitando los diferentes sitios una vez marcados, solo y/o en compañía de sus alumnos de la Universidad Nacional de Asunción. Llegó incluso a teorizar con que, los vikingos de Ipir se mezclaron con los nativos guayaquíes (achés), quienes en su “pasado reciente” habrían presentado características físicas distintas a las de otros grupos y etnias guaraníes y/o guaranizados (supuestamente, supo de achés silvícolas con mayor altura, barba y, alguno que otro, de piel blanca y/o pelo rizado, rubio); también dijo que la disposición de la aldea guaraní es calcada a los puestos de avanzada de los vikingos, además de indicar similitudes entre palabras del lenguaje nórdico y el guaraní rústicos y misteriosas concordancias entre las mitologías de una y otra cultura; pero ese es material para otra entrega.

 

Pantallas vs papel: de la digitalización al retorno de la escritura a mano

El avance de la tecnología y las facilidades que nos ofrecen los dispositivos electrónicos como las computadoras o celulares han contribuido a relegar la clásica escritura a mano. Sin embargo, ahora nuevamente parece haber un cambio radical de paradigma con el regreso de esta antigua práctica, por razones relacionadas a la mejora cognitiva.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

En una de mis tantas reflexiones internas, me percaté de un detalle que para muchos pudiera parecer insignificante pero que, en la práctica, representa un importante cambio de hábitos. De pasar gran parte de mi niñez y juventud utilizando mis manos para realizar apuntes o redactar escritos, ahora concentro casi el 100% de mi escritura en dispositivos como la notebook o el smartphone.

La tecnología representó un cambio drástico en la manera en que nos desenvolvemos en nuestro día a día y trajo consigo nuevas costumbres que empezaron a suplantar aquello que conocimos de toda la vida, incluyendo la tradicional escritura a mano.

En países más desarrollados, este viraje sucedió hace ya varios años. Es el caso de Suecia, una nación de Europa donde la digitalización se ha convertido en normal general para las nuevas generaciones de estudiantes, quienes ya crecieron en un entorno marcado por el uso de pantallas.

Contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, esta “revolución educativa” está empezando a ser nuevamente replanteada para dar paso a un “viejo conocido”: el uso del lápiz y papel en las aulas.

Un artículo publicado recientemente por la BBC aborda este escenario, exponiendo el llamativo cambio de estrategia del actual gobierno sueco para regresar la antigua costumbre de escribir a mano en clases, sustituyendo así el uso de tablets o computadoras portátiles.

Para comprender mejor la importancia de esta cambio, hay que analizar los datos sobre el caso de Suecia. Entre finales de los 2000 e inicios de la década del 2010, en este país se volvieron habituales las notebooks en el aula. Para el año 2015, alrededor del 80% de los estudiantes de institutos municipales financiados por el Estado tenían acceso individual a un dispositivo digital.

Así también, las autoridades habían establecido la obligatoriedad del uso de tablets en las escuelas infantiles a partir del 2019 como parte de la misión de la administración anterior para preparar incluso a los niños más pequeños para un trabajo y una vida privada cada vez más digitales, menciona el medio británico.

Pero, ¿por qué ahora en Suecia están queriendo regresar, después de tantos logros y avances en el entorno digital, al arcaico método de escribir con papel y bolígrafo? Esta pregunta tiene su respuesta en algo fundamental: las ventajas de escribir a mano.

Diversos estudios confirman con seguridad que la escritura a mano tiene la capacidad de potenciar la memoria, el aprendizaje y la concentración, activando redes neuronales complejas que la mecanografía digital no logra replicar.

Esto lo explica la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM (INB), quien señala que esta práctica implica una mayor actividad cerebral que teclear, ya que activa más redes neuronales. “Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir”.

A diferencia de la escritura en dispositivos electrónicos, la escritura a mano tiene consecuencias directas en la consolidación de la memoria y en la eficacia del aprendizaje. Al involucrar el movimiento, el tacto y la vista, esta práctica obliga al cerebro a procesar la información de forma mucho más profunda.

