Asentamiento en Villeta fue puesto en cuarentena tras visita de albañil contagiado de COVID-19

Un asentamiento ubicado en la ciudad de Villeta fue puesto en cuarentena preventiva luego de que una persona contagiada, vinculada al militar que había dado positivo a COVID-19, haya estado por el lugar. El mismo habría tenido contacto con al menos 100 pobladores.

En el transcurso de la semana se dio a conocer el caso de un albañil que había tenido contacto con el militar de 31 años que tenía a su cargo la custodia de un albergue en Ciudad del Este y que había dado positivo al test de coronavirus.

Durante una visita a la localidad de San Roque González, en el departamento de Paraguarí, el personal castrense tuvo contacto con una gran cantidad de personas, siendo una de ellas este obrero que finalmente también resultó contagiado.

Ya este domingo, se confirmó que el hombre -cuya identidad se mantiene en reserva- estuvo días atrás por el Asentamiento 24 de Agosto, de la Compañía Naranjaisy de la ciudad de Villeta.



En la ocasión, este albañil habría tenido contacto con al menos 100 pobladores del lugar luego de haber hecho una visita a sus familiares del 24 al 28 de mayo.

El hecho fue comunicado a la Comisaría 14ª Central de Villeta, que ya tomó intervención con el fin de controlar que las personas que residen en el sitio puedan permanecer en cuarentena preventiva y eviten salir de sus respectivos hogares.

Asimismo, se comunicó de la situación al Director del Hospital Distrital de Villeta, Dr. Carlos Villalba, para llevar a cabo el procedimiento correspondiente y encargarse de implementar las medidas sanitarias de rigor.

Días atrás, el director de la IX Región Sanitaria - Paraguarí, Dr. Osmar Galeano, había confirmado en un entrevista que este albañil efectivamente estuvo por la zona de Villeta y que posteriormente viajó hasta Asunción para presentarse en su trabajo.

 

VIDEO | Policías no hicieron caso a pedido de auxilio del padre del niño baleado

Un video difundido en las últimas horas confirma que los agentes policiales que balearon al niño de 6 años no reaccionaron a los insistentes pedidos de auxilio realizados por el padre del mismo, quien les había advertido sobre esta situación.

En redes sociales y grupos de WhatsApp se viralizaron algunas filmaciones de circuito cerrado vinculadas al caso del niño que fue baleado anoche tras una persecución policial.

Según puede apreciarse en las imágenes, luego de interceptar el vehículo los uniformados fueron directamente junto a Ricardo Riquelme, padre de la víctima, para proceder a su detención.

En ese momento, el hombre da muestras de estar pidiendo ayuda para su hijo, quien ya había recibido un impacto de bala en una de las partes de su cuerpo y ya estaba perdiendo mucha sangre.

En su relato a Telefuturo, este padre de familia había señalado que los agentes lo golpearon mientras su hijo pedía socorro y que fueron algunas personas que presenciaron el hecho las que se encargaron de llevarlo al hospital. “Él me decía ‘papá, me duele’. Los policías no le ayudaron”.

Los dos policías involucrados en este suceso son el Oficial Ayudante Derlis Sanabria y el Suboficial Juan Amarilla, quienes fueron detenidos y posteriormente imputados por los hechos punibles de homicidio doloso en grado de tentativa, omisión de auxilio y lesión corporal en el ejercicio de funciones públicas.

De acuerdo al último reporte de las autoridades del Hospital del Trauma, el niño de 7 años se encuentra estable y con una notable mejoría luego de haber sido sometido a dos cirugías.

Las próximas 72 horas serán cruciales para ver la evolución en su estado de salud y determinar cómo avanza en su recuperación.

 

Imprudencia que mata: casos de "gatillo fácil" que se registraron en los últimos años

El caso del niño de 6 años que fue baleado anoche tras una persecución desnuda nuevamente la inoperancia de las fuerzas del orden -sobre todo de la Policía Nacional- y, además, demuestra lo expuesta que se encuentra la ciudadanía a ser víctima de estas actuaciones. En este material, recopilamos algunos sonados casos de “gatillo fácil”.

En la noche de ayer sábado, un vehículo particular en el que se movilizaba toda una familia recibió varios impactos de bala durante una persecución policial que se extendió desde San Lorenzo hasta la ciudad de Luque.

