Bichectomía: consecuencias a largo plazo de la cirugía que está de “moda”

La bichectomía es una famosa “cirugía” ha ganado fama y muchos seguidores porque además de presumir ser bastante sencilla, también logra resultados inmediatos. Sin embargo, genera a largo plazo una consecuencia devastadora.


Fuente: BBC

El look de los pómulos ultraesculpidos lleva años en boga, pero el auge de los selfies, la moda de los influencers y el crecimiento de las redes sociales le han dado en los últimos años a esta cirugía, conocida y practicada ya desde hace décadas, un impulso sin precedentes.

Hablamos de la bichectomía, o extracción de las bolas de Bichat, unas bolsas de tejido graso que todos tenemos en las mejillas.

“Desde hace unos años está muy de moda entre las jóvenes de 20, 25 años“, confirmó la doctora española Ainhoa Placer.

Es una tendencia que han notado especialistas de numerosos países, aunque es difícil obtener cifras concretas. El objetivo estético de este procedimiento es afinar la cara y marcar más los pómulos.

Se recomienda también para las personas cuya cara es muy redonda y su cuerpo es muy delgado. Esta cirugía se puede realizar a partir de los 16 años y hasta los 40 que es cuando el rostro comienza a adelgazar por el envejecimiento. 

Si bien es una cirugía relativamente sencilla y poco invasiva, algunos expertos advierten que hay una cierta “banalización” en su uso, y que la operación es más compleja de lo que muchas clínicas de medicina estética quieren hacer ver.

Además, muchos especialistas la cuestionan como procedimiento estético si los pacientes no tienen un rostro excesivamente redondeado: a corto plazo puede ser eficaz para marcar más los pómulos, pero a la larga puede provocar un aspecto de envejecimiento prematuro.

Amortiguadoras

Las bolas de Bichat son unas bolsas de tejido adiposo que se encuentran en una capa profunda de la cara, bajo los pómulos y entre los músculos masetero y buccinador.

Actúan como una especie de almohadilla o amortiguador entre esos músculos faciales que, entre otras cosas, participan en los movimientos de la masticación -y de la amamantación en los recién nacidos.

Estas bolsas llevan el nombre del médico anatomista francés que las identificó a finales del siglo XVIII, Xavier Bichat.

Su tamaño y volumen varían de una persona a otra por cuestiones genéticas, y pueden darle a la cara un aspecto redondeado, que no tiene que ver con el sobrepeso.

Aunque no cumplen una función estructural en nuestro rostro, su localización está muy ligada a un área delicada de la cara, cerca de varias terminaciones del nervio facial, del conducto parotídeo, por el que circula la saliva desde la glándula parótida hacia la boca, y de vasos sanguíneos importantes de la cara.

Los especialistas en cirugía reconstructiva y dental llevan décadas utilizando las bolas de Bichat como un recurso más dentro de su repertorio de técnicas quirúrgicas.

Pero el interés de los últimos años por su extirpación es puramente estético, y según la doctora Placer procede en su mayoría de mujeres jóvenes, que no necesariamente tienen mofletes desproporcionadamente grandes ni rostros excesivamente redondeados.

“No es tan simple”

La extirpación se hace a través de una incisión de uno o dos cm de largo dentro de la boca, a la altura de los molares superiores, en una operación que, dependiendo de la pericia del cirujano, puede tomar menos de una hora y que se suele realizar con anestesia local.

Las clínicas de belleza que promueven esta cirugía destacan que es un procedimiento rápido, mínimamente invasivo, con un postoperatorio fácil, resultados permanentes y sin cicatrices externas.

Venden un sueño estético: transformar de una manera fácil y rápida -y relativamente asequible, en torno a los US$1.500 dependiendo del país, una cara redondeada y sin definición en un rostro más fino y estilizado, con pómulos acentuados.

Puede ser muy tentador, pero “no es tan simple como parece”.

Ese es el mensaje de una campaña de información que hizo en las redes sociales la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica en 2019, específicamente para prevenir problemas asociados a las bichectomías.

Más allá de las posibles complicaciones asociadas a cualquier cirugía, como la hemorragia o la infección, los principales riesgos de una bichectomía de mala calidad son la posible lesión del nervio facial o la sección accidental del conducto de la saliva.

Una lesión grave del nervio facial, por ejemplo, puede provocar la pérdida irreversible de movimientos en la cara.

