Ciberataques en Paraguay: de qué manera se prepara el Estado para contrarrestarlos

Brindar una respuesta eficaz y estar alerta ante eventuales ciberataques. Esto es algo para lo cual los organismos del Estado vienen preparándose a través de varias acciones emprendidas por el MITIC, incluyendo talleres de formación enfocados en la detección de puntos de entrada de ataques cibernéticos.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

La ciberseguridad se ha convertido en un aspecto clave para cualquier institución, empresa u organización, ya que, con el paso de los años los riesgos cibernéticos son cada vez mayores y, ante este escenario, lo ideal es prepararse con las mejores herramientas.

Tiempo atrás publicamos un material en el que abordábamos el escenario ficticio de un posible ciberataque a las estructuras del Estado paraguayo, planteando los riesgos que ello supondría para la seguridad nacional pero, sobre todo, las graves consecuencias que podría traer consigo un hecho de esta magnitud.

Ante la pregunta de si Paraguay, desde el punto de vista gubernamental, está preparado para un eventual “ataque de hackers”, hoy la respuesta quizás tenga otro matiz, teniendo en cuenta que, desde el gobierno dan señales alentadoras de estar preparándose para enfrentar tal posibilidad.

El Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), a través de su Centro de Respuestas a Incidentes Cibernéticos (CERT-PY), lleva adelante una serie de talleres dirigidos a Responsables de Seguridad de la Información del Estado (RSI), teniendo como foco principal la detección de puntos de entrada de ataques cibernéticos.

Diana Valdez, encargada de la Dirección General de Ciberseguridad y Protección a la Información, señaló que, a través de estas capacitaciones -que se desarrollan en el marco del Mes de la Ciberseguridad que se celebra en octubre- se busca aumentar la conciencia sobre la importancia de la ciberseguridad y las amenazas existentes.

Paraguay posee un Plan Nacional de Ciberseguridad, aprobado en el año 2017, donde se establecen las políticas públicas en materia de ciberseguridad e incluye los principales lineamientos de este ámbito, con ejes de acción, objetivos y recomendaciones. A la par, existe un Plan Nacional de TIC 2022-2030 cuya finalidad es fortalecer todo el ecosistema digital nacional y la capacidad de resiliencia de las instituciones del Estado.

Años atrás, también se dispuso la creación de un Modelo de Gobernanza de Seguridad de la Información para el Estado, que estipula que todo ente público debe contar con un área de seguridad de la información, teniendo a su cargo evaluar los riesgos y brechas que afectan a los activos del organismo, entre otros aspectos, refirió Valdez en charla con HOY.

La llamada “seguridad de la información” es algo transversal a todas las áreas, sostuvo Valdez, motivo por el cual focalizan su atención en ofrecer capacitación, asesoramiento y preparación a los responsables de las instituciones estatales con el propósito de hacer frente a cualquier riesgo existente y evitar posibles vulneraciones a los sistemas de los mismos.

Lo que se pretende -indicó- es crear un modelo de gobernanza descentralizada, a fin de que toda la responsabilidad no solo recaiga en el MITIC sino que, cada institución vele por sus propios intereses. “La ciberseguridad es un tema de responsabilidades compartidas y un compromiso de todas las partes”.

A su vez, Valdez destacó el rol que posee el CERT-PY, dado que es responsable de la gestión de los incidentes de seguridad en sistemas computacionales en los que estén involucradas redes o infraestructuras del paí­s, incluyendo tanto a personas particulares como instituciones públicas o privadas.

Cualquier persona que desee reportar un incidente cibernético puede hacerlo a través del email abuse@cert.gov.py. Según explicó, la gestión se basa en el análisis de cada incidente, así como la orientación a la persona u organización afectada, a fin de llegar a algún tipo de resolución eficaz y recomendando posibles acciones de mitigación.

Valdez resaltó que, uno de los trabajos que realizan es el acompañamiento a las instituciones del Estado, donde también se hace una evaluación y diagnóstico del nivel de madurez en materia de ciberseguridad, para lo cual se han fijado determinados estándares. Con ello, se toman decisiones que contribuyen a reforzar la protección.

