Dos claves, un puñal PARTE II-EL FINAL

La Policía no lograba determinar cuáles eran las claves del múltiple homicidio. Su única testigo aún continuaba internada y las pistas apuntaban a una venganza que no podían determinar. A los pocos días un reporte forense finalmente esclarecería el caso.

Por Óscar Lovera Vera. Periodista

Perdió la vista, pero eso no fue lo peor para Gloria. Perdió a su familia y aún no com­prendía qué había pasado, por qué ocurrió. Cuando entró a la casa, todos seguían ahí, menos los que ella amaba.

Nunca despertó de la pesa­dilla. En una noche quedó sin padres e hijos. Al día siguiente del crimen, la casa donde –hasta el día anterior correteaban los niños, mien­tras ella atendía con amor a sus padres– fue lo más cer­cano a su infierno en la tierra.

Aquella casa ya no era un hogar, sino una espeluz­nante escena del crimen, con personas desconoci­das tomando fotografías, midiendo distancias, susurrando ideas, teorías, deambulando de aquí y allá.
Policías, forenses de Crimi­nalística y varios funciona­rios fiscales, veía como cada uno se encargaba de tapar los charcos de sangre con arena, la pericia había concluido un día después de la noche atroz.

LA PRIMERA CLAVE

En aquel recorrido el arma homicida apareció, fue la primera clave de aquel difí­cil acertijo por descifrar. El cuchillo de cocina conti­nuaba en una de las mesas, y el desorden se extendía toda­vía alrededor de la casa, prác­ticamente intacto el revoltijo.

Las camas de ambos niños estaban cubiertas con sus mantas sin arrugas. Sus jugue­tes, ropas y calzados, mancha­dos de sangre; todo seguía allí, Gloria vio todo eso, pero aún no le relataron el desenlace de la noche, apenas recordó que gritó pidiendo auxilio. Fue hasta una ventana, tenía el rostro cubierto de sangre y gritó desaforadamente que llamen a la Policía, que él los estaba matando a todos. Más allá de aquel recuerdo que calaba profundo, más que el cuchillo, no tenía nada pre­sente. No se enteró que todos habían muerto.

Gloria estaba confundida, no articuló palabra alguna, la conmoción provocó una barrera entre ella y lo que sucedía alrededor. El pánico generado por la violencia impresa por el asesino y por la incertidumbre sobre la suerte de sus hijos y padres, nada sabía. Nadie se acercaba a ella a comentar lo que había pasado.

En ese instante recordó su corto pasado, los últimos años de felicidad que tuvo. Se sentó en una esquina de la casa y su memoria echó atrás algunas imágenes, dejándola con la mirada perdida en una fotografía familiar.

Hacía un año que sus padres abandonaron su ciudad, General Aquino, en el departamento de San Pedro. Toda su vida vivie­ron distantes, en la tran­quilidad de una sombra y tierra fértil. El destino sórdido fue injusto, una enfermedad que complicó sus vidas los obligó a aban­donar aquella localidad y viajar hasta la casa de su hija, el acceso a un mejor plan médico, medicinas y cuidados constantes eran la única alternativa que les quedaba, la única condición era adaptarse a vivir en otra casa, perder aquella liber­tad de pareja, una cirugía de urgencia presionó para que la decisión sea esa. Desde aquel entonces viven todos en la 4002 de la fernandina calle Guarania.

A Luis Alberto lo cono­ció en un colegio nacional de la misma ciudad donde residían. Gloria comenzó siendo secretaria y luego docente. Luis ya ejercía la docencia en esa escuela. Traía consigo un pasado como seminarista, pero con el tiempo lo abandonó.

Sin embargo, puso en prác­tica lo que aprendió, sus alumnos recibían instruc­ciones de ética ciudadana, historia y filosofía.

