Falta educación sexual y jóvenes recurren al porno: sexólogo alerta consecuencias

Sin una educación formal sobre la sexualidad se apunta directamente a buscar información en internet y así los jóvenes llegan a un sinfín de sitios pornográficos que no educan para una sexualidad sana, placentera ni responsable. El sexólogo Alejandro Aguirre afirma que es imperioso hablar sobre sexualidad y dejar atrás el silencio cómplice de generaciones y que los hijos e hijas reciban toda la información necesaria para evitar abusos, embarazos no deseados y el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.

La sexualidad tiene que ver con las funciones sexuales de las personas y no solo con fines reproductivos sino también placenteros y para que una persona pueda vivir una sexualidad sana, placentera y responsable necesita información, afirmó el doctor Alejandro Aguirre, especialista en Sexología.

Explicó que lo que se propugna desde la Sexología es que se acceda a información veraz y útil y la falta de esta es la que subsiste y es un gran problema en Paraguay donde se sigue debatiendo sobre si hablar o no.

“En Paraguay no hay una educación sexual formal y de esa manera está casi indirectamente las personas en busca de información recurren a las páginas de internet donde no todo lo que se publica es válido y esto deriva en páginas que nada tienen que ver con la educación sexual, sino todo lo contrario, mezclan las cosas y acceden a infinidad de material pornográfico que carecen de información apropiada y es cuando aparecen los abusos, embarazos no deseados y el riesgo latente de contraer enfermedades”, alertó el profesional.

Cuestionó que exista un silencio cómplice en las distintas generaciones y el resultado es una desinformación total que en la mayoría de los casos trae consecuencia y puede causar problemas en la iniciación sexual porque ese joven que no fue informado debidamente llega a su primera relación sexual sin información y es cuando se producen los abusos, embarazos no deseados y el riesgo latente de contraer enfermedades.

“Resulta hasta sorprendente que no se tenga en cuenta que para poder exigir responsabilidad primero se tiene que tener información porque la sexualidad acompaña durante toda la vida y se vive de muchas maneras y por eso tratamos de invitar a las autoridades a que definitivamente se instaure en el sistema la educación sexual respetando siempre los valores de cada persona. La sexualidad se vive de acuerdo a los valores de cada persona ya sea atados a una forma, un dogma o más liberal pero cada uno debe vivirla de manera que lo crea conveniente pero con información veraz”, afirmó.

Aguirre señaló que es necesario dejarse de tanto dogma porque es imperioso hablar sobre sexualidad y que los hijos reciban la información suficiente. “Es como que las madres creen que sus hijos no toma alcohol y sí, sus hijos toman alcohol, muchos antes de los 15 años y es como ponerse antiparras y no ver lo que está pasando y lo mismo pasa con la sexualidad”, agregó.

Los problemas de la sexualidad humana se solucionan con información adecuada y citó el ejemplo de intentos desaconsejables como lo hecho por una oenegé que antes de información llevó desconocimiento en las instituciones educativas diciendo, entre otras cosas, que los preservativos no brindan protección contra las enfermedades sexuales.

“No podemos exigirles responsabilidad a los jóvenes si no les damos primero información y con esto ya se tendría que haber empezado 20 años atrás pero acá sigue la discusión de cómo hacerlo”, lamentó.

 

Exceso de peso y obesidad: límites entre aceptarse, dejarse estar y los riesgos de la salud

A pesar de las apariencias, el exceso de peso que incluye sobrepeso y obesidad no se trata de un problema solamente estético, y esa es la principal razón por la cual a nivel mundial se trabaja incansablemente para encontrar estrategias que los reduzcan. Debería naturalizarse la diversidad de cuerpos y figuras dentro de un rango considerado como saludable, tomando en cuenta la edad, etnia, sexo, ya que no debería existir un solo patrón físico o estético, explica la nutricionista Natalia González.

La romantización del quererse tal cual uno se ve, sin un prototipo de belleza, implica algo más que solo estética en cuanto a lo visual debido a que lo realmente importante es saber qué tan saludable se encuentra una persona. “La obesidad no es un problema estético, sino de salud”, indica la Natalia González, Máster en Nutrición Humana.

El peso del cuerpo que admiramos no necesariamente tiene el peso adecuado o saludable para todas las personas, ni la figura corporal admirada socialmente en la actualidad tiene que ver necesariamente con hábitos saludables.

“El ser humano, en su afán de buscar una mejor calidad de vida, y movilizado precisamente por el amor a su persona, su salud y su vida, antes que simplemente bajar de peso, debería buscar mejorar sus hábitos de salud que consiste en: alimentarse equilibradamente y sin excesos, realizar suficiente actividad física programada, no fumar, buscar estrategias para manejar el estrés, entre otras”, afirma.