Todos estamos expuestos a ataques cibernéticos. A medida que avanza la tecnología, también avanzan los ciberataques, los ciberdelincuentes son cada vez más sofisticados y no nos podemos quedar atrás. Tenemos que estar constantemente a la vanguardia de las nuevas tecnologías y formas de protección”, manifestó.

Sobre el mismo punto, afirmó que “nadie está 100% seguro” ya que día a día surgen nuevas amenazas en el mundo digital y, por ello, es de suma importancia estar actualizados y contar con las herramientas y los conocimientos necesarios para hacerles frente.

¿Hasta dónde se puede tolerar la intolerancia?

El mundo se topa con viejos fantasmas. Los incendiarios discursos autoritarios resurgen con fuerza en distintos puntos del globo, amplificados por las redes sociales, al apelar a la frustración generalizada y prometiendo soluciones mágicas a problemas complejos. Como en los capítulos más oscuros del siglo XX, actualmente pululan los nacionalismos que dividen, los populismos que polarizan y las campañas que proyectan enemigos internos y externos.

Por Gonzalo Cáceres - periodista

La democracia enfrenta un dilema: ¿Hasta dónde se puede tolerar la intolerancia?

En este contexto, el filósofo, politólogo y docente austriaco -nacionalizado británico- Karl Popper, abordó la cuestión en su obra “La sociedad abierta y sus enemigos (1945)”.

“La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada incluso a aquellos que son intolerantes… entonces los tolerantes serán destruidos, y la tolerancia con ellos”, escribió.

La frase plantea lo siguiente: ¿Cómo defender la democracia sin caer en la ingenuidad de tolerar a quienes intentan destruirla?

Popper, quien vivió en carne propia el ascenso y descenso del nazismo y del comunismo, afirmó que la “sociedad abierta” debía entenderse como un espacio donde las ideas “pudieran discutirse libremente”, sin que “ninguna doctrina fuera intocable”.

La clave de semejante nivel de comprensión está en la crítica racional: las personas merecen respeto por su dignidad, pero “las ideas deben estar siempre bajo examen”, lo que desvirtúa la confusión de crítica con agresión. Sí, se puede rechazar una ideología intolerante sin deshumanizar a quienes la sostienen.

Y aquí aparece la paradoja: si damos espacio “sin límites” a quienes promueven odio, polarización y exclusión, corremos el riesgo de que la tolerancia misma desaparezca. La historia lo demuestra.

Hoy, en pleno siglo XXI, toman fuerza los partidos políticos que ondean la bandera de la xenofobia, el negacionismo climático y científico o atacan a las minorías. Si se les da “espacio”, pueden erosionar las instituciones democráticas desde dentro.

Por su parte, las redes sociales se convirtieron en plataformas donde estos discursos circulan sin ningún tipo de moderación, produciendo la radicalización de sus receptores. Entonces, ¿Debe permitirse que alguien difunda mensajes de odio en nombre de la libertad?

Popper explicaba que “la discusión racional es bienvenida”, pero “cuando la intolerancia recurre a la agresión (en cualquiera de sus formas)” o “busca suprimir el debate”, la sociedad está en su derecho de poner límites.

No se trata de censura indiscriminada, sino de responsabilidad para con el bienestar general. La libertad de expresión es vital, pero “no puede ser utilizada como arma para destruir la propia libertad”.

En América Latina, y particularmente en Paraguay, esta cuestión aparece en debates sobre educación, diversidad y política. Cuando se intenta censurar contenidos sobre diversidad sexual en las escuelas en nombre de “proteger valores”, se está negando derechos básicos a una parte de la población.

Cuando sectores políticos buscan restringir derechos de mujeres o minorías apelando a la tradición, en realidad promueven intolerancia. Y cuando programas de televisión difunden mensajes discriminatorios, ponen a prueba el equilibrio entre libertad de prensa y protección contra el odio.

