La enfermera “mata bebés” inyectaba insulina o aire en las venas de sus víctimas

Una enfermera británica de 33 años fue hallada culpable el viernes del asesinato de siete recién nacidos y del intento de asesinato de otros seis en el hospital neonatal en el que trabajaba con bebés enfermos y prematuros.


Fuente: AFP

Juzgada desde el pasado octubre, Lucy Letby estaba acusada de matar a los niños inyectándoles insulina o aire en las venas o sobrealimentándolos.

El jurado del tribunal de Manchester Crown, en el norte de Inglaterra, alcanzó su veredicto tras deliberar durante 22 días.

Los cargos en su contra abarcan el período de junio de 2015 a junio de 2016 y concernía todos a niños menores de un año.

Letby, que tenía 25 años en la época de las muertes, se declaró inocente repetidamente, incluso después de que en su casa aparecieran notas escritas por ella en las que se autoinculpaba.

Desde junio de 2015 varios pediatras del Hospital Countess of Chester, donde la acusada trabajaba, habían mostrado preocupación por el inhabitual número de muertes en su servicio, muchas descritas como “inexplicables” o “inesperadas”.

En mayo de 2017 se inició una investigación sobre la muerte de 15 bebés, que luego se amplió para incluir más casos.

Letby fue inicialmente detenida en 2018 y 2019 y liberada sin cargos.

Descrita por la fiscalía como “calculadora” y sus métodos, como intencionalmente discretos, de forma que “no dejaban apenas rastro”, Letby habría “engañado” a sus colegas para hacerles creer que las muertes eran “solo una racha de mala suerte”.

Francia le pone suspenso a la firma de acuerdo Mercosur-UE de este sábado

La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur el sábado en Brasil quedó en duda después de que Francia reclamara el aplazamiento del voto de los países europeos previsto esta semana en Bruselas.

“A estas alturas, las cuentas no salen para proteger a los agricultores franceses. Las exigencias de Francia no se han cumplido”, declaró París la noche del domingo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a la presidenta de la Comisión Europea aplazar el examen del acuerdo, que debe ser adoptado entre el martes y el viernes, indicó su entorno.

Ese pulso abre una semana que ya se anunciaba agitada en Bruselas, donde los sindicatos agrícolas prometen hasta 10.000 manifestantes el jueves, durante una reunión europea de jefes de Estado y Gobierno.

Los agricultores de la UE se oponen a este acuerdo de libre comercio con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El pacto favorecería las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas. A cambio, facilitaría la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja suramericanas.

La Comisión Europea, por su parte, no ha variado su posición. “Esperamos contar con todas las condiciones para una firma el próximo fin de semana”, afirmó su portavoz, Paula Pinha.

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, espera rubricar el tratado el sábado durante la cumbre del Mercosur en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu.

“Es ahora o nunca”, insistió una fuente de la comisión sobre el acuerdo, cuyas negociaciones comenzaron hace más de 25 años. Antes de volar a Brasil, Von der Leyen necesita el aval de los países europeos.

- “Un fracaso” -

El aplazamiento a 2026 pedido por Francia es rechazado por otros países.

Si no hay un compromiso esta semana, nos arriesgamos a una grave crisis europea. Será un gran fracaso para la Comisión, para Alemania y para España”, advirtió un diplomático europeo en condición de anonimato.

Alemania, España y los países escandinavos, defensores acérrimos de este acuerdo, quieren relanzar sus exportaciones en momentos que la economía europea enfrenta la competencia china y los aranceles estadounidenses.

Por ello, Francia tendrá dificultades para bloquear este acuerdo, que solo requiere de una mayoría calificada para ser adoptado.

Para complicar la ecuación, antes de la decisión de los 27, se espera otra votación el martes en el Parlamento Europeo.

Los eurodiputados examinan las medidas de “salvaguardia” destinadas a tranquilizar a los agricultores y ganarse el voto de Francia.

Con esas medidas, la UE promete un “seguimiento reforzado” de los productos más sensibles, como carne de vacuno, avicultura, arroz, miel, huevos, ajo, etanol y azúcar, con una intervención en caso de desestabilización del mercado.

Los gobiernos europeos aprobaron esa cláusula de salvaguardia, pero el Parlamento Europeo podría fortalecerla.

Incluso si Von der Leyen firma el tratado el sábado, el partido no habrá terminado: aún deberá ser votado en el Parlamento Europeo a inicios de 2026 para su adopción definitiva.