Esta tesitura también se sustenta en un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, el cual concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral mucho más complejos que el tecleo, especialmente en las frecuencias Theta/Alpha y en regiones centro-parietales, asociadas a la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.

Los principales beneficios de la escritura a mano son:

  • Mayor activación neuronal: involucra simultáneamente procesos visuales, motores y fonológicos.
  • Estimula la memoria: genera ondas cerebrales Alpha y Theta que facilitan la retención a largo plazo.
  • Comprensión profunda: obliga a sintetizar y seleccionar ideas en lugar de transcribir de forma literal.
  • Pensamiento analítico: conecta los movimientos mecánicos con el razonamiento lógico-analítico complejo.
  • Refuerzo ortográfico: fijar el trazo ayuda a asimilar las reglas ortográficas sin correctores automáticos.

Retornando al ejemplo de Suecia, desde el año pasado se han dispuesto anular la obligatoriedad de utilizar herramientas digitales en escuelas infantiles, además de que las tabletas ya no se entregan a niños menores de dos años.

A partir de este 2026, también entró en vigencia una nueva disposición que prohíbe los teléfonos celulares en las escuelas, incluso para uso educativo. En contrapartida, se han asignado más de USD 200 millones en subvenciones para invertir en libros de texto y guías para profesores, indica la BBC.

Con todo lo expuesto, puede afirmarse que, hasta cierto punto, la tecnología es capaz de convertirse en nuestro mayor aliado, aunque en determinadas circunstancias, aquello que pareciera desfasado o inútil también puede contribuir a cambios positivos para potenciar el desarrollo de habilidades.

Infidelidad, abandono y otras causas: el divorcio en Paraguay y qué dice la ley

En Paraguay, la ley prevé procedimientos para quienes deciden divorciarse de mutuo acuerdo y también para aquellos casos en que la ruptura llega a los tribunales por diferencias irreconciliables o por alguna de las causales previstas en la legislación. Sin embargo, todavía son muchas las dudas sobre cómo se inicia el trámite, dónde debe realizarse y qué ocurre una vez que la sentencia queda firme.

Por Juan Riveros (@juancitoRiveros)

El divorcio en Paraguay está regulado por la Ley N.º 45/91, modificada posteriormente por la Ley N.º 5.422/15. La normativa establece que el matrimonio solo puede disolverse mediante una sentencia judicial, por lo que la separación de hecho o el acuerdo verbal entre los cónyuges no producen de por sí solos efectos legales.

Una vez dictada la sentencia e inscripta en el Registro del Estado Civil, ambas personas recuperan su estado civil de solteras y quedan habilitadas para contraer un nuevo matrimonio.

La legislación paraguaya contempla dos modalidades de divorcio.

La primera es el divorcio de mutuo acuerdo, al que pueden recurrir los cónyuges cuando ambos coinciden en poner fin al matrimonio. En este procedimiento, la pareja presenta conjuntamente la solicitud ante la Justicia. El juez escucha a cada uno por separado, procura una eventual reconciliación y, si la decisión se mantiene, dicta la sentencia correspondiente.

La segunda vía es el divorcio por causales, utilizado cuando no existe acuerdo entre los esposos. En este caso, uno de ellos presenta una demanda ante la Justicia invocando alguno de los motivos previstos por la ley, los cuales deberán ser acreditados durante el proceso.

Una de las causales más conocidas continúa siendo el adulterio o la infidelidad.

La ley también contempla situaciones en las que la vida en común deja de ser viable. Entre ellas figuran las injurias graves, los malos tratos físicos o psicológicos y la violencia ejercida por uno de los cónyuges hacia el otro o contra los hijos.

También constituyen causales la comisión de hechos punibles contra el cónyuge o los hijos y la instigación para cometer delitos.

En materia de salud, la legislación prevé igualmente el divorcio cuando exista una enfermedad mental grave y permanente declarada judicialmente o cuando la dependencia habitual del alcohol o de sustancias estupefacientes haga imposible la convivencia matrimonial.

