¿Las grasas saludables pueden ayudar a perder peso? Conozca el ‘semáforo’

Las grasas no saturadas, como los aceites de origen vegetal, la palta o los frutos secos disminuyen el colesterol malo y aumentan el bueno. Sepa diferenciarlas para bajar peso.

Las grasas tradicionales no fueron reemplazadas por aceite de oliva —como se sugería hasta el momento— sino por grasas elaboradas en laboratorio, repletas de azúcar y carbohidratos refinados.

Los lácteos enteros fueron reemplazados por sus alternativas descremadas. Y los ultraprocesados como la margarina llegaron para reemplazar a la manteca, así como aparecieron opciones de postres y hasta helados bajos en grasas en las góndolas de los supermercados.

Sin embargo, la epidemia de obesidad en todo el mundo no hizo más que incrementarse.

La grasa es vital

Según vieron recientes investigaciones, la grasa no merece la mala reputación que le han cargado durante años. Es más, cualquier dieta que se precie de sana y equilibrada debe contenerla en algún porcentaje.

“Necesitamos un poco de grasa en nuestra dieta para ayudarnos a absorber las vitaminas liposolubles A, D, E y K. Las grasas también son una fuente de ácidos grasos esenciales, que el cuerpo no puede producir por sí mismo”, explicó la dietista del Reino Unido Priya Tew a The Telegraph.

Y añadió que cuando las personas abandonan la grasa, tienden a comer más almidón, azúcar e incluso menos grasas saludables.

Las malas son las grasas trans

Las grasas trans están asociadas en estudios con un aumento del 16% en el riesgo de eventos coronarios, un aumento del 34% en la mortalidad por todas las causas, un aumento del 28% en la mortalidad coronaria y un 21% de aumento porcentual en el riesgo de enfermedades del corazón.

También se las asocia con un mayor riesgo de aumento de peso. Y debido a los riesgos para la salud, se eliminaron en el último tiempo de las comidas preparadas y otros productos, pero aún se pueden encontrar en algunos productos procesados, incluso en los de elaboración artesanal, como los que se compran en las panaderías.

El mensaje para la población, coinciden los especialistas, es que se deben comer grasas en sus formas naturales.

“Las grasas que se encuentran en su forma natural en los alimentos contribuyen individualmente a la salud de diferentes maneras —señaló Tew—. Por ejemplo, los productos lácteos contienen grasas saturadas pero también vitaminas A y D y minerales como el calcio y el fósforo”.

Por qué las opciones bajas en grasas no siempre son las más saludables

Los alimentos ofrecidos como descremados o bajos en grasa pueden contener más azúcar y aditivos que los alimentos altos en grasa. Además, una alimentación baja en grasas puede aumentar el hambre.

Para la nutricionista especialista en pérdida de peso Kim Pearson, “la combinación de grasas con carbohidratos ralentiza la liberación de azúcares en el torrente sanguíneo, lo que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre”.

“Las fluctuaciones promueven el hambre, los antojos y el almacenamiento de grasa —explicó—. Centrarse más en la grasa de la dieta y menos en los carbohidratos con almidón puede ayudar a estabilizar los niveles de glucosa en la sangre”.

Es que cuando una persona come demasiados carbohidratos, su cuerpo no aprovecha sus reservas de grasa como “combustible”, que es el objetivo cuando se quiere perder peso. “La función principal de los carbohidratos es proporcionar energía, por lo que mientras la dieta se centre en ellos, el cuerpo no estará interesado en recurrir a la grasa almacenada para obtener energía”.

Así es cómo, como en otras épocas, en la actualidad, la leche entera e incluso la manteca vuelven a estar en boga. De hecho, muchos estudios muestran que comer productos lácteos enteros en lugar de descremados y bajos en grasas está relacionado con un menor riesgo de obesidad.

