Media cucharada de aceite de oliva al día reduce riesgo de Alzheimer, según estudio

El consumo diario de aceite de oliva provoca una reducción del 28% en el riesgo de morir por el alzhéimer y otros tipos de demencia senil.

Un equipo de científicos de la prestigiosa universidad de Harvard, en Estados Unidos, ha seguido la evolución médica de 90.000 hombres y mujeres durante 30 años y éste ha sido el interesante resultado: las personas que tomaban más de media cucharada de aceite de oliva, cada día, registraron un tercio menos de muertes por alzhéimer y otras demencias seniles.

Esta nueva investigación vuelve a demostrar la importancia de la dieta mediterránea para ayudar a prevenir o retrasar la progresión de estas enfermedades neurodegenerativas que afectan ahora a 55 millones de personas en todo el mundo.

“Nuestro estudio refuerza las pautas dietéticas que recomiendan aceites vegetales como el aceite de oliva y sugiere que estas recomendaciones no solo respaldan la salud del corazón sino también potencialmente la salud del cerebro”, explica Anne-Julie Tessier, investigadora en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard.

Esta nueva investigación científica demuestra que consumir aceite de oliva en lugar de grasas de origen animal como la mantequilla o la margarina mejora la salud tanto de nuestro corazón como de nuestro cerebro.

Los resultados de este estudio son tan importantes que se presentaron en el Congreso Médico “NUTRITION 2023”, la principal reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, que se llevó a cabo del 22 al 25 de julio en Boston.

La demencia incluye una variedad de condiciones en las que las deficiencias en el pensamiento o la memoria afectan las actividades diarias de una persona. El Alzheimer, una enfermedad progresiva y mortal, es la forma más común de demencia.

Primera vez

Este estudio es el primero en investigar la relación entre la dieta y la muerte relacionada con la demencia.

Con este objetivo, los científicos analizaron cuestionarios dietéticos y registros de defunción recopilados de más de 90.000 estadounidenses durante tres décadas, durante las cuales 4.749 participantes del estudio murieron a causa de la demencia.

Los resultados indicaron que las personas que consumían más de media cucharada de aceite de oliva al día tenían un 28 % menos de riesgo de morir de demencia en comparación con las que nunca o rara vez consumían aceite de oliva.

Además, reemplazar solo una cucharadita de margarina y mayonesa con la cantidad equivalente de aceite de oliva por día se asoció con un riesgo 14% menor de morir de demencia.

El secreto

La investigación sugiere que las personas que usan aceite de oliva, de forma regular, en lugar de grasas animales o procesadas tienden a tener dietas más saludables en general.

Esto puede sugerir que el aceite de oliva tiene propiedades que son excepcionalmente beneficiosas para la salud del cerebro.

“Algunos compuestos antioxidantes en el aceite de oliva pueden cruzar la barrera hematoencefálica, lo que podría tener un efecto directo en el cerebro”, subraya Tessier.

En este sentido, también es posible que el aceite de oliva tenga un efecto indirecto sobre la salud del cerebro al beneficiar la salud cardiovascular.

También protege al corazón

Estudios anteriores han relacionado una mayor ingesta de aceite de oliva con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

Ahora, esta nueva investigación también se ha demostrado que la incorporación del aceite de oliva como parte de un patrón dietético mediterráneo ayuda a proteger contra el deterioro cognitivo.

Sin embargo, este grupo de científicos también destaca que se necesitaría realizar más estudios, como ensayos controlados aleatorios, para confirmar los efectos y determinar la cantidad óptima de aceite de oliva que se debe consumir para obtener estos beneficios.

Pero, en general, el estudio refuerza ya la evidencia de que usar aceite de oliva en lugar de margarina o mayonesa puede ayudar a mantener una dieta saludable.

El truco en el hogar y oficina para evitar contagios de virus respiratorios este invierno

Renovar el aire en espacios cerrados reduce drásticamente la concentración de partículas virales, por lo que esta medida es más que recomendada para los hogares, oficinas y espacios sin circulación de aire.

Con la llegada de los días frescos y la temporada de afecciones respiratorias, existe una medida de prevención tan sencilla como eficaz y que muchas veces se pasa por alto: la ventilación de los ambientes cerrados. Esta acción es fundamental para disminuir las probabilidades de contraer virus que se transmiten por el aire a través de gotitas y aerosoles, tales como la influenza, el COVID-19 y el virus sincitial respiratorio (VSR).