El matrimonio llevaba ocho años, no muy bue­nos en los últimos tiem­pos. Ella era consciente de eso pero continuaba por sus hijos. En ese instante vol­vió en sí, comenzó a recor­dar todo, cada minuto de furia y el dolor la arropó. Un llanto angustiante en la sala se desató despertando la inquietud de todos, aunque extraños se compadecieron.
–Comisario, el forense me pidió que le entregue este resultado, es de la autop­sia hecha al cuerpo de Luis Gayoso –el jefe de Homici­dios consintió el paquete con la cabeza, al sostener el papel presentía que algo con peso, una información que pudiera echar luz al crimen.

LA SEGUNDA CLAVE

En el reporte el médico men­cionaba una mancha de san­gre en las manos, pequeñas gotas que impregnaban los dedos pulgares, índice y alre­dedores. Parte del extracto del documento relataba un final sugerente, algo que intuía el policía desde un pri­mer momento. En la región parietal derecha se obser­vaba una herida contusa, irregular, estrellada, con una cavidad anfractuosa debido al despegue de los tegumen­tos, con algunos depósitos negruzcos. En la zona parie­tofrontal izquierda hay otra herida ovalada, de un cen­tímetro de diámetro apro­ximado y los bordes lige­ramente evertidos. Otras lesiones asociadas son hema­toma en gafas y epistaxis.
En la realización de la autopsia, se objetiva una fractura radial del parietal derecho, que converge sobre un orificio redondeado con bordes cortantes en la tabla externa del hueso. La tabla interna biselada a modo de cono truncado con la base hacia el interior del cráneo.

En el hemicráneo izquierdo se aprecia otro orificio en la región parietofrontal con la tabla externa biselada con la zona más ancha hacia el exterior. La tabla interna presentaba los bordes del orificio cortantes.

Cuando el disparo se pro­duce a cañón tocante, el orificio de entrada está constituido por una herida contusa, irregular, estre­llada, y sobre una cavidad anfractuosa debido al des­pegue de los tegumentos: es el cuarto de mina, cuyas paredes están tapizadas por restos negruzcos com­puestos de humo, partícu­las metálicas, granos de pólvora y restos de tejidos mezclados con sangre. En la configuración de la herida también influye la presión de los gases y el sobreesti­ramiento de la piel.

Por último, la dirección del disparo ha de ser com­patible con el mecanismo suicida. Un sujeto diestro habitualmente se dispara de derecha a izquierda. La configuración del orificio de entrada y de salida en el hueso va a ser primordial para la interpretación de la dirección del disparo. Cuando el proyectil atra­viesa el cráneo la confronta­ción de los orificios consti­tuye un fiel índice de cuál es el orificio de entrada y cuál, el de salida. En el estudio de las dos tablas del diploe cra­neal, la segunda atravesada presenta un orifico mayor y más irregular, adoptando la típica imagen de cono trun­cado con la base señalando la salida del proyectil.

Las heridas que se observan en la cabeza, productos del disparo y las pequeñas man­chas de sangre en las manos se puede explicar médica­mente con un fenómeno llamado golpe de mina de Hoffman, se caracteriza por una lesión estrellada, irre­gular, con bordes dentados, producto del reflejo en una superficie ósea plana subya­cente de los gases produci­dos por la deflagración de la pólvora. Debido a su morfo­logía, es posible que reme­dre a los orificios de salida.

El comisario levantó la vista, observando fijamente a su ayudante, tragó algo de saliva y dijo –él los mató, mató a todos y luego se disparó en la cabeza–. Esa es la segunda clave en esta historia…
Para Gloria el divorcio era un hecho, motivos le sobra­ban para poner fin a la rela­ción. Él estaba al tanto de su decisión y si no daba el paso era porque aún le causaban remordimiento los niños. Luis Alberto no podía permi­tir que ella lo haga, se resistía a dar por terminada su rela­ción y desató alrededor de su esposa un cerco de amenazas y constante violencia.
El mismo día en que el hom­bre se convirtió en el ase­sino, su esposa una vez más le dijo que no volvería a ser como antes, que todo ter­minó. Quizá la respuesta que esperaba el docente para tomar su siniestra decisión, su plan lo ejecutó la noche del 28 de julio de aquel 2005.