Durante este episodio, un niño de solo 6 años de edad recibió algunos disparos en el cuerpo, teniendo que ser derivado de urgencia hasta el Hospital del Trauma para recibir atención médica.

Este nuevo caso de “gatillo fácil” deja entrever la inoperancia de las fuerzas del orden a la hora de reaccionar ante situaciones de esta índole, poniendo en riesgo la vida de civiles.

A lo largo de los últimos años, se registraron varios casos similares en nuestro país, algunos de los que exponemos a continuación:

CASO VERÓNICA LUGO (2008)

Una joven de nombre Verónica Lugo había aparcado su vehículo a un costado de la ruta para orinar cuando una camioneta con las luces apagadas se aproximó lentamente hacia ella, lo cual la asustó e hizo que volviera a subir de inmediato a su automóvil.

Posteriormente, efectivos policiales le exigieron que descienda del rodado de forma violenta, llegando inclusive a golpear uno de sus vidrios. Ante el susto, la joven optó por huir del lugar, tras lo cual se inició una persecución que se extendió por varios kilómetros, desde la ciudad de Itá hasta Villa Elisa.

En el transcurso de este episodio, se efectuaron en total 32 disparos contra el vehículo, uno de los cuales terminó impactando inicialmente contra la joven. Pese a ello, la misma fue capaz de llegar hasta su vivienda, donde ingresó pidiendo auxilio a sus familiares. En ese momento, un policía la volvió a disparar en la espalda en presencia de sus parientes.

Luego de varios años de proceso judicial, finalmente seis efectivos policiales fueron condenados con penas que van de entre 6 y 12 años de pena privativa de libertad. Los mismos son: Rogelio Soria, Domingo Sachelaridi, Hugo Rojas, Edison Torres, Guido Aguilar y Néstor Villasboa.

CASO AGUSTÍN LEDESMA (2012)

Un joven de nombre Agustín Ledesma se encontraba juntando mandarinas en una propiedad ubicada en la localidad de Arroyito, departamento de Concepción, cuando algunos agentes de la FOPE aparecieron de sorpresa ante él.

A raíz del susto, el mismo decidió correr para huir del lugar, siendo perseguidos por los uniformados, quienes efectuaron varios disparos que terminaron acabando con su vida unos días después.

Los efectivos policiales alegaron haber confundido a la víctima con uno de los miembros del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y por ello habrían tomado la decisión de disparar a matar.

Cabe recordar que en ese momento el joven no pudo responder al “alteo” de los agentes debido a que era sordomudo y, por ende, no escuchó los insistentes pedidos de que se detenga.

CASO DEL PEQUEÑO SERGIO GAMARRA (2015)

Sergio Daniel Gamarra, de tan solo 7 años de edad, había acudido a una fiesta de San Juan en la localidad de Bahía Negra, departamento de Alto Paraguay, en compañía de su padre cuando es alcanzado por un impacto de bala.

El autor del disparo fue el Crio. Armín Báez Torres, quien había llegado al lugar en evidente estado de ebriedad para supuestamente intervenir en una gresca, de acuerdo a los antecedentes del caso.

Al momento de darle un culatazo a una de las personas involucradas, un proyectil salió disparado del arma de fuego que tenía en su poder, alcanzando al pequeño que cayó fulminado y murió de manera casi instantánea.

Instantes después de este incidente, el uniformado continuó manipulando el arma y terminó hiriendo al padre del niño, quien afortunadamente no revistió heridas de gravedad.

CASO VIVI ZANOTTI (2016)

La pequeña Viviana Zanotti Cavazzoni, quien tenía solo 3 años de edad, se movilizaba en compañía de su familia a bordo de un vehículo particular cuando agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), efectuaron una serie de disparos contra el rodado.

En aquella oportunidad, los mismos argumentaron haber montado un supuesto operativo antidrogas dentro del cañaveral propiedad de la familia afectada en búsqueda de un grupo de traficantes, derivando en el citado incidente.

Durante este episodio, la niña recibió un impacto de bala a la altura de la cabeza, lo cual en un principio le ocasionó una muerte cerebral y días después terminó acabando definitivamente con su vida.