De esta forma, un estudio publicado en 2019 en Advances in Nutrition concluyó que “los productos lácteos enteros no causan aumento de peso, que el consumo general de lácteos aumenta la masa corporal magra y reduce la grasa corporal, que el consumo de yogur y probióticos reducen el aumento de peso, que el consumo de lácteos fermentados, incluido el queso, está relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, y que el yogur, el queso e incluso la grasa láctea pueden proteger contra la diabetes tipo 2″.

Más frutos secos y pescado y (un poco) de grasas naturales

Las nueces y los frutos secos en general son ricos en grasas poliinsaturadas saludables para el corazón; las almendras ricas en monoinsaturados, los pistachos, las nueces y las avellanas son aún más saludables.

En ese orden, una revisión de 2019 publicada en la revista BMJ Nutrition Prevention and Health halló que comer nueces reduce la grasa corporal.

“El aumento del consumo diario de nueces se asocia con un menor aumento de peso a largo plazo y un menor riesgo de obesidad en adultos”, publicaron los autores.

La clave, según la nutricionista Federica Amati, es que debe obtenerse las grasas de alimentos integrales y naturales.

Se sabe que las grasas omega 3, que se encuentran en el pescado azul, mejoran la salud del cerebro y el corazón. “Los estudios indican que las nueces mejoran la función cognitiva y reducen los marcadores de inflamación”, argumentó la especialista.

En tanto, las grasas no saturadas, que incluyen grasas poliinsaturadas como los aceites de origen vegetal (colza, aceite de girasol y aceite de maní) y el pescado azul (como el salmón, las sardinas y la caballa), pueden disminuir el colesterol malo, al mismo tiempo que aumentan el colesterol bueno y reducen el riesgo de problemas cardíacos.

Pero son las grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva, las que son las indudables reinas de las grasas. La investigación mostró que podrían reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y que agregar cantidades moderadas de aceite de oliva virgen extra a la dieta puede reducir el peso. Según Amati, los beneficios del aceite de oliva virgen extra, que es rico en polifenoles que combaten la inflamación, “supera cualquier otra cosa”.

En este punto, ya se vio que tampoco todas las grasas saturadas son iguales.

Un estudio de 2021 no encontró ningún vínculo entre la cantidad total de grasas saturadas consumidas por las personas y su riesgo de desarrollar enfermedades del corazón. En el sitio The Conversation, la coautora del estudio Nita Forouhi, profesora de salud y nutrición de la población en la Facultad de Medicina Clínica de la Universidad de Cambridge, señaló: “Descubrimos que las personas que comían más grasas saturadas de la carne roja tenían más probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón. Pero sucedió lo contrario para aquellos que comieron más grasas saturadas de queso, yogur y pescado”.

¿En qué radica la diferencia?

“El yogur y el queso contienen vitamina K2 y productos de fermentación que estudios anteriores habían relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca —argumentó Forouhi—. El ácido pentadecanoico que se encuentra en cantidades proporcionalmente más altas en la grasa láctea está relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Por otro lado, un ácido graso saturado llamado ácido palmítico está presente en mayor cantidad en las carnes rojas y se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas”.

En este punto, Tew reafirmó que “las pautas existentes son que las grasas saturadas deben representar menos del 10% de la ingesta de calorías”. Y agregó: “Los hombres no deben comer más de 30 gramos de grasa saturada al día y no más de 75 gramos de grasa total, y las mujeres no deben comer más de 20 gramos de grasa saturada y 50 gramos de grasa total”.

Entonces, si las grasas saturadas no son del todo malas, y las grasas pueden incluso ayudar a adelgazar, ¿de qué debe componerse la alimentación?

La investigación de Forouhi sugiere que lo ideal es obtener la mayor parte de las grasas de alimentos naturales como la leche, el queso, el pescado y el aceite de oliva, sin temerle a un poco de manteca o carne roja. Todo en su justo equilibrio.

El semáforo de las grasas

Según lo dicho por los especialistas, bien podrían agruparse las grasas en un semáforo que, al igual que el que ordena el tránsito, guíe los permitidos y los no tanto de la alimentación.