Mejorar los hábitos de salud y la situación clínica de una persona debería siempre priorizarse por sobre cualquier razón estética, independientemente del peso que se tenga, aclara la profesional. Es por esa razón, que junto con un profesional de la salud, se debe evaluar la composición corporal, y mejorar lo más que se pueda varios de los hábitos de salud.

“La aceptación personal y el amor a uno mismo siempre debe ser incondicional. Sin embargo, es importante tener una visión objetiva acerca de las graves repercusiones que podría presentar una persona que se encuentra con Obesidad que se entiende como el aumento anormal de los depósitos grasos corporales, por consecuencia de hábitos poco saludables, que se repiten por muchos años”, explica González.

A pesar de las apariencias, el exceso de peso (que incluye sobrepeso y obesidad) no se trata de un problema solamente estético, y esa es la principal razón por la cual a nivel mundial se trabaja incansablemente para encontrar estrategias que la reduzcan.

Debería naturalizarse la diversidad de cuerpos y figuras dentro de un rango considerado como saludable, tomando en cuenta la edad, etnia, sexo, ya que no debería existir un solo patrón físico o estético.

Sin embargo, existen rangos de peso saludable, y cada persona debería tratar de alcanzar un peso saludable e ideal para su realidad. El peso ideal de cada persona varía. El equilibrio se encuentra cuando se asegura un buen estado clínico, metabólico, de hábitos de salud, con un peso que resulte cómodo para la persona, y que pueda mantenerse a largo plazo.

La diferencia entres las distintas constituciones corporales y el exceso de peso responde a la composición corporal, es decir, cuánta masa ósea, grasa, músculo, agua, etc.

“La composición de mi cuerpo condiciona no sólo el peso, sino también mi salud futura. Muchas veces, una persona puede tener “exceso de peso”, pero este exceso puede darse por la aumentada masa muscular que presenta. En otros casos, puede darse por el exceso de grasa que tiene. Por ese motivo, una evaluación de la composición corporal y de las características clínicas generales realizadas por un profesional es imprescindible para determinar el estado real de una persona”, agrega.

Para definir si una persona se encuentra saludable, deben tomarse en consideración muchas característica en conjunto, y no sólo el peso que tenga, que puede estar adecuado, excesivo o deficiente. Una persona con exceso de peso (o no) debería priorizar el mejoramiento de sus hábitos de salud, y como consecuencia de esto se produciría un descenso de peso saludable, y no al revés. Los malos hábitos son un problema tanto para personas con exceso como sin exceso de peso, advierte González.

Las consecuencias de una obesidad sostenida

González afirma que antes que nada debe descartarse la obesidad secundaria a enfermedades que puedan haber generado la obesidad, en ese sentido, explicó que el 5 % de todas las obesidades son consecuencia de enfermedades endocrinas o daños a los centros reguladores de hambre.

En estos casos, al corregir la enfermedad de base desaparece la obesidad secundaria. Sin embargo, en el 95% de los casos, la obesidad es primaria, resultado de la interacción entre un ambiente predisponente entre ellos, sobre-alimentación, baja actividad física y factores genéticos, conductuales y socioculturales.

“Pueden darse situaciones en las cuales una persona cumple con hábitos saludables de manera sostenida en el tiempo, y aun así mantiene un ligero exceso de peso. Esto puede responder a diferencias en el metabolismo, alteraciones en la lipólisis, microbiota intestinal, a la composición corporal, y a otras características que la ciencia va aportando a lo largo de los años. No debería ser, sin embargo, justificación para que las personas abandonen sus buenos hábitos”, explica.

A veces, las personas con exceso de peso aluden a su genética su imposibilidad para bajar de peso o mantener un peso saludable. Si bien es cierto que según la evidencia, padres obesos tienen mayor probabilidad de tener hijos obesos, también es frecuente la mantención de muy malos hábitos de salud.

“Para que exista obesidad deben existir no sólo genes que predispongan, sino también un ambiente que favorezca la expresión de estos genes”, agrega.

Una persona con peso normal, sobrepeso u obesidad debe saber que no existen soluciones mágicas, sino un conjunto de pasos que se deben seguir y mantener por toda la vida para tener un peso saludable. “No es un cambio que ocurra de la noche a la mañana, y debe tenerse constancia y paciencia con el proceso”, señala González.

González recordó que ya en 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la obesidad como una epidemia global ya que es la antesala para múltiples enfermedades y se presenta como un riesgo altamente incrementado de: diabetes tipo 2, enfermedad vesicular, dislipidemia, insulinoresistencia, disnea, apnea de sueño, y un riesgo moderadamente incrementado de cardiopatía coronaria, hipertensión, osteoartris y aumenta el riesgo de muerte en todas las edades, sexo y etnias.