Un total de nueve agentes antidrogas de la SENAD fueron acusados formalmente por la Fiscalía como responsables del crimen. En la actualidad, el juicio oral y público contra los mismos se encuentra en “stand by” a raíz de las múltiples chicanas presentadas por la defensa.

CASO RICHARD PEREIRA (2016)

Uno de los más sonados casos de “gatillo fácil” tiene como protagonista a Richard Pereira, un joven que había sido baleado por efectivos policiales en la madrugada del sábado 13 de agosto del 2016, en la zona del barrio Roberto L. Petit de Asunción.

En un aparente procedimiento irregular, el mismo fue detenido por el Crio. Ppal. Jorge Zárate y el Suboficial Jhonie Orihuela, de la Comisaría 4° Metropolitana. En un momento dado, fue obligado a ponerse de rodillas y recibió un disparo que terminó dejándolo parapléjico.

La causa llevó varios años de proceso judicial, entre chicanas y desmentidos por parte de la defensa de los uniformados. Finalmente en febrero del año pasado, un Tribunal de Sentencia condenó a Jorge Zárate y Jhonie Orihuela a 11 y 20 años de prisión, respectivamente.

CASO TRANSPORTE ESCOLAR BALEADO (2019)

Dos niñas de 8 y 11 años, respectivamente, fueron heridas de bala en la ciudad de Areguá luego de que efectivos del Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional dispararan contra el transporte escolar que las estaba llevando a casa.

La menor de las niñas recibió un total de tres disparos en la zona de las piernas y el antebrazo, mientras que la mayor tuvo un refilón en la mano, revistiendo menor gravedad.

Los agentes involucrados en este episodio fueron el oficial inspector Néstor Gerardo Vázquez Guerrero (33) y el suboficial Jorge Manuel Cañiza (22), quienes posteriormente fueron detenidos y apartados de sus cargos.

Desde la Policía Nacional habían señalado que los uniformados se encontraban en un operativo investigando un robo vehicular y que decidieron abrir fuego contra la furgoneta debido a que supuestamente circulaba en actitud sospechosa.

 

Fiscalía imputa a los dos policías que balearon a niño de 6 años

El Ministerio Público decidió imputar a los dos agentes de policía que estuvieron involucrados en el caso del niño de 6 años que fue baleado durante una persecución policial. La Fiscalía solicita para ambos la prisión preventiva.

La agente fiscal Ana Girala decidió formular imputación contra el Oficial Ayudante Derlis Sanabria y el Suboficial Juan Amarilla por los hechos punibles de homicidio doloso en grado de tentativa, omisión de auxilio y lesión corporal en el ejercicio de funciones públicas.

De igual manera, se ha solicitado al Juzgado Penal de Garantías que ambos guarden prisión preventiva luego de haberse visto involucrados en el caso del niño de 6 años que resultó con una herida de bala.

La Fiscalía considera que en este caso puntual amerita la prisión de ambos uniformados por la gravedad del hecho. “Estamos hablando de un concurso de hechos y de crímenes”, refirió Girala.

La expectativa de pena podría ser de hasta 30 años de prisión, considerando la tipificación de homicidio doloso, según indicó.

La representante de la Fiscalía no descartó que eventualmente se pueda ampliar la imputación para incluir el hecho punible de lesión grave, atendiendo a las heridas sufridas por la víctima.

Juan Amarilla y Derlis Sanabria, quienes actualmente prestan servicios en la Comisaría 1era de San Lorenzo, fueron señalados como los dos uniformados que efectuaron disparos contra el vehículo en el que se movilizaba el menor de edad baleado.

Al hablar sobre las circunstancias en las que se dio este episodio, Girala expresó: “No podemos hablar de un accidente porque tenemos las declaraciones de testigos que estuvieron al momento del disparo”. Al respecto, acotó que tres personas, todas ellas sin vínculo alguno con la familia afectada, coincidieron en que el personal policial efectuó los disparos contra el automóvil.

Según la versión de los testigos, Sanabria habría sido el que efectuó los disparos desde la patrullera y también al descender del móvil policial, siendo acompañado luego por Amarilla.

Girala hizo énfasis en que ninguno de los disparos fueron a la rueda sino que directamente atravesaron el automóvil. Dos de estos proyectiles impactaron contra la humanidad del niño y uno contra el hombro de la madre del mismo.