Fuentes internas prevén una votación ajustada en el Parlamento, donde pesarán las consideraciones nacionales.

Sin distingo de tendencias políticas, “todos los franceses votarán en contra, también la mayoría de los polacos”, anticipó un conocedor de los equilibrios parlamentarios.

También se opondrán la izquierda radical y la extrema derecha, con lo cual “llegamos a 300 opositores” al tratado, sobre un total de 720 eurodiputados, calcula este conocedor.

Fuente: AFP

El candidato de extrema derecha José Antonio Kast es elegido presidente de Chile

José Antonio Kast, el candidato más a la extrema derecha desde el fin de la dictadura militar hace 35 años, arrasó en el balotaje del domingo para convertirse en el próximo presidente de Chile.

Fuente: AFP

Las bocinas de celebración de votantes de Kast explotaron en el centro de Santiago, frente a su comando electoral y en varios puntos del país, constató la AFP. El servicio electoral dio como presidente electo a Kast tras un rapidísimo conteo.

Kast, un abogado ultraconservador de 59 años, se impuso con un 58% frente a la comunista moderada Jeannette Jara, que representaba a una coalición de izquierdas y consiguió el 41%.

Kast, devoto católico y padre de nueve hijos, promete deportar a casi 340.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.

“Estamos contentos, porque hace rato que venimos buscando una mejora. El país venía en decadencia. Tenemos confianza que con este candidato las cosas van a mejorar”, dijo a la AFP Ricardo Neves, estudiante de Construcción Civil de 31 años, que festejaba frente al comando central de Kast.

La rival de Kast es una abogada de 51 años que fue ministra de Trabajo del gobierno de Gabriel Boric y redujo la jornada laboral a 40 horas. Prometía subir el sueldo mínimo y continuar el alza de las pensiones.

Kast garantizó un gobierno de unidad. “Quien gane (...) va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”, dijo a periodistas luego de sufragar en Paine, a 40 km de Santiago.

“Ya estábamos bien cansados a nivel país del desgaste económico (...) Se extrañaba la derecha”, sostuvo por su lado Maribel Saavedra, una votante de Kast de 42 años que abría un champán frente a su comando de campaña. Dijo esperar que Kast “refuerce el país con trabajo” y “regularice el tema inmigratorio”.

Chile “se cae a pedazos”

Kast cree que Chile “se cae a pedazos”. Este fue su tercer intento de llegar a la presidencia, ahora como candidato del Partido Republicano que fundó hace cinco años, porque la derecha tradicional le parecía muy blanda.

En sus actos públicos, detrás de un vidrio blindado en uno de los países más seguros de la región, este exdiputado presentó a Chile casi como un Estado fallido dominado por el narco, que se aleja del “milagro económico” que lo tornó una de las naciones más exitosas de Latinoamérica.

Un 63% de los chilenos afirman que el crimen y la violencia son su mayor preocupación, seguidos por el bajo crecimiento económico, según un sondeo Ipsos de octubre.

Sin embargo, la percepción del miedo en Chile es mucho mayor de lo que indican las cifras reales de criminalidad.

Los homicidios se duplicaron en la última década, aunque están en baja hace dos años. No obstante, hay un alza de delitos como el secuestro y la extorsión, tras la irrupción de bandas venezolanas, colombianas y peruanas, como el Tren de Aragua.

El gobierno del izquierdista Boric, un exlíder estudiantil que llegó al poder tras las masivas protestas de 2019, fracasó en reformar la Constitución de Pinochet y eso “le quitó todo el piso político”, estimó Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile.

Muchos chilenos reclamaban un cambio.

Favorito a pesar de Pinochet

Kast apoyó a la dictadura militar y asegura que, si estuviera vivo, Pinochet votaría por él. Pero en esta última campaña evitó hablar de este tema y de otros que puedan restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.

Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler.

Kast afirma, por el contrario, que su padre fue un conscripto forzado en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.

En la primera ronda electoral, hace un mes, tanto Jara como Kast obtuvieron un cuarto de los votos, con una ligera ventaja para la izquierdista. Pero los votos de derecha sumaron un 70%, y propulsaron a Kast al palacio presidencial de La Moneda.

Desde 2010 la derecha y la izquierda se alternan en el poder en Chile en cada elección presidencial. El voto es obligatorio en estas presidenciales por la primera vez en más de una década.

Si Kast gana “no hay que pensar que tiene un mandato súper fuerte para hacer lo que quiere”, porque mucha gente lo vota por temor a Jara, estimó el analista Robert Funk.