La paradoja, sin embargo, también puede ser manipulada. Líderes autoritarios tienden a justificar la censura diciendo que “los intolerantes” son sus opositores. Por eso, aplicar el argumento de Popper requiere criterios sólidos: solo se limita aquello que amenaza directamente la convivencia democrática, la crítica racional debe seguir siendo posible y las personas no deben ser perseguidas por sus creencias, aunque sus ideas sean rechazadas.

La postura de Popper es comparable con la de otros filósofos. John Rawls defendía tolerar a los intolerantes “mientras no representen una amenaza concreta”. Michael Walzer reconocía que incluso grupos intolerantes pueden “beneficiarse de la tolerancia en sociedades pluralistas”, pero Popper, en cambio, era más tajante: advertía que “la tolerancia ilimitada es suicida”. Su enfoque es preventivo: no esperar a que la intolerancia destruya la democracia, sino contenerla, regularla y/o combatirla “antes de que sea demasiado tarde”.

Con el auge de movimientos radicales, se evidencia la polarización política que divide a las sociedades en “ellos contra nosotros”.

La desinformación propaga y legitima la intolerancia, y la globalización exige un compromiso firme con la diversidad cultural. En este contexto, el supuesto de Popper da certeza de que “la tolerancia no puede ser ingenua”.

Ser tolerante no significa aceptar todo sin cuestionar; sino defender la convivencia incluso poniendo límites. La paradoja de la tolerancia no es sinónimo de censura indiscriminada, sino de responsabilidad.

Popper sostenía que “la democracia necesita defenderse: respetar a las personas, debatir las ideas y frenar a los intolerantes cuando amenazan con acabar con la libertad”. Y tiene mucha razón.

Salió de Concepción con sueños y hoy conquista Madrid: la historia de Pablo Bogado

Salió de Concepción a los 13 años sin dinero para el colectivo y, lavando cabezas, empezó a construir su imperio. Emigró de forma irregular, atendió a domicilio en la clandestinidad y hoy es el estilista de las celebridades en España. Esta es la historia de Pablo Bogado, el compatriota que triunfa en Europa.

Muchas historias de éxito se forjan en la necesidad, la distancia y el desarraigo. Para el paraguayo Pablo Bogado (35), el camino hacia la cúspide de la alta peluquería en el Viejo Mundo comenzó con una precaria realidad en su Concepción natal, con una infancia humilde y la urgencia de ayudar a su familia.

“Salí de casa a los 14 años porque vengo de una familia muy humilde. Tenía que ayudar a mi familia a salir adelante. Cuando vine a Asunción, no tenía nada. Imagínate lo que es dejar tu hogar a esa edad, sin ningún apoyo, hasta ni para el pasaje del autobús tenía“, recuerda Pablo.

Siguiendo de algún modo los pasos de su madre, quien también era peluquera, consiguió su primer empleo en un salón de San Lorenzo. Empezó desde lo más bajo, barriendo cabellos y lavando cabezas. Allí descubrió una pasión que se convirtió en su salvavidas, el arte de devolverle la autoestima a una mujer a través de un cambio de look. Su talento era tan evidente que, a los 18 años ya había montado su propio salón en San Lorenzo, el cual lideró con éxito por casi una década. Pero el destino le tenía preparado un escenario mucho más grande.

Pablo Bogado Hair StudioPablo Bogado Hair Studio

En 2017, buscando seguir creciendo profesionalmente, Pablo llegó a Madrid y quedó enamorado. Llegó a los 27 años a una metrópoli gigante donde “ya todo estaba hecho”, pero con las manos llenas de experiencia y una maleta cargada de sueños.

Los inicios en España fueron una verdadera prueba de fuego. Al igual que miles de compatriotas, Pablo llegó de forma irregular. “El conseguir los papeles es muy complicado. El que diga que es fácil, está mintiendo; no hay que dejarse engañar. Como no tenía documentos, iba a las casas de mis clientas con mi maletita y las atendía a domicilio. El paraguayo siempre se las ingenia”, relata durante una entrevista en el programa Residentas (GEN).

