¿Es «una hada» o «un hada»?

Si bien a los sustantivos femeninos les corresponde artículos del mismo género, ciertas palabras obligan a modificar esta regla. Entérese de la explicación de los casos concretos.

Ante nombres femeninos que empiezan por /a/ tónica, lo normal hoy es usar «un»: «un hada», «un arma», según explica la Real Academia Española.

Esto se aplica a todas las palabras que comiencen con una vocal tónica que auditivamente choque con el artículo. Los ejemplos son varios, pero uno de uso común, que, por cierto, algunos confunden es el vocablo azúcar.

Si bien azúcar es una palabra femenina, por ello decimos azúcar morena, fina, blanca y otros calificativos, también comienza con una vocal átona, por tanto, es incorrecto decir la azúcar. Lo apropiado es el azúcar.

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El hecho de que azúcar lleve un artículo masculino, no implica un cambio de género del sustantivo que lo acompaña, sino que, solamente se instala a los efectos de una mejor construcción, principalmente oral, pero también escrita.

Por otro lado, existen vocablos que femeninos que también inician con la letra a, pero en su función de vocal átona, es decir, la carga de voz o el acento imaginario no está en ellas.

Un ejemplo es alerta, donde la carga se encuentra en la sílaba -ler- y no en la a, por lo tanto, al ser alerta una palabra femenina y también empezar con a, aquí sí corresponde decir la alerta.

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¿Por qué se dice «Dios mediante» y no «mediante Dios»?

En el español existen expresiones absolutas utilizadas más comúnmente en la antigüedad, pero que se conservan hasta hoy día. La frase Dios mediante es uno de esos casos, aunque no el único.

El origen de la expresión Dios mediante, que el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) recoge como fórmula lexicalizada, es una construcción absoluta que podría parafrasearse como ‘mediando Dios’ y —más libremente— como ‘si Dios lo quiere’.

Ejemplos: El año próximo vamos a conocer Roma, Dios mediante. Voy a tener mi casa propia con el programa Che róga porã, Dios mediante.

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Esta pauta es ya rara en los textos actuales con otros sustantivos, pero se documenta en ocasiones: Es muy difícil, a estas alturas, sin sentimentalismos mediantes, pensar en reinventarla

La Real Academia señala que Dios mediante es un uso arcaico de «mediante» como participio de presente (uso original) que ha quedado fosilizado en esa expresión.

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¿Es correcto decir he freído dos huevos?

El huevo frito es un menú muy consumido y típico para acompañar al bife, al lomito y otros platos. Sin embargo, a la hora de conjugar el verbo freír al participio surge una duda natural. ¿Cuál es la forma correcta?

La Real Academia Española, a través de su espacio habitual dedicado a contestar consultas semanales, esta vez disipó la duda del verbo freír.

Decir he freído dos huevos o he frito dos huevos son dos opciones válidas y correctas para la conjugación al participio.

De hecho, el Diccionario Panhispánico de Dudas indica que la palabra freír tiene dos participios: el regular freído y el irregular frito. Ambos se utilizan indistintamente en la formación de los tiempos compuestos (he freído / he frito) y de la pasiva perifrástica (es freído / es frito).

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No obstante, hoy es mucho más frecuente el empleo de la forma irregular: «Le he frito también un par de huevos» (Olmo Iglesias [Esp. 1984]); «Aparte se habrá freído el tomate […] con cebolla, todo muy despacio y removiendo bien» (Toharia Setas [Esp. 1985]).

En función adjetiva, sin embargo, solo se usa la forma frito, que puede ser también un sustantivo (‘alimento frito’): «Un bar en el que hacen unas sardinitas fritas que te mueres» (Zarraluki Silencio [Esp. 1994]); «Evitar en lo posible los fritos» (Pirolo/Pirolo Dietas [Arg. 1990]).

La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.

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Viejo Continente y otras expresiones con mayúsculas, ¿por qué?

La frase alternativa para referirse a Europa, Viejo Continente, se escribe con mayúsculas en ambas palabras. La Real Academia Española explica el motivo aplicado a este y otros casos.

Los sustantivos que forman parte de las denominaciones alternativas de carácter antonomástico que se utilizan para aludir a ciertos lugares como la Perla del Sur, la Capital Espiritual (Caacupé), La Madre de Ciudades (Asunción), es escriben con mayúsculas, según lo indica la Ortografía de la lengua española.

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Por lo tanto, decir que “Taylor Swift revoluciona los viajes a Europa coincidiendo con su gira The Eras Tour en el viejo continente” es incorrecto. Lo apropiado es utilizar las mayúsculas en Viejo Continente.

Lo mismo se aplica a el Nuevo Mundo (América), la Santa Sede (el Vaticano), que ingresan en la subcategoría de alternativas estilísticas y categoría principal de lugares, en el capítulo IV sobre uso de letras minúsculas y mayúsculas del citado libro.

En retórica, antonomasia es la sustitución de un nombre propio por una expresión, tal como Roma por “la Ciudad Eterna”, la Joya del Pacífico (Valparaíso), la Isla del Encanto (Puerto Rico), la Reina del Plata (Buenos Aires), la Llave del Golfo (Cuba).

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