“Escenario de guerra”: el sur de Brasil a contrarreloj para contener la tragedia climática
El sur de Brasil “es un escenario de guerra”, con ciudades enteras bajo agua y miles de personas incomunicadas, en la mayor catástrofe climática de la región, que deja hasta el momento 78 muertos y más de 115.000 desalojados, dijeron el domingo las autoridades.
AFP
Desde las calles anegadas o desde el aire, las imágenes son desoladoras: casas a las que apenas se les ven los techos, gente que lo perdió todo, y el centro de la moderna Porto Alegre, la capital del estado de Rio Grande do Sul, completamente inundado.
Más de 3.000 personas, entre militares, bomberos y brigadistas, trabajan en el rescate de pobladores que quedaron aislados, en muchos casos sin suministros básicos como agua o energía eléctrica.
También en la búsqueda de desaparecidos, que ya suman 105, según la Defensa Civil.
El domingo “será un día clave para los rescates”, subrayó el ministro de Comunicación, Paulo Pimenta.
“Es un escenario de guerra y tendrá que tener un tratamiento también de posguerra”, expresó el gobernador del estado, Eduardo Leite, junto al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
El mandatario viajó el domingo al estado sureño por segunda vez esta semana para coordinar acciones para mitigar una tragedia que no para de crecer.
El gobierno federal “agilizará la entrega de todos los recursos necesarios” para la reconstrucción, prometió Lula, al día siguiente de que Leite pidiera un “plan Marshall” para el estado de 11 millones de habitantes.
DONACIONES Y HOSPITALES DE CAMPAÑA
Los llamados a donaciones en las 341 ciudades afectadas se multiplican, así como las acciones de solidaridad.
Eduardo Bittencourt, un comerciante de 36 años, explicó en Porto Alegre cómo se organizó con un grupo de voluntarios para rescatar a personas atrapadas en sus casas con vehículos tipo ‘pick-ups’.
“Las cosas están muy complicadas, estamos ayudando a quienes podemos ayudar, pero es la ley de la naturaleza”, contó a la AFP.
Efectivos del ejército se afanan en instalar hospitales de campaña, porque cientos de pacientes debieron ser evacuados de centros de atención médica.
Desde escuelas hasta cárceles, todo tipo de infraestructuras se vieron afectadas.
El suministro de agua está interrumpido en 70% de Porto Alegre -de casi 1,4 millones de habitantes- y su región metropolitana, que tiene localidades enteras sumergidas, como Canoas, Guaíba y Eldorado.
En las calles de Guaíba, hoy convertidas en ríos, cientos de lanchas, botes inflables y motos acuáticas van y vienen sin pausa rescatando pobladores encerrados, mojados, sin energía eléctrica.
Y las aguas avanzan incontenibles hacia la metrópoli.
Según la alcaldía, el nivel del río Guaíba enclavado en la ciudad marcaba 5,30 metros, por encima del récord de 4,76 metros registrado durante unas históricas inundaciones en 1941.
EN KAYAK Y A NADO
Rosana Custodio, una enfermera de 37 años, logró el jueves dejar su casa de Porto Alegre y llegar con su familia a la de su suegra.
“Mi esposo puso a mis dos pequeñas en un kayak y remó con una (caña) tacuara. Yo y mi hijo nadamos hasta el final de la calle y comenzamos a caminar con el agua al cuello”, relató a la AFP en un mensaje de WhatsApp.
Pero el viernes la historia volvió a repetirse. “Fuimos rescatados por una lancha de amigos”. Desde entonces se encuentra con su familia en un refugio. “Perdimos todo lo que teníamos”.
Como ella, más de 18.000 personas fueron alojadas en refugios.
La excepcional situación tiene a Porto Alegre prácticamente sitiada.
La Policía Rodoviaria (de Carreteras) señaló a la AFP que la llegada desde el sur está cortada a unos 15 km de distancia, mientras que por el norte aún se logra acceder a la urbe.
El aeropuerto internacional de Porto Alegre, cuya pista está bajo agua, está cerrado por tiempo indeterminado.
MENSAJE DEL PAPA
Desde el Vaticano, el papa Francisco envió un mensaje de aliento a la población de Rio Grande do Sul.
“El Señor tiene en su corazón a los difuntos, conforta a los familiares y a quienes debieron dejar sus casas”, dijo frente a la plaza San Pedro.