Por eso las asociaciones de profesionales de la Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de diversos países insisten en que es fundamental ponerse en manos de un médico especialista cualificado y bien capacitado para realizar estas extracciones.

Envejecimiento prematuro

Si bien la extirpación de las bolas de Bichat puede ser eficaz para quienes buscan tener unos pómulos y un contorno facial más definido, muchos especialistas advierten que, a largo plazo, puede tener un efecto indeseado sobre otro sueño estético: retrasar el envejecimiento.

En la cara hay muchos compartimentos grasos, situados en distintas capas, unas más superficiales que otras.

Con la edad se produce una pérdida de grasa facial, que es precisamente uno de los principales motivos del envejecimiento, por eso la doctora Placer cree que la bichectomía “a la larga es perjudicial, porque tú misma ya te estás adelantando al proceso de envejecimiento”.

Desde la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica hacen una advertencia similar: “la bichectomía puede generar importantes distorsiones anatómicas que con el envejecimiento se agravarían, dándole a la cara un aspecto más envejecido en comparación con la edad cronológica”.

“Te estás quitando una grasa que en un futuro te va a gustar, porque eso es lo que hacemos contra el envejecimiento: rellenar”, le dijo la doctora Placer a BBC Mundo.

Por eso esta especialista no es muy partidaria de quitar las bolas de Bichat en una cara “normal”, que no sea “súper redonda”.

Entre las famosas que se realizaron la bichectomía están Belinda, Victoria Beckham, Megan Fox o Eiza González.

Pilates y brunch: Experiencia saludable fuera de la monotonía

Pilates y brunch, una fusión que busca fomentar la movilidad y descontracturar la monotonía, apunta a posicionarse como opción para personas que busquen distenderse y mejorar su calidad de vida. La iniciativa invita a salir de la rutina y probar algo distinto.

La actividad al aire libre cobra fuerza en Paraguay. La vida saludable se impone como necesidad y en ese sentido, la práctica de pilates logra cada vez más adeptos y adeptas. Margaritas Studios Pilates impulsa la práctica, instando a vivir experiencia de una manera distinta.

Pilates and Brunch se llevará a cabo en María Bonita. Foto: GentilezaPilates and Brunch se llevará a cabo en María Bonita. Foto: Gentileza

“Pilates and Brunch” propone comodidad, relajación y dinamismo al aire libre, apostando a la disciplina también como un espacio de ocio entre amigos, familia o la pareja.

Isabella Olcese, una de las organizadoras del evento, comenta que desde hace un tiempo, actividades similares se realizan en otros países y Paraguay se va sumando a la tendencia. “Se está optando por eventos más saludables en Paraguay. Comer sano, disfrutar del verde y moverse. La movilidad y salir de los lugares comunes, es bueno hacer algo distinto”, expresa.

La primera edición será este domingo 12 de octubre, a las 10:00 en el María Bonita Garden House, alojamiento y restaurante ubicado en la ciudad de Areguá, el cual destaca por su belleza y la naturaleza que lo rodea.

Las personas que participen accederán a la clase al aire libre, con música y en los jardines del lugar.

La inversión para la actividad es de G.180.000 y los cupos son limitados. Para mayor información sobre este evento, las clases y horarios, el público puede contactar a la cuenta en Instagram @margaritas.pilates.studio.

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Mattel lanza una muñeca Barbie con diabetes

Mattel ha lanzado al mercado su primera muñeca Barbie con diabetes tipo 1, en un intento por fomentar la inclusión, anunció el martes la compañía.

La nueva Barbie ha sido diseñada en asociación con Breakthrough T1D, una oenegé que trabaja en la investigación y la mejora de los tratamientos de esta enfermedad.

“Presentar una muñeca Barbie con diabetes tipo 1 marca un paso importante en nuestro compromiso con la inclusión y la representación”, dijo Krista Berger, vicepresidenta de Barbie y directora global del departamento de muñecas.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune y crónica en la que el sistema inmunitario destruye por error las células del páncreas que producen insulina.

A menudo se diagnostica en la infancia y los pacientes deben controlar sus niveles de glucosa y administrarse insulina todos los días.

La nueva muñeca lleva un MCG, un sensor para medir en tiempo real el azúcar en la sangre, así como una cinta médica en el brazo en forma de corazón rosa. La muñeca también tiene un pequeño teléfono para controlar los niveles de insulina.