La normativa también protege a quien resulta perjudicado por el incumplimiento de los deberes propios del matrimonio.

Por esa razón, el abandono voluntario y malicioso del hogar constituye una causal de divorcio, al igual que el incumplimiento de la obligación de prestar asistencia alimentaria cuando se verifican las condiciones previstas por la ley.

Asimismo, muchas parejas dejan de convivir durante años sin formalizar legalmente su situación.

En esos casos, la separación de hecho por más de un año, cuando no existe intención de reconciliación, también puede ser invocada como causal para solicitar el divorcio ante la Justicia.

¿Dónde se inicia el trámite?

El procedimiento debe iniciarse ante un Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, que será el encargado de analizar el caso y, si corresponde, dictar la sentencia que pone fin al vínculo matrimonial.

Durante el proceso, el juez también puede resolver cuestiones relacionadas con los hijos menores de edad, como la guarda, el régimen de relacionamiento con ambos padres y la asistencia alimentaria, siempre priorizando el interés superior del niño. Asimismo, cuando corresponda, el divorcio abre el proceso de liquidación de la comunidad de bienes.

Una vez que la sentencia queda firme, todavía resta un paso fundamental para completar el procedimiento.

El fallo debe ser inscripto en la Dirección General del Registro del Estado Civil, trámite que actualmente puede realizarse mediante herramientas digitales implementadas por el sistema judicial.

“Lastimosamente, en caso de llegar a estas instancias, es importante saber que se debe inscribir la sentencia de divorcio en el Registro Civil, que hoy se puede hacer a través de oficios electrónicos”, explicó Maxi Ayala, director del Registro Civil.

Con esa inscripción queda actualizado el estado civil de las personas y la sentencia produce plenamente sus efectos frente a terceros.

“Divorcio exprés”: el proyecto que busca modificar la ley

Mientras el procedimiento actual continúa plenamente vigente, en el Congreso Nacional se encuentra en estudio un proyecto de ley que propone modificar el artículo 5 de la Ley N.º 45/91.

La iniciativa, conocida popularmente como “divorcio exprés”, no crea una nueva figura jurídica, sino que busca introducir cambios en el procedimiento para los divorcios de mutuo acuerdo.

Entre los principales planteamientos se encuentran la reducción del tiempo mínimo de matrimonio requerido para solicitar el divorcio de común acuerdo, la simplificación de algunos trámites y la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan agilizar el procedimiento.

Las familias hablan menos: un atractivo juego busca recuperar las conversaciones

En un tiempo en el que las pantallas ocupan buena parte de la atención y las conversaciones familiares muchas veces se reducen a un intercambio de respuestas cortas, una psicóloga decidió transformar su experiencia de más de dos décadas acompañando a niños, adolescentes y padres en una herramienta para volver a conectar. Así nació Conóceme, un juego de cartas creado por la licenciada María Liz Barba junto con sus hijas mellizas Martina y Pía.

La propuesta surgió hace poco más de un año con un objetivo sencillo, aunque cada vez más necesario, que es generar conversaciones auténticas dentro de las familias. “Siempre jugamos en casa y me di cuenta de que muchas veces el problema no es que los hijos no quieran hablar, sino que no sabemos hacer las preguntas correctas”, explicó Barba durante su visita al programa Residentas (GEN).

La psicóloga cuenta que las clásicas preguntas de todos los días suelen terminar siempre igual. “¿Cómo te fue en el colegio? Bien. ¿Tenés tarea? No. Y creemos que ya sabemos todo de nuestros hijos”. Esa realidad fue el punto de partida para crear un juego donde no solo los padres preguntan, sino que también los hijos tienen la oportunidad de conocer a mamá, papá o los abuelos desde otro lugar.

Conóceme forma parte de Aymara, una línea de juegos enfocada en fortalecer los vínculos familiares. Cada partida propone una experiencia diferente, ya que las respuestas cambian con el paso del tiempo y con cada etapa de la vida. “No buscamos investigar al otro. Buscamos escucharlo”, resume su creadora.