Es el “cóctel desastroso” del cambio climático y el fenómeno meteorológico de El Niño que favoreció las lluvias devastadoras que golpean el sur de Brasil y otros eventos extremos, aseguró a la AFP el climatólogo brasileño Francisco Eliseu Aquino.
Porto Alegre, una ciudad fundada por inmigrantes portugueses en 1772 y ubicada en medio de una enorme cuenca hidrográfica, se desarrolló al influjo de su puerto, que fue clave para el crecimiento de Brasil, reseña en su web la Corporación Andina de Fomento (CAF). Hoy esa bendición se convirtió en desgracia.
La gobernación de Rio Grande do Sul alertó sobre el peligro de más deslizamientos o desmoronamientos de carreteras, que ya han dejado innumerables rutas cortadas en todo el estado y también en el vecino Santa Catarina.
España recibió a dos pasajeros con hantavirus
El Gobierno español aseguró el lunes que tomó “todas las medidas” necesarias para evitar contagios por hantavirus, tras el anuncio de dos casos positivos, un estadounidense y una francesa, entre las personas evacuadas el domingo del crucero Hondius en la isla de Tenerife.
“Todas las medidas adoptadas desde el inicio han tenido como objetivo cortar las posibles cadenas de transmisión”, aseveró el Ministerio de Salud español en un comunicado.
El último informe de la OMS del viernes registra un total de seis casos confirmados entre ocho sospechosos.
Allí se incluyen una pareja de pasajeros neerlandeses y una mujer alemana fallecidos a causa de esta enfermedad poco común transmitida principalmente por roedores, para la que no existe ni vacuna ni tratamiento.
La única cepa de hantavirus conocida hasta ahora como transmisible entre humanos —la Andes— fue confirmada entre los pasajeros fallecidos, lo que ha alimentado la preocupación internacional.
La OMS, que lidera la respuesta internacional al brote, insistió en que el peligro para la población en general sigue siendo mínimo, mientras varios países se preparan para repatriar a los pasajeros del MV Hondius.
Fuente: AFP
Casi un centenar de pasajeros y tripulantes del Hondius vuelan a sus casas
Noventa y cuatro de los aproximadamente 150 pasajeros y tripulantes del Hondius, el crucero afectado por un brote de hantavirus, iniciaron este domingo su regreso a casa desde la isla española de Tenerife, en una operación de repatriación que afronta su segunda y última jornada el lunes, cuando partirán los dos últimos vuelos y el barco zarpará rumbo a Países Bajos.
Fuente: AFP
“94 personas han desembarcado de 19 nacionalidades. El dispositivo ha resultado con total normalidad, con total seguridad”, dijo la ministra de Sanidad española, Mónica García, al término de las operaciones del domingo en en el puerto de Granadilla de Abona.
La única nota inquietante de la jornada fueron “los síntomas” que presentaba uno de los franceses evacuados, según informó el primer ministro francés Sébastien Lecornu.
La repatriación se hizo en avión desde el aeropuerto de Tenerife Sur y por nacionalidades, 23 en total; se inició con los españoles y estaba previsto que acabase con los estadounidenses.
Entre medio, salieron los aviones de Francia, Países Bajos -que se llevó a un pasajero argentino y un tripulante guatemalteco, los dos latinoamericanos del barco-, Canadá, Irlanda, Turquía y Reino Unido.
Estos últimos aterrizaron el sábado en Manchester y se espera que guarden cuarentena hasta por 72 horas cerca de Liverpool.
El martes despegarán los dos últimos vuelos: uno australiano y otro neerlandés, el país de bandera del barco, que se llevará a los últimos evacuados.
Las 19H00 (18H00 GMT) del martes es la hora límite establecida para que el Hondius abandone el puerto de la Granadilla de Abona con destino a los Países Bajos con unos 30 tripulantes.
El ambiente en el barco “no era preocupante”
Durante esta primera jornada, marcada por un amplio dispositivo sanitario y logístico, decenas de pasajeros fueron desembarcados en pequeños grupos desde la nave, fondeada en el puerto industrial de Granadilla de Ábona, y trasladados en lanchas hasta tierra, antes de ser enviados al aeropuerto.
“Si todo sigue conforme a lo previsto (...) a las 19H00 horas del lunes el barco va a zarpar rumbo a Países Bajos”, su base, declaró la directora de Protección Civil, Virginia Barcones.