Fue en la clandestinidad de esos departamentos madrileños donde emergió la mítica solidaridad guaraní. Sus primeras clientas fueron paraguayas que vivían allá. Fascinadas por su técnica, iniciaron una cadena de recomendaciones de “boca en boca”, la publicidad más honesta y efectiva del mundo. Las redes sociales hicieron el resto. Pronto, el living de su departamento quedó chico.

En el año 2021, con el coletazo de la pandemia y el encierro, Pablo y su esposo vieron que ya era hora de abrir un centro estético. Se endeudaron “hasta el cuello”, según cuenta el joven paraguayo, y tropezaron con un muro de burocracia, trabas comerciales y exigencias de permisos que tardaron dos años en destrabarse.

“El paraguayo tiene en su ADN esa pizca de guerrero. Nosotros no nos dejamos, somos demasiado valé y nos arriesgamos a todo. Para el paraguayo no existe el ‘no’, porque el ‘no’ ya lo tenemos anticipado; entonces vamos directo por el ‘sí’”, resalta.

Hoy, el Pablo Bogado Hair Studio, ubicado en Madrid, es una realidad. En sus sillones se sientan importantes actrices, cantantes de renombre y DJs internacionales. Sin embargo, fiel a la humildad que lo caracteriza, Pablo confiesa que sus clientes favoritos son otros. “Aprecio muchísimo a la gente común que junta su dinerito mes a mes para ir a atenderse conmigo. Que alguien ahorre para ponerse en tus manos tiene un mérito que me llena de orgullo”, cuenta.

Hoy su emprendimiento es tan sólido que genera empleo para ocho profesionales, todos ellos inmigrantes de distintos países, entre ellos Colombia, Venezuela e Italia, que llegaron a Europa persiguiendo el mismo sueño que él alguna vez metió en su maleta. Su impecable trayectoria lo hizo acreedor del Premio a Mejor Estilista Internacional en los Premios Europa 2024 y del Premio Grandes Talentos en 2025.

“Paraguay nunca salió de mí”

A pesar de confesar que hoy tiene “lo justo para vivir bien y ayudar”, Pablo Bogado no permite que las luces de Madrid le nublen la memoria.

“Yo salí de Paraguay, pero Paraguay nunca salió de mí. Siempre llevo a mi país en el corazón y Concepción está en mis venas”, afirma. Por eso, su reciente visita al país no es solo para pasear, sino para cumplir una promesa de amor con sus raíces.

Pablo financió una campaña médica junto a la Fundación Retina. El estilista costeó el traslado de médicos oftalmólogos hasta Concepción para atender a las personas más desfavorecidas de su comunidad de origen. Allí se realizaron revisiones de la vista y se entregaron anteojos de receta de forma 100% gratuita.

“Yo me encargué de todo porque es una manera de devolverle a la vida todo lo que la vida me dio a mí. Uno nunca se tiene que olvidar de dónde vino; eso es lo que nos hace humanos”, destaca el concepcionero.

Si el Pablo de hoy pudiera viajar en el tiempo y pararse frente a aquel niño de 13 años que fue a la terminal de ómnibus sin saber si le alcanzaría para el boleto, tiene muy claro qué le diría. “Le diría que nunca, nunca deje de soñar. Suena a cliché, pero tu sueño es lo único que te lleva lejos. Si sabés hacer algo, arriesgate, invertí, capacitate y luchá, porque nadie va a vivir tu vida por vos”.

Correr por un hogar: la maratón que busca levantar el albergue de Huellitas Paraguay

Este domingo 31 de mayo, el Jardín Botánico será escenario de “Huellitas Run”, una carrera que busca recaudar 350 millones de guaraníes para construir un refugio especializado para 66 animales rescatados, entre ancianos, discapacitados y especies silvestres.