Preguntas que llegan al corazón

El juego reúne 50 cartas con 100 preguntas organizadas en distintos ejes como vínculo, autoestima, emociones, historia familiar y proyectos de vida. Algunas son tan simples, pero a la vez muy profundas: “¿Hay algo que te da miedo o te preocupa de mí?” o “¿Hay alguna regla de la casa que te resulta difícil de cumplir?”.

Según Barba, la intención no es obtener respuestas perfectas, sino abrir un espacio donde cada integrante pueda hablar sin sentirse juzgado. Una de las reglas principales consiste justamente en escuchar sin interrumpir ni exigir explicaciones adicionales.

“La palabra hablada y la palabra escuchada tienen un enorme poder sanador. Muchas veces solo necesitamos que alguien nos escuche de verdad”, afirma.

Desde su lanzamiento, Conóceme comenzó a generar experiencias que sorprendieron incluso a su creadora.

Una de ellas ocurrió durante una actividad con una abuela y su nieta. Después de vivir la experiencia, la joven terminó llorando al descubrir que, pese a haber pasado toda la vida junto a su abuela, nunca habían tenido una conversación tan profunda.

Otra historia involucró a Rafa, padre de un adolescente con autismo. Durante una de las preguntas, el joven confesó que soñaba con trabajar algún día en el emprendimiento creado por su familia. Aquella respuesta permitió descubrir una vocación que nunca antes había expresado.

También hubo familias que revivieron recuerdos de infancia aparentemente insignificantes. Una madre contó que, gracias al juego, terminó enseñándole a su hija cómo se jugaba con la goma, algo que la niña nunca había visto. Al día siguiente fueron juntas a una mercería para comprar una goma y recrear aquellos juegos.

“Muchas veces damos por sentado que nuestros hijos conocen nuestra historia o nuestras experiencias. En realidad, nunca se las contamos”, reflexiona Barba.

@somosgen

#Residentas | 🫂 ¿Te cuesta conectarte con tus hijos, tus padres y otros seres queridos? ¿Cuesta lograr un vínculo? ¿Sabés sus historia y sus sueños? "Conóceme" es un juego de cartas paraguayo creado para generar conversaciones reales. Su creadora, la Lic. María Liz Barba, nos explica. 🎙️ @mariaenunezvargas @yvonne_boss @micaelachamorro @susanparadeda Presenta: @whirlpoolpy #Whirlpool1

♬ sonido original - GEN

Aunque nació para las familias, Conóceme también comenzó a utilizarse como recurso terapéutico. La psicóloga lo emplea en sesiones con niños, adolescentes y padres, donde las cartas ayudan a romper los silencios y facilitar las conversaciones que son un poco más difíciles.

Después de 26 años trabajando con familias, asegura que muchas veces los propios padres le preguntaban cómo lograba que sus hijos le contaran cosas que nunca compartían en casa, y su respuesta es que hay buenas preguntas que ayudan a abrir puertas.

El diseño del juego también fue pensado para todas las edades. La caja evita parecer exclusivamente infantil para que pueda compartirse entre hijos, padres, abuelos, parejas, hermanos o amigos, desde los 8 hasta los 99 años.

Actualmente el juego se comercializa a través de las redes sociales de @aymara.py, donde también es posible solicitar la denominada “Experiencia Conóceme”, una actividad guiada que puede realizarse en hogares o espacios preparados por el equipo creador.

Barba reconoce que el éxito del proyecto superó todas las expectativas. “Nos dimos cuenta de que hay muchísimas personas con ganas de volver a conversar. Hoy vivimos muy rápido y creemos que conocemos a quienes más queremos, cuando en realidad todavía quedan muchas historias por descubrir.”

Para la especialista, fortalecer los vínculos familiares requiere tiempo, escucha y presencia. Y, a veces, todo puede comenzar con una simple carta y una pregunta capaz de cambiar una conversación para siempre.