UN PUÑAL

Entre los rumores después del múltiple crimen, men­cionó uno de los herma­nos de Gloria que la mujer quedó sin dinero después de un desfalco que habría oca­sionado Luis al dinero que tenía el matrimonio, esto lo sintió como un puñal, provo­cando una profunda herida en la confianza de la pareja.

De Gloria nunca más se supo, algunos cuentan entre supo­siciones que viajó a Buenos Aires y se instaló allí, nunca más volvió a la casa 4002.

FIN

Anuncian lluvias con tormentas para hoy domingo

Desde la madrugada de este domingo un sistema de tormentas ingresó sobre la región Occidental, que se prevé que afecte a otros departamentos a lo largo del día.

La jornada de hoy se presentará con un ambiente cálido, con temperaturas máximas que oscilarán entre 25 y 28 °C en ambas regiones.

Para mañana lunes, las lluvias persistirían sobre el territorio nacional, con un ambiente cálido y fresco por la noche para el sur de ambas regiones.

Las temperaturas mínimas se situarán entre 18 y 22 °C, y las máximas entre 24 y 28 °C.

Paro de actividades en la UNA se extiende hasta el próximo martes

La Universidad Nacional de Asunción informó que todas sus actividades académicas y administrativas quedan todavía suspendidas hasta el próximo 16 de abril para continuar el diálogo con los estudiantes sobre el Arancel Cero.

A través de un comunicado, la UNA informó que el cese de sus actividades se extiende hasta el próximo martes en todas las unidades académicas, centros e institutos.

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El documento señala que los días 15 y 16 de abril continuará el diálogo con los universitarios ante las dudas que giran sobre el financiamiento del Arancel Cero.

El Gobierno Nacional días atrás emitió un comunicado en el que reitera que el llamado “Arancel Cero”, contemplado en la Ley Nº 6628/2020, se encuentra plenamente garantizado y blindado, descartando así las versiones que afirman lo contrario.

La decisión de extender el paro académico fue tomada por el Consejo Superior Universitario, en sesión extraordinaria de la fecha, por Resolución Nº 0203-00-2024.

Comerciante denunció robo de G. 300 millones, pero el dinero estaba escondido en su vehículo

Un llamativo caso se registró en la ciudad de Tacuaras, departamento de Ñeembucú. Un comerciante simuló el robo de G. 300 millones.

Un comerciante denunció en la comisaría el robo de G. 300 millones, pero los oficiales encontraron G. 290 millones en la parte posterior de su vehículo. Se trata de Cecilio Gill Rojas, domiciliado en Tacuaras, Ñeembucú.

El informe policial refiere que el comerciante fue hasta la comisaría 7° a formular la denuncia. En su relato dijo que se desplazaba a bordo de su automóvil con destino a la localidad de Tacuaras, saliendo de la ciudad del Pilar. Sin embargo, cerca de las 20:00, cuando circulaba sobre la ruta IV, a la altura del km 30, un vehículo le hizo juego de luces, por lo que el hombre le cedió el paso, allí el acompañante de dicho móvil le enseñó una placa policial.

Gill Rojas indicó que tras el “alto policial” redujo su velocidad estacionándose en la banquina. Luego dos hombres con armas de fuego descendieron del móvil pidiéndole dinero en efectivo. La víctima negó tener el efectivo recibiendo dos golpes en la cabeza. Luego, dijo que uno de los desconocidos abrió la puerta trasera de su vehículo y se apoderó de la bolsa, donde guardó la suma de G. 300.000.000, además le robaron su teléfono celular. Finalmente se dieron a la fuga con dirección a la ciudad de Pilar.

Los uniformados que tomaron la denuncia, le solicitaron al hombre la verificación de su rodado, la cual aceptó. Tras inspeccionar, los oficiales encontraron una bolsa en la parte trasera del automóvil. Al abrir constataron que se trataba del supuesto monto robado, un total de G. 290 millones.

El llamativo caso fue comunicado al Ministerio Público para los procedimientos de rigor.