 

Rejuvenecimiento de la piel es posible utilizando células madre del tejido graso

A través de la medicina estética existe la posibilidad de la extracción de las células madre en un procedimiento quirúrgico con riesgo mínimo y sin molestias al paciente, explica el doctor Derliz Mussi, cirujano plástico. Estas células también son aplicable para reconstrucción de mamas, quemados y en cirugías ortopédicas y traumatológicas.

La cirugía con células madre extraídas de tejidos adiposos es una opción de la medicina regenerativa y se descubrió que además de estar presentes en el botón embrionario, se encuentran en todas las zonas del cuerpo que poseen grasa y son aplicable a tratamientos para la regeneración de la piel, explica el doctor Derliz Mussi, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.

El cirujano plástico señala que estas células pueden ser obtenidas mediante un procedimiento quirúrgico donde el riesgo es mínimo, así como las molestias al paciente, que son de fácil recolección y ya no es necesario almacenar en un banco de tejidos.

“La extracción es un procedimiento quirúrgico y los cirujanos plásticos somos los más aptos para retirar la grasa e injertarla donde sea necesario”, aclaró.

El tratamiento con células madre adiposas es aplicable a todas las zonas que tengan derivados de mesoderno como el cartílago, piel, músculos y huesos, lesiones musculares y de la piel como las cicatrizaciones. Actualmente, se utiliza para tratar úlceras y en los atletas, para la restauración del menisco.

Sin embargo, en medicina estética se vio su utilidad debido a la extracción celular que luego es aplicable al rostro con la intención de rejuvenecer la piel.

“Las células madre también son aplicables para procedimientos reconstructivos como las mamas y quemados. Son usuales en procedimientos ortopédicos y traumatológicos para lesiones musculares como cartílagos, meniscos y ligamentos”, señaló Mussi.

Existen varios estudios sobre la utilidad de las células madre en el campo de la estética con evidencia científica de que son aplicables a varios tratamientos. Sin embargo, aún tiene muchas utilidades por descubrirse a fin de obtener mayor aprovechamiento de estas células.

 

El amor no hace sufrir: cómo detectar la señal de alarma y zafar de una relación tóxica

Saber detectar a tiempo las señales de alerta es fundamental para evitar el sufrimiento a consecuencia de una relación tóxica. En este tipo de situaciones, el acompañamiento de los allegados y la ayuda profesional con cruciales para “zafarse” de una pareja perjudicial.

Una relación tóxica podría definirse como aquella en la que una pareja sufre mucho más de lo que experimenta placer debido a diferentes circunstancias (maltratos, agresiones, celos enfermizos, etc), llegando al punto de ser perjudicial desde el punto de vista anímico y/o emocional.

En la mayoría de los casos, uno de los integrantes (o a veces ambos) se ve sometido a un gran desgaste por tratar de sostener la relación, derivando en una pérdida de la felicidad y el apego afectivo para con el otro.

La Dra. Mirta Mendoza, titular de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, en entrevista con Radio Uno señaló que una relación amorosa afectiva antes que nada se considera como una relación de confianza, por ello es necesario que exista un respeto mutuo para evitar conflictos.

“Si nosotros no confiamos en el otro algo está pasando, por eso que no estamos aceptando al otro como una persona con sus necesidades individuales. Todos necesitamos nuestro espacio y nuestro tiempo además de estar con otras personas. Si hay que controlar todo, si no tenemos la confianza suficiente como para evitar revisar celulares, en algo estamos fallando”, expresó.

En ese sentido, la profesional sostuvo que lo importante es confiar en la otra persona y no tener que dudar de lo que dice, tratando de “averiguar qué más hay detrás” con una especie de paranoia sentimental.

Si este tipo de situaciones ocurren en una relación es una señal de alarma, afirmó Mendoza a la 650 AM. Por ello, es crucial detectar a tiempo cualquier indicio que demuestre si la personalidad de la pareja es “tóxica”.

La directora de Salud Mental del MSPyBS señaló que existen casos de personas que llegan a un extremo de estar siendo maltratadas y, sin embargo, afirman sentirse culpables, buscando alguna justificación a ese maltrato. “Esa es una relación tóxica de la cual uno tendría que salir”, afirmó.

Mendoza considera que salir de una relación tóxica no es tan fácil como se cree, pese a lo que los demás pueden juzgar, pues si no hay ayuda del entorno y a veces inclusive ayuda profesional se complica desatar el vínculo con la otra persona.

“Si uno escucha todos los días ‘no servís para nada, sos una buena para nada’ uno llega a creer eso, por más que sea un adulto razonable. A veces se necesita ayuda profesional para darse cuenta que uno vale como persona, más allá de las demás competencias que tiene”, indicó.

“El amor no hace sufrir, eso no es amor. El amor que pega, que denigra y maltrata no es amor”, puntualizó Mendoza.