Chile elige presidente con la extrema derecha como favorita al cerrar la votación

Los chilenos votaron este domingo en un país polarizado entre el candidato más a la derecha desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet hace 35 años y una comunista moderada que representa a la izquierda.

Fuente: AFP.

Los resultados se esperan en pocas horas, pero los sondeos ya señalan como favorito a José Antonio Kast, un abogado de 59 años, devoto católico y padre de nueve hijos, que promete deportar a casi 340.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.

Su rival es Jeannette Jara, una abogada de 51 años de origen humilde, exministra de Trabajo oficialista que redujo la jornada laboral a 40 horas. Promete subir el sueldo mínimo y las pensiones.

Tras votar en la comuna de Paine, a 40 km de Santiago, Kast fue ovacionado por una multitud a los gritos de “¡Presidente!”.

Prometió un gobierno de unidad si gana el balotaje. “Quien gane (...) va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”, dijo a periodistas luego de sufragar.

Jara votó en Conchalí, el barrio humilde de Santiago donde creció, y pidió un Chile sin odio ni miedo. Garantizó “combatir de frente el narcotráfico, la corrupción”.

“Voy a votar por Kast porque me da más confianza. El comunismo en ninguna parte del mundo ha sido positivo”, dijo a la AFP José González, un transportista de 74 años, en una fila de votación en el centro de Santiago.

Kast cree que Chile “se cae a pedazos”. Este es su tercer intento de llegar a la presidencia, ahora como candidato del Partido Republicano que fundó hace cinco años, porque la derecha tradicional le parecía muy blanda.

En sus actos públicos, detrás de un vidrio blindado en uno de los países más seguros de la región, este exdiputado presenta a Chile casi como un Estado fallido dominado por el narco, que se aleja del “milagro económico” que lo tornó una de las naciones más exitosas de Latinoamérica.

“Lo importante, más que los beneficios sociales, es el trabajo, la seguridad. Que la gente pueda salir de su casa sin tener miedo y regresar en la noche y no pensar que en las esquinas le va a pasar algo”, declaró a la AFP Úrsula Villalobos, una ama de casa de 44 años que apoyó a Kast.

“Un Pinochet sin uniforme”

Un 63% de los chilenos afirman que el crimen y la violencia son su mayor preocupación, seguidos por el bajo crecimiento económico, según un sondeo Ipsos de octubre.

Sin embargo, la percepción del miedo en Chile es mucho mayor de lo que indican las cifras reales de criminalidad.

Los homicidios se duplicaron en la última década, aunque están en baja hace dos años. No obstante, hay un alza de delitos como el secuestro y la extorsión, tras la irrupción de bandas venezolanas, colombianas y peruanas, como el Tren de Aragua.

El gobierno izquierdista de Gabriel Boric, un exlíder estudiantil que llegó al poder tras las masivas protestas de 2019, fracasó en reformar la Constitución de Pinochet y eso “le quitó todo el piso político”, estimó Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile.

Muchos chilenos reclaman un cambio.

Cecilia Mora, una jubilada de 71 años, votará a Jara para preservar los beneficios sociales y porque Kast le parece “un Pinochet sin uniforme”.

“Quiero que mi país vuelva a ser tranquilo, que uno pueda caminar por las calles libremente sin el temor que te quiten la cartera. (...) Kast me recuerda mucho a la dictadura” que dejó 3.200 muertos y desaparecidos entre 1973 y 1990, dice.

Favorito a pesar de Pinochet

Kast apoyó a la dictadura militar y asegura que, si estuviera vivo, Pinochet votaría por él. Pero en esta última campaña evitó hablar de este tema y de otros que puedan restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.

Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler.

Kast afirma, por el contrario, que su padre fue un conscripto forzado en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.

En la primera ronda electoral, hace un mes, tanto Jara como Kast obtuvieron un cuarto de los votos, con una ligera ventaja para la izquierdista. Pero los votos de derecha sumaron un 70%, y analistas creen que propulsarán a Kast al palacio presidencial de La Moneda.

Desde 2010 la derecha y la izquierda se alternan en el poder en Chile en cada elección presidencial. El voto es obligatorio en estas presidenciales por la primera vez en más de una década. Casi 16 millones de ciudadanos están registrados para votar.

Si Kast gana “no hay que pensar que tiene un mandato súper fuerte para hacer lo que quiere”, porque mucha gente lo vota por temor a Jara, estimó Funk.