Sería algo así:

Verde. Avance:

– Aceite de oliva

– Pescado aceitoso

– Aceites vegetales

– Palta

– Frutos secos

Amarillo. Comer con moderación:

– Manteca

– Aceites tropicales (aceite de coco, aceite de palma, manteca de cacao)

– Carnes rojas

– Leche entera, queso y yogur

Rojo. Evitar:

– Grasas trans (están presentes en frituras, margarinas duras y muchos snacks comerciales, que conviene evitar en la medida de lo posible)

– Lácteos bajos en grasa o descremados

Pilates y brunch: Experiencia saludable fuera de la monotonía

Pilates y brunch, una fusión que busca fomentar la movilidad y descontracturar la monotonía, apunta a posicionarse como opción para personas que busquen distenderse y mejorar su calidad de vida. La iniciativa invita a salir de la rutina y probar algo distinto.

La actividad al aire libre cobra fuerza en Paraguay. La vida saludable se impone como necesidad y en ese sentido, la práctica de pilates logra cada vez más adeptos y adeptas. Margaritas Studios Pilates impulsa la práctica, instando a vivir experiencia de una manera distinta.

Pilates and Brunch se llevará a cabo en María Bonita. Foto: GentilezaPilates and Brunch se llevará a cabo en María Bonita. Foto: Gentileza

“Pilates and Brunch” propone comodidad, relajación y dinamismo al aire libre, apostando a la disciplina también como un espacio de ocio entre amigos, familia o la pareja.

Isabella Olcese, una de las organizadoras del evento, comenta que desde hace un tiempo, actividades similares se realizan en otros países y Paraguay se va sumando a la tendencia. “Se está optando por eventos más saludables en Paraguay. Comer sano, disfrutar del verde y moverse. La movilidad y salir de los lugares comunes, es bueno hacer algo distinto”, expresa.

La primera edición será este domingo 12 de octubre, a las 10:00 en el María Bonita Garden House, alojamiento y restaurante ubicado en la ciudad de Areguá, el cual destaca por su belleza y la naturaleza que lo rodea.

Las personas que participen accederán a la clase al aire libre, con música y en los jardines del lugar.

La inversión para la actividad es de G.180.000 y los cupos son limitados. Para mayor información sobre este evento, las clases y horarios, el público puede contactar a la cuenta en Instagram @margaritas.pilates.studio.

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Mattel lanza una muñeca Barbie con diabetes

Mattel ha lanzado al mercado su primera muñeca Barbie con diabetes tipo 1, en un intento por fomentar la inclusión, anunció el martes la compañía.

La nueva Barbie ha sido diseñada en asociación con Breakthrough T1D, una oenegé que trabaja en la investigación y la mejora de los tratamientos de esta enfermedad.

“Presentar una muñeca Barbie con diabetes tipo 1 marca un paso importante en nuestro compromiso con la inclusión y la representación”, dijo Krista Berger, vicepresidenta de Barbie y directora global del departamento de muñecas.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune y crónica en la que el sistema inmunitario destruye por error las células del páncreas que producen insulina.

A menudo se diagnostica en la infancia y los pacientes deben controlar sus niveles de glucosa y administrarse insulina todos los días.

La nueva muñeca lleva un MCG, un sensor para medir en tiempo real el azúcar en la sangre, así como una cinta médica en el brazo en forma de corazón rosa. La muñeca también tiene un pequeño teléfono para controlar los niveles de insulina.

Mattel también lanzó una muñeca representando a Lila Moss, hija de la supermodelo Kate Moss, diagnosticada con diabetes tipo 1 y que aboga por dar a conocer la enfermedad,

En los últimos años la compañía está diversificando sus modelos, en particular la muñeca Barbie, que durante décadas fue únicamente una mujer blanca, rubia, joven y ágil y con tacones altos.

Fuente: AFP

“Escribir es pensar”: ¿aprenden menos los estudiantes que usan ChatGPT?