El argentino repatriado, Carlo Ferello, restó dramatismo a la situación vivida a bordo. El ambiente no era “preocupante, la verdad”, afirmó al canal TN, al señalar que tras los primeros contagios “no aparecieron más casos”.
“Yo estaba solo (...), no tenía mucho contacto. Se siguió una vida bastante normal”, añadió este ingeniero jubilado, que realizará la cuarentena en Países Bajos.
El primer grupo en abandonar el crucero fueron los catorce españoles, trasladados al aeropuerto en autobuses especiales de la Unidad Militar de Emergencias (UME), adaptados con separación sanitaria.
Tras ser desinfectados y cambiar sus trajes de protección, volaron a Madrid y fueron ingresados en un hospital militar para cumplir cuarentena.
“Ejemplaridad y eficacia”
El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, presente en Tenerife, subrayó la cooperación entre países y reiteró que “el riesgo actual para la salud pública sigue siendo bajo”.
Según las autoridades sanitarias, los pasajeros permanecen mayoritariamente asintomáticos, aunque han sido clasificados como “contactos de alto riesgo” y deberán cumplir cuarentenas al llegar a destino.
Salvo los estadounidenses, que no serán necesariamente puestos en cuarentena, una decisión que tiene riesgos, estimó el director general de la OMS.
“Esto no es Covid”, justificó Jay Bhattacharya, director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidense, instando a la población a mantener la calma.
El último balance de la OMS cifra en seis los casos confirmados entre ocho sospechosos, incluidos tres fallecidos —dos pasajeros neerlandeses y una alemana— por este virus poco frecuente, para el que no existe vacuna.
El Hondius, que había zarpado el 1 de abril desde Ushuaia (Argentina), permanece fondeado sin atracar, a petición de las autoridades regionales canarias, que expresaron su rechazo a la operación por motivos de seguridad sanitaria.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió sin embargo el dispositivo, destacando que España “responderá con ejemplaridad y eficacia”, en una crisis que vuelve a situar al país bajo la atención internacional.
Desembarco del Hondius en Islas Canarias
Tras semanas de incertidumbre en el Atlántico, el buque neerlandés atracó en el puerto de Granadilla para iniciar el desembarco. Bajo estrictos protocolos internacionales y sin síntomas activos a bordo, los pasajeros serán repatriados a sus países de origen, mientras los ciudadanos españoles cumplirán cuarentena en un hospital militar de Madrid.
Esta mañana, el crucero MV Hondius desembarcó en el dique del puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, marcando el inicio de un complejo operativo sanitario tras registrarse un brote de hantavirus (cepa Andes) a bordo. El buque, que transporta a un total de 147 personas —88 pasajeros y 59 tripulantes de 23 nacionalidades—, recibió la autorización de escala en España para gestionar la emergencia sanitaria que ya ha causado tres fallecidos y varios contagios confirmados fuera de la embarcación.
A pesar de la gravedad del brote inicial, las autoridades confirmaron que, al momento del atraque, ninguna de las personas a bordo presenta síntomas del virus. Para garantizar la seguridad de la isla, se ha implementado un protocolo de “contacto cero” con la población local; los pasajeros, vestidos con chubasqueros azules y mascarillas, son trasladados directamente desde la escalinata del barco hacia el aeropuerto Tenerife Sur.
EVALUACIÓN Y DESTINOS.
Los 14 españoles (13 pasajeros y un tripulante) fueron los primeros en desembarcar en lanchas. Un autobús de la Unidad Militar de Emergencias (UME) los trasladó al aeropuerto para volar en un avión militar hacia Madrid, donde cumplirán una cuarentena obligatoria en el Hospital Militar Gómez Ulla.
Repatriación internacional: Países como los Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Francia han dispuesto vuelos chárter y aviones médicos para sus nacionales. En el caso de los ciudadanos estadounidenses, serán trasladados a una unidad especializada de cuarentena en Nebraska.
Destino del buque: Se prevé que la evacuación total finalice entre este domingo y el lunes. Una vez vacío, el MV Hondius navegará hacia Rotterdam, Países Bajos, llevando a bordo a parte de la tripulación y el cuerpo de una pasajera fallecida el pasado 2 de mayo para someterse a un proceso de desinfección total.
El hantavirus Andes, identificado en este brote, es una de las pocas cepas capaces de transmitirse de persona a persona, lo que motivó el despliegue de este nivel de seguridad internacional coordinado por la OMS.