El dolor del abandono se siente en el alma, pero el proceso de sanación es un camino largo que se construye día a día. Así lo entiende Nadia Vargas, fundadora y el motor detrás de la asociación Huellitas Paraguay, una ONG que desde hace ocho años se dedica al rescate y rehabilitación de animales en situación de vulnerabilidad.

Para Nadia, esta misión no es solo un trabajo de oficina, sino su vida entera marcada por las deudas en veterinarias, noches enteras de llanto por la preocupación y la renuncia a viajes o lujos personales, con tal de asegurar el balanceado medicado de sus animalitos rescatados.

“Es desgastante emocionalmente, es una responsabilidad enorme, pero al día siguiente voy al albergue, vienen todos juntos hacia mí y se me pasa”, confiesa con una mezcla de cansancio y profundo amor, en conversación con Las Residentas del canal GEN/Nación Media.

A su lado, como un pilar clave, está Joaquín. Rescatado a los dos meses y hoy ya con ocho años de edad. Este carismático perrito no solo es el “dueño y fundador” de la organización, sino también su sostén emocional en los momentos en que la crueldad humana hizo pensar en rendirse. Hoy Joaquín y Nadia lideran su proyecto más ambicioso: construir un albergue propio.

UN ALBERGUE DISEÑADO PARA EL BIENESTAR Y LA DIGNIDAD

Nadia contó que actualmente Huellitas Paraguay alberga a 66 perros, además de gatos y monos, en un predio alquilado en la ciudad de San Antonio; sin embargo, el espacio quedó chico y las necesidades son cada vez más grandes y específicas.

La meta es alcanzar 350 millones de guaraníes para edificar en cinco terrenos propios una infraestructura diseñada para la verdadera calidad de vida.

El proyecto contempla análisis médicos cada tres meses para todos los animales y un área geriátrica para perritos ancianos, aquellos que menos se adoptan. También un sector especial para perritos con discapacidad que utilizan sillas de ruedas, zonas de aislamiento para mamás lactantes y cachorros, un espacio exclusivo para felinos con enfermedades como sida y leucemia, además de un predio boscoso de 250 metros cuadrados con árboles, destinado a los monos rescatados.

“Nosotros no hacemos eutanasia porque un animal, sea discapacitado o esté enfermo, nuestra responsabilidad es darle calidad de vida”, enfatiza Nadia, recordando que el rescate no termina cuando el animal entra al refugio, sino que es allí donde apenas empiezan los gastos médicos y de alimentación especializada.

SUMATE A “HUELLITAS RUN” EN EL JARDÍN BOTÁNICO

La oportunidad perfecta para colaborar con esta causa es Huellitas Run, un evento deportivo y familiar que se llevará a cabo este domingo 31 de mayo, de 08:00 a 12:00 horas, en el Jardín Botánico.

La jornada promete ser una verdadera fiesta solidaria con categorías para niños, corredores sin mascotas y circuitos aptos para correr con los peluditos del hogar. Además, la corrida tendrá un inicio muy emotivo: arrancará oficialmente con la categoría de perros con discapacidad.

Para quienes quieran sumarse, pero no tengan una mascota, la organización ofrece una hermosa alternativa: correr los 4 kilómetros acompañados por un perrito del albergue, abriendo la posibilidad de conocer su historia y, por qué no, encontrar a un nuevo miembro para la familia.

También estará a la venta el merchandising oficial de Joaquín, conocido en redes sociales como @elnoviodelmundial, que incluirá su propia colección de camisetas albirrojas para mascotas.

¿CÓMO AYUDAR SI NO PODÉS ASISTIR?

Las vías de colaboración están abiertas de forma permanente para la organización, podés contactar en Instagram a través de @huellitasparaguay o @huellitasrun para realizar donaciones directas, postularte como padrino o iniciar un proceso de adopción responsable.

Las empresas o particulares del rubro de la construcción que deseen donar materiales para la obra en San Antonio pueden coordinar la entrega a través de las redes mencionadas.

El albergue actual en San Antonio está abierto a quienes deseen llevar un poco de cariño a los animales, una actividad que también realizan las escuelas como parte de su labor social.