Cuando Jocelyn Leitzinger pidió a sus estudiantes que contaran una anécdota personal sobre la discriminación, se dio cuenta de que la víctima solía llamarse Sally. “Estaba claro que era un nombre femenino habitual para ChatGPT”, lamenta esta profesora de Chicago.

Sus estudiantes “ni siquiera escribían sobre sus propias vidas”, afirma Leitzinger, que imparte clases de negocios y sociedad en la Universidad de Illinois.

La profesora calcula que alrededor de la mitad de sus 180 alumnos utilizaron ChatGPT de forma inadecuada el semestre pasado, incluso al escribir sobre las cuestiones éticas que rodean a la inteligencia artificial (IA)...

Y explica a AFP que no le sorprenden los resultados de una investigación reciente, que sugiere que los estudiantes que utilizan IA generativa para escribir sus trabajos son menos críticos.

El estudio preliminar, que aún no ha sido revisado por pares, se hizo viral en redes sociales, resonando claramente entre muchos docentes que se enfrentan a estas prácticas.

Desde su publicación el mes pasado, más de 3.000 profesores han escrito al equipo de investigadores del MIT que lo llevó a cabo, según declaró a AFP su autora principal, Nataliya Kosmyna.

Para este estudio, 54 estudiantes de la zona de Boston fueron divididos en tres grupos. Tenían que escribir redacciones de 20 minutos, el primero utilizando ChatGPT, el segundo un motor de búsqueda y el tercero solo sus sesos.

Los investigadores midieron la actividad cerebral de los estudiantes durante sesiones espaciadas varios meses y dos profesores calificaron sus textos.

Los usuarios de ChatGPT tuvieron resultados significativamente peores que los que utilizaron únicamente la cabeza. Los electroencefalogramas mostraron que distintas regiones de sus cerebros se conectaban entre sí con menos frecuencia.

Además, más del 80% de los usuarios de la IA no podían citar ningún fragmento de la redacción que acababan de escribir, frente al 10% de cada uno de los otros dos grupos.

Al final de la tercera sesión, parecían limitarse principalmente a copiar y pegar.

- Textos sin alma -

Por su parte, los profesores encargados de corregir sus textos declararon que eran capaces de reconocer fácilmente aquellos “sin alma”, escritos gracia a la IA. Aunque la gramática y la estructura eran correctas, les faltaba creatividad, personalidad y una reflexión profunda.

Kosmyna matiza no obstante las interpretaciones del estudio que hicieron algunos medios, según las cuales la IA vuelve estúpidas o más perezosas a las personas.

Durante la cuarta sesión, el grupo que hasta entonces solo había utilizado su cerebro fue invitado a utilizar ChatGPT por primera vez... y mostró un nivel de conectividad neuronal aún mayor, señala.

Es demasiado pronto para sacar conclusiones de una muestra tan pequeña, según la investigadora, que reclama más estudios sobre cómo utilizar mejor las herramientas de IA para facilitar el aprendizaje.

Ashley Juavinett, neurocientífica en la Universidad de California San Diego, que no participó en el estudio, también critica algunas de las “extrapolaciones” que se hicieron a partir del estudio.

“Este artículo no aporta suficientes pruebas ni rigor metodológico para sacar conclusiones sobre el impacto de los grandes modelos lingüísticos [como ChatGPT] sobre el cerebro”, declara a AFP.

Para Leitzinger, sin embargo, estos resultados coinciden con su percepción de cómo ha cambiado la escritura de sus alumnos desde la llegada de ChatGPT en 2022, con menos faltas de ortografía pero también menos autenticidad.

La llegada de la inteligencia artificial se compara a menudo con la introducción de las calculadoras, que obligó a los profesores a cambiar sus métodos.

Leitzinger teme que los alumnos ya no necesiten conocimientos básicos antes de utilizar la IA, saltándose la etapa esencial del aprendizaje.

“Escribir es pensar; pensar es escribir. Si eliminamos este proceso, ¿qué queda del pensamiento?“, se pregunta.

Fuente: AFP