Mattel también lanzó una muñeca representando a Lila Moss, hija de la supermodelo Kate Moss, diagnosticada con diabetes tipo 1 y que aboga por dar a conocer la enfermedad,

En los últimos años la compañía está diversificando sus modelos, en particular la muñeca Barbie, que durante décadas fue únicamente una mujer blanca, rubia, joven y ágil y con tacones altos.

Fuente: AFP

“Escribir es pensar”: ¿aprenden menos los estudiantes que usan ChatGPT?

Cuando Jocelyn Leitzinger pidió a sus estudiantes que contaran una anécdota personal sobre la discriminación, se dio cuenta de que la víctima solía llamarse Sally. “Estaba claro que era un nombre femenino habitual para ChatGPT”, lamenta esta profesora de Chicago.

Sus estudiantes “ni siquiera escribían sobre sus propias vidas”, afirma Leitzinger, que imparte clases de negocios y sociedad en la Universidad de Illinois.

La profesora calcula que alrededor de la mitad de sus 180 alumnos utilizaron ChatGPT de forma inadecuada el semestre pasado, incluso al escribir sobre las cuestiones éticas que rodean a la inteligencia artificial (IA)...

Y explica a AFP que no le sorprenden los resultados de una investigación reciente, que sugiere que los estudiantes que utilizan IA generativa para escribir sus trabajos son menos críticos.

El estudio preliminar, que aún no ha sido revisado por pares, se hizo viral en redes sociales, resonando claramente entre muchos docentes que se enfrentan a estas prácticas.

Desde su publicación el mes pasado, más de 3.000 profesores han escrito al equipo de investigadores del MIT que lo llevó a cabo, según declaró a AFP su autora principal, Nataliya Kosmyna.

Para este estudio, 54 estudiantes de la zona de Boston fueron divididos en tres grupos. Tenían que escribir redacciones de 20 minutos, el primero utilizando ChatGPT, el segundo un motor de búsqueda y el tercero solo sus sesos.

Los investigadores midieron la actividad cerebral de los estudiantes durante sesiones espaciadas varios meses y dos profesores calificaron sus textos.

Los usuarios de ChatGPT tuvieron resultados significativamente peores que los que utilizaron únicamente la cabeza. Los electroencefalogramas mostraron que distintas regiones de sus cerebros se conectaban entre sí con menos frecuencia.

Además, más del 80% de los usuarios de la IA no podían citar ningún fragmento de la redacción que acababan de escribir, frente al 10% de cada uno de los otros dos grupos.

Al final de la tercera sesión, parecían limitarse principalmente a copiar y pegar.

- Textos sin alma -

Por su parte, los profesores encargados de corregir sus textos declararon que eran capaces de reconocer fácilmente aquellos “sin alma”, escritos gracia a la IA. Aunque la gramática y la estructura eran correctas, les faltaba creatividad, personalidad y una reflexión profunda.

Kosmyna matiza no obstante las interpretaciones del estudio que hicieron algunos medios, según las cuales la IA vuelve estúpidas o más perezosas a las personas.

Durante la cuarta sesión, el grupo que hasta entonces solo había utilizado su cerebro fue invitado a utilizar ChatGPT por primera vez... y mostró un nivel de conectividad neuronal aún mayor, señala.

Es demasiado pronto para sacar conclusiones de una muestra tan pequeña, según la investigadora, que reclama más estudios sobre cómo utilizar mejor las herramientas de IA para facilitar el aprendizaje.

Ashley Juavinett, neurocientífica en la Universidad de California San Diego, que no participó en el estudio, también critica algunas de las “extrapolaciones” que se hicieron a partir del estudio.

“Este artículo no aporta suficientes pruebas ni rigor metodológico para sacar conclusiones sobre el impacto de los grandes modelos lingüísticos [como ChatGPT] sobre el cerebro”, declara a AFP.

Para Leitzinger, sin embargo, estos resultados coinciden con su percepción de cómo ha cambiado la escritura de sus alumnos desde la llegada de ChatGPT en 2022, con menos faltas de ortografía pero también menos autenticidad.

La llegada de la inteligencia artificial se compara a menudo con la introducción de las calculadoras, que obligó a los profesores a cambiar sus métodos.

Leitzinger teme que los alumnos ya no necesiten conocimientos básicos antes de utilizar la IA, saltándose la etapa esencial del aprendizaje.

“Escribir es pensar; pensar es escribir. Si eliminamos este proceso, ¿qué queda del pensamiento?“, se pregunta.

Fuente: AFP