La ventilación consiste simplemente en introducir aire fresco del exterior para expulsar el aire viciado que se acumula en las habitaciones. Al lograr un flujo constante, se reduce al mínimo la concentración de partículas virales suspendidas en el ambiente, haciendo que las posibilidades de inhalar el virus disminuyan drásticamente.

¿Cómo lograr una ventilación efectiva?

La forma más recomendada por los especialistas es la ventilación cruzada, la cual se genera mediante la apertura simultánea de puertas y ventanas en lados opuestos de un mismo espacio.

En días de frío extremo: No es necesario dejar todo abierto de par en par durante horas. Se aconseja abrir las ventanas unos minutos cada hora para renovar el aire. Incluso una ventana apenas entornada de forma continua genera un impacto positivo incorporando oxígeno del exterior.

En vehículos y transporte público: Se insta a mantener las ventanillas abiertas siempre que las condiciones lo permitan. En el caso de utilizar el aire acondicionado del automóvil, se debe seleccionar obligatoriamente la opción de “entrada de aire fresco del exterior” y desactivar el modo de recirculación.

El Ministerio de Salud insiste en que una ventilación adecuada es sumamente efectiva, pero debe funcionar como parte de un “combo” de cuidados.

Para pasar un invierno seguro, esta práctica se debe complementar con el lavado frecuente de manos con agua y jabón, la costumbre de cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar con el pliegue interno del codo (o un pañuelo desechable), y fundamentalmente, la vacunación oportuna contra las enfermedades estacionales antes de que inicien las semanas de mayor circulación comunitaria.

Felipe Mendoza: Diplomático y pastelero paraguayo al rescate de sabores ancestrales

Felipe Mendoza Olavarrieta diplomático paraguayo radicado en Estados Unidos, debutó como chef pastelero en la fiesta del consulado de Paraguay en Miami. El compatriota se destacó con una torta de 1 metro de diámetro. Asegura que apunta a rescatar y experimentar con sabores ancestrales y nostálgicos.

Por Aizar Arar (@AizarArar)

En el marco del mes de la Patria en Paraguay, el consulado paraguayo encabezó una fiesta conmemorativa, resaltando el 215 Aniversario de la Independencia del Paraguay. La ocasión fue propicia para que Felipe Mendoza Olavarrieta, diplomático paraguayo radicado en Estados Unidos, se luzca en otra faceta, la de pastelero.

El mismo preparó en pleno festejo, una torta de hojaldre de un metro de diámetro, rellena de dulce de leche paraguayo, crema diplomática, frutos rojos, frutilla y frambuesa, terminada en el tope con frutos rojos, azúcar impalpable y flores naturales comestibles. “Toda la torta fue preparada en vivo desde cero y frente a todos los invitados que asistieron a la fiesta”, dice Felipe en conversación con HOY.

Felipe Mendoza, agregando las últimas frutillas a su torta. Foto: GentilezaFelipe Mendoza, agregando las últimas frutillas a su torta. Foto: Gentileza

Comenta que la torta fue un homenaje también a las madres compatriotas residentes en Estados Unidos y a la nostalgia de Paraguay, especialmente a los momentos vividos en Areguá y sus tradicionales ferias de frutilla.

“El lugar se invadió de frutilla y más de una persona me dijo ‘Dios mío, cómo me recuerda a Areguá’, y eso es lo que yo busco, resaltar nuestra cultura y vivir la experiencia de Paraguay en ese pedacito de torta. Asevera que el momento fue doblemente especial porque hizo la presentación de su postre en guaraní y la ocasión propició al diálogo con las y los presentes en dicho idioma.

“Acá hay muchos paraguayos que viven hace mucho tiempo fuera de Paraguay, entonces esa oportunidad de reconectarse a través de nuestro idioma fue maravillosa”, expresa.

Felipe Mendoza posa con su gran torta. Foto: GentilezaFelipe Mendoza posa con su gran torta. Foto: Gentileza

El compatriota menciona que estudió pastelería durante los últimos tres años en una prestigiosa escuela de pastelería en Miami, Mariano Moreno Culinary Institute y ahora encara la etapa profesional. “Hoy estoy empezando a caminar en este apasionante viaje que representa un plan postergado por muchísimos años”.

“Este es mi plan de retiro, mi plan B que voy a convertir en plan A, Dios mediante. Todavía necesito cerrar una partecita de mi jubilación para dedicarme 100% a esto”, acota.

Comenta que apunta a rescatar los sabores ancestrales de Paraguay. “Nosotros tenemos una cultura gastronómica riquísima y en los dulces y en la pastelería, estoy seguro que podemos hacer un rescate fabuloso, no solamente de los ancestrales, también de los sabores de nostalgia, que nos recuerdan a la infancia”.

Asegura que se dedicará a la investigación y prueba de esos sabores para luego compartir con el público. “Creo que es también mi responsabilidad cultural. Soy un apasionado como paraguayo, de nuestra cultura”. Cuenta que entre sus planes también se encuentra la docencia e incluso ya está viendo la posibilidad de ejercerla en una escuela de Miami.

Felipe alterna sus dos facetas con las de padre de familia. Tiene dos hijas, Estefanía y Romina Mendoza, con quienes se encuentra en constante comunicación, a pesar de la distancia, pues ellas viven en Paraguay.

Quienes deseen seguir de cerca el trabajo de Felipe, pueden hacerlo a través de sus perfiles en Instagram: @felipemendozao y @lipi_Cakes.

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El boom de las inyecciones para adelgazar genera un raro fenómeno

El uso masivo de fármacos para bajar de peso está generando un fenómeno inédito a nivel mundial porque las personas que los utilizan tienen menos apetito y por lo tanto consumen menos alimentos, lo cual genera un reacomodo forzado en la industria alimentaria.

El avance de medicamentos basados en GLP-1, como la semaglutida (popularizada por el Ozempic), está marcando un antes y un después en el vínculo entre salud y alimentación.

La caída de patentes en algunos países ya permite la producción de versiones genéricas, y esto reduce los costos y amplía el acceso. En mercados como Estados Unidos, cerca del 18% de la población ya utilizó este tipo de medicamentos.

El efecto es que los pacientes comen menos. Estudios indican que quienes siguen estos tratamientos reducen su ingesta calórica en más de 20% y gastan hasta 5% menos en alimentos en pocos meses.

Esto golpea a la industria alimentaria. Snacks, bebidas azucaradas, panificados y productos de consumo impulsivo registran una caída sostenida en sus ventas.

En un artículo publicado por el Toronto Sun, Charlebois señaló que “la adopción de GLP-1 ya está restando entre 2.300 y 3.400 millones de dólares anuales a la economía agroalimentaria de Canadá”. Detalló que “los aperitivos, los dulces, los productos de panadería y los refrescos se encuentran entre los más afectados.

Advirtió que el sector del alcohol también está bajo presión en el mismo sentido, tanto en los supermercados como en los restaurantes. “Incluso categorías tradicionalmente resistentes como la carne y los embutidos están experimentando una menor demanda, no porque los consumidores eviten las proteínas, sino simplemente porque comen menos en general”, afirmó el experto.

Desde la firma Hershey informaron que existe un giro en la demanda, con el crecimiento en productos como chicles y caramelos de menta, utilizados tanto para “matar la ansiedad” como para contrarrestar efectos secundarios de los fármacos.

El fenómeno también está modificando el comportamiento del consumidor. Muchos usuarios incluso piden porciones más pequeñas en restaurantes para evitar desperdicios.

Al mismo tiempo, surge una nueva tendencia de productos etiquetados como “GLP-1 Friendly”, enfocados en alto contenido proteico, baja carga calórica y mayor fibra. Aunque no es una certificación oficial.

Se registra además una demanda de proteína, especialmente de suero de leche, impulsando subas de precios de hasta 90% en este insumo.

Pese al impacto actual, existen dudas sobre la sostenibilidad del fenómeno. Los estudios muestran que hasta el 50% de los pacientes abandona el tratamiento antes del primer año, ya sea por costos o efectos adversos. Además, el efecto de estos medicamentos tiende a diluirse con el tiempo si no se mantiene el uso.

Con información de